Pinchar en la tabla para verla mejor (las películas en rojo no son necesariamente las mejores, son las que se comentan más abajo)

Comentarios de algunas de las cintas recomendadas:
Grupo Salvaje (The Wild Bunch de Sam Peckinpah, 1969). William Holden, Robert Ryan, Ernest Borgnine, Edmon O’Brien, Warren Oates, Ben Johnson. (Canal Sur, sábado 13 a las 00:15)Grupo Salvaje es una película que no ha hecho sino crecer con el paso de los años y hoy en día podemos decir, sin riesgo a equivocarnos, que es la obra maestra de Sam Peckinpah y la más representativa del llamado western crepuscular... leer más
Simbad y la Princesa (The Seventh Voyage of Sinbad de Nathan Juran, 1958). Kerwin Mathews, Kathryn Grant. (TVG, sábado 13 a las 16:30)
Simbad y la Princesa (The Seventh Voyage of Sinbad de Nathan Juran, 1958). Kerwin Mathews, Kathryn Grant. (TVG, sábado 13 a las 16:30)Excelente filme de aventuras que supuso llegar a lo más alto en los efectos especiales, conseguidos a base de filmar paso a paso a criaturas fantásticas y monstruos de todo tipo. Todo esto debido a la “magia” de Ray Harryhausen. Bernard Hermann (el genial músico de varias películas de Hitchcock) compuso la banda sonora. Una joya para grabar.
La Muchacha de la Quinta Avenida (5th Ave Girl de Gregory La Cava, 1939). Ginger Rogers, Walter Connolly, Tim Holt. (Popular TV, lunes 15 a las 00:30)
Película algo desigual del gran director de comedias Gregory La Cava, que sin embargo se recuerda con agrado debido a varias circunstancias:
En primer lugar, aunque la trama es costumbrista –ambientada en los años de la Gran Depresión-, no ha envejecido mal. La culpa la tienen los propios ciclos de la economía que se encargan de recuperar una y otra vez (por desgracia) la misma situación: personas en paro; problemas en las empresas, presionadas por la propia crisis y los sindicatos; y avalanchas de personas en la calle y en los parques, disputándose los pocos bancos que hay, sin otra cosa mejor que hacer que escuchar las bandas de música por la gratuidad de dicha diversión.
También está muy conseguido el clásico enfrentamiento entre clases. La Cava, verdadero especialista en el tema, dirige a Ginger Rogers que interpreta a una mujer sin empleo contratada por un millonario en crisis (Walter Connolly). El empresario le propone que se haga pasar por su amante y se convierta en el revulsivo necesario para que su familia reaccione. Esta pareja, más el habitual mayordomo confidente y un chofer revolucionario, hacen que se sucedan situaciones bastante divertidas.
Pero la cinta esconde varias trampas. Por un lado puede entroncarse con aquellas screw-ball comedys de los años treinta, por la situación disparatada y algunos diálogos aislados propios de ese humor alocado tan característico; pero la realidad es que se acerca casi más al drama social que a la comedia. Por otra parte la pareja Connelly-Rogers ceden mucho de su protagonismo en beneficio de la familia: la madre y sus dos hijos. Estos personajes secundarios (donde destaca un jovencísimo Tim Holt) se convierten en la razón de ser del filme, cuyo objetivo es mostrar paulatinamente el cambio que experimentan sus vidas tras la aparición de la supuesta amante.
La Muchacha de la Quinta Avenida (5th Ave Girl de Gregory La Cava, 1939). Ginger Rogers, Walter Connolly, Tim Holt. (Popular TV, lunes 15 a las 00:30)Película algo desigual del gran director de comedias Gregory La Cava, que sin embargo se recuerda con agrado debido a varias circunstancias:
En primer lugar, aunque la trama es costumbrista –ambientada en los años de la Gran Depresión-, no ha envejecido mal. La culpa la tienen los propios ciclos de la economía que se encargan de recuperar una y otra vez (por desgracia) la misma situación: personas en paro; problemas en las empresas, presionadas por la propia crisis y los sindicatos; y avalanchas de personas en la calle y en los parques, disputándose los pocos bancos que hay, sin otra cosa mejor que hacer que escuchar las bandas de música por la gratuidad de dicha diversión.
También está muy conseguido el clásico enfrentamiento entre clases. La Cava, verdadero especialista en el tema, dirige a Ginger Rogers que interpreta a una mujer sin empleo contratada por un millonario en crisis (Walter Connolly). El empresario le propone que se haga pasar por su amante y se convierta en el revulsivo necesario para que su familia reaccione. Esta pareja, más el habitual mayordomo confidente y un chofer revolucionario, hacen que se sucedan situaciones bastante divertidas.
Pero la cinta esconde varias trampas. Por un lado puede entroncarse con aquellas screw-ball comedys de los años treinta, por la situación disparatada y algunos diálogos aislados propios de ese humor alocado tan característico; pero la realidad es que se acerca casi más al drama social que a la comedia. Por otra parte la pareja Connelly-Rogers ceden mucho de su protagonismo en beneficio de la familia: la madre y sus dos hijos. Estos personajes secundarios (donde destaca un jovencísimo Tim Holt) se convierten en la razón de ser del filme, cuyo objetivo es mostrar paulatinamente el cambio que experimentan sus vidas tras la aparición de la supuesta amante.
A pesar de todo, el centro de la película sigue siendo Ginger Rogers. La presentación es espectacular: la actriz colma la pantalla, tan bella como siempre, con un traje masculino (chaqueta oscura con hombreras altísimas y sombrero de ala ancha ligeramente ladeado) que le proporciona una fuerza añadida al personaje. La secuencia que sigue a continuación nos hace pensar inevitablemente en su pareja habitual: Fred Astaire. El decorado del Flamingo, un lugar maravillosamente inexistente, de esos que sólo la RKO era capaz de fabricar, es el entorno ideal para uno de esos bailes inolvidables.
Sin embargo la estrella se va apagando poco a poco a lo largo de todo el metraje; y además su romance con Tim Holt no funciona muy bien, por la diferencia de edad y por falta de profundidad en el guión. Hay que recordar que Ginger Rogers, decidida a no ser la sombra de Fred Astaire, se lanzó ese mismo año (1939) a una carrera en solitario; sólo volvió con él, una década después, para rodar una última cinta titulada en España -con toda la intención- Vuelve a Mí (The Barkleys of Broadway de Charles Walters).
La aventura, lejos de su compañero de baile, no arrancó nada mal: la actriz protagonizó dos buenas comedias el mismo año de la separación, Mamá a la fuerza (Bachelor Mother de Garson Kanin) y la película que estamos comentando; aunque el definitivo éxito lo conseguiría con el oscar obtenido gracias a su trabajo en el melodrama Espejismo de Amor (Kitty Foyle de Sam Wood, 1940).
Memento (Christopher Nolan, 2000). Guy Pearce, Carrie-Anne Moss. (TvCanaria, martes 16 a las 22:50)
Original guión y estructura narrativa la de este interesante filme de Nolan, que se ha convertido en un clásico en muy poco tiempo. Es la historia de un inspector de seguros que, durante el asalto de unos ladrones, pierde a su mujer y sufre un golpe en la cabeza. Debido al traumatismo padece de amnesia, pero sólo de los recuerdos cercanos. Esta extraña sensación consigue transmitirla Nolan al espectador gracias a un verdadero tour de force narrativo donde cada secuencia precede a la anterior. El director, no contento con el enredo, se atreve a insertar un flash-back correspondiente a una experiencia del protagonista en su trabajo en la compañía de seguros. Y lo que es más extraordinario: no le queda mal. Por si esto no fuera suficiente, la cinta gana en calidad gracias a dos elementos más: la interpretación de un serio Guy Pearce, en su mejor registro, al estilo de su personaje en L.A. Confidencial (Curtis Hanson, 1997); y un brillante final (¿o es el principio?).
Memento (Christopher Nolan, 2000). Guy Pearce, Carrie-Anne Moss. (TvCanaria, martes 16 a las 22:50)Original guión y estructura narrativa la de este interesante filme de Nolan, que se ha convertido en un clásico en muy poco tiempo. Es la historia de un inspector de seguros que, durante el asalto de unos ladrones, pierde a su mujer y sufre un golpe en la cabeza. Debido al traumatismo padece de amnesia, pero sólo de los recuerdos cercanos. Esta extraña sensación consigue transmitirla Nolan al espectador gracias a un verdadero tour de force narrativo donde cada secuencia precede a la anterior. El director, no contento con el enredo, se atreve a insertar un flash-back correspondiente a una experiencia del protagonista en su trabajo en la compañía de seguros. Y lo que es más extraordinario: no le queda mal. Por si esto no fuera suficiente, la cinta gana en calidad gracias a dos elementos más: la interpretación de un serio Guy Pearce, en su mejor registro, al estilo de su personaje en L.A. Confidencial (Curtis Hanson, 1997); y un brillante final (¿o es el principio?).





































