La pasión según Berenice (1976)
En los años sesenta, como sucede en el resto del mundo, el
cine mexicano sufre un cambio fundamental con la aparición del cine independiente
o cine de autor. Entre directores como Cazals, Ripstein o Fons, sobresale Jaime
Humberto Hermosillo. De su interesante filmografía, vamos a hablar de dos películas
que rodó en la segunda mitad de la década de los setenta:
En La pasión según Berenice, la primera de ellas, la mujer del título (Martha Navarro) desde que se queda viuda se dedica a cuidar a su anciana madrina enferma. Cuando el doctor que atiende a la paciente muere, tanto Berenice como su madrina quedan prendadas del hijo del finado, el también médico Rodrigo (Pedro Armendáriz Jr.). La atracción que surge entre Berenice y Rodrigo es el centro de atención de la película.
La cinta se estructura en largas secuencias con diálogos entre los dos protagonistas cortados, a veces en seco, por frases de ella como: «preferiría acostarme con usted antes que tutearle» o «la amistad y el amor son sentimientos pequeños, mezquinos, el más importante es el odio».
Hermosillo presenta a Berenice como una mujer desconcertante de la que no sabemos nunca lo que piensa en realidad. Marcada con una cicatriz en la mejilla, de Berenice tampoco se conoce su verdadera historia. Si la que le cuenta a Rodrigo es la verdad o hay que atenerse a lo que dicen los rumores: que cuida a su madrina porque ella la acogió cuando Berenice se quedó huérfana; que lo hace porque espera heredar su fortuna; o que está con ella porque la anciana tiene pruebas de que Berenice es una asesina que mató a su marido.
El Claude Chabrol mexicano, como a mí me gusta llamar a Hermosillo, debido a su cine personal, siempre con ciertos toques de humor, y con personajes femeninos tan inquietantes como Berenice, rueda secuencias perturbadoras con planos detalle de las manos cuando entran en contacto, o frases rompedoras de la aparente normalidad, que aumentan la tensión del ambiente. Atmósfera cargada que desemboca en un final espectacular.
María de mi corazón (1979)
Tres
años más tarde de rodar La pasión según Berenice, Jaime Humberto
Hermosillo realiza María de mi corazón, otro retrato femenino tan
inquietante o más que el anterior:
Héctor (Héctor Bonilla) es un ladrón que se encuentra con un antiguo amor, la María del título (María Rojo), que lo dejó abandonado. Ella, a su vez, ha sido plantada en el altar, y sigue ejerciendo de maga con un espectáculo ambulante. Los dos vuelven a enamorarse, se casan y juntos hacen las representaciones de magia, hasta que María un día se queda tirada en la carretera con su furgoneta que no arranca. Para pedir ayuda, se sube en un autobús, que resulta ser el transporte de un manicomio. Una vez en el centro sanitario, quiere hablar por teléfono para pedir una grúa, pero la confunden con una de las enfermas…
Estupendo
guion escrito nada menos que por Gabriel García Márquez (que también actúa como
extra), partiendo de un relato original suyo. Además, la película cuenta con
varios de los actores secundarios de la cinta anterior, incluyendo a Martha
Navarro, que ahora interpreta a una de las enfermeras del centro psiquiátrico,
y con parte del equipo de La pasión según Berenice (músico,
diseño de producción, etc.).
María de mi corazón, para muchos la mejor cinta de Hermosillo, se puede decir que pertenece a casi un género del thriller o del cine de terror como es el de los centros psiquiátricos (ver Corredor sin retorno o Alguien voló sobre el nido del cuco, entre muchas otras cintas), tan angustiosa como cualquiera de ellas.
En
el filme de Hermosillo se nota la mano de Gabo en el libreto, tanto por el tema
de la magia como por el de la locura. Así, destaca la secuencia del arranque
con los trucos de María, que consigue hacer un desayuno en el apartamento de Héctor,
vacío, sin alimentos; y las escenas agobiantes dentro del manicomio, en la que
no falta la típica enfermera tiránica.