martes, 4 de marzo de 2008

OPERACIÓN CROSSBOW (Operation Crossbow de Michael Anderson, 1965)

Operación Crossbow es una peculiar superproducción del oportunista Carlo Ponti (de nuevo un productor casado con una estrella, en este caso Sophia Loren). Seguramente, quiso explotar el filón descubierto por Los Cañones de Navarone (The Guns of Navarone de J.Lee Thompson, 1961) y continuado por El desafío de las Águilas ( Where Eagles Dare de Brian G. Hutton, 1969) y tantos otros largometrajes. De forma paralela a Los Cañones..., Ponti se rodeó de un impresionante reparto, encargó un largometraje bélico, donde los héroes operaran en territorio enemigo, y consiguió que la película destilara acción durante una hora y media para intentar competir con la televisión. Lo que sucedió es que aquí se acabaron las semejanzas con las demás cintas.


Y es que el resultado fue un producto muy interesante gracias, sobre todo, a la original estructura narrativa. Operación Crossbow se divide en tres partes bien diferenciadas: un prólogo realista, donde el director (Michael Anderson, en una de sus mejores cintas) relata, casi como un documental, como los alemanes consiguen fabricar las temibles bombas V1 y V2 -fueron las precursoras de los misiles balísticos actuales, aunque la ignición de las V1 se producía después del lanzamiento con catapulta y no antes como aparece en el filme- y como los ingleses intentan contrarrestar esa amenaza descubriendo el emplazamiento y los arsenales nazis; una segunda parte, totalmente ficticia, cuyo eje es la infiltración dentro de las filas alemanas por parte de tres espías aliados; y una tercera, la más interesante, en la que mezcla el docu-drama del prólogo con la ficción, para conseguir un todo casi perfecto.


Mucha de la culpa del éxito de la película se debe a uno de los guionistas: el siempre efectivo Emeric Pressburger (habitual colaborador de Michael Powell en, por lo menos, tres obras maestras). Pressburger (aquí bajo el seudónimo de Richard Imrie) consigue que el espectador se quede boquiabierto varias veces en la primera mitad de la película. Además, de forma osada, destaca las hazañas de la heroína nazi Hannah Reitsch, la piloto que arriesgó su vida para que el proyecto V1 finalizara con éxito. Anteriormente había hecho algo parecido en la excelente Coronel Blimp (The Life and death of Colonel Blimp de Michael Powell y Emeric Pressburger, 1943), no sin antes sortear, con dificultad, la censura del propio Winston Churchill.

Estos y otros atractivos, que seguramente observará el espectador, son los que propician que Operación Crossbow se encuentre ocupando un lugar preeminente dentro del cine bélico.


Ver Ficha de Operación Crossbow


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