domingo, 27 de septiembre de 2009

CINE FÓRUM: LOS EMIGRANTES (Utvandrarna de Jan Troell, 1971)

Si la última entrega de nuestra mini sala fórum se la dedicábamos al cine español –con vehemente debate incluido- hoy nos toca comentar y analizar una secuencia de un cine que se me antoja siempre ha sido superior al nuestro -incluido el momento actual-, me refiero al cine sueco. A la hora de escribir sobre películas escandinavas es inevitable pensar en el influyente Ingmar Bergman, sin embargo vamos a hablar de una obra de otro director importante, Jan Troell, y de su gran proyecto: Los Emigrantes.



Troell se decidió a llevar a la pantalla la novela homónima de Vilhelm Moberg y a planificar lo que iba a ser una producción de proporciones gigantescas -la cinta que nos ocupa y su continuación: El Nuevo Mundo (Nybyggarna, 1972)-; y no sólo me refiero a su duración, también su calidad y dimensión épica son enormes.

El filme se organiza en torno a dos capítulos. En primer lugar, Troell indaga en las razones que llevaron a los campesinos suecos, de mediados del siglo XIX, a emigrar a los Estados Unidos. Su naturalismo extremo hace que el abanico de motivos se extienda desde la pobreza y el hambre hasta las inclemencias de una tierra en invierno perpetuo, pasando por la intolerancia de unas creencias donde predomina el temor a Dios. El hincapié en esto último es evidente cuando la película arranca con un sermón fanático y sostiene, en diversos momentos de la trama, que el pecado y la lujuria parece que aumenten en la misma proporción que la rigidez religiosa.

La segunda parte se centra en la travesía hacia la tierra prometida. También estructurada por episodios, cobra importancia el último segmento de la trama: el viaje en barco. Allí, cuando la naturaleza se vuelve en contra de los pasajeros, vuelven a surgir las envidias, el egoísmo y la intransigencia. Es como un recordatorio de lo que dejaron atrás. Las miserias físicas (mareos, vómitos, enfermedades, muerte) se confunden con las sicológicas. El duro realismo de Troell se vuelve por momentos insoportable.


Aunque la sombra de Bergman planea sobre Utvandrarna (pensemos al menos en su pareja de actores preferidos: Max Von Sydow y Liv Ullmann) Jan Troell supo dar con una visión particular del tipo de cine que se estaba haciendo en Suecia y Dinamarca. Responsable de la fotografía y el montaje, Troell usa la técnica y el guión para desarrollar el largometraje a base de contrastes: altibajos en la trama, con momentos casi bucólicos que dan paso a imágenes donde el sufrimiento es el protagonista; pero también en el encuadre, con tomas muy generales “rotas” a base de planos detalle.

Nominada para cinco oscar, Los Emigrantes ganó el Globo de Oro a la mejor película extranjera y obtuvo multitud de premios en diferentes festivales. Para no ser menos, vamos a darle también nuestro particular reconocimiento: vamos a recuperar una de sus secuencias para, posteriormente, intentar analizarla.



Estamos en el arranque de la cinta, después de los créditos y de un sermón en una iglesia protestante, viene esta maravilla:



La secuencia nos presenta, en prácticamente cinco minutos, la transición entre dos generaciones de campesinos de una misma familia. Jan Troell usa la técnica descrita anteriormente: alternar planos muy generales con primeros planos y planos detalle; y combinar escenas relajadas del campo, de los animales pastando, o de la madre realizando sus labores en el huerto, con otras menos agradables como la del accidente. Un hecho, este último, que sirve de perfecta excusa para acelerar el relevo entre padre e hijo.

Con muy poco diálogo, con una banda sonora basada en los sonidos del campo, Troell se muestra muy hábil con la elipsis: en la segunda parte de esta secuencia, y con apenas tres tomas, resuelve la búsqueda de una mujer por parte del hijo (Max Von Sydow), el noviazgo y el matrimonio hasta el primer embarazo. Además encadena las escenas muy bien cuando, por ejemplo, pasa del pie de él al de ella.



A partir de aquí Liv Ulmann toma el protagonismo de la secuencia. Una novia muy joven que de repente se encuentra embarazada y desempeñando las labores del hogar. El director expresa con imágenes lo que siente Liv Ullmann, que prefiere seguir jugando a realizar las tareas domésticas.

En la tercera parte Troell vuelve a ser duro con el espectador y nos muestra como el hermano menor mata al gato de la familia. Es una escena de pesadilla que traerá consecuencias en la vida de este personaje, sobre todo en la secuela de Los Emigrantes, otra magnífica película que también recomiendo.




6 comentarios:

  1. Interesantísimo, Ethan. Y el fragmento que nos presentas es muy potente. ¡Qué joven está Liv Ullman!

    Saludos

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  2. Y eso no es más que el principio! La película está repleta de momentos potentes como tú dices.
    Saludos, Elvira.

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  3. Pues no la conocía, muy interesante, en especial los 5 minutos que nos presentas, me la apunto!

    muchas gracias!

    saludos

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  4. Son unos minutos muy intensos, con Troell narrando muy rápido, pero, paradójicamente, con un ritmo lento. Me parece muy meritorio lo que ha hecho en ese arranque.
    Saludos, atikus!

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  5. Le tengo un respeto inmenso al cine sueco. Siempre me ha parecido (yo así le llamo) un cine telegráfico, dado que es de un estilo que contiene la contundencia, la eficacia y la simpleza que tienen los telegramas.

    No recuerdo haber visto esta película. Pero si hablas bien de ella, incluso apesar de tener en su reparto a Von Sydow (sin entrar en sus méritos, este tipo me da un mal rollo impresionante) será porque en verdad lo merece. La secuencia elegida es interesantisima.

    Saludos, Ethan.

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  6. Perfecto adjetivo para definir el cine sueco, Raúl. De hecho la secuencia que estamos comentando es otro "telegrama" cuyo destinatario es el público.
    Muy buen apunte.
    Saludos!

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