martes, 31 de marzo de 2026

EL ZORRO DE LOS OCÉANOS (The Sea Chase de John Farrow, 1955)

Hoy hablamos, sin duda, de una cinta peculiar, incluso extraña en opinión de algunos críticos de la época por el hecho de que el héroe americano por excelencia diese vida a un teórico enemigo. Circunstancia que hoy en día juega en su favor para convertir la película de simplemente curiosa a bastante interesante y atractiva:   



El capitán de la marina mercante alemana Kalr Ehrlich (John Wayne) se encuentra en Sidney al mando del “Ergenstrasse”. Ehrlich es un antiguo militar, degradado por los nazis debido a sus convicciones políticas, al que le sorprende el comienzo de la guerra en puerto. El capitán pretende salir a la mar para alcanzar un país neutral y regresar a su patria. Su amigo de la infancia, Jeff Napier (David Farrar), segundo de la fragata británica “Rockhampton” —y el narrador de la película—, le prohíbe salir de puerto, pero esa noche, amparándose en la niebla, el “Ergenstrasse” consigue burlar la vigilancia inglesa...

La película se rodó en Hawaii, pero el paradisíaco lugar resultó una pesadilla para John Wayne que sufrió una infección de oído tan dolorosa que no le dejó trabajar en paz durante toda la filmación. Además se hallaba en pleno proceso de divorcio, de hecho no logró separarse de su mujer hasta el día en el que finalizó el rodaje. Su pareja en el filme, Lana Turner, tampoco lo pasó demasiado bien: la estrella llevaba una vida turbulenta, sufría de migraña y era una adicta al alcohol. Los retrasos y ausencias injustificadas pusieron de los nervios al realizador, John Farrow, que, según la actriz, no sabía dirigir y se comportaba de forma muy desagradable con los actores. Lo que en realidad pasó es que Farrow, harto del comportamiento de la estrella, la despidió sin contemplaciones. Sólo la intervención de John Wayne pudo salvar la situación y encarrilar una película que parecía destinada al fracaso.

No obstante, la sofisticación de Lana Turner seguía funcionando en pantalla. La segunda aparición de la actriz, enmarcada por el quicio de la puerta del camarote de Karl, recuerda mucho a la famosa secuencia del arranque de El cartero siempre llama dos veces (The Postman Always Rings Twice, Tay Garnett, 1946). William Clothier, el director de fotografía, contratado gracias a la influencia de Wayne, hace un espléndido trabajo cuando capta en Warnercolor y en Cinemascope a la actriz y a los vestidos que estrena en cada secuencia como si de un desfile de moda se tratase.


En la escena del camarote y en casi toda la película se demuestra lo bien que narraba John Farrow con imágenes, y lo bien que dosificaba los diálogos para que resultaran los justos y necesarios para acompañar a la acción. El mantener un adecuado ritmo a lo largo de todo el metraje era otro de los puntos fuertes de Farrow. Un especialista como él en películas de acción dominaba ese importante aspecto narrativo tal como demuestra su trabajo en las cintas policíacas que realizó, lo mejor de su cine, pero también en unas cuantas películas de aventuras marítimas: 

Así, El capitán Jones, Comando submarino, La nave de los condenados y Revolución en alta mar. En El zorro de los océanos tiene aún más mérito la habilidad de Farrow para mantener la tensión debido a que contaba con un guion sin apenas combates navales ni acciones de guerra (sólo la del final). Con pocos elementos de suspense, salvo el propio de la persecución, Farrow tuvo que ingeniárselas para fabricar suficientes puntos de impulso a la trama para que ésta fuera atractiva. Los halló en las actividades cotidianas de la dotación: la decisión de Karl de destrozar los botes salvavidas para usarlos como combustible, y el consiguiente descontento de parte de la dotación que se encuentra al borde del motín; un accidente mientras cortan madera; el ataque de un tiburón cuando se bañan en las horas de descanso; y las consecuencias de las heridas de dicho suceso.

Hechos todos ellos ficticios que configuran una trama basada, sin embargo, en un episodio real de la guerra: El buque mercante “Erlangen” se hallaba en Nueva Zelanda a finales de agosto de 1939 cuando recibió la orden del almirantazgo alemán para dejar el puerto. La intención era refugiarse en un país neutral debido a lo inminente de la guerra. Fue un duro viaje hasta Valparaíso, la mayor parte a vela para ahorrar combustible, toda una proeza que le dio fama mundial. Ciertos episodios cambiados en la película con respecto a lo que ocurrió realmente no empañan la buena impresión que en general provoca el largometraje en el espectador de hoy, al que ya no le importa, acaso todo lo contrario, que el héroe de la cinta no sea el habitual americano y que el argumento se desarrolle bajo el punto de vista alemán.




El post es un extracto corregido para la ocasión del capítulo dedicado a El zorro de los océanos en mi libro: CINE Y NAVEGACIÓN. Los 7 mares en 70 películas




34 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Trabajar con Lana Turner debía ser difícil. Era una mujer que se casó hasta ocho veces, y sólo faltaban tres años para que el asesinato de su novio gánster a manos de la hija de Lana sacudiese a toda la nación.

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    1. Creo que te puede gustar. Si la ves, nos cuentas qué tal.
      Abrazos!

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  3. Una películade la que tengo un grato recuerdo. No sabía de lo azaroso del todaje, no se nota en el trabajo de los actores, lo cual da la talla de su profesionalidad, por parte del equipo.
    Un abrazo.

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    1. Lo contado no fue el único problema que hubo en el rodaje con Lana Turner: su imagen de diva la llevaba a comportarse de forma absurda:
      “Venía de la MGM donde se supone que las estrellas como ella deberían parecer glamorosas todo el tiempo. Así, cuando tenía una escena de amor con Duke (Wayne) ella decía: ‘No me toques el pelo.’, o ‘No me manches el maquillaje.’ Duke protestaba —no a ella— ‘¿Cómo se supone que voy a hacer el amor con una mujer que no quiere que la toque?’ Él tenía que asegurarse de no tocarle el pelo cuando la cogiese entre sus brazos, y cuando la besase no podía hacerlo con demasiada pasión porque podía arruinar su maquillaje. Por eso las escenas de amor en la película parecen tan falsas.”
      La anécdota la contaba Paul Fix, uno de los secundarios de la película.
      Abrazos!

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    2. Las ridiculeces de la época. ;)
      Como lo de tener un pie en el suelo, cuando estaban en una cama.

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    3. Sí, jajaja, tonterías de una endiosada actriz.

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  4. Como planteamiento es curioso, sin duda. Otra título a añadir en la larga lista de películas que he descubierto gracias a tu blog, Fernando.

    Saludos.

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    1. Sí que es un argumento curioso, pero aunque la película se basa en hechos verídicos, en realidad adapta la novela de Andrew Geer. La Warner compró los derechos en 1948, pero se tardaron años hasta disponer de un guion coherente. Hasta cuatro escritores participaron en el tratamiento (el último Frank Nugent que ni siquiera sale en los créditos) y no fue hasta septiembre de 1954 cuando se pudo comenzar el rodaje.
      Saludos.

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  5. Es una buena película. Te mando un beso.

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    1. No es que sea una obra maestra, pero sí la calificaría de una buena película, que da a conocer al gran público un hecho histórico.
      Abrazos!

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  6. Pues sí, un curioso drama bélico-naval de atípico punto de partida argumental (cuando de niño vi esta cinta por primera vez no entendí nada de su trama). Ha tenido varias emisiones por televisión en los últimos años que he aprovechado para redescubrirla. Muy bien narrada (pese a las dificultades que sufrió su rodaje, expuestas en tu texto) sobre la base de elementos e ingredientes reconocibles, no obstante, en mi opinión el producto queda lastrado por un inexplicable reparto.
    Un saludo.

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    1. Además, para liar más la cosa, en la película hay bastantes diferencias con respecto a la novela de Andrew Geer. La más importante es la permuta que la película hace con los caracteres de los personajes: en el libro el primer oficial era el supuesto héroe, mientras que el capitán era el villano, el nazi convencido. (¡Ojo Spolier!) Y en la novela el trío protagonista, Kirchner, Elsa y Karl, se hunde con el navío, cosa que en la película queda en el aire.
      Saludos.

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  7. Bueno, tampoco era tan enemigo si no era nazi convencido.

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    1. Ya el colmo hubiera sido que presentaran a John Wayne tal como aparece en la novela como un nazi convencido.

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  8. Estoy contigo en que tuvo que ser para Farrow, una auténtica pesadilla y más, con dos estrellas tan particulares y con tantos problemas.
    Me ha encantado conocer tantos detalles del rodaje de esta película, así como que el protagonista no fuera en esta ocasión un héroe americano, de lo que ya estamos más que harto con tantos mitos, patriotismo y valores americanos que nos quieren inculcar, cuando todos sabemos que la realidad es otra.
    Un fuerte abrazo, amigo.

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    1. Menos mal que John Farrow era un tipo duro, curtido en mil y una batallas, literalmente (estuvo en las dos guerras mundiales), y quiso tirar por lo sano despidiendo a Lana Turner.
      Sin duda, el que el protagonista no sea el típico héroe americano es uno de los valores de la película, el hecho que la vuelve atractiva y curiosa a la vez.
      Abrazos!

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  9. Hemos desaprendido historia con muchas películas.

    Saludos.

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    1. Cierto, pero no podemos olvidar que la frase de "está basado en hechos reales" quiere decir exactamente eso: que no todo es verdad, que hay mucho de ficción.
      Saludos.

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  10. Hola ethan
    Cuando leí que utilizaron los botes salvavidas para utilizarlos de combustible me recordó a Los Hermanos Marx en el oeste y también a La vuelta al mundo en 80 días. He visto que la película la tienen en Amazon Prime Video para alquilar, así que igual un día de estos me pongo a verla. Gracias por el resumen, parece interesante.
    Un abrazo.

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    1. Muy desesperados debían estar para quemar los botes salvavidas como combustible. Ya he dicho que todo se basa en un hecho real: la persecución por parte de la Royal Navy del mercante alemán "Erlangen". El barco se aprovisionó de combustible para cinco días, y se dirigió hacia las islas Auckland como punto intermedio antes de llegar a Valparaíso. En el archipiélago logró burlar al crucero británico “Leander” y varar en la playa para aprovisionarse de madera. Tras varios días cortando y cargando madera, y fabricando un aparejo de fortuna compuesto de velas cuadras, salió a la mar con rumbo a Chile. Fue una dura travesía hasta Valparaíso, la mayor parte a vela para ahorrar combustible, toda una hazaña que le hizo famoso a nivel mundial.
      Abrazos!

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  11. Conozco la película pero ignoraba todas las complicaciones que provocó.
    Es muy interesante tu información.
    Un abrazo.

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    1. La verdad es que fue un rodaje convulso. Menos mal que al final no salió tan mal como se preveía.
      Abrazos!

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    1. Igualmente, que pases un estupendo fin de semana.
      Abrazos!

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  13. Um filme antigo mas com atores de nomeada.
    Bom fim de semana.
    Abraço de amizade.
    Juvenal Nunes

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  14. Hola Ethan querido.
    Por supuesto que recuerdo esta película de tu libro.
    Recién termino de escuchar la nota para el programa de radio que te hizo el amigo Juan de Cinefilia.
    Quise ir a comprarlo en Amazon y por los impuestos aduaneros me salta de 27 euros a 61. ¿Sabes si hay alguna otra manera de conseguirlo? Si quieres lo hablamos por privado.
    frodorockblog@gmail.com

    Abrazo grande!

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  15. Otra que tampoco he visto y que con esos actores seguro que merece la pena. Farrow no está entre los grandes, pero nunca le suspendí en ninguna película suya. Era de los que sacaban petróleo con presupuestos bajos y tramas complicadas.

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    1. Exacto, Farrow era un todo terreno, se le daba bien cualquier género, y cumplía con creces los encargos. Un par de años antes de esta película, había realizado la excelente "Hondo", también con John Wayne al frente del reparto, un western dentro de la productora Batjac del actor.

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  16. ¡¡¡Otra película que va a mi baúl de pendientes!!! Y me apetece un montón por todo lo que cuentas tanto de la película como lo que ocurrió detrás de las cámaras. Y también por John Wayne y Lana Turner. Ayyyy, cuánto que ver. ¡Hay un mar de películas por las que navegar!
    Beso
    Hildy

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    1. Si la ves, creo que te puede gustar. Destila todo ese glamour de Hollywood en las escenas de amor entre la pareja protagonista, pero también entretiene en las secuencias de acción en las que se movía como pez en el agua, nunca mejor dicho, el director John Farrow.
      Abrazos!

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