lunes, 8 de diciembre de 2008

CINE FÓRUM: PADRE PADRONE (Paolo y Vittorio Taviani, 1977)

Iniciamos el cine fórum en este espacio web con, probablemente, la película más conocida de los hermanos Taviani. Paolo y Vittorio rodaban allá por el año 1977 una cinta que denunciaba la miseria y su consecuencia más inmediata: la intolerancia. Ambas causantes de una peligrosa ignorancia que desembocaba en más terquedad e intransigencia.



La vida de Gabino Ledda, un pastor analfabeto al que su padre arrancó de la escuela cuando apenas alcanzaba el metro de estatura, sirve de apoyo a los Taviani para reflejar una parte de la historia reciente de su país. Y lo hacen desde el lado más oscuro, desde la profunda Italia; desde el punto de vista del campesinado más atrasado. Tanto es así que aunque la trama se desarrolla en los años cincuenta y las dos décadas siguientes, parece que la cinta fuera decimonónica.

La primera secuencia –la que vamos a analizar, si me lo permiten- cumple perfectamente su doble misión: la de servir de introducción a la historia y a la vez de resumen. Los directores piden la colaboración del propio Ledda para presentar el filme basado en su propia novela autobiográfica. El propósito es claro: cubrir el resto de la acción de un realismo crudo, sucio, pero sincero.


Y los actores que dan vida a los personajes ayudan en la misión. Entre ellos sobresale Omero Antonutti, en su mejor registro, ese que hace que prácticamente se salga de la pantalla y continue viviendo con su personaje a cuestas. El resto del casting está perfecto, y colabora para que la primera parte del largometraje destaque entre aquellas películas que documentan la vida del primer sector de la economía italiana; directamente emparentada con cintas de Ermanno Olmi (pensamos en el Árbol de los zuecos, 1978) o con la mejor tradición nacida de cineastas tan fundamentales como Pasolini.

Sin más preámbulos veamos la primera secuencia, la que viene justo a continuación de los créditos. Aviso que son cinco minutos sorprendentes. Espero que sirvan para despertar la inquietud cinéfila y el espíritu analítico de nuestros lectores. Por supuesto los comentarios están abiertos no sólo para aspectos técnicos, o de cualquier índole, acerca de dicha secuencia, sino para el resto de la película o de la extensa obra de los Taviani.



Padre Padrone arranca con estos cinco minutos de buen cine sobrio, para introducir una historia dura, pero real. El verdadero protagonista (Gabino Ledda) aparece preparando una rama de un árbol que servirá de vara de castigo, de instrumento de represión de su propio padre hacia él. Mientras nos presentan al escritor con una voz en off, vemos como Gabino fabrica el garrote, certificando la autoría de la historia.

La primera toma es un plano secuencia muy sencillo, pero perfecto. La cámara permanece fija hasta que Gabino la dirige con la mirada. Esto da pie a una panorámica que va a descubrir a Omero Antonutti de espaldas (sintoma de que el personaje no va a caer muy bien que digamos). Otra vez con la cámara fija, pero sin cortar, entra Gabino en campo para entregarle el rudimentario bastón al actor (todavía no es el padre) e iniciar la película. Gabino sale del cuadro; se puede decir que la cinta arranca cuando los Taviani cortan el plano y situan la acción dentro del aula.

Toda la secuencia tiene su propia estructura, como corresponde a un guión muy cuidado: un prólogo (el ya comentado); el desarrollo central, cuando el padre entra en el aula para llevarse al pequeño; y un final que casi es lo mejor, con los niños aterrados, pensando a gritos que eso mismo les puede suceder a ellos.

Con un plano general fijo, mientras suena el silencio atronador, acaba este magnífico arranque que espero os haya gustado.



4 comentarios:

  1. y hasta comer pipas...
    Pero entre pitillo y pitillo podrías opinar acerca de la secuencia. ¿Has visto la peli? Los pensamientos de los niños van sobrecogiendo cada vez más ("Que le pegue una coz en la barriga","se portárá bien si se muere su padre"! dice uno... tremendo!)

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  2. Esta película se quedó ya en su día en mi propio imaginario. Nombrar su título, me asustaba, cuando recordaba la cruel sinrazón del personaje de Antonutti, a quien nunca después acepté de buena gana en ningún otro papel.
    No recordaba bien esta sencuencia, como no recuerdo en profundidad la película.
    El inicio, lo que hemos visto en el video, es arrebatador a la par que incierto. Es una especie de prólogo teatral, en el sentido, de que nos encontramos entre las bambalinas de la historia que nos van a representar a continuación.
    La economía de medios, la simpleza y escasez de los planos que utiliza (he contado únicamente 18 planos desde que entra en el aula el padre, y tres únicos y ligerisimos movimientos de cámara, a modo de suaves barridos -viéndola, aún creo que se podrían haber ahorrado algún que otro plano/detalle innecesario-) le dan un ritmo de lo más turbador.
    La voz en off sobre los niños, si bien hoy en día no lo entendería como el recurso más elegante, le da a la historia una profundidad y una crueldad inimaginable (el niño que piensa en suicidarse esa noche mientras su familia está cenando, lo dice absolutamente todo).

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  3. Cierto, la primera toma parece realmente el backstage de un teatro, donde se preparan los actores para entrar en escena.
    La sobriedad de los planos está en consonancia con la sobriedad y crudeza de la trama que viene a continuación y la de la propia secuencia.
    Los pensamientos de los niños es sorpredente y remata (mata) la secuencia. La propia maestra se da la vuelta, no sé si absorta en sus propios pensamientos, o dando muestra del rechazo a la violenta situación vivida.

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