domingo, 23 de marzo de 2025

2 X 1: "LA PASIÓN SEGÚN BERENICE" y "MARÍA DE MI CORAZÓN" (Jaime Humberto Hermosillo)

La pasión según Berenice (1976) 

En los años sesenta, como sucede en el resto del mundo, el cine mexicano sufre un cambio fundamental con la aparición del cine independiente o cine de autor. Entre directores como Cazals, Ripstein o Fons, sobresale Jaime Humberto Hermosillo. De su interesante filmografía, vamos a hablar de dos películas que rodó en la segunda mitad de la década de los setenta: 

En La pasión según Berenice, la primera de ellas, la mujer del título (Martha Navarro) desde que se queda viuda se dedica a cuidar a su anciana madrina enferma. Cuando el doctor que atiende a la paciente muere, tanto Berenice como su madrina quedan prendadas del hijo del finado, el también médico Rodrigo (Pedro Armendáriz Jr.). La atracción que surge entre Berenice y Rodrigo es el centro de atención de la película. 

La cinta se estructura en largas secuencias con diálogos entre los dos protagonistas cortados, a veces en seco, por frases de ella como: «preferiría acostarme con usted antes que tutearle» o «la amistad y el amor son sentimientos pequeños, mezquinos, el más importante es el odio». 

Hermosillo presenta a Berenice como una mujer desconcertante de la que no sabemos nunca lo que piensa en realidad. Marcada con una cicatriz en la mejilla, de Berenice tampoco se conoce su verdadera historia. Si la que le cuenta a Rodrigo es la verdad o hay que atenerse a lo que dicen los rumores: que cuida a su madrina porque ella la acogió cuando Berenice se quedó huérfana; que lo hace porque espera heredar su fortuna; o que está con ella porque la anciana tiene pruebas de que Berenice es una asesina que mató a su marido. 

El Claude Chabrol mexicano, como a mí me gusta llamar a Hermosillo, debido a su cine personal, siempre con ciertos toques de humor, y con personajes femeninos tan inquietantes como Berenice, rueda secuencias perturbadoras con planos detalle de las manos cuando entran en contacto, o frases rompedoras de la aparente normalidad, que aumentan la tensión del ambiente. Atmósfera cargada que desemboca en un final espectacular.  


María de mi corazón (1979) 

Tres años más tarde de rodar La pasión según Berenice, Jaime Humberto Hermosillo realiza María de mi corazón, otro retrato femenino tan inquietante o más que el anterior:

Héctor (Héctor Bonilla) es un ladrón que se encuentra con un antiguo amor, la María del título (María Rojo), que lo dejó abandonado. Ella, a su vez, ha sido plantada en el altar, y sigue ejerciendo de maga con un espectáculo ambulante. Los dos vuelven a enamorarse, se casan y juntos hacen las representaciones de magia, hasta que María un día se queda tirada en la carretera con su furgoneta que no arranca. Para pedir ayuda, se sube en un autobús, que resulta ser el transporte de un manicomio. Una vez en el centro sanitario, quiere hablar por teléfono para pedir una grúa, pero la confunden con una de las enfermas… 

Estupendo guion escrito nada menos que por Gabriel García Márquez (que también actúa como extra), partiendo de un relato original suyo. Además, la película cuenta con varios de los actores secundarios de la cinta anterior, incluyendo a Martha Navarro, que ahora interpreta a una de las enfermeras del centro psiquiátrico, y con parte del equipo de La pasión según Berenice (músico, diseño de producción, etc.).

 

María de mi corazón, para muchos la mejor cinta de Hermosillo, se puede decir que pertenece a casi un género del thriller o del cine de terror como es el de los centros psiquiátricos (ver Corredor sin retorno o Alguien voló sobre el nido del cuco, entre muchas otras cintas), tan angustiosa como cualquiera de ellas. 

En el filme de Hermosillo se nota la mano de Gabo en el libreto, tanto por el tema de la magia como por el de la locura. Así, destaca la secuencia del arranque con los trucos de María, que consigue hacer un desayuno en el apartamento de Héctor, vacío, sin alimentos; y las escenas agobiantes dentro del manicomio, en la que no falta la típica enfermera tiránica.




domingo, 9 de marzo de 2025

MARES DE CHINA (China Seas de Tay Garnett, 1935)

Con un buen director aficionado al mar, con el mejor reparto posible y con la Metro detrás garantizando una cinta de calidad, sólo faltaba la participación del guionista adecuado para producir una de las películas más conocidas y taquilleras de Tay Garnett. Para darle el tratamiento adecuado, Jules Furthman fue el escritor elegido que dejó su sello personal en un libreto de altura:



Alan Gaskell (Clark Gable) es el capitán del “King Lung”, un barco de pasaje que recorre los mares de China, entre Hong Kong y Singapur. El buque es propiedad de Sir Guy (C. Aubrey Smith), viejo armador que piensa en retirarse y dejarle el negocio a Gaskell. A bordo del “King Lung” viaja China Doll (Jean Harlow), una bella mujer de vida alegre enamorada de Gaskell. Cuando convence al capitán de viajar con él hasta Singapur, una pasajera británica embarca inesperadamente. Se trata de la estirada Sybil (Rosalind Russell), la antigua novia de Gaskell. El conflicto entre las dos está servido. Otro de los pasajeros del navío es el empresario Jamesy MacArdle (Wallace Beery), en realidad jefe de una banda de piratas malayos. MacArdle desea el cargamento de oro que lleva el “King Lung” y camufla a sus hombres entre el pasaje de tercera...

Mares de China es un melodrama triangular donde la relación entre Gaskell, Sybil y China Doll es el centro de atención; pero también es una película colectiva de aventuras en toda regla, con muchas y muy buenas escenas de acción. En cualquier caso, la protagonista indiscutible es Jean Harlow. En 1935, año en el que se estrena Mares de China, Jean Harlow era la indiscutible reina del sex-appeal. Su paso por el cine fue fugaz ya que murió con tan solo 26 años cuando rodaba Saratoga (Jack Conway, 1937). También en aquella ocasión la acompañaba Clark Gable, su pareja “más estable” en la ficción (hicieron seis películas juntos). 

La muerte prematura de Jean Harlow quizás acrecentó su mito de rubia platino, de femme fatale ideal para papeles como el de Mares de China. O como el de Tierra de pasión (Red Dust, Victor Fleming, 1932), donde el entorno salvaje, la pareja protagonista (Gable y Harlow), más salvaje aún, y la intromisión en su turbulento romance de una refinada y estirada oponente (Mary Astor) eran elementos muy similares a los de Mares de China



En la cinta que nos atañe, el guion final de Furthman encajaba muy bien con la fórmula de la Metro en los años treinta. La reunión de un grupo de personas sometidas a tensión en un lugar más o menos acotado era una trama que se repetía tanto para melodramas como para cintas de acción. Igual que en Gran Hotel o Cena a las ocho (de nuevo con Jean Harlow y Wallace Beery, ambos sin pelos en la lengua) los diversos hilos de la historia eran excusa perfecta para un reparto coral estelar, y un reclamo ideal para la taquilla.

Para el director, Tay Garnett, la fórmula de la Metro le venía como anillo al dedo. Si buceamos en su filmografía, veremos que abundan las cintas en las que los protagonistas se encuentran atrapados, física o psíquicamente. En especial en sus largometrajes marineros. En Sin rumbo (1933), donde una goleta se queda sin viento en alta mar y la dotación comienza a ponerse nerviosa; y en S.O.S. Iceberg (1933), medio documental, medio aventura, rodada en un iceberg a la deriva en el que a duras penas sobreviven varias personas. En ambas es evidente el aislamiento frente al peligro. Igual que en la posterior Bataan (1943), donde Robert Taylor y doce soldados más se enfrentan a todo el ejército japonés que los acorrala en Filipinas. Pero también en Viaje de Ida los protagonistas se ven incapaces de escapar a su destino en el espacio reducido de un barco; mientras que en su obra maestra, El cartero siempre llama dos veces (The Postman Always Rings Twice, 1946), son las pulsiones sexuales las que someten a John Garfield y a Lana Turner a una presión insostenible. 

Después de Mares de China, Tay Garnett realizó al menos tres largometrajes con la navegación presente en el argumento: Redención (Slave Ship, 1937), sobre el tráfico de esclavos; La fugitiva de los trópicos (Trade Winds, 1938), con Fredric March persiguiendo a Joan Bennet por el sudeste asiático; y De isla en isla (Seven Sinners, 1940), el regreso al tema de Her Man (1930) diez años después, con Marlene Dietrich y John Wayne como pareja protagonista del complicado romance entre un marino y una cabaretera. Película que da por finalizada la larga incursión del director por los océanos cinematográficos en tan solo una década.




El post es un extracto corregido para la ocasión del capítulo dedicado a Mares de China en mi libro: CINE Y NAVEGACIÓN. Los 7 mares en 70 películas





lunes, 24 de febrero de 2025

2 X 1: "LA SOMBRA ENAMORADA" y "BUGAMBILIA" (Emilio Fernández)

La sombra enamorada (1945) 

La mejor época de unos de los destacados directores hispanoamericanos, Emilio, el “Indio”, Fernández es la década de los años cuarenta. Coincide con el auge del cine mexicano debido, entre otras cosas, a la Segunda Guerra Mundial. Justo en el ecuador de esos años, Fernández dirige dos películas memorables: 

En la primera de ellas, La sombra enamorada (también conocida como Las abandonadas), Margarita (Dolores del Río) se marcha a la capital cuando es abandonada por su marido, el bígamo Julio, que la deja embarazada. Sola y desesperada ingresa en un prostíbulo donde el general Juan (Pedro Armendáriz) se enamora de ella nada más verla. El militar la colma de regalos y se van a vivir a una mansión fastuosa. Sólo cuando Juan se entera de que Margarita tiene un hijo, la relación parece romperse. 

Emilio Fernández dirige este melodrama con declamaciones grandilocuentes al estilo de su coetáneo italiano Raffaello Matarazzo. Es la historia de una madre que vive como en una montaña rusa: de ser una esposa querida a vivir en la pobreza para luego volver a pasar por una época soñada y vuelta al arroyo. 

Todo este dramón se aguanta si estamos ante la gran diva mexicana Dolores del Río, acompañada por su inseparable e inevitable Pedro Armendáriz, en su registro más habitual, el de general del ejército revolucionario. Porque aquí vale más la forma que el fondo: destaca la estilizada puesta en escena marca de la casa, sobre todo cuando Fernández rueda en exteriores. 

Una manera de filmar derivada del cine de Sergei M. Eisenstein y su ¡Qué viva México! Gracias al buen hacer del excelente director de fotografía Gabriel Figueroa. También forma parte del equipo el guionista Mauricio Magdaleno que escribe siempre en compañía del “Indio” Fernández. 

 

Bugambilia (1945) 

El mismo año que La sombra enamorada, Emilio Fernández rueda el melodrama Bugambilia con idéntico equipo: productor, guionista, director de fotografía, etc. Siempre bajo argumento del propio director. Y con Dolores del Río a la cabeza de un reparto donde se empareja de nuevo con Pedro Armendáriz: 

Amalia (Dolores del Río) es la hija del millonario Don Fernando, dueño de las minas de plata de Guanajuato. Un accidente en las minas provoca el primer encuentro entre Amalia y el gallero (criador de gallos de pelea) Ricardo (Pedro Armendáriz). Ambos se enamoran, pero las diferentes y encontradas clases sociales impiden que puedan casarse. Sobre todo, por el impedimento que pone Don Fernando, que amenaza de muerte a Ricardo si no deja en paz a su hija. El gallero se va de la ciudad, pero promete volver cuando gane la fortuna que merece Amalia… 

La historia podría ser una tragedia shakespeariana si no fuera porque se filma en México, con las características del cine del país hispanoamericano: pasiones desenfrenadas, encuentros fugaces y amores imposibles.

 

De nuevo destaca la labor del impagable director de fotografía Gabriel Figueroa, que se luce en las secuencias nocturnas, como aquellas de la procesión o las del duelo a muerte en las calles de Guanajuato. 

Música clásica, bailes de época, escaleras interminables, mansión lujosa y vestidos fastuosos es lo que propone el “Indio” Fernández, que se aparta de la revolución, los campos y las praderas mexicanas para rodar en una ciudad decimonónica, aunque la temática sea la misma que en anteriores —y posteriores— producciones: el amor entre una pareja y las dificultades que tienen los amantes para vivir en paz.






domingo, 9 de febrero de 2025

EL AUTOREMAKE EN EL CINE. CAPÍTULO III (VII)

El rodaje de Un Gangster para un Milagro fue bastante convulso.[1] Capra tuvo que aguantar las exigencias de Glenn Ford y, según el propio director, “había una atmósfera de dolor, tensión y recelos” (Capra 2007, p.487). Algunas de esas exigencias obligaron a cambiar el guion de Riskin para ampliar el protagonismo de la estrella[2] y el de su pareja en aquella época, Hope Lang.[3] Así, una de las principales diferencias entre la cinta y el original radica en la inclusión de una subtrama que muestra la relación entre Ford y Lang desde que se conocen, en el arranque de la película, hasta que al final deciden casarse. Una batalla de sexos que sobra totalmente y no aporta nada a la historia. 

En Dama por un día, dicha relación se limitaba a un par de rechazos de Dandi a los besos de Missouri (alguno bastante picante por el comentario de Happy: “lo que quiere Dandi son manzanas, no limones”), y a la resignación del mafioso cuando accede a presentar a Missouri como su pareja para continuar con la farsa. En Un Gangster para un Milagro, el personaje de la novia de Dandi se llama Queenie y no mejora en nada al de Missouri por más que se empeñe en hacerse notar con peleas absurdas a lo largo de toda la película, con escenas donde Dandi le arranca el vestido y ella le lanza todo tipo de objetos. La única secuencia que se salva es aquella en la que Queenie le devuelve a Dandi todas las cosas que el gánster le ha regalado, más bien se las tira al suelo, entre ellas una liga que descaradamente se quita delante de todos (3.11).

La relación entre Dandi y Queenie no es la única historia que garantiza más minutos de pantalla a Ford. También se incorpora a la película una subtrama donde Dandi negocia el control de Nueva York con la banda de Darcey, otro gánster recién llegado a la ciudad. No enriquece el argumento original y para lo único que sirve es para aumentar la duración de la cinta hasta las dos horas y cuarto finales. Excesivo metraje que sólo consigue que se diluyan los chispazos de ingenio de Riskin entre una serie de secuencias aburridas que no estaban en el guion inicial; el mismo que Capra había tomado como base[4] (olvidando el relato de Runyon definitivamente), pero que no dudó en cambiar cuando aceptó darle mayor protagonismo, no sólo a Dandi y a Queenie, sino también al personaje de Annie Manzanas.    

 

Las intenciones de Capra —o más bien las de Ford— se adivinan ya con la primera imagen de la película (3.12): en un plano medio, Bette Davis brinda por el público con una botella de ginebra, en lo que parece una felicitación navideña si nos atenemos al villancico que suena a continuación acompañando a los créditos. De este sencillo encuadre se desprenden varias de las “traiciones” de Capra al guión de Riskin: en primer lugar, el protagonismo indiscutible de Bette Davis frente al resto de vagabundos. Si recordamos, el filme de 1933 arrancaba con varios planos de los indigentes donde Annie, que aparecía la última, era una más del grupo. Ahora, no sólo es la primera que se presenta sino que es la jefa de una especie de banda de mendigos a los que cobra un porcentaje de las limosnas. Tanto en la ficción como en la realidad, ella está por encima del resto. Digamos, que se pierde el anonimato de Annie en beneficio del estrellato de Bette. También se reduce algo de la magia de la cinta, y de la sorpresa, puesto que a nadie le extrañará la posterior transformación de Bette Davis en una dama (3.13).


 

La segunda “traición” tiene que ver con el contexto de la historia, o mejor dicho, con la falta de contexto. Pocketful of Miracles se estrenó en los años sesenta, y pese a que seguía ambientada en los treinta, el entorno de la cinta original provocado por la Depresión, y la empatía del público hacia el personaje de Annie, ya habían desaparecido. Suponemos a Capra consciente de esa circunstancia y resuelto a cambiar el espíritu de solidaridad ante la crisis por otro más inocuo y a la vez comercial como es el navideño (3.14). Con ese nuevo enfoque, los guionistas tuvieron que cambiar el final para que se sucedieran los milagros a los que alude el título y para permitir, entre otras cosas, que Dandi abandonara la mala vida para casarse con Queenie. Una conclusión, ésta, poco creíble y muy forzada, pero que entra den­tro del planteamiento de que “todo puede pasar en Navidad”.

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[1] Y no sólo entre Capra y Glenn Ford, sino también entre las estrellas, al menos eso se desprende de las declaraciones de Ford durante el rodaje que aseguraba que le había dado una oportunidad a Bette Davis. Ella montó en cólera al enterarse de las palabras de su compañero y espetó: “ese hijo de puta… no le permitiría que me ayudara a salir ni de una cloaca” (Quirk 1990, p. 411)

[2] El cambio del título en castellano de “Dama por un día” a “Un Gangster para un Milagro” es bastante significativo.

[3] Capra quería a Shirley Jones para el papel de la novia del gánster, pero Glenn Ford “recomendó” a Hope Lang, algo que irritó bastante a Capra y le produjo más de un dolor de cabeza, literalmente.

[4] El guion de Un Gangster para un Milagro es de Hal Kanter y Harry Tugend.




domingo, 26 de enero de 2025

2 X 1: "EL CLUB DE LA BUENA ESTRELLA" y "LA CAJA CHINA" (Wayne Wang)

El club de la buena estrella (The Joy Luck Club, 1993) 

El director nacido en Hong Kong, Wayne Wang, se trasladó con 18 años a Estados Unidos donde inició una carrera cinematográfica. Después de rodar varios cortos y documentales acerca de la comunidad china en América, Wang se pasó a los largometrajes de ficción casi siempre con la misma temática: la de la integración de los chinos en Norteamérica. Hoy traemos dos de esas cintas pertenecientes a su excelente filmografía: 

El club de la buena estrella, la primera de ellas, es la adaptación al cine de la novela homónima de Amy Tan, ligeramente influenciada por la vida de la familia de la escritora: su madre era de nacionalidad china, allí se casó y tuvo varios hijos antes de emigrar a Estados Unidos. Años más tarde, el reencuentro de Amy Tan con sus hermanastras orientales es lo que le dio a la escritora la idea para su novela. 

El filme es, por tanto, un retrato de cuatro mujeres de ascendencia asiática, nacidas en Estados Unidos, y de sus madres. Mediante el uso del flashback se narra la vida de las segundas en China y de cómo cada una eligió emigrar a América. Esas historias enlazan con las de sus jóvenes hijas, ya integradas en Norteamérica, y determinan la relación entre unas y otras en los Estados Unidos de los ochenta.

 

Buena historia circular donde los personajes más jóvenes comparan sus vidas, sus preocupaciones y las relaciones con sus seres queridos, con sus madres, pero también con sus maridos o novios occidentales; y donde las más maduras cuentan sus interesantes vidas (lo mejor de la película) antes y después de integrarse —o no— en una comunidad diferente a la suya. 

El director también tuvo que adaptarse a la vida en América, y al cine occidental cuando estudió en el California of Arts and Crafts de Oakland. Seguro que Wang tuvo en cuenta las lecciones de ese tipo de cine en las secuencias modernas; mientras que usó la clase de cine que se hace en su país, más sensible y pausado, en las escenas que transcurren en la China continental.  


La caja china (Chinese Box, 1997) 

Cuatro años después de El club de la buena estrella, Wang rueda otra historia donde tienen lugar relaciones interraciales. Esta vez lo hace en Asia, concretamente en el Hong Kong colonial antes de ser devuelto a China, desde el día de Año Nuevo de 1997 hasta el 30 de junio del mismo año, fecha en la que se hizo efectiva la entrega de Hong Kong por parte de Gran Bretaña a China: 

En Hong Kong, John es un periodista británico (Jeremy Irons) que se encuentra enamorado de Vivian, una mujer oriental (Gong Li). Vivian, a su vez, es la novia de un celebre empresario hongkonés con el que no termina de casarse. John y Vivian son amantes, pero tampoco terminan por concretar su aventura en boda, sobre todo porque ella se muestra reticente. Cuando a John le diagnostican una enfermedad terminal, todo cambia. 

Metáfora de la desaparición de Hong Kong como colonia inglesa, donde hay libertad y democracia, antes de la integración en la China comunista. John se muere igual que la ciudad lo hace. Es cuando descubre el secreto de su amante (la china era prostituta y la tradición china no permite que se case), que, igual que la ciudad, también tendrá que adaptarse a una nueva vida.

 

Filme con muy buen reparto, donde además de Jeremy Irons y Gong Li (musa de directores tan prestigiosos como Zhang Yimou o Wong Kar-Wai) se incluye a Rubén Blades, el cantante-actor, que llega a cantar y tocar la guitarra en algunas secuencias. Perfecto papel para Irons con un registro que domina, el de persona atormentada (amor imposible, muerte cercana); y también ideal para Gong Li, que igual que su compañero de reparto da rienda suelta a su mejor registro, el de mujer oriental misteriosa y atractiva. 

La caja china seguramente no sea de las cintas más conseguidas del autor —prefiero Smoke—, pero es un película perfectamente rodada e interpretada donde tiene un lugar destacado la banda sonora, obra de Graeme Revell, que se llevó un premio en el Festival de Venecia. 






domingo, 12 de enero de 2025

VIAJE DE IDA (One Way Passage de Tay Garnett, 1932)

El bautizo de mar para un director de cine aficionado a la navegación como era Tay Garnett comenzó en 1932. La cinta se tituló Viaje de ida y resultó ser uno de sus mejores filmes, con un guion merecedor del Óscar:


A bordo del SS "Maloa" viajan Dan Hardesty (William Powell), al que le espera la horca en San Quintín; Steve Burke (Warren Hymer), el policía que lo ha detenido; Joan Ames (Kay Francis), una adinerada mujer enferma de corazón que vive sus últimos días; y los amigos de Dan, Skippy (Frank McHugh) y Betty, alias “La Condesa” (Aline MacMahon). Dan y Joan se enamoran sin que ninguno conozca la historia del otro. Mientras tanto, Skippy y Betty elaboran un plan para salvar a Dan: “La Condesa” entablará una relación con Steve para poder liberar a Dan...

El largometraje es un melodrama místico de amour fou cuya conclusión lo acerca al género fantástico, pero que no deja de ser una bellísima película, uno de los grandes clásicos del cine romántico. El largometraje lo entiende Garnett como crepuscular. Los diálogos inciden en ello (“míralo, parece un fantasma”, le dice Betty a Skippy cuando ven a Dan junto a Joan, “la muerte no era suficientemente mala; ha tenido que enamorarse”, sentencia), pero también las imágenes de las puestas de sol en cubierta o en la playa van en el mismo sentido. Hasta las tramas secundarias como la de Betty complementan la acción principal cuando “La Condesa” quiere abandonar su vida de delincuente y casarse con Steve. A éste le ocurre lo mismo y se decide por Betty a pesar de que sabe que lo ha engañado.

Garnett no sólo se limitó a dirigir la película sino que también intervino en el guion. De las ideas del director, la más importante fue la conclusión, que rebajaba algo la tragedia. Se intuye que también son suyos los gags cómicos a cargo del simpático Frank McHugh. El humorista de la risita contagiosa interpreta su personaje habitual de borracho pendenciero, pero amigo fiel. La escena del espejo es hilarante, como también lo es la batalla particular que libra contra el barman.


Las ganas que tenía Tay Garnett de filmar una película a bordo de un barco se cumplieron cuando la Warner contrató al SS “Calawall”. Para el resto del equipo la idea no fue tan buena. Las quejas de operadores, técnicos, y hasta actores llegaron a oídos de los directivos que finalmente decidieron acabar el rodaje en los estudios. Sin embargo, a la protagonista del filme, a Kay Francis, la actriz mejor pagada de la Warner en aquella época, no se le oyó ninguna protesta ni lamento. Se limitó a hacer su trabajo como la profesional que era. De hecho, es posible que la película sea la mejor de toda su carrera. 

La estrella de aspecto de modelo de Curro Romero de Torres era bastante crítica consigo mismo y casi siempre se veía mal en pantalla. La excepción fue Viaje de ida cuando por fin reconoció que estaba realmente guapa, no obstante matizó que fue gracias a Bob Kurrle, el operador, que experimentaba con las luces y las sombras. Kay tenía razón porque la fotografía es, sin duda, uno de los activos de la película. La silueta del reo que va a ser ahorcado y los crepúsculos en las escenas de la pareja a bordo o sentados en la arena son ejemplos de lo que era capaz de hacer Kurrle. También los claroscuros del arranque cuando Dan es atrapado por Steve. La secuencia es precursora del ciclo noir que vendrá años más tarde de la mano, entre otros, del propio William Powell en su serie de comedias negras titulada The Thin Man

William Powell siempre será recordado por esas películas con Myrna Loy, pero hay que tener en cuenta que el actor ya había realizado media docena de filmes con Kay Francis. Por tanto, no es de extrañar la buena química que había entre ellos y que se refleja en pantalla en las creíbles escenas románticas. Nada que ver con el remake que dirigió Edmund Goulding en 1940 titulado Viaje sin retorno (Til We Meet Again), con Merle Oberon en el papel de Joan, y George Brent en el de Dan. Como curiosidad hay que decir que Frank McHugh repetía personaje aunque con diferente nombre.


El post es un extracto corregido para la ocasión del capítulo dedicado a Viaje de ida en mi libro: CINE Y NAVEGACIÓN. Los 7 mares en 70 películas





domingo, 15 de diciembre de 2024

2 X 1: "EL COMPADRE MENDOZA" y "VÁMONOS CON PANCHO VILLA" (Fernando de Fuentes)

El compadre Mendoza (1934) 

Se conoce al director Fernando de Fuentes por ser uno de los mejores realizadores mexicanos de la historia, y por su ciclo de comedias rancheras donde brillan especialmente las dos versiones de Allá en el Rancho Grande. Antes de esos musicales, De Fuentes rodó un par de películas de temática revolucionaria, de las que vamos a hablar hoy: 

El compadre Mendoza, la primera de ellas, narra la vida de Rosalio Mendoza (Alfredo del Diestro), el dueño de una rica explotación agrícola, que es amigo tanto de los revolucionarios zapatistas como de los hombres del gobierno de Huerta, aunque su simpatía por la revolución mexicana es evidente. Tanto es así, que el general zapatista Felipe Nieto (Antonio R. Frausto) llega a ser el padrino de su hijo al que llama también Felipe. El problema surge cuando la cosecha es incendiada en la batalla, entonces Mendoza tendrá que tomar una grave decisión…

Esa doble vida de Mendoza, la de amigo del gobierno y compadre del general Nieto, es de lo más atractivo de la película: Mendoza manda cambiar el cuadro de Zapata por el del jefe del estado cuando vienen las fuerzas gubernamentales, o las mejores bebidas son para los generales de Zapata, pero también para los jefes del ejército gubernamental. Sólo cuando su riqueza es amenazada, sale el lado oscuro del hacendado.

 

Sin duda lo mejor de la cinta es la representación de la conciencia del protagonista cuando la mirada de su criada discapacitada le atraviesa la mente. Escenas que parecen anunciar a voces los tejemanejes que Mendoza hace en secretos y las graves decisiones que tiene que tomar a escondidas.   

Película muy bien rodada, con guion y montaje del propio Fernando de Fuentes, y con un final trágico donde el plano de la conclusión parece extraído de una película de terror. 

 

Vámonos con Pancho Villa (1936) 

Dos años después de El compadre Mendoza, Fernando de Fuentes rueda otra cinta con el tema de la revolución mexicana como eje central. Es un drama donde los personajes principales, seis hacendados, se convencen de que la revuelta significa el cambio que necesita el país y se unen a las tropas del general Pancho Villa. 

En Vámonos con Pancho Villa, los seis amigos campesinos conocen personalmente al general y sus simpatías por él crecen aún más. En las sucesivas batallas van cayendo poco a poco los protagonistas y, a medida que esto sucede, ya no ven con los mismos ojos de aventura y justicia algunas de las decisiones que toma Villa (Domingo Soler) y sus generales, que no dudan en mandar fusilar a personas de una forma arbitraria e injusta. 

Igual que en El compadre Mendoza, al final a uno de los campesinos (de nuevo interpretado por Antonio R. Frausto) le dan una orden terrible y tiene que tomar una decisión extrema en torno a uno de sus compañeros…

 

Destaca la secuencia de la especie de ruleta rusa con la que peligrosamente juegan los soldados de Villa después de la batalla, incapaces de dejar de lado la adrenalina del combate. También brillan las escenas de los enfrentamientos entre las fuerzas revolucionarias y las gubernamentales. Todo rodado con aparente sencillez, a pesar de la complicación que tiene el manejo de tantos extras.

Claro que esa puesta en escena tiene una ventaja con nombre y apellidos: Gabriel Figueroa, uno de los mejores directores de fotografía de la historia del cine. Figueroa estaba comenzando una carrera cinematográfica de seis décadas de duración. Filmografía que había arrancado cuatro años atrás cuando fue operador de Eisenstein en la obra maestra ¡Qué viva Mexico!





domingo, 1 de diciembre de 2024

EL AUTOREMAKE EN EL CINE. CAPÍTULO III (VI)

3.1.2. Un Gangster para un Milagro (Pocketful of Miracles de Frank Capra, 1961) 

El cambio que experimentó Hollywood y su sistema de producción desde el estreno de Dama por un día hasta su remake, fue tan radical como lo fue el sufrido por Frank Capra. La Segunda Guerra Mundial lo apartó temporalmente del cine, la ley anti-trust lo convirtió en productor independiente y la persecución macarthista lo volvió a desterrar de las pantallas.[1] Desde 1951 hasta su retirada sólo realizó dos películas: Millonario de Ilusiones (A Hole in the Head, 1959) y Un Gangster para un Milagro, ambas bastante alejadas de sus grandes cintas de los treinta y cuarenta.

Dos filmes en diez años[2]. Y no porque Capra no tuviera proyectos o ideas que llevar a cabo, sino por los continuos rechazos de las productoras que ya no se fiaban de un director proscrito. Compañías que se regían por diferentes criterios que los de antaño cuando lo que predominaba era una buena historia frente a cualquier otra consideración como, por ejemplo, la de hacerse con un reparto de altura. Capra lo explica con claridad en las entrevistas que le hizo Richard Schickel en 1973 para la televisión, luego resumidas en un reciente documental de TCM:[3]

“Con el auge de la televisión, las compañías despidieron a gente, anularon contratos, etc. A William Morris y MCA, dos agencias de talentos, se les ocurrió reunir a todos sus clientes y crear producciones independientes financiadas por los bancos. Así nace la producción independiente en Hollywood. Pero los bancos, antes de dejar dinero, querían saber quiénes actuaban en las películas. Los sueldos de los actores subieron. Si un actor gana diez veces más que un director, se cree diez veces más importante para la película, por tanto exige parte de la película y se convierte en el verdadero productor y eso hace que gente como yo no pueda hacer películas”.

La amarga conclusión de Capra se refería a la intromisión de las estrellas en la producción y dirección de los largometrajes, algo al parecer inevitable a finales de los cincuenta. Si Frank Capra quería volver a dirigir, su única posibilidad para seguir trabajando era someterse a las exigencias de una estrella, a los caprichos del único aval que permitía la financiación, y además hacerlo con un proyecto que asegurase el éxito, como por ejemplo una versión de Dama por un día. Esas fueron las razones para que Capra se decidiera a rehacer su filme de 1933 con Glenn Ford de protagonista.[4] De una forma similar a Millonario de Ilusiones,[5] Capra tuvo que crear una productora entre el director y la estrella principal para poder sufragar Un Gangster para un Milagro: la empresa se llamó FranTon Productions (nombre compuesto de Frank Capra Productions y Newton Productions, la compañía de Glenn Ford).

No era la primera vez que Capra intentaba llevar de nuevo a la gran pantalla la historia de “Annie Manzanas”. En 1956, cuando estuvo a punto de volver a la Columbia, ya propuso recuperar la historia de Runyon, escrita por Riskin, pero el proyecto no llegó a cuajar. Sólo cuando Capra firmó el contrato con la empresa de Glenn Ford, y la Columbia vendió los derechos a United Artists,[6] se pudo comenzar el rodaje.

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[1] Fue acusado de comunista por su pasado con escritores progresistas como Dalton Trumbo, por su viaje a la URSS o por su capítulo de la serie “Why We Fight”, The Battle of Russia.

[2] En ese periodo también realizó para la televisión cuatro producciones educativas de divulgación científica.

[3] Entrevistas TCM: Frank Capra.

[4] Capra había pensado en Dean Martin o Frank Sinatra para el papel, pero finalmente se lo llevó Glenn Ford, o mejor dicho su productora.

[5]Una experiencia previa con Frank Sinatra de protagonista que, aunque no fue tan mala como con Glenn Ford, “porque Sinatra era un tipo listo, que le daba vía libre a la gente que sabía lo que hacía”, tampoco fue del todo satisfactoria. Millonario de Ilusiones, producida por la compañía independiente SinCap (Sinatra y Capra), fue escrita por Arnold Schulman, que adaptó su propia obra de teatro, y tuvo bastante éxito. La cinta originó una moda de comedias de padre-viudo-con-hijo como la muy similar El Noviazgo del padre de Eddie (The Courtship of Eddie’s Father de Vincente Minnelli, 1963), precisamente con Glenn Ford en el papel estelar.

[6] UA fue la compañía que distribuyó Un Gangster para un Milagro




domingo, 17 de noviembre de 2024

PALMARÉS DEL XXI FESTIVAL DE CINE EUROPEO DE SEVILLA, 2024

Jornada final aquí en el XXI Festival de Cine Europeo de Sevilla 2024, un día donde la noticia estaba en el palmarés del certamen, en un reparto de premios que comentaremos más adelante. Antes decir un par de cosas sobre la última película a la que pudimos asistir:
Paul & Paulette Take a Bath (Jethro Massey, 2024), una comedia negra según anunciaba la organización que nos hizo poca gracia —lo cual no quiere decir nada porque hubo algunas risas a lo largo del metraje. Eso sí, el encuentro entre un fotógrafo y una peculiar mujer en París no levantó ni un aplauso en la proyección, no sabemos si porque el público ya andaba cansado después de una decena de días de películas o porque el largometraje aburrió más que divirtió, o por ambas cosas. El remedo de película de los buenos años de la nouvelle vague se quedó en eso, en un vago recuerdo de los filmes de Rivette, Godard o Truffaut.

Y ahora vamos por el palmarés: 

SECCIÓN OFICIAL 

Premio Giraldillo de Oro a la Mejor Película de la Sección Oficial: AND THEIR CHILDREN AFTER THEM (Ludovic y Zoran Boukherma) 

Gran Premio del Jurado de la Sección Oficial: FLOW (Gints Zilbalodis) 

Premio a la Mejor Dirección: Magnus von Horn (THE GIRL WITH THE NEEDLE) 

Premio al Mejor Guion: Sandhya Suri (SECRETOS DE UN CRIMEN) 

Premio a la Mejor Actriz: Trine Dyrholm (THE GIRL WITH THE NEEDLE) 

Premio al Mejor Actor: Paul Kircher (AND THEIR CHILDREN AFTER THEM) 

Premio al Mejor Montaje: Gints Zilbalodis (FLOW) 

Premio a la Mejor Fotografía: Michał Dymek (THE GIRL WITH THE NEEDLE) 

Premio a la Mejor Dirección Artística: Jagna Dobesz (THE GIRL WITH THE NEEDLE) 

 PUERTA AMÉRICA 

Premio Puerta América: FLOW (Gints Zilbalodis) 

LAS NUEVAS OLAS 

Premio a la Mejor Película de Las Nuevas Olas: THE FLAME OF A CANDLE (André Gil Mata) 

Mención especial del jurado de Las Nuevas Olas: PREFIRO CONDENARME (Margarita Ledo Andión) 

RAMPA 

Premio a la Mejor Película de Rampa: DROWNING DRY (Laurynas Bareiša) 

Mención especial del jurado de Rampa: Valeria Bruni Tedeschi (SOMEWHERE IN LOVE) 

Premio Jurado CampUS: Saïd Hamich Benlarbi (ACROSS THE SEA) 

ALUMBRAMIENTO 

Premio a la Mejor Película de Alumbramiento: LADS (Julien Menanteau) 

Mención especial del jurado de Alumbramiento: O VENTO ASSOBIANDO NAS GRUAS (Jeanne Waltz) 

PANORAMA ANDALUZ 

Premio Juan Antonio Bermúdez a la Mejor Película de Panorama Andaluz: LOS RESTOS DEL PASAR (Luis (Soto) Muñoz y Alfredo Picazo) 

Mención especial del jurado de Panorama Andaluz: CAJA DE RESISTENCIA (Concha Barquero Artés y Alejandro Alvarado Jódar) 

Premio Rosario Valpuesta al Mejor Cortometraje de Panorama Andaluz: TUMBAS VECINAS (José Antonio Gutiérrez Bustos) 

Premio Especial Rosario Valpuesta a la Contribución Artística: EL CAMBIO DE RUEDA (Begoña Arostegui) 

OTROS PREMIOS 

Premio AC/E a la Mejor Dirección de Película Española: Aitor Echeverría (DESMONTANDO UN ELEFANTE) 

Premio AAMMA Women in Focus: THIS LIFE OF MINE (Sophie Fillières) 

Premio Queer Ocaña a la Libertad: UN HOMBRE LIBRE (Laura Hojman) 

Premio Cinéfilos del Futuro: YOUNG HEARTS (Anthony Schatteman) 

Premio Europa Júnior: DUNIA Y EL ECO DEL TAMBOR (Marya Zarif y André Kadi) 

XVII Premio Europeo de Cine-Guion Cinematográfico Universidad de Sevilla en categoría de ficción 

Primer Premio: Y AHORA QUE DUERMES (Beatriz Hohenleiter Márquez y Mario Lerma) 

Segundo Premio: MADRE PUESTA (Álvaro del Moral Otero)

 

Jurado de la Sección Oficial con Jeremy Irons y Sir David Puttnam

La película ganadora del certamen ha sido And Their Children After Them, filme de los gemelos Ludovic y Zoran Boukherma. El largometraje retrata las vidas de un grupo de adolescentes en un valle de la Francia desindustrializada a lo largo de cuatro veranos, comenzando por el de 1992. El otro galardón cosechado por la cinta es el de mejor actor para su joven protagonista, Paul Kircher, de quien sus codirectores han destacado «su interpretación introspectiva y de una fragilidad conmovedora en esta historia de determinismo social». 

Dentro de la misma Sección Oficial, sobresale el Premio del Jurado para Flow, la excelente película de animación del director letón Gints Zilbalodis, que también se ha llevado el galardón a mejor montaje y, fuera de la Sección Oficial, el premio Puerta América. También estamos de acuerdo en la elección a mejor guion para la buena película de Sandhya Suri, Secretos de un crimen. No obstante, la gran triunfadora ha sido The Girl With the Needle, de Magnus von Horn que ha cosechado cuatro premios: Mejor director, actriz, fotografía y dirección artística. 

Del resto de apartados del palmarés, hay que resaltar el galardón obtenido por la estupenda Desmontando un elefante, premio AC/E a la mejor dirección de película española para el realizador Aitor Echeverría. 

Y eso ha sido todo por este año. Esperamos repetir en la siguiente oportunidad, en el XXII certamen que a partir de ahora comenzará a prepararse. Hasta entonces un abrazo a los lectores del blog.



sábado, 16 de noviembre de 2024

FLOW (Gints Zilbalodis, 2024)

Penúltima jornada la de ayer, aquí en el certamen de Cine Europeo en la capital de Andalucía. Pudimos ver Flow, una brillante película del director letón Gints Zilbalodis, su segunda experiencia como realizador de largometrajes de animación después de Away (2019).















Igual que en Away, donde un niño y un pájaro viajaban a través de una isla extraña para volver a casa, en Flow es un gato el que se ve envuelto en una road movie náutica cuando se produce una repentina subida de las aguas. El gato tiene que sobrevivir en una barca junto a otros cuatro animales: un lémur que colecciona diversos objetos, un capybara muy tranquilo y relajado, un perro con ganas de jugar y una especie de pájaro gigante que se convierte en el patrón de la singular embarcación.

El remedo de Arca de Noe viaja a través de un mundo onírico inundado por las aguas de un mar repleto de peces de colores donde vive un enorme animal prehistórico. Un lugar extraño hecho por el hombre, pero sin presencia humana por ninguna parte. El director se las ingenia a base de recursos cinematográficos y sonidos de los animales, sin palabras, para llevar a buen término una trama por momentos psicodélica.

El agua, la vegetación, los colores, los personajes —los animales— ligeramente pixelados son el entorno en el que se desarrolla esta excelente película para todos los públicos. Los valores que el realizador resalta en el filme son el compañerismo, la amistad, la lealtad y el trabajo en común.

Sólo queda una duda por resolver porque todo empieza cuando el gato —el autor seguro que tiene uno como mascota porque ahí están todos los gestos del felino— duerme plácidamente en un hogar abandonado por el hombre: ¿ha sido todo un sueño?






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