lunes, 9 de enero de 2017

CINE FÓRUM: LAS MODELOS (Cover Girl de Charles Vidor, 1944)

El nombre de Charles Vidor y el de Rita Hayworth permanecerán unidos en la memoria cinéfila colectiva gracias a Gilda (1946), película legendaria donde las haya. Sin embargo, un par de años antes el director y la actriz ya habían trabajado juntos en un estupendo musical del que vamos a hablar a continuación:























Como ocurrió con la mayoría de estudios en plena contienda mundial, la Columbia también se apuntó a la serie de películas cuyo objetivo era el entretenimiento de la retaguardia, de los que se habían quedado en casa. Se trataba de musicales, comedias o cintas de aventuras donde el color era tan brillante como las estrellas que los protagonizaban.

La compañía de los hermanos Cohn lo tenía complicado para competir con los musicales de la Metro Goldwyn Mayer y con las cintas a todo color de la Fox (estudio que se destacó en el escapismo para tiempos de guerra); pero gracias a su política de cesión de profesionales (en este caso la Columbia consiguió que la Metro le cediera a Gene Kelly) logró algún que otro éxito en esta faceta, como el obtenido por Las modelos.

La película es un convencional musical backstage, pero con una original estructura debido a la doble historia que se cuenta, una en el presente y otra en el pasado; ambas con Rita Hayworth como protagonista, y ambas con el mismo tema: el de tener que elegir entre la fama —y el dinero que lleva consigo— o el amor. En realidad el argumento es una variante de la típica trama de “Ha nacido una estrella”, donde Gene Kelly es el modesto empresario enamorado de Rita, y ella es la cantante emergente a la que quiere contratar el tercero en discordia: un potentado del mundo del espectáculo.


No obstante, la propaganda bélica se deja sentir con fuerza. Así, en la película se habla de la escasez de alimentos y de la necesidad de “machacar” al régimen nazi; en el número final se aprovecha para publicitar la venta de bonos; e incluso el propio Gene Kelly hace de sí mismo en un momento determinado de la ficción cuando se une a un grupo de artistas cuyo objetivo es divertir a los soldados que combaten en el frente.

Aunque el realizador del filme, Charles Vidor, no era de los directores musicales de primer nivel (como Vincente Minnelli, Stanley Donen o el propio Kelly), los números de la película sí se encuentran a la altura de los grandes musicales. Destaca el famoso tema “Long ago and far away”, que canta Rita Hayworth, que fue nominado al Óscar, y que resultó todo un éxito en Estados Unidos y en el mundo entero, una canción que ha sido versionada en multitud de ocasiones. También son notables, por su originalidad, el número “Alter-ego dance”, donde Gene Kelly baila con su propio reflejo en un escaparate; y el simpático “Poor John”, donde la Rita del pasado se ríe de su prometido con una divertida canción y un no menos gracioso baile.



Todos esos números son una maravilla, no obstante, nuestro  preferido es “Make way for tomorrow”, interpretado por el trío formado por Kelly, Rita y Phil Silvers. Es el número que ahora vamos a analizar:



La secuencia comienza en el bar después de que el trío de amigos abran sus ostras como es costumbre y descubran que no hay perlas en ellas, “quizás mañana cambie la fortuna” dicen a una y comienzan a cantar y bailar dentro del local. En esta primera parte hay música diegética pues alguien les acompaña al piano, y se puede decir que la escena pertenece al género tradicional. Sin embargo el resto de la secuencia, la que tiene lugar en el exterior, tiene mucho de musical moderno. Hay que recordar que la transformación fundamental surgió ese mismo año con el estreno de la coetánea Cita en San Luís (Meet Me in St. Louis, Vincente Minnelli, 1944). En ese filme y en los que vinieron después los personajes que cantaban y bailaban ya no eran artistas, sino gente de la calle, y los números surgían de forma espontánea sin necesidad de formar parte de una revista o de una actuación ante el público.

La segunda parte de la secuencia tiene lugar cuando Gene, Rita y Phil cogen unos instrumentos de fortuna y salen al exterior para recrear diversas acciones como las de la marcha militar del 4 de julio o la de un bote de remos hundiéndose. La canción sugiere que no hay que ceder a la tristeza, que hay que levantarse ante cualquier contratiempo y seguir adelante. Por cierto un tema muy adecuado para la época (nótense los sacos terreros de la calle que subrayan que estamos en guerra). La coreografía representa esa idea con pequeñas subtramas que demuestran que se puede narrar con el baile. Sin duda otro signo de que el musical se estaba haciendo adulto.

La tercera y última parte arranca con el encuentro con el policía. Al parecer toda esta escena rodada en la calle fue dirigida por Gene Kelly y se compone de travellings encadenados, algunos bastantes largos. El número ha vuelto a cambiar y ahora los tres amigos interaccionan con otros personajes que van apareciendo sucesivamente: el policía, una pareja besándose en un portal, el lechero y un borracho. Los dos últimos incluso se integran en la acción y forman parte de la coreografía que continúa imitando diversos oficios o acciones, como la de montar a caballo o bailar una danza india, ahora ya totalmente disparatados, de hecho han dejado de cantar, ya solo suena la música sin letra y por tanto sin un tema al que dedicar el baile.   

El número que acabamos de ver fue compuesto por los prestigiosos Jerome Kern e Ira Gershwin y fue fotografiado por Rudolph Maté que obtuvo una nominación al Óscar; premio que finalmente se llevó la banda sonora de todo el filme.



lunes, 19 de diciembre de 2016

¡FELICES FIESTAS!

Se acercan las fiestas de Navidad y Fin de Año y este espacio de cine cierra sus puertas unos días por descanso de autor y, sobre todo, de lectores.

¡Feliz Navidad!


Una vez más acudimos a un fotograma de la mejor película jamás filmada (el que no sepa a cuál me refiero que busque entre la filmografía de John Ford) para confeccionar una especie de christmas y con él felicitar a nuestros fieles lectores y a todo aquel que se acerque por este portal.

Nos vemos a la vuelta, ya en 2017, con la friolera de nueve años a nuestras espaldas, los que se cumplen el 4 de enero, día de nuestra primer post allá por el año 2008.

Un abrazo a todos los lectores, y lo dicho: que paséis los mejores días posibles junto a las personas que más queréis.




lunes, 12 de diciembre de 2016

ESPECIAL KIRK DOUGLAS: RÍO DE SANGRE (The Big Sky de Howard Hawks, 1952)

Con motivo del centenario de Kirk Douglas (9-12-1916), uno de los grandes del Hollywood dorado, y de los pocos supervivientes de esa época, hemos decidido iniciar un especial dedicado al actor donde se hablará de cinco películas protagonizadas por "el hijo del trapero", tal como el mismo Douglas se llamaba en sus entretenidas memorias. Las iremos publicando por orden cronológico intercaladas con otros posts. Advertimos que del quinteto de reseñas, dos han sido colgadas con anterioridad en el presente portal (aunque ahora hayan sido ligeramente retocadas), pero el resto son inéditas. Espero que las disfruten, o mejor, que vean las películas si es que no las han visto ya.



Río de Sangre es un western de los llamados menores de Howard Hawks, pero que a mi juicio resulta una de sus obras más personales. La cinta propone una historia muy conectada con el descubrimiento del paso hacía el Pacífico. Aunque la película tiene un desarrollo sensiblemente diferente –y una mayor calidad- la trama coincide en su planteamiento con Paso al Noroeste (Northwest Passage de King Vidor, 1940) y Horizontes Azules (The Far Horizons de Rudolph Maté, 1955). Con la segunda, la semejanza también tiene que ver con el conflicto entre los tres personajes principales: dos colonizadores (Kirk Douglas y Martin Dewey) y una indígena (Elizabeth Threatt), por cierto mucho mejor caracterizada que la nativa de la cinta de Maté.

El paisaje y los rodajes exteriores del parque Grand Teton de Wyoming dan una muestra del realismo con el que Hawks se enfrenta a la historia. La película es un bello documental, cuando transcurre de día (la secuencia del remolque de la balsa es de lo mejor que se ha rodado en exteriores), y un relato intimista por la noche, cuando los personajes se despojan de sus ataduras y confiesan sus temores y ambiciones a la luz de las fogatas.



El narrador de la historia es el magnífico tío Zeb (Arthur Hunnicutt), un personaje que emerge progresivamente a medida que transcurre la acción, controlado por un magnífico guión a cargo del reputado Dudley Nichols, habitual colaborador de John Ford en la década de los treinta y cuarenta.

No obstante, el alma de la historia, en el que descansa toda la épica de la aventura que propone Hawks, es el personaje interpretado por Kirk Douglas. Un héroe al estilo de las mejores cintas de Hawks, acompañado del grupo con el que solía estructurar la mayoría de sus películas (el héroe, el joven, el viejo, la chica, etc.) y con el desarrollo de la mayoría de sus habituales subtramas dramáticas: el aprendizaje; el conflicto creado por la mujer a la que desean los dos amigos; el grupo frente al peligro; y la camaradería por encima de todo.

Comparado con los otros “Ríos” de Hawks, Río de Sangre es tan épico como Río Rojo, resulta más entretenido que Río Lobo y se acerca al intimismo de Río Bravo. Pero, sobre todo, está muy bien narrado por uno de lo mejores contadores de historias: Howard Hawks, que aunque se basa en una novela de A.B. Guthrie, no tarda mucho en hacerse con las riendas de la trama para hacerla suya.

Ficha de Río de Sangre.





lunes, 21 de noviembre de 2016

2 X 1: “LA NOTTE BRAVA” y “LA GIORNATA BALORDA” (Mauro Bolognini)


La notte brava (1959)

A finales de los años cincuenta y primeros sesenta una nueva generación de directores italianos superaron el neorrealismo, o evolucionaron a partir de él de una forma más crítica. Algunos se radicalizaron para seguir los movimientos marxistas que luego coincidieron con el mayo del 68, otros simplemente daban testimonio de lo que sucedía en el país, principalmente en los barrios bajos de una Roma que ya no era la “ciudad eterna”, al menos no en los suburbios que retrataba la cámara de Mauro Bolognini, uno de aquellos realizadores.

Cuando Bolognini dirigió La notte brava ya llevaba una (discreta) carrera que parecía haberse especializado en comedias sentimentales. Sin embargo, a raíz del encuentro con el futuro director Pier Paolo Pasolini, su cine cambió radicalmente; para bien. Los guiones de Pasolini fueron todo un descubrimiento, en especial el de La notte brava, donde ya se aprecia el cine que vendría de la mano de uno de los mejores directores italianos de la historia.

Basado en una novela del propio Pasolini, La notte brava narra las andanzas de tres jóvenes que pasan la vida robando, engañando a las prostitutas y deambulando sin nada que hacer por las calles de Roma.



Únicamente pequeñas ganancias pasajeras, resultantes de tristes robos, alteran algo la rutina, pero su duración es tan limitada que se lo gastan todo en una sola jornada siguiendo el lema de “vivir al día” o de “Dios proveerá”. En un día y una noche, Bolognini sigue de cerca al trío de delincuentes que ni siquiera son amigos cuando a la menor oportunidad se roban unos a otros.

En la línea de Los inútiles (I vitelloni, Federico Fellini, 1953), pero con mayor crudeza y realismo, Bolognini se vale de la experiencia de Pasolini en la jerga y el conocimiento de los barrios bajos para rodar este drama que significó un punto de inflexión en su carrera como cineasta.




La giornata balorda (1960)

De nuevo con Pasolini a los mandos del guión, aunque en esta ocasión sirviéndose de una novela de Alberto Moravia, Bolognini filma lo que podría ser una continuación de La notte brava. Bolognini condensa otra vez el relato en una sola jornada, sin abandonar el escenario de los barrios bajos romanos, para construir el retrato realista de Davide, un joven en paro que aprovecha cualquier oportunidad (legal o ilegal) para lograr algunas liras.

La búsqueda de trabajo de Davide configura la estructura de la película. El encuentro con una antigua amiga (ahora prostituta), los trapicheos en un negocio fraudulento de aceite contaminado y los devaneos con una caprichosa mujer de la alta sociedad, son algunos de los episodios en los que se ve envuelto el protagonista.

Igual que en La notte brava, casi nada cambia en la vida de Davide, como tampoco en la de los tres ladrones de la primera cinta. Tanto en una como en otra película, los personajes viven en un círculo vicioso de miseria en el que un día no se distingue del otro. De hecho los planos de apertura y cierre en cada una de las cintas son coincidentes para dar la sensación de tránsito hacia ninguna parte, de deambular dentro de un laberinto sin salida.




En La giornata balorda, Bolognini lleva su a su máxima expresión dicha estructura cuando Davide, en su afán de lograr empleo, va de uno a otro empresario, gracias a cartas de recomendación que, finalmente, le llevan al primero con el que inició la búsqueda.

El realismo crítico de Bolognini, y la pluma de Pasolini, más la aparición de nuevos valores de la interpretación (Jean Sorel, Lea Massari, Franco Interlenghi, Elsa Martinelli, Rossana Schiaffino, Jean-Claude Brialy, etc.) le dieron fuerza a un nuevo modelo de realización, emparentado con las nuevas olas europeas (Nouvelle Vague, Free Cinema,…), una manera de dirigir y actuar que ahora forman parte de lo que llamamos cine moderno.




domingo, 13 de noviembre de 2016

PALMARÉS DEL XIII FESTIVAL DE CINE EUROPEO DE SEVILLA

Último día el de ayer en el XIII Festival de Cine Europeo de Sevilla. Con el palmarés ya en la mano, asistimos a la proyección de Land of Mine, una de las cintas que más prometían dentro de la categoría de la European Film Academy. Sin premio alguno en el certamen, pero con el puesto honorífico de haber sido la segunda más votada por el público (la primera, como veremos, fue la excelente Toni Erdmann), la expectación era máxima y el público que aún no la había visto llenó la sala.



Land of Mine (Bajo la arena se subtituló aquí) es la historia de un grupo de prisioneros alemanes tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Diez niños (así eran los últimos soldados reclutados para defender el III Reich) obligados a limpiar de minas las playas danesas. Con un sargento aliado bajo su cargo, los adolescentes sufrirán las consecuencias de la guerra, una más; un episodio poco conocido, pero igual de cruento que la más terrible batalla, con el agravante de haber ocurrido en tiempo de paz.

Con el buen sabor de boca de la visión de esta impresionante película del danés Martin Zandvliet damos por terminada nuestra crónica, no sin antes dar cuenta del palmarés de la presente edición:


GIRALDILLO DE ORO | GOLDEN GIRALDILLO
Película: MA LOUTE (Francia, 2016)
Dirigida por: Bruno Dumont

Premio ESPECIAL DEL JURADO | SPECIAL JURY Award
Película: MIMOSAS (España, Marruecos, Francia, Qatar 2016)
Director: Oliver Laxe
  
Premio Mejor DIRECCIÓN | Best DIRECTION Award
Película: STAYING VERTICAL (RESTER VERTICAL) (Francia, 2016)
Director: Alain Guiraudie

Premio al Mejor GUIÓN | Best SCREENPLAY Award
Película: LE FILS DE JOSEPH (Francia, Bélgica 2016)
Escrita por: Eugène Green
   
Premio a la Mejor ACTRIZ | Best ACTRESS Award
Película: MA LOUTE (Francia, 2016)
Actriz: Raph
  
Premio al Mejor ACTOR| Best ACTOR Award
Película: LE FILS DE JOSEPH (Francia, Bélgica 2016)
Actor: Victor Ezenfis
  
Premio a la Mejor DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA
Best CINEMATOGRAPHY Award
Película: AMERICAN HONEY (Reino Unido, EEUU, 2016)
Director de Fotografía: Robbie Ryan
  
MENCIÓN ESPECIAL AL MEJOR SONIDO Y MONTAJE
SPECIAL MENTION TO BEST SOUND DESIGN AND EDITING
Película: MIMOSAS (España, Marruecos, Francia, Qatar 2016)
Director: Oliver Laxe
   
PREMIO A LA MEJOR PELÍCULA DE LA SECCIÓN LAS NUEVAS OLAS
NEW WAVES SECTION BEST FILM AWARD
Película: THE SUN, THE SUN BLINDED ME (Polonia, Suiza 2016)
Dirigida por: Anka Sasnal y Wilhelm Sasnal
   
PREMIO ESPECIAL LAS NUEVAS OLAS | SPECIAL AWARD NEW WAVES
Película: ALBÜM (Turquía, Francia y Rumania, 2016)
Dirigida por: Mehmet Can Mertoğlu

MENCIÓN DE HONOR | HONOR MENTION
Película: DAYDREAMS (L'INDOMPTÉE) (Francia, 2016)
Director: Caroline Deruas
 
PREMIO LAS NUEVAS OLAS NO FICCIÓN | NEW WAVES NON FICTION AWARD
Película: PARADISE! PARADISE! (Austria, 2016)
Dirigida por: Kurdwin Ayub
  
PREMIO EURIMAGES A LA MEJOR COPRODUCCIÓN EUROPEA
EURIMAGES AWARD TO THE BEST EUROPEAN COPRODUCTION
Película: TONI ERDMANN (Alemania, 2016)
Dirigida por: Maren Ade
 
PREMIO A LA MEJOR PELÍCULA DE LA COMPETICIÓN OFICIAL RESISTENCIAS
BEST FILM AWARD OF THE RESISTANCES OFFICIAL COMPETITION
Película: LOS OBJETOS AMOROSOS (España, 2016)
Dirigida por: Adrián Silvestre David

Película: DIÁS COLOR NARANJA (España, 2016) - Las Nuevas Olas
Dirigida por: Pablo Llorca

GRAN PREMIO DEL PÚBLICO | GRAND AUDIENCE AWARD
Película: TONI ERDMANN (Alemania, 2016)
Dirigida por: Maren Ade
 
PREMIO GIRALDILLO JUNIOR | JUNIOR GIRALDILLO AWARD
Película: AVES DE PASO (LES OISEAUX DE PASSAGE) (Bélgica, Francia 2015)
Dirigida por: Olivier Ringer
 
PREMIO FUNDACIÓN SGAE AL MEJOR CORTOMETRAJE PANORAMA ANDALUZ
THE BEST ANDALUSIAN PANORAMA SHORT FILM SGAE AWARD
Película: UN BILLETE A NUNCA JAMAS (España, 2016)
Dirigida por: Jorge Naranjo
 
PREMIO ESPECIAL FUNDACIÓN SGAE A LA CATEGORÍA ARTÍSTICA DE DIRECCIÓN
SPECIAL SGAE AWARD FOR ARTISTIC CATEGORY TO THE DIRECTION
Película: LA VIDA SIGUE IGUAL (España, 2016)
Director: Mateo Cabeza

PREMIO ASECAN A LA MEJOR PELÍCULA DE LA SECCIÓN OFICIAL
OFFICIAL SECTION ASECAN BEST FILM AWARD
Película: GODLESS (Bulgaria, Dinamarca, Francia, 2016)
Dirigida por: Ralitza Petrova
  
III PREMIO OCAÑA A LA LIBERTAD | 3rd OCAÑA AWARD TO FREEDOM
Película: HEARTSTONE (Islandia, 2016)
Dirigida por: Guðmundur Arnar Guðmundsson


Visto el palmarés y analizado por la crítica internacional y el público, la valoración de los distintos jurados ha sido más contestada que en anteriores ocasiones. La primera sorpresa es la ganadora del festival, Ma Loute, película que también se hizo con el premio a la mejor actriz y que da la impresión de que haya nacido para desconcertar a todos. A nosotros no nos parece mala elección la de premiar a un cine tan cercano al surrealismo, pero tan libre en su propuesta. Si bien, esperábamos más de Personal Shopper, cinta que nos encantó y que no dudamos pronto tendrá repercusión en las pantallas de todo el mundo.

Lo que no sorprende en absoluto es la buena acogida por parte de la audiencia de Toni Erdmann, la película que se llevó el otro galardón importante, el del público (por el que compiten los mejores filmes seleccionados por el festival de entre todos los que optan a los premios de la Academia de Cine Europeo). El filme de Maren Ade  también logró hacerse con el premio que otorga el fondo EURIMAGES.

Largometrajes como Mimosas y Le Fils de Joseph (que finalmente nos quedamos sin ver por cuestiones de calendario) fueron otros de los triunfadores al ganar dos importantes premios cada uno: el premio especial del jurado y una mención a los aspectos más técnicos, el primero; y el galardón al mejor guión y el premio al mejor actor, el segundo.


Y esto, en líneas generales, ha sido lo más destacado en el certamen. Ya sólo nos queda un año para volver a disfrutar con las mejores propuestas cinematográficas europeas, en un festival que nos parece adictivo. Tras los 365 días de síndrome de abstinencia prometemos volver para contarles lo que suceda aquí, en la capital andaluza.


sábado, 12 de noviembre de 2016

PERSONAL SHOPPER (Olivier Assayas, 2016)

A pocas horas del fallo del jurado, aquí en el XIII Festival de Cine Europeo de Sevilla, ayer pudimos asistir a la que es nuestra apuesta de cara a ganar el Giraldillo de Oro: la última película de Olivier Assayas, admirado director de cine —reconocemos que es nuestra debilidad—, con una carrera tan sólida como la cinta que presentó en persona el propio realizador, minutos antes de la proyección.


Personal Shopper es la historia de Maureen (Kristen Stewart), una joven médium que acaba de perder a Lewis, su hermano gemelo. Antes de continuar con su vida, Maureen espera una señal de Lewis desde el más allá que confirme que hay vida en el otro mundo. Mientras tanto se dedica a su profesión: personal shopper, es decir la encargada de hacer las compras de ropas, joyas y demás efectos a Kyra, una celebridad.

Assayas corrigió a la organización del Festival y aclaró en la sala que él no ganó el premio a mejor director de Cannes por esta película, sino el de mejor puesta en escena (Mise-en-scène). Y dijo que compartía el galardón con Kristen Stewart; excelente actriz que ya confirmó su buen hacer en Café Society donde demostró haber superado y dejado bien atrás Crepúsculo. No obstante, suponemos que de aquella saga algún recurso habrá utilizado ahora como corresponde a una profesional con cierto recorrido. En cualquier caso, Assayas reconoció que los dos crearon la historia de Personal Shopper y que ambos dieron vida al personaje de Maureen. Y es que la película es casi un soliloquio de la actriz; toda la cinta es para ella, y ella es la cinta.


El largometraje, como afirmó el realizador, es una película de fantasmas. Assayas explicó que no cree en fantasmas, pero tampoco en la vida real, sólo en las ideas. Según el director, en realidad todas las películas son de fantasmas. Una opinión que flota en el ambiente de la cinta, a la que es difícil de catalogar. Colgarle el adjetivo de película de terror, o thriller, o drama, sería quedarse corto.

Personal Shopper es ese tipo de filmes de los que no dejas de hablar en días y que tienes que ver varias veces para comprenderlo del todo. Sólo una advertencia para el que tenga la suerte de dar con él: hay que estar atento a todo. Y eso que la puesta en escena es sencilla, en apariencia. Y la realización con largas secuencias perseguidas por la cámara de Assayas y con Stewart en el centro de todo, tampoco parece demasiado complicada. No se dejen engañar. 





viernes, 11 de noviembre de 2016

UNITED STATES OF LOVE (Zjednoczone stany milosci de Tomasz Wasilewski, 2016)

De Polonia, pasando por Berlín donde consiguió el Oso de Plata, llega esta cinta del director Tomasz Wasilewski, con serias aspiraciones a llevarse algunos de los premios del presente certamen del Cine Europeo, aquí en la capital andaluza.


De nuevo la mujer es el centro sobre el que pivota esta película episódica. Un largometraje que en realidad son cuatro cortos relacionados entre sí, que abordan otras tantas historias de mujeres centradas en temas casi siempre relacionados con las insatisfacciones amoroso-sexuales.

Mientras Agata tan sólo siente asco por su marido y le atrae el cura de la parroquia, Iza (Magdalena Cielecka) es la directora de un instituto y la amante del padre de una de las alumnas. La hermana de Iza, Marzena, quiere ser modelo a toda costa, y su vecina, Renata aspira a conseguir ser su pareja.


Cuatro historias sórdidas, de amores soterrados, de sexualidad malsana y de cuerpos desnudos, como crudo es el guión. Libreto que encaja perfectamente en un entorno como el de Polonia justo después de la caída del Muro de Berlín. La represión sexual, la falta de libertad, el frío interno y externo, mas los viejos traumas se apelotonan en la salida hacia la libertad, pero no todo parece tan fácil.

Las cintas de vídeo, el aeróbic, la música occidental, son algunas señales de la apertura que viene del Oeste, aunque en la cinta de Wasilewski parezcan tan rancias como la fotografía de baja saturación. No es casual que el tono cromático se sitúe entre el color y el blanco y negro. Un color que no termina por definirse del todo, igual que las vidas de las protagonistas, intentos fallidos de cambio, como si se hubieran quedado encerradas tras el Telón de Acero para siempre.






miércoles, 9 de noviembre de 2016

MA LOUTE (Bruno Dumont, 2016)

Sin abandonar la Sección Oficial del XIII Festival de Cine Europeo de Sevilla, ayer pudimos asistir con sorpresa a una de las cintas más disparatadas que se han rodado en Europa en los últimos años. La responsabilidad de tan singular obra hay que adjudicársela al director francés Bruno Dumont.


En la costa norte de Francia, en las marismas que dan acceso al Canal, la desaparición de varios turistas ha puesto en guardia a las fuerzas del orden. Una pareja de policías investigan lo que podría ser un caso de asesinatos en serie. Mientras en lo alto del acantilado disfrutan de sus vacaciones estivales la familia Van Peteghem, a nivel del mar pescan los mariscadores de la familia Brufort, que también dedican parte de su tiempo a dar paseos a los turistas.

Nada extraño en una trama que podría ser convencional, sino fuera porque la pareja de policías la forman un obeso mórbido tan inepto como su insignificante compañero, agentes de la ley que se limitan a rodar por las dunas y a constatar que hay un misterio que resolver; sino fuera porque la familia Van Peteghem la forman los personajes más extravagantes que han pisado un plató, que ni siquiera el más delirante Fellini hubiese imaginado; sino fuera porque la familia Brufort son unos degenerados; sino fuera…



Incestos, canibalismo, travestismo, y varios “ismos”  más forman parte de una absurda parodia de crítica social (los de “arriba” y los de “abajo”), de un remedo de Romeo y Julieta cuando la chica/chico (no se sabe bien qué es) de los Peteghem se lía con Ma Loute, el mayor de los Brufort. Historia de amor que quiere dar sentido a una película que si alguna vez lo tuvo, lo pierde para siempre en un momento dado en el que la falta de gravedad suma el surrealismo a una comedia negra con guiños a Hergé (por lo de los policías con bombín) y al citado Federico Fellini.


Actores conocidos (Juliette Binoche, Valeria Bruni-Tedeschi, homenajeada en el festival, Fabrice Luchini) dan rienda suelta a la sobreactuación improvisada que por una vez se encuentra justificada. Algo que imaginamos habrá resultado liberador para profesionales siempre ajustados a guiones más o menos dramáticos. Argumentos que aquí brillan por su ausencia para convertir todo en un disparate saturado de golpes (lo de los golpes es literal: el slapstick que no falte) muy graciosos que hacen sonoras las carcajadas de un público entregado al absurdo; también liberado.




martes, 8 de noviembre de 2016

SÓLO EL FIN DEL MUNDO (Juste la fin du monde de Xavier Dolan, 2016)

Desgarradora la película que pudimos ver ayer en la Sección Oficial del Festival de Cine Europeo de Sevilla. El director canadiense Xavier Dolan, que viene con un premio en Cannes debajo del brazo, fue certero en su disparo directo a los corazones de los espectadores y creemos que salió triunfante en una proyección donde no se oía una mosca, tan sólo un reloj de cuco.


La cinta es una coproducción Canadá-Francia —de ahí que se presente al certamen—, y trata un tema algo manido en obras de teatro, filmes, series y hasta documentales: las reuniones familiares al cabo de los años y los conflictos que llevan consigo. Una trama que siempre ha dado buenos resultados, incluso magníficos (pensemos en Celebración, Larga jornada hacia la noche o El desencanto, entre muchísimas otras), quizás por el hecho de que el espectador pueda verse reflejado en ella.

A pesar de un argumento tan poco original, Xavier Dolan ha sabido darle una vuelta de tuerca cuando el motivo de la reunión es el regreso del hijo pródigo, Louis, que después de doce años ausente viene con una terrible noticia que dar: tiene una enfermedad terminal; se muere. Louis pronto comprobará que sus problemas en realidad son los más sencillos, tan sólo la muerte, comparados con la complejidad de la convivencia día a día en el seno de la familia que dejó atrás.



La película posee una estructura muy definida, un acto por conversación entre el recién llegado y cada uno de los miembros de la familia: su hermana pequeña, el mayor (Vincent Cassel), la madre (Nathalie Baye) y su cuñada (Marion Cotillard). Sin disimular el origen teatral de la cinta, Xavier Dolan incluye ligeros flashbacks que dan algunas pistas acerca del pasado de esta familia disfuncional, de los buenos recuerdos, de los viejos traumas pendientes de resolver.

Con el suspense de cuándo se va a decidir Louis a contar la verdadera causa de su regreso, el filme va revelando lo dependientes que son todos y cada uno de ellos del recién llegado, el único que ha triunfado, el que podría haber mantenido unida la familia si no se hubiera ido. Los diálogos a flor de piel, los rostros rozando el objetivo, la luz escasa, revelan que la familia espera desesperadamente la ayuda del exterior. La noticia que trae Louis puede ser la bomba que destruya lo poco que queda.

Cinta de actores (el elenco es extraordinario), y de hábil director, el largometraje contiene además una de las mejores escenas finales —por las que se puede recordar toda una película— vistas hasta ahora en el presente certamen, o en cualquier otro.





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