jueves, 5 de junio de 2008

CAMPANA DE LIBERTAD (A Bell for Adano de Henry King, 1945)

Los “clásicos”. Nuestra pasión por ellos se debe al amor que sentimos por el cine. A la admiración por los directores que forjaron la historia del séptimo arte para convertirlo en el más influyente de todos (bajo mi punto de vista). Al seguimiento de las carreras de las grandes estrellas que se convirtieron en mitos y leyendas. A todo esto; pero a “algo” más.

Bajemos un peldaño. Situémonos a la altura de aquellos “obreros” –asalariados de los grandes estudios- que, con su presencia, conseguían enriquecer los filmes. Me refiero a los secundarios. Suboficiales al servicio de los generales (directores) y ejecutando, en la ficción, las órdenes de los oficiales al mando (las estrellas), su labor no era del todo reconocida y sólo en contadas ocasiones conseguían situarse a la altura de sus compañeros de “armas”. En representación de todo ellos, hoy vamos a hablar de John Hodiak.

Aunque, en los años 50, figuró al frente del reparto en algunas cintas de bajo presupuesto -sobre todo western o películas bélicas-, su mejor época se sitúa en la década anterior donde participó como secundario en algunos largometrajes muy aclamados. Las Chicas de Harvey (The Harvey girls de George Sydney, 1946) o Fuego en la Nieve (Battleground de William A. Wellman, 1949) figuran entre sus mejores trabajos. De esta época destacan dos actuaciones como protagonista: el personaje desconfiado de Náufragos (Lifeboat, de Alfred Hitchcock, 1944), y el que siempre asocio a su figura, el del mayor Victor P. Joppolo, su papel en Campana de Libertad.

El filme de Henry King fue realizado al finalizar la segunda guerra mundial y se basa en la novela "A bell for Adano" de John Hersey. Trata de la liberación y posterior pacificación de un pueblo de Sicilia por las tropas americanas. Aunque se sitúa muy en la línea de los largometrajes europeos sobre el final de la terrible contienda, como Paisà (1946) de Rossellini -la mayoría dentro de la nueva corriente neorrealista-, Campana de Libertad, no nos engañemos, es una película de propaganda estadounidense que ensalza la liberación europea y el futuro Plan Marshall.



Abstrayéndonos del mensaje patriota, la cinta pasa por ser una de las que más y mejores personajes contiene; y éste es su mejor activo. La presentación de los habitantes de este singular pueblo es literal; van apareciendo entre las ruinas a medida que se dan cuenta que los nuevos ocupadores no son ni fascistas ni nazis. Además, el jefe de las tropas aliadas (John Hodiack) resulta ser mejor que los anteriores alcaldes que tuvo el pueblo, sobre todo después de que consiga entregarles su ansiada campana.

La campana del título les fue robada por los fascistas para fundirla y servir de materia prima con la que fabricar armas de guerra. Hasta que no vuelva sonar no creerán que la contienda ha terminado. Para ellos la campana significa la vuelta a la normalidad, les marca los normales quehaceres diarios, y todos están de acuerdo en su regreso: desde el antiguo alcalde fascista o el carabinieri, hasta el mafioso o el más rico de la ciudad; es realmente el fin de la guerra. Y es que la película está cargada de simbolismos como éste; todos perfectamente adecuados.



Exceptuando a Gene Tierney, verdadera estrella de Hollywood –aquí rubia, "para no parecer una paleta", según nos confirma su personaje-, los demás actores son habituales secundarios en películas de cine negro, western o bélicas. William Bendix, Richard Conte o Harry Morgan tuvieron aquí una oportunidad para demostrar su valía junto a otro colega: John Hodiak. La aprovecharon.

Ver Ficha de Campana de Libertad.

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