lunes, 29 de junio de 2009

MEDIANOCHE (Midnight de Mitchell Leisen, 1939)

Hoy les propongo un ejercicio de imaginación: ¿qué estrellas de cine le gustaría que pertenecieran a su comunidad de vecinos? Supongo que para el piso de arriba nadie tan tentadora como Marilyn Monroe. Como vecina de al lado, ventana con ventana, ¿se imaginan alguien mejor que Audrey Hepburn, cantando Moonriver? Y que me dicen de compartir habitación. No sean mal pensados, juntos pero no revueltos. Digamos con una sábana, a modo de muralla de Jericó, dividiendo con recato la estancia. Exacto, están pensando lo mismo que yo: Claudette Colbert. Por esa famosa secuencia y por otras como la escena del autoestop –en realidad por la totalidad del metraje de Sucedió una noche (It Happened One Night de Frank Capra, 1934)- ganó Claudette Colbert un merecido oscar. Pero no vamos a hablar hoy de la cinta de Capra sino de Medianoche, una deliciosa comedia de Mitchell Leisen.



Midnight nació en los estudios que se especializaron en el género: La Paramount Pictures. Con Adolph Zukor en la sombra, supervisándolo todo (más los espléndidos decorados de Hans Dreier y la producción de Arthur Hornblow Jr.), el proyecto se le encargó a Mitchell Leisen, un reputado director que escondía un secreto para conseguir tantos éxitos, un secreto con nombres y apellidos: Billy Wilder y Charles Brackett.

Se cuenta que al guión original, escrito por los dos cineastas, le pusieron bastantes pegas en el estudio y lo mandaron para su corrección a otros guionistas. Pero en el envío algo falló y el guión volvió a sus autores. Wilder y Brackett se limitaron a volverlo a pasar a máquina. El estudio lo recibió encantado y dio el visto bueno a “las correcciones” y al proyecto.

Lo cierto es que Wilder y Brackett ya estaban entrando en la fase de hartazgo del guionista, es decir cuando los escritores ven que muchas de las escenas que han preparado luego no se ven reflejadas en pantalla. Sus peleas con Leisen fueron providenciales. Gracias a ellas (por lo visto a partir de Si no amaneciera, 1941) Wilder tomó la decisión de dirigir sus propios guiones y Brackett de producirlos. Se nos ocurre que, en Medianoche, la secuencia del arranque de la cinta, con Claudette Colbert caminado por el andén de la estación, hubiera cambiado ligeramente si un chorro de vapor del tren se hubiera dirigido hacia las piernas de la actriz.

A pesar del diferente punto de vista de Leisen, los diálogos de Wilder (“cómo rechazar ese soborno con las manos llenas de dinero”) siguen siendo tan ácidos que si las palabras pudieran caerse de las páginas donde fueron escritas estoy seguro que atravesarían el parqué para convertirse en molesta gotera del vecino de abajo.

Como decía, la película arranca con la llegada de un tren a la estación central de París, en medio de una noche lluviosa. De un vagón de tercera clase se baja una joven, vestida de largo, sin maletas. “¿Le ayudo con el equipaje?” “Ojalá pudiera, espera en Montecarlo, en una casa de empeños”. A partir de aquí Eve Peabody (nuestra Claudette), con lo puesto, sin un centavo, se dispone a sobrevivir en la gran ciudad.


Lo que sigue es el cuento de Cenicienta, pero al revés. Eve sólo aporta el vestido para el baile, le falta todo lo demás. Encontrara su particular hada madrina en el personaje interpretado por John Barrymore, un marido rico, riquísimo, harto de que su mujer le ponga los cuernos con un estirado gigoló, y que se da cuenta de que Eve puede ser su salvación. Para ello le sigue la corriente, y apoya su disfraz de baronesa, esperando que conquiste al amante y le devuelva a su esposa. No lo tendrán fácil porque la mujer de Barrymore se reserva el papel de madrastra. Encarnada por Mary Astor, una actriz especialista en papeles, o de madre o de "mala", esperará la menor oportunidad para desenmascarar a Eve. Contará con la ayuda de una amiga chismosa: Stephanie; un papel a la medida de la más cotilla de las actrices: Hedda Hopper (en la vida real se había reconvertido en periodista de la prensa del corazón; estuvo 28 años como columnista de “Los Ángeles Times” donde era temida por sus compañeros de profesión).

Pero “toda Cenicienta tiene su Medianoche”. Y su príncipe. Como el cuento no puede discurrir sin el galán de turno -y el disparate sin un enredo más-, hace su aparición un falso barón (insisto en que todo funciona en sentido opuesto), Don Ameche, al que le sienta igual de bien el frac como el uniforme de taxista.


Todo este lío se adorna de juicios de divorcio, donde los demandantes ni siquiera están casados; conversaciones telefónicas, donde el teléfono está desconectado; conciertos y fiestas, donde nadie es quien dice ser, pero que finalmente termina por creérselo; y muchísimos enredos más típicos de las screw ball comedys de esos años.

Ni que decir tiene que el peso de la película lo lleva Claudette Colbert, a la que Hollywood, demostrando una vez más la magia del cine, consigue trasladarla a su país natal (era francesa de nacimiento). La estrella no era de una belleza espectacular, como la de Ava Gardner; ni tan sofisticada como, por ejemplo, Grace Kelly; pero era muy atractiva; siempre preocupada por mostrar su perfil izquierdo (dicen las malas lenguas -seguro que la de Hedda Hopper entre ellas- que durante el rodaje de una de sus películas tuvo que reconstruirse un plató entero para adecuar la toma a su lado bueno; y es que ella misma se refería a su perfil derecho como “el lado oscuro de la Luna”), y sobre todo caía muy bien a la cámara y al destinatario de la imagen. El espectador ya tenía la sonrisa en el rostro desde que aparecía en pantalla. Esa carita redonda, con las cejas arqueadas y una mirada de complicidad, provocaba la aproximación virtual con el público de una forma que nadie ha logrado igualar.

Ver Ficha de Medianoche.

14 comentarios:

  1. ¿Cómo no me he pasado antes por aquí?
    ¿Cómo no conozco yo Midnight?
    En nombre de Claudette y en el mio, muchas gracias.
    Por cierto, a quien no me gustaría tener de vecino es al cotilla de James Stewart.

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  2. Vaya joya la que nos ofreces hoy. Soy un gran admirador de Capra y de Barrymore... (de todos los Barrymore). Grandiosa.

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  3. Ostia Ethan, no sabía nada de esta peli!.
    Vaya post bueno tío!
    Me voy de inmediato a buscarla por ahí y en un par de días te cuento...
    Me encantan los Barrymore, Don Ameche (lo recuerdas junto a Joe Mantegna en Things Change, de Mamet??...Entrañable!!) y por supuesto, Claudette Colbert, mi claudette Colbert....
    Un abrazo amigo!

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  4. Bienvenido M.Olano! Tienes razón: lo indiscretos que son algunos vecinos ;)

    Dana Andrews: Los Barrymore, apellido ilustre, excelentes actores. John Barrymore dicen que era compañero de juergas de Errol Flynn, y que se conservaba en alcohol. En esta peli está en su línea: muy bien.

    Ortiga: Espero que te guste, ya me contarás. Don Ameche era un buen actor, con una curiosa trayectoria, tuvo como dos carreras, la primera en los años 30 y 40, y la segunda en los 80 y 90. Es cierto que estaba muy bien en aquella comedia de Mamet.

    Saludos a todos!

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  5. Qué maravilla de peli, tío Ethan, gracias por recordarla. La vi hace relativamente poco en un ciclo de la filmoteca y volvió a maravillarme.
    Y de Don Ameche, me quedo con su porte. No sería una superestrella, pero qué percha, qué clase, qué elegancia, tampoco se hacen actores así ya.

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  6. Lo cierto es que voy detrás de esta película desde que supe a quiénes se les atribuye el guión. Espero saldar pronto mi deuda. El reparto también es muy bueno, y después de leer tu entrada (excelente reseña) más ganas aún me entraron de verla. Ya os contaré...

    Un abrazo!

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  7. No creo que no he visto la peli pero con esos actorazos tengo mis dudas, como con los Barrymore, que saga de cineastas, parea hacer un post sin duda!!

    Las vecinas que propones desde luego son perfectas, me pasaría el día desvelado entre el moon river y la vecina de arriba, en cuanto a vecinos llamaría a Errol para las juergas...50 años hace que se murio, ese sabía como vivir, claro que era peligroso ir con el de juerga mucho, demasiada marcha!!

    Creo que ni Stwewart...un cotilla ni Cary Grant un poco rata...amigos los justos..perfiero mas chicas, estoy pensando en un montón, yo como no soy muy alto me quedo con Veronica Lake de roommate, un poco bujita, pero así si se meten conmigo que sepan lo que les pasa!!!

    saludos

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  8. Caramba Ethan, últimamente estás sembrao, pedazo de entrada, una gozada leerla y una maravilla de película.
    Por cierto, a la pregunta, ya puestos a pedir, yo prefiero vecinos, que además los puedo elegir vivos, mi George o mi Colin, o los dos, y si en lugar de vecinos se vienen a vivir a mi casa, pues casi mejor jajajajaja…

    Besos

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  9. Así que Marilyn, Audrey, Veronica Lake,... no Stewart ni Grant, pero si Flynn, Clooney y Colin Firth...
    Curioso grupo de vecinos el que nos ha salido jajaja

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  10. Magnífica película de un injustamente olvidado Leisen. Hay un libro editado por el festival de San Sebastían y la Filmoteca dedicado a Leisen.
    En lo que respecta a medianoche parece que el propio Leisen dulcificó a los personajes humanizándolos un poco sobre todo a la Colbert.

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  11. Pues yo no la he visto. Habrá que verla pues Don Ameche me gusta mucho y Mr Barrymore me encanta. ya te contaré que me ha parecido.
    Besos

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  12. Geminis: no me extraña que Leisen "modificara" los personajes, los estudios todavía no estaban acostumbrados a la extrema acidez de Wilder.
    Bienvenido/a al blog!

    Bela: Aquí te emplazo para que nos cuentes si te ha gustado.
    Besos.

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  13. Un placer leer este magnífico blog. Aprobecho para recomendar otras películas de Leisen: La Muerte de Vacaciones, Candidata a Millonaria, Una Chica Afortunada, Recuerdo de una Noche, Si no Amaneciera, Mentira Latente. Todas estas son de buenas a magníficas.

    Por cierto, ya antes de Wilder, Leisen "provocó" que Preston Sturges asumiera la dirección de sus guiones.

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  14. Efectivamente, una película típica de la facturación Paramount; tan de cine sofisticado, tan elegante y cuidado hasta el detalle, tan barroco a veces.

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