martes, 21 de octubre de 2014

CENIZAS PARA UN BLUES: La Novela en la Red. Sorteo de un ejemplar.


Seis meses hace ya que presentamos mi segunda novela, Cenizas para un blues, y desde entonces se han sucedido algunas reacciones en radio, prensa e Internet que coleccionamos con orgullo. Son noticias, archivos multimedia, entrevistas, reseñas y eventos que tienen que ver con la novela, y que el lector puede encontrar en la web oficial, aquí y aquí.


De todas ellas, como es costumbre en el blog, hemos seleccionado unas cuantas. Son estas:




Desde el portal literario Las Esquinas del Mundo, el poeta Marcos Callau nos ofrece una jugosa entrevista donde toca todos los aspectos interesantes de la novela.

El lector se encontrará una estructura muy cinematográfica, con los capítulos divididos en secuencias donde se alternan los puntos de vista entre varios personajes [...] me temo que les hago sufrir un poco hasta el final.







Silvia, nos abre su imprescindible rincón de las letras, Entre montones de libros, para regalarnos una reseña de la novela con el rigor y la profesionalidad que suele ser habitual en sus escritos.

La línea entre lo bueno y lo malo se desdibuja en algunos momentos permitiendo a sus personajes pisarla y eso provoca que los sintamos más vivos al dejarnos asomarse a impulsos o sentimientos.






Francisco, al mando de su bitacora cultural, Un lector indiscreto, aborda la novela de forma sentida y crítica.

Estamos ante una novela que logra mantener nuestra atención en todo momento, con un ritmo ágil y que el autor nos la sirve con todos los ingredientes para que terminemos satisfechos con una historia bien construida. 

El propio Francisco, desde su blog, ha organizado un sorteo que tiene como premio un ejemplar de la novela proporcionado por la editorial Ediciones En Huida. Aquí tenéis el enlace por si queréis apuntaros:



¡Muchas gracias a los responsables de las páginas web y a los autores de las reseñas y entrevistas! Un abrazo a todos los lectores, seguiremos informando.


martes, 14 de octubre de 2014

CINE EN DVD: LA ISLA DE LAS ALMAS PERDIDAS (Island of Lost Souls de Erle C. Kenton, 1932)

El pasado 3 de octubre, la distribuidora Research Entertainment S.L. lanzó al mercado la edición simultánea en DVD y Blu-Ray de un clásico del cine de terror, La Isla de las Almas Perdidas.






















Se trata de la primera versión sonora —y la mejor de todas ellas, con diferencia— de la famosa novela de H.G. Wells, “La Isla del Doctor Moreau”. Adaptada por Waldemar Young y Philip Wylie, fue dirigida por el olvidado Erle C. Kenton, realizador que terminó por especializarse en el cine de terror antes de pasarse a la televisión. El largometraje, si bien, pertenece al subgénero denominado “animalismo” (como King Kong o Murders in the Zoo), tiene cierta similitud con otra obra maestra del cine fantástico: El Malvado Zaroff (The Most Dangerous Game de Irving Pichel y Ernest B. Schoedsack, 1932).

Island of Lost Souls se encuentra narrada desde el punto de vista de Edward Parker (Richard Arlen), un náufrago salvado in extremis por los marineros del mercante al mando del alcohólico Davies. El buque transporta animales salvajes con destino a una isla perdida en el océano. Cuando llegan al fondeadero, el capitán Davies abandona a Parker, junto a la singular carga, en un bote propiedad del Dr. Moreau (Charles Laughton). Mientras Parker espera un medio de transporte que le lleve de vuelta a su país, es testigo de los horrores de la isla: los nativos monstruosos, la críptica forma de proceder de Moreau, los horrorosos gritos que proceden de su laboratorio y la presencia de Lota (Kathleen Burke), una mujer que apenas sabe hablar y que muestra unos sospechosos rasgos felinos.



Aunque se basa en la citada novela de Wells, el filme es una adaptación personal que pone el acento en uno de los experimentos de Moreau: la creación de la mujer perfecta a partir de un animal. Moreau es un mad doctor —típico personaje del cine de terror, como Orlac o Frankestein— que juega a ser Dios y se encuentra obsesionado con su última creación, Lota, “La mujer Pantera”. Moreau aprovecha la presencia de Parker para intentar que surja una atracción sexual entre su invitado y Lota. Un romance imposible que logre redondear la última fase del proyecto, la de unir a la pareja para que tengan un hijo. Con lo que no cuenta el científico es con el instinto animal de Lota que aún persiste en el interior de la criatura.

Se puede entender el filme como un intento de la Paramount por hacerle competencia a la Universal y, de alguna forma, intentar repartirse el pastel del exitoso ciclo de terror —el mejor de la historia— en esos primeros años treinta. En efecto, la cinta de Kenton arranca como sus primas hermanas de la Universal: con una niebla premonitoria cuando recogen a Parker; con una amenaza latente (Parker en el camarote es atendido por Montgomery, el ayudante de Moreau, y se escuchan unos ladridos y rugidos que ponen la película en ambiente); con una fotografía tenebrista a cargo de Karl Struss, muy en la línea del otro Karl, Freund; y, sobre todo, con la presencia de Bela Lugosi, buque insignia del citado ciclo de la Universal, que encarna al inquietante “Predicador de la Ley”, uno más de los experimentos del Doctor Moreau.


Entre los actores, destaca Charles Laughton, casi debutando en Estados Unidos, y Kathleen Burke, la mujer pantera, que sigue la costumbre de esos años de dejar la identidad sin descubrir hasta los créditos finales; mientras, Bela Lugosi, sobreactuado como siempre, se esconde en un disfraz excesivo para gritar las leyes de Moreau. Una interpretación en la que la característica tendencia a la declamación del famoso Drácula no desentona demasiado dada la naturaleza del personaje.

Creo que los aficionados del género, y los cinéfilos en general, disfrutarán de esta joya de la Paramount en los albores del cine sonoro que, como poco, contiene uno de los mejores finales del cine de terror.



Ver Ficha de Island of Lost Souls.



lunes, 29 de septiembre de 2014

CINE EN TV: MONTANA; EL ÚLTIMO TREN DE GUN HILL

Montana (Ray Enright y Raoul Walsh, 1950). Errol Flynn, Alexis Smith y S.Z. Zakall. (ETB 2, martes 30 de septiembre a las 19:30)

Western irregular de Ray Enright que firma la película con permiso de Raoul Walsh. La cinta se rodó en 1948 y tardó dos años en estrenarse. El director estrella de la Warner (Walsh), sólo participó en algunas escenas de acción y se quedó con las ganas de llevar él las riendas y rodar un western. Los espectadores tuvieron suerte —y nosotros también— porque sació su apetito con la excelente Juntos hasta la muerte (Colorado Territory, 1949), a la sazón autoremake de otra maravilla, esta vez del cine negro: El último refugio (High Sierra, 1941).

Montana es, en realidad, un western de aventuras. Una clásica cinta de género, pero algo desenfadada y con ciertos tintes de comedia que hoy en día chirrían bastante: Morgan (Errol Flynn) es un ovejero australiano que llega a Montana con su rebaño para alterar el status de los clásicos ganaderos. Las peleas entre vaqueros y ovejeros están servidas; y también el romance entre Morgan y la bella propietaria de los pastos (Alexis Smith, la guapa —y alta— actriz insignia de la Warner por esa época, junto a Virginia Mayo, Ida Lupino y Ann Sheridan).


La cinta de Enright es una especie de continuación de San Antonio (de David Butler, también auxiliado por el arreglatodo Raoul Walsh en 1945), pero con los roles cambiados. Allí, Flynn era un ganadero desterrado que acude a la ciudad a ajustar cuentas con el que lo echó; un despropósito en un filme donde coincide el mismo trío de actores de Montana: la pareja protagonista y el insufrible y gordo S.Z. Zakall que intenta, en vano, hacer reír a la parroquia.

Una historia absurda, la de Montana (nadie se imagina a Errol Flynn haciendo de ovejero), pero al fin y al cabo una producción entretenida, a punto de quedar señalada con el fatal adjetivo de “fallida” si no fuera por la fuerza de Walsh en las citadas escenas de acción.


El último tren de Gun Hill (Last train from Gun Hill de John Sturges, 1959). Kirk Douglas, Anthony Quinn (Paramount Channel, miércoles, 1 de octubre a las 18:30)

Pertenece al extenso ciclo de películas del oeste que protagonizó Kirk Douglas, y que le reportó grandes éxitos. Además de la excelente actuación de la estrella, también destaca su implicación personal. La historia que escribió Les Crutchfield (“Showdown”, como originalmente se llamaba) pasó con nota el filtro de posibles proyectos de la Bryna, productora propiedad del actor: un sheriff (Douglas) persigue a unos criminales que han asesinado a su mujer. El rastro le lleva hasta el hijo de un antiguo amigo. Ni su compañero de años pasados (Anthony Quinn), ni casi nadie del pueblo, están por la labor de dejar que se lleve al asesino en el tren del título... leer más.



lunes, 15 de septiembre de 2014

LA TIENDA EN LA CALLE MAYOR (Obchod na korze de Ján Kadár y Elmar Klos, 1965)

Creo que fue Charles Chaplin el que dijo que la vida a corto plazo es una tragedia, pero a largo plazo se convierte en una comedia. ¿Cuántas veces hemos escuchado: “tranquilo, dentro de unos años nos reiremos de esto”? Varias, ¿verdad? Por tanto, da la impresión de que el gran Charlot tenía razón. Sin embargo, su teoría falla cuando las tragedias afectan a un colectivo, en especial cuando es la humanidad la que las padece. Jan Kadar y Elmar Klos lo demuestran con esta película que roza la obra maestra.



La cinta de Kadár y Klos narra cómo Tono (Jozef Kroner), un pobre carpintero, se ve beneficiado sin quererlo por su cuñado, un alto mando fascista en la Checoslovaquia ocupada durante los primeros años de la Segunda Guerra Mundial. Tono acepta encargarse de llevar la mercería de una anciana, una judía que va a ser desahuciada en cumplimiento de la nueva ley racista. La señora Lautmann (Ida Kaminska) es viuda desde hace mucho, está sorda y no se entera de nada; cuando Tono acude a tomar posesión de su tienda, la viuda confunde la situación y cree que el pobre hombre viene a buscar trabajo. Tono no es capaz de llevarle la contraria y finge que trabaja para ella mientras la comunidad judía le da un pequeño salario a cambio de que siga con la pantomima.

La película entra de lleno en la comedia. La relación entre los dos personajes es la causa de equívocos de lo más graciosos. Sigue la misma línea cómica el hecho de la construcción de una especie de pirámide de madera por parte de los fascistas, un monumento cutre que quiere ser el símbolo de la grandeza nazi y parece todo lo contrario. En general, el tono de la interpretación de todos los personajes al son de una musiquilla circense es mucho más acorde con las risas que con las lágrimas en esta primera parte del filme.

Sin embargo, cuando los alemanes reclaman a los judíos, los marcan con las cruces de David y, finalmente, comienzan a deportarlos y a exterminarlos, la tragedia se cierne sobre todos los personajes. ¿Qué debe hacer Tono con la señora Lautmann? Ya no puede seguir con el juego de la misma forma que antes. ¿Tiene que esconderla? ¿Debe denunciarla? Las dudas y el conflicto moral al que se enfrenta es difícil de soportar. A estas alturas, el espectador abandona la sonrisa para ya no volver a recuperarla.



El trabajo en la dirección de Kadár (director húngaro afincado en Checoslovaquia, que más tarde emigrará a Estados Unidos para realizar algunas de sus obras y trabajar en televisión) en adaptar la novela corta de Ladislav Grosman es sencillamente espectacular. Con una cámara en continuo movimiento, con el objetivo siempre en sintonía con la acción, el realizador avanza con fluidez por este largometraje. Lo hace desde lo que parece el típico producto del cine checo de esos años, el cine del humor absurdo (véase Al fuego bomberos de Milos Forman, 1967, o Sed bienvenidos, prohibida la entrada de Elem Klimov, 1964, entre muchas otras), hasta llegar al drama más duro, a la tragedia incluso. Una transición sin piedad hacia el espectador que tan sólo se puede relajar con ciertas escenas oníricas traídas un poco con calzador.

Los trabajos de los actores también brillan a gran altura, en especial el de la polaca Ida Kaminska que representa la parte absurda del holocausto: la anciana no es capaz de asimilar lo que está ocurriendo con el mundo que parece haberse vuelto loco. La Tienda en la Calle Mayor, aunque hoy parezca olvidada, tuvo en su día un enorme reconocimiento mundial: ganó nada menos que el Óscar a la mejor película en lengua extranjera, y —pocas veces ocurre— la notable actuación de Ida Kaminska se hizo un hueco entre las más rutilantes estrellas de Hollywood de tal forma que la Academia no tuvo más remedio que nominarla en el apartado de mejor actriz.




lunes, 8 de septiembre de 2014

SIN TECHO NI LEY (Sans toit ni loi de Agnès Varda, 1985)

Septiembre, el fin de las vacaciones, los últimos días de verano y… el festival de Venecia. Este año no ha habido muchas sorpresas, al parecer el premio estaba cantado y el León de Oro se lo ha llevado una cinta sueca que maravilló a todo el mundo en su estreno: A Pigeon Sat on a Branch Reflecting on Existente de Roy Andersson. Pero no vamos a hablar de la flamante ganadora de La Mostra sino de otra película que ya obtuvo el galardón hace casi treinta años.






















La cinta de Agnès Varda no sólo se hizo con el prestigioso premio veneciano sino que se llevó varias nominaciones a los César de ese año (ya saben, los Óscar franceses), entre ellos el de mejor actriz protagonista, Sandrine Bonnaire, que finalmente ganó. Mucho reconocimiento, todo justo, para un filme que puede ser la obra maestra de la cineasta belga. Una película que, por cierto, pudimos ver hace un par de años en el pasado festival de cine europeo de Sevilla gracias a la retrospectiva que nos regaló la organización del certamen.

Sin techo ni ley es un drama social que representa muy bien todo lo que le interesa a Varda. Primero, porque es un largometraje a medio camino entre la ficción y el documental, muy en la línea de una de las mejores documentalistas de siempre, toda una leyenda viva de este género a nivel mundial; segundo, porque trata un tema querido por Varda cuando describe el desarraigo social y la marginalidad y trata de indagar en las causas que llevan a una persona a rechazar el sistema impuesto por la sociedad occidental.

Como en sus mejores documentales, Los espigadores y la espigadora (Les glaneurs et la glaneuse, 2000) y su continuación, Dos años después (Les glaneurs et la glaneuse… deux ans après, 2002), con los que tiene mucho en común, la realizadora expone aquí la vida de una indigente a lo largo del duro invierno francés. La película arranca cuando un agricultor descubre el cadáver de una joven en medio del campo. Varda se vale del suspense —¿qué le habrá ocurrido a esta mujer?— para narrar en un largo flash-back la historia de la casi adolescente, Mona (a gran nivel nuestra querida actriz chabroliana Sandrine Bonnaire, con tan sólo dieciocho años, en el papel que le lanzó a la fama).


La directora se sirve de las herramientas que mejor conoce, las del documental, para elaborar una estructura muy atractiva que explica lo que le sucede a Mona en su descenso hacia la desesperanza. Son falsos documentos, entrevistas de ficción que se organizan al inicio o al final de sucesivos cortos ligeramente entrelazados (como los utilizados por Woody Allen en varias de sus películas, recordemos: Coge el dinero y corre, Zelig, Acordes y desacuerdos, entre otras). En ellos, Mona se encuentra con un grupo heterogéneo de personajes: otro indigente que fuma hierba; la criada de una anciana senil; una pareja de pastores; una bióloga que lucha contra una plaga; un inmigrante tunecino y, en fin, con todo tipo de personas marginadas o solitarias por una u otra circunstancia.

Sans toit ni loi es una película que no hay que perderse por su trama, pero también por la composición de las imágenes que gestiona la veterana directora con la aparente sencillez de una maestra. Dos ejemplos: un plano largo nada más comenzar, la protagonista está en la playa, sale del agua, se ha dado quizás el último baño de la temporada —probablemente es septiembre (como ahora)—, pero nada conocemos de ella, da la impresión de que viene del mar directamente, de hecho, los narradores así es como lo cuentan. La segunda es una panorámica (véanla en el trailer de abajo) donde Mona se cruza con una joven de su edad a la entrada de una panadería, ella entra echa un desastre, sucia, mal vestida, sin nada que llevarse a la boca, la otra sale bien abrigada, con pan y otros alimentos, la cámara deja a Mona y sigue a esta última, finalmente se para en un árbol desnudo, viene el invierno…

Ver Ficha de Sin techo ni ley.




martes, 1 de julio de 2014

¡VACACIONES DE VERANO!

Todo llega, hasta las vacaciones.
Nos apartamos un poco del blog para disfrutar de un descanso, pero os dejamos con LA PELÍCULA.
Una secuencia más de The Searchers, en esta ocasión algo "refrescante", aunque no aconsejo a nadie meterse en ese río con Scar merodeando por ahí y con Ethan bastante cabreado...
Lo dicho, a disfrutar y hasta la vuelta.



lunes, 2 de junio de 2014

OBJETIVO: BIRMANIA (Objective, Burma! de Raoul Walsh, 1945)

El próximo 6 de junio se celebra el setenta aniversario del Desembarco de Normandía, una operación aliada que significó el comienzo del fin para el régimen nazi y el inicio de la liberación de Europa. Nos hacemos eco del acontecimiento con una reseña sobre una de las películas bélicas más famosas, legendaria diría yo, también de más calidad, que sobre la Segunda Guerra Mundial se haya hecho jamás, dirigida por un verdadero especialista en el género: Raoul Walsh.






















Objective, Burma! sirve muy bien a nuestro propósito porque su estructura parece resumir todo el conflicto a nivel global y no sólo la campaña en Birmania: el inicio, con la rápida derrota aliada; el desarrollo, que simboliza el esfuerzo titánico de guerra (el núcleo de la película con las aventuras del capitán Nelson (Errol Flynn) y sus hombres); y, finalmente, la conclusión, con la invasión de las fuerzas conjuntas semejante a la de Normandía.

Al indudable tono propagandístico que reina en la película se le une el característico sello trágico de Walsh: El director deja que el drama se apodere de la cinta progresivamente, a través de la evolución de los personajes, pero también de las imágenes. El optimismo del inicio, con la inclusión de las pocas concesiones al humor que Walsh permite en el largometraje, continúa con la rápida y limpia operación de la estación de radar, sin ninguna victima norteamericana, y con el uso de la banda sonora y encuadres convencionales. A partir de ahí, con el desengaño producido por la fallida evacuación, arranca el deambular del pelotón por la selva birmana. Los encuadres comienzan a ser más barrocos, la iluminación rebaja su tono y los personajes se desesperan.


Walsh utiliza el paisaje como elemento dramático para reflejar la angustia de la guerra y lo desplazado del americano de su entorno natural. El vadear de los ríos ya no es tan fácil como al principio y el agua cada vez les llega más al cuello. La jungla se convierte en el verdadero enemigo y la guerra entre japoneses y americanos pierde su sentido cuando no se comprenden las órdenes, cuando de lo único que se trata es de llegar a un punto determinado en el mapa sin saber por qué. Así, la batalla entre dos bandos se transforma en una lucha entre hombres y naturaleza donde lo único que importa es sobrevivir.

Pasado el ecuador del metraje, el filme se vuelve tan oscuro como anclado el capitán Nelson en el aislamiento que le confiere su condición de jefe. El personaje se une a la larga lista de héroes trágicos y solitarios de Walsh, mientras que la película se reafirma como otra cinta más de itinerario del director; acaso la más representativa de todas ellas: los soldados penetran en una región prohibida de la que intentan salir; dan vueltas y más vueltas en un lugar cerrado, en un entorno que les agobia como si de una moderna Ilíada se tratase.  


En esta tragedia shakesperiana en la que finalmente se transforma la cinta, dos son las secuencias que destacan, ambas con la notable participación del director de fotografía, James Wong Howe: la batalla nocturna del final y la escena de la muerte del teniente Jacobs. En ambas, Howe experimenta con la fotografía en ambientes de poca luz y consigue deformar las expresiones de los rostros de los militares que esperan aterrorizados la llegada de los japoneses. Por su parte, Walsh rueda con acierto encuadres generales de los soldados cavando las trincheras como si de sus propias tumbas se tratase, o gestiona primeros planos de los actores que muestran temor, ansiedad, o sufrimiento, que se debaten, como el capitán Nelson, entre matar al teniente Jacobs (William Prince) para que no sufra o dejarle morir. Walsh no muestra el cuerpo de Jacobs y deja que el espectador se imagine horribles mutilaciones. Una sutileza que parece extraída de las mejores cintas de terror donde lo implícito, lo que se sugiere, es más terrible que lo explícito.

La invasión de los aliados, en la resolución del filme, libera al pelotón de sus enemigos —y al espectador de la tensión— y despoja la película de su manto trágico. Sin embargo, Walsh se resiste a dejar las cosas así: en uno de los últimos planos, Nelson ofrece a su superior las chapas de identificación de los caídos. Sus palabras son amargas, “aquí está el precio de la misión, no mucho en realidad, sólo un puñado de norteamericanos”. La crítica del director anticipa su cinta más cruda sobre la guerra, Los desnudos y los muertos (The Naked and The Dead, 1958), y distorsiona con toda la intención el mensaje patriótico. La conclusión de Objetivo: Birmania siembra de dudas al espectador que, en 1945, ya no necesitaba de falsas propagandas a favor de la guerra más cruel que haya existido nunca.

Trailer original:


(Un análisis más extenso de la película y de su autoremake Tambores Lejanos se puede leer en el capítulo V de El Autoremake en el cine. ¿Obsesión o repetición?, un libro que está disponible hasta el 15 de junio en la Feria del Libro de Madrid, en la caseta nº185)


domingo, 1 de junio de 2014

NOTICIAS LITERARIAS (Continuación)

FERIA DEL LIBRO DE MADRID

Se nos olvidaba algo importante: La Feria del libro en la capital. Del 30 de mayo al 15 de junio en el Retiro, se celebrará esta exposición anual de literatura, encuentro entre autores y lectores, con las última novedades.
El Autoremake en el cine. ¿Obsesión o repetición? no se pierde el evento y se podrá adquirir en la caseta 185. Os esperamos.

(Un adelanto del libro, con algunas páginas y sus fotografías se pueden ver aquí)

Un abrazo.



jueves, 22 de mayo de 2014

ALGUNAS NOTICIAS LITERARIAS

Hacemos un inciso en nuestro camino cinéfilo para dar cuenta a los lectores de algunos eventos, pasados y futuros, y de paso informar de cuestiones de interés que tienen que ver con nuestra actividad literaria:

IV CERTAMEN INTERNACIONAL DE NOVELA CORTA “GIRALDA”

La Asociación Cultural Artístico-Literaria ITIMAD  de Sevilla otorgó el pasado 19 de mayo, en un acto celebrado en el Excmo. Ateneo de Sevilla, los premios del Certamen Internacional de Novela Corta “Giralda”. Los galardones se repartieron de la siguiente manera:

Ganador: D. Manuel Vilches Morales, por su obra "Las cavernas del alma"
Accésit: Dª Elena Marqués Núñez por su obra "El largo Camino de tus piernas"
Premio Local: D. Fernando de Cea Velasco, por su obra "La habitación 104"

Las tres novelas cortas han sido editadas por ITIMAD en un libro que las engloba, titulado “Azucenas de Bronce”.
Pulsar en el siguiente enlace para más información acerca de cómo adquirir el libro y de nuestro relato La Habitación 104.


Portada de "Azucenas de Bronce"
Contraportada de "Azucenas de Bronce"


FERIA DEL LIBRO DE SEVILLA


Del 22 de mayo al 1 de junio se celebrará la Feria del Libro de Sevilla en la Plaza Nueva.

En el stand número 6 de Ediciones en Huida se podrá adquirir nuestra novela Cenizas para un bluescontinuación de Puentes y Sombras. El domingo, 25 de mayo, el autor firmará ejemplares de la novela a partir de las 12:30.

En el stand número 12, correspondiente a la librería Céfiro, se podrá adquirir el libro Azucenas de Bronce. El jueves, 29 de mayo, los autores de las novelas cortas que contiene el libro firmarán ejemplares a partir de las 19:00.


NUEVA WEB DE EDICIONES EN HUIDA

La Editorial Ediciones En Huida acaba de presentar su nueva página web desde la cual se podrá adquirir nuestra novela Cenizas para un blues.

Pulsando en el siguiente enlace se accede a la información sobre las Librerías Asociadas a la editorial, repartidas por las distintas comunidades, donde también se podrá conseguir el libro.


Un abrazo a todos los lectores.


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