lunes, 2 de septiembre de 2019

2 X 1: "DEMASIADO TARDE" y "LE CHÂTEAU DE VERRE" (René Clément)

Demasiado tarde (Au dela des grilles, 1949)

Igual que los grandes pintores o literatos, existen directores cuya obra evoluciona claramente pasando por etapas muy diferentes entre sí. Creemos que este es el caso del realizador francés René Clément que, después de una dilatada experiencia como director de cortos y documentales, debutó en el largometraje con películas que narraban historias de la Segunda Guerra Mundial recién acabada.

La siguiente fase de su carrera tenía mucho que ver con una especie de revival del realismo poético francés, pero a caballo entre ese movimiento y el neorrealismo que triunfaba en Italia en aquel momento. De hecho, la primera cinta que vamos a comentar, Demasiado tarde, es una coproducción franco-italiana que cuenta con elementos de una y otra corriente.

Solo ver a Jean Gabin al frente del reparto ya sería suficiente para encuadrar el filme en el realismo poético. El gran actor galo interpreta a uno de aquellos antihéroes tan reconocibles, de oscuro pasado, que se arrastran por los barrios bajos de las ciudades. En este caso, Gabin es un polizón huido de la justicia, que desembarca en Génova para comenzar una nueva vida al lado de Isa Miranda.


Con una estructura casi de western (el forastero recién llegado revoluciona la vida insulsa de una madre divorciada y su hija, y además se enfrenta al ex de ella), pero igual de fatalista que el primo hermano del movimiento, el cine negro, discurre esta magnífica cinta de Clément donde todo se vuelve en contra de la pareja, incapaz de librarse de su pasado. Hasta la hija de Isa Miranda, que admira a Gabin, supone un contratiempo para los dos protagonistas. La culpa la tiene la crisis adolescente que sufre la joven cuando cree haberse enamorado del recién llegado.

Calles húmedas, entorno tenebrista, adhesión a los principios neorrealistas, trama pesimista y estilización máxima es lo que propone René Clément en una de sus películas menos conocidas, pero más interesantes de su segunda etapa.

Le château de verre (1950)

El siguiente largometraje de Clément es otra historia de amor que tampoco termina bien. Un triángulo compuesto por el matrimonio Bertal (Michèle Morgan y Jean Servais, en la versión francesa, y Michèle Morgan y Fosco Giachetti en la italiana) y el joven Rémy (Jean Marais). Los problemas vienen cuando la esposa adúltera decide ir a París, donde vive el amante, para consolidar el romance extramatrimonial.

Por las prisas y los sinsabores de la última cita de la pareja, la segunda parte de Le château de verre recuerda en muchos aspectos a Breve encuentro (Brief Encounter, David Lean, 1945). Sin embargo, el guion no adapta una obra de Noel Coward, sino una novela de la escritora de bestsellers, Vicky Baum.

De nuevo con actores emblemáticos del realismo poético francés (Michèle Morgan), el realizador ofrece una trama repleta de simbolismos que nos dicen lo imposible de la relación pecaminosa. Que el marido cornudo sea juez no es gratuito. Así, el caso que lleva el magistrado es el de un homicidio donde la acusada quiere proteger al verdadero asesino, que a su vez la engaña con otra. Un feo asunto que se inserta en la historia principal como un mal presagio.



Tampoco auguran nada bueno señales como la del castillo del título: un pequeño souvenir de cristal que se hace añicos en el nido de amor y causa heridas a los amantes. Oportunidades perdidas por la pareja para descubrir el adulterio, y de esta manera poder vivir juntos, se suceden continuamente, pero siguen sin llevar a ninguna parte.

Muy bien rodado por René Clément, el filme propone algunas escenas memorables como la del reloj que ella avanza de forma manual para simular que lo peor ha pasado, que ya se ha separado de su marido y se halla de vuelta con el amante; o las distintas secuencias recorriendo un París en blanco y negro, deprimente, de calles mojadas por la lluvia. Se trata de una población alternativa a la que el espectador está acostumbrado a ver. Se nos antoja que Clément no filma ningún monumento emblemático de la llamada “ciudad de la luz” o “ciudad del amor” con toda la intención del mundo.


jueves, 4 de julio de 2019

NOTICIAS Y PROMOCIONES LITERARIAS

Tengo el placer de presentar CEMENTERIO DE BABEL, mi nueva novela. Ya se puede adquirir en preventa en la plataforma literaría de AMAZON en el siguiente enlace:                                                                   https://www.amazon.es/dp/B07TS3NFPL/                        A partir del 17 de julio se podrá adquirir tanto en ebook como en tapa blanda.

SINOPSIS: 

Félix es un marido celoso, que no aguanta más los flirteos de Paula, su mujer. Quiere romper con ella, pero eso significa perder la empresa que tanto le ha costado crear, ya que Paula le engaña con uno de sus socios. El problema no parece tener solución hasta que un empresario amigo de Félix le propone resolverlo de una forma extrema...

“Cementerio de Babel” es la primera entrega de la colección “Negra y Recortada”, una serie de novelas cortas del género negro, la mayoría inéditas hasta ahora.


A partir de mañana día 5 de julio y hasta el 7 inclusive se podrá descargar gratis CENIZAS PARA UN BLUES desde la tienda KINDLE de AMAZON o desde la app kindle en tu movil o tableta. ¡No te pierdas la promoción!

"La subinspectora Casandra “Sam” Torres, dimite de su cargo y consigue un puesto de detective privado desde el que podrá investigar un caso de corrupción policial. Un trabajo que, no obstante, la obligará a aceptar otro tipo de casos como el del secuestro del hijo de un acaudalado empresario.
Mientras Sam se enfrenta a los secuestradores, su exjefe, el inspector Hidalgo, se encarga de la búsqueda de un peligroso preso fugado. Pronto, Sam comprobará que ambos casos están relacionados, y que será inevitable volver a trabajar con Hidalgo, sobre todo cuando se confirme lo que pretenden hacer los criminales con el niño..."

"Cenizas para un blues nos descubre a un escritor que abunda en la significación de palabra e imagen. El sentido plástico de su escritura, destila el inconformismo que alienta un estilo que esculpe personaje, carácter y ambiente en una misma talla. Una labor de precisión narrativa y calidad interpretativa" (Pedro Luis Ibáñez Lérida)
"Novela coral, alterna voces y acciones dejándonos pistas que recoger a lo largo de la historia consiguiendo así captar el interés del lector desde las primeras páginas. (Entre montones de libros).
“Estamos ante una novela que logra mantener nuestra atención en todo momento, con un ritmo ágil y que el autor nos la sirve con todos los ingredientes para que terminemos satisfechos con una historia bien construida”. (Un lector indiscreto).


Para finalizar, AMAZON me comunica que mi novela EL SUAVE ROCE DE TU PELO ha sido seleccionada para ser incluida en la “Promoción de Verano”.Desde el 10/7 hasta el 31/7 en Amazon España, México y USA donde se aplicará un descuento de hasta el 65% sobre el PVP:


Eso es todo por ahora, un fuerte abrazo a los lectores de este portal y ¡feliz verano!





lunes, 24 de junio de 2019

2 X 1: "STRESS ES TRES TRES" y "LA MADRIGUERA" (Carlos Saura)

Stress es tres tres (1968)

Después de un brillante estreno como director con Los golfos (1960) y de una obra maestra en su tercera película (La caza, 1966), Carlos Saura comienza una larga etapa de colaboración con el productor Elías Querejeta. El realizador aragonés arranca quizás la parte de su carrera más recordada ––y la más criticada–– con una trilogía formada por las cintas Peppermint Frappé, Stress es tres tres y La madriguera.

Aunque todas ellas contienen la mayoría de los elementos que configuraron el estilo del cineasta durante los años que trabajó con Querejeta, las dos últimas quizás sean más secuenciales, como ahora veremos, y, por tanto, más adecuadas para analizar en nuestra sección “dos por uno”.

En Stress es tres tres, Saura propone una road movie con un triángulo formado por los personajes interpretados por Geraldine Chaplin, Fernando Cebrián y Juan Luis Galiardo. Los dos primeros forman un matrimonio inestable, mientras que el tercero en discordia es un socio y amigo de ambos. Un triángulo que modifica la cinta rodada en exteriores para convertirla en una de las más claustrofóbicas del director gracias a los primeros planos y a la tirantez existente entre los tres protagonistas.


La tensión que Saura logra mantener a lo largo de todo el metraje recuerda mucho a las películas de las nuevas olas europeas. En concreto, tiene mucho de aquel excelente debut de Roman Polanski, El cuchillo en el agua (Nóz w wodzie, 1962). Los juegos de la supuesta pareja de amantes, destinados a provocar al marido, sabiendo que este los espía; las competiciones entre los dos varones; y las insinuaciones de la joven protagonista, son parecidos a los de la cinta de Polanski. El paisaje desolador del desierto almeriense de Tabernas sustituye al lago igualmente solitario del realizador polaco; ambos quieren expresar lo vacíos que en realidad se sienten los personajes.

También la crítica al estamento burgués es muy similar; el final abierto de Stress… concuerda con el cine moderno; y el desarrollo metafórico, para el que quiera ver una simbología con el régimen dictatorial y la pasividad o resignación de la clase media ante tal situación, es asimismo análogo.


La madriguera (1969)

La siguiente película de Carlos Saura podría ser una continuación de la anterior, con el matrimonio protagonista viviendo una crisis que ya parece permanente. La madriguera, es el título, ahora sí, claramente claustrofóbico de una cinta donde el escenario es la vivienda de una pareja sin hijos, acomodada y aburrida.

La guerra encubierta entre ambos se desata cuando ella se refugia en el pasado para combatir el hastío del presente. Poco a poco va transformando una casa ultra moderna en la vivienda de su infancia. Así, los muebles antiguos y el vestuario apolillado del trastero vuelven a reinar en las habitaciones para desesperación del marido.

De nuevo los juegos, cada vez más tensos y peligrosos, dominan una trama guiñolesca a lo Mankiewicz, donde, no obstante, abundan los tics y las obsesiones particulares de Saura. Algunas ya vistas en Stress es tres tres: las heredadas de Buñuel, como los insectos y los sueños; o las marcas de la casa, como los grabados de un tratado de anatomía antiguo del cuerpo humano, que se nos antoja quiere representar lo feo del interior de las personas, lo que bulle por salir al exterior, es decir, lo que en realidad son cada uno de ellos.


La referencia al pasado (Geraldine probándose vestidos decimonónicos) y las conductas erráticas de los personajes son otros lugares comunes en la obra de Saura. Una filmografía, la de esta época, etiquetada como perteneciente al cine de “arte y ensayo”, con guiones cada vez más crípticos y metafóricos.

Otra vez con Querejeta en la producción, y con Geraldine Chaplin al frente del reparto, a la sazón pareja de Saura durante doce años, el director pone el acento en la denuncia social contra la burguesía. Algo parecido a lo que Claude Chabrol hacía en Francia, pero desde un punto de vista más simbólico debido a la aspiración disidente del realizador oscense.

Debido a todo lo anterior, las cintas de Saura formaron parte del grupo pionero del cine posmoderno europeo. Es verdad que, en general, no han envejecido muy bien, sin embargo, eso no es óbice para justificar la saña con la que parte de la crítica antisaurista ataca unos largometrajes que, por méritos propios, ya forman parte de la historia del cine español y, acaso, del mundial.




lunes, 10 de junio de 2019

2 X 1: "LA MACCHINA AMMAZZACATTIVI" y "DÓNDE ESTÁ LA LIBERTAD" (Roberto Rossellini)

La macchina ammazzacattivi (1952)

El creador del neorrealismo fue también el primero que se colocó en la disidencia. Hablamos de Rosselli, claro, aunque la afirmación anterior no debe tomarse al pie de la letra porque el cambio no fue tan radical. En efecto, Roberto Rossellini, creador de la célebre e influyente trilogía neorrealista (Roma ciudad abierta, Paisá, Alemania año cero), afrontó la década de los cincuenta con una serie de películas protagonizadas por su nueva musa, Ingrid Bergman, no como una ruptura total con el movimiento que creó, sino más bien como una evolución hacia lo que se ha llamado cine moderno.

No obstante, entre Europa ‘51 (1952) y su obra maestra Te querré siempre (Viaggio in Italia, 1954), el director italiano realizó dos rarezas que aún navegaban a caballo del neorrealismo, aunque ninguna de las dos pueda considerarse un ejemplo puro de dicha corriente. Son dos tragicomedias que el realizador se planteó como un divertimento, y que vistas hoy en día se nos antojan un par de joyas necesitadas de urgente reivindicación.

La primera, La macchina ammazzacattivi, la más neorrealista de las dos, en realidad fue rodada en 1948 y permaneció congelada cuatro años hasta su estreno. Se trata de una variedad fantástica del movimiento, igual que su coetánea Milagro en Milán (Vittorio de Sica, 1951). La trama es tan increíble como la cinta de De Sica: un fotógrafo cree que se le ha aparecido el santo patrón del pueblo, cuando en realidad ha sido el mismísimo demonio. El ángel caído le otorga un curioso, pero letal poder: acabar con la vida de los que fotografía. El hombre usa lo que cree que es un milagro para eliminar a los malvados, pero pronto se da cuenta de que algo falla: cuando mata a uno, surgen dos peores.



El filme es una crítica social en toda regla contra lo mucho que hay de malo en el ser humano. Rossellini no deja títere con cabeza y arremete contra todo lo que ve. Aunque nadie en la cinta es bueno, los políticos se llevan la peor parte al ser los blancos preferidos del realizador.

Para que la acidez del mensaje no deje un mal recuerdo, el inteligente cineasta utiliza con habilidad el humor negro, la comedia y los trucos cinematográficos a lo Méliès. Esto último como si fuera una suerte de ejercicio nostálgico para homenajear a las películas mudas clásicas, precisamente cuando él se encontraba al frente del cine más moderno.  

Dónde está la libertad (Dov’è la libertà…, 1954)

El siguiente largometraje de Rossellini, justo antes de Te querré siempre, es otra comedia sarcástica en contra de lo peor del ser humano, quizás más corrosiva que la anterior en cuanto narra las desventuras de un presidiario, que prefiere volver a ingresar en la cárcel antes de pasar un día más “libre”. Cortada por los productores, con escenas rodadas por Fellini y Monicelli, la cinta fue un fracaso en su día; no obstante, y contra todo pronóstico, la película ha mejorado sensiblemente con el tiempo.

Al ser un actor archiconocido (Totò) el protagonista de la cinta, Rossellini se aleja premeditadamente de los preceptos del neorrealismo. Y lo hace con buen criterio porque de todas formas la trama no puede ser más surrealista. Solo hay que ver cómo arranca el filme: con el juicio más absurdo de la historia cuando el acusado no desea otra cosa que volver a ser encerrado; mientras, el abogado, el fiscal y el juez no saben a qué atenerse.

A partir de esta escena, un largo flashback explica cómo se ha llegado a esa situación, cómo Totò ha buscado por todos los medios vivir una vida normal sin conseguirlo. Desde que sale de la cárcel, Totò busca en vano una mujer con la que casarse y comenzar una nueva vida, pero se encuentra con toda clase de gente que solo quiere aprovecharse de él: así, unas parejas de baile de un maratón quieren estafarle; un antiguo compañero de celda lo usa para introducir dinero falso; y, ––lo peor para el final–– su familia política pretende que vuelva a cometer asesinato para librarse de un judío, ¡que acaba de regresar de Auschwitz!, para reclamar lo que es suyo.



Descontento con la sociedad ––como el propio Rossellini–– Totò pergeña un plan para volver a ingresar en su celda. En el juicio, las cosas suceden al revés: Totò apoya al fiscal y pone en entredicho al abogado; todo con tal de volver a prisión, a su particular paraíso en la tierra.

Dónde está la libertad es, por tanto, una paradoja del absurdo, otra tragicomedia con el trasfondo crítico hacia una sociedad de la que es difícil enorgullecerse. Igual que en La macchina ammazzacattivi, Rossellini propone una sátira exagerada, nada real, con el propósito de denunciar la pérdida de valores de toda una generación. Para el director, el ser humano medio que transita en la posguerra es un hombre que vive a costa de los demás, un ser que navega a la deriva sin saber qué hacer, un egoísta que es capaz de todo para salir adelante, como si aún se hallase en el interior del conflicto armado donde todo valía con tal de sobrevivir.




lunes, 27 de mayo de 2019

REBELIÓN A BORDO (Mutiny on the Bounty de Frank Lloyd, 1935)

El éxito de La isla del tesoro (Treasure Island de Victor Fleming, 1934) animó a Irving Thalberg, a la sazón productor estrella de la Metro Goldwyn Mayer, a desear adaptar otra obra literaria del mismo estilo. No tuvo que esperar mucho pues el asunto le cayó del cielo, concretamente del director Frank Lloyd que había comprado los derechos de “El motín de la Bounty”, libro escrito por Charles Nordhoff y James Norman Hall. Dicho cineasta le ofreció la novela a Thalberg a cambio de un contrato que le permitiese dirigir la película.


El argumento de la cinta es tan conocido como el de “La isla del tesoro”, sólo que esta vez se basa en los hechos reales acaecidos en 1787, en la “Bounty”, al mando del capitán William Bligh (Charles Laughton). A pesar de algunas lagunas, referentes sobre todo al final de Fletcher Christian (Clark Gable) y los amotinados, la película es bastante fiel a lo que sucedió en la realidad durante el viaje de la Bounty, que no era otra cosa que una versión del triángulo del azúcar, África-Caribe-Inglaterra. En el periplo de la Bounty se cambió África por Tahití. Allí esperaban descubrir un alimento barato para los trabajadores de sus explotaciones del Caribe. Al final, el intento de aumentar los márgenes comerciales con el empleo del árbol del pan fue un fiasco: tras varios viajes como el de Bligh, los esclavos se negaron a comer dicha planta. 

Con respecto al capitán William Bligh, se sabe que era un excelente navegante tal como demuestra su increíble hazaña de recorrer 4.000 millas en un bote de remos. Viaje en el que sólo perdió un hombre, y fue durante la lucha contra los nativos hostiles de una isla en la que hicieron un alto para aprovisionarse. Al parecer, Bligh no era especialmente cruel ni déspota, pero sí que le faltaba tacto a la hora de dirigirse a sus subordinados. Era famoso por dejar en evidencia a sus oficiales delante de la dotación y por sus malos modos y lenguaje poco adecuado. Según las anotaciones de Bligh en el cuaderno de bitácora, la rebelión fue debida a que Christian y el resto de amotinados habían descuidado la disciplina durante su estancia en Tahití —Christian se casó allí— y se resistieron a abandonar aquella forma de vida. Sin embargo, en mi opinión, algo tuvo que ver Bligh en el motín porque años después del incidente, cuando era gobernador de Nueva Gales del Sur, sufrió otra revuelta parecida, en este caso de los colonos. Demasiados problemas en sus destinos para que no tuviera alguna responsabilidad en dichos motines. No obstante, cuando Bligh regresó a Inglaterra fue nombrado almirante y terminó su carrera de forma honrosa.


Igual que ocurrió con “La Isla del Tesoro”, el motín de la Bounty ha dado para unas cuantas versiones en la gran pantalla, aunque ninguna de ellas logró superar a la adaptación de Frank Lloyd. Desde el arranque, vista hoy en día, se hace muy atractivo el tono clásico de la película, el ambiente que la Metro sabía darle a este tipo de superproducciones. El director, consciente de lo que tenía entre manos, se empeñó en una cuidada y académica realización, mientras que todo el filme se benefició de un montaje excelente (las secuencias del arranque y las del motín recuerdan a las del Acorazado Potemkin) y de unos actores de primera, que, sin embargo, no se llevaban nada bien. Algo previsible si tenemos en cuenta la condición de homosexual declarado de Charles Laughton, y la homofobia de Clark Gable. El galán no se sentía cómodo con el actor británico; ni se creía adecuado para interpretar a un oficial inglés del siglo XVIII con aquellos calzones ajustados tan poco masculinos. No obstante, al acabar la película reconoció que su papel como Fletcher Christian había sido el mejor de su carrera.

Si Gable bordó la actuación, lo de Charles Laughton es simplemente inolvidable, y eso que le tenía miedo al mar y se mareó todo el tiempo que duró el rodaje. Su interpretación del cruel Bligh ha entrado en la leyenda del cine y su personaje es de los más odiados (queridos) de todos los tiempos. Con gestos muy estudiados, incluso contenidos, el actor da a entender una personalidad atormentada por culpa de leyes navales demasiado rígidas, que permitían que los capitanes se ensañaran con los castigos. El actor sólo cambia momentáneamente de registro, y parece hasta humano, cuando se enfrenta al reto de llevar sanos y salvos a sus hombres a través del océano en un pequeño bote. Cuando al final divisan tierra, Laughton/Bligh llora de emoción mientras exclama: ¡He vencido al mar! Es conocida la anécdota que dice que el personal del equipo de rodaje fue incapaz de aguantar las lágrimas de emoción.


Ver ficha de Rebelión a bordo.

El post es un extracto corregido para la ocasión del capítulo dedicado a Rebelión a bordo en mi libro: CINE Y NAVEGACIÓN. Los 7 mares en 70 películas




lunes, 13 de mayo de 2019

2 X 1: "CANOA" y "EL APANDO" (Felipe Cazals)

Canoa (1976)

A mediados de los años setenta, el cine del director mexicano Felipe Cazals sube de nivel con un par de películas donde el contexto político y social del México de 1968 cobra protagonismo. Igual que en Europa, en el país centroamericano surgieron todo tipo de protestas que, si bien no fueron tan célebres como las de, por ejemplo, el mayo francés, si fueron igual de duras.

El ya prestigioso director mexicano, nacido en España, Felipe Cazals, sufrió esa represión de primera mano, una experiencia que se vio reflejada en sendas cintas unos años después. La primera de este par de magníficos largometrajes, Canoa, se basa en una historia real sucedida en la población del título:

Unos jóvenes aficionados al montañismo son linchados por los vecinos de la aldea, liderados por el párroco, un cura que ejerce de líder espiritual y político. La confusión, intencionada o no, creada al sospechar que los muchachos son estudiantes comunistas, y que vienen a matar al sacerdote, es la causa de la tragedia.


Los jóvenes protagonistas son en realidad trabajadores de la universidad, no estudiantes, y, desde luego, no tienen nada que ver con aquellos ni con el movimiento de protesta. Para recoger la terrible historia con toda su crudeza, Cazals utiliza una puesta en escena violenta, feísta y oscura. La rebelión estudiantil de la capital permanece en el fondo de este pseudo-documental narrado por un falso testigo (Salvador Sánchez). La trama se va enredando en torno a él hasta que llega a confundirse lo real con lo narrado cuando el testimonio viene desde el mismo corazón de las terribles escenas. La tensión in crescendo se vuelve insoportable; las secuencias cruentas, tenebristas, configuran una estética tan negra como oscura es la época retratada por Cazals.

Presentación de "Canoa" por Guillermo del Toro:



El apando (1976)

Conocida en España por "Celda de castigo", la siguiente película de Cazals, El apando, se produjo el mismo año que Canoa y también se basaba en experiencias reales sucedidas en 1968 en México, aunque en este caso era la adaptación de la novela homónima escrita por José Revueltas.

El literato, conocido activista político, sufrió la represión ese mismo año de 1968 cuando fue arrestado e internado en la tristemente famosa cárcel de Lecumberri. Los dos años encerrado fueron los desencadenantes de una de las más célebres novelas mexicanas contemporáneas.

Con El apando, Cazals fue fiel al libro a la vez que continuaba con su particular cuadro de los horrores mexicanos. La denuncia de las condiciones extremas de la vida de los internos de Lecumberri se amplificaba con la repugnante catadura del trío de personajes protagonistas. La trama gira alrededor de los presos de una celda de castigo (en México denominada "el apando") que planean introducir droga en la prisión; uno de ellos de nuevo interpretado por el gran Salvador Sánchez.


Película, por tanto, de género carcelario, otra vez narrada mezclando el presente en la cárcel, con el pasado de los delincuentes cuando todavía no han sido detenidos. Dos de los presidiarios no soportan al tercero, pero tienen que aguantarse porque la madre ––en el colmo del feísmo y la crudeza–– es la anciana elegida para introducir la droga en el interior de su cuerpo.

Con secuencias tan impresionantes como la escena de la pelea final ––véase el curioso, efectivo y horrible método para reducir a los amotinados––, y con planos tan expresivos como los del preso sacando la cabeza de la celda, como si la tuviera cortada, El apando ha pasado con toda justicia a ser una de las mejores cintas del cine mexicano.



Noticia de última hora: mi novela CENIZAS PARA UN BLUES ha finalizado su período de preventa y ya se encuentra disponible en Amazon:


lunes, 22 de abril de 2019

CENIZAS PARA UN BLUES. Nueva edición en ebook

A partir de hoy mi segunda novela, CENIZAS PARA UN BLUES, se podrá adquirir en preventa en la tienda KINDLE de AMAZON en el siguiente enlace:


El libro será gratis para aquellos lectores suscritos al programa KINDLE UNLIMITED. Para el resto será posible descargarlo casi gratis desde la tienda kindle de amazon, o desde la app de kindle en cualquier móvil o tablet.

El lanzamiento está previsto para el 15 de mayo próximo. La nueva edición tiene una portada diferente y solo se han corregido algunos errores tipográficos y poca cosa más.

La descripción de la novela es la siguiente:

La subinspectora Casandra “Sam” Torres, dimite de su cargo y consigue un puesto de detective privado desde el que podrá investigar un caso de corrupción policial. Un trabajo que, no obstante, la obligará a aceptar otro tipo de casos como el del secuestro del hijo de un acaudalado empresario.

Mientras Sam se enfrenta a los secuestradores, su exjefe, el inspector Hidalgo, se encarga de la búsqueda de un peligroso preso fugado. Pronto, Sam comprobará que ambos casos están relacionados, y que será inevitable volver a trabajar con Hidalgo, sobre todo cuando se confirme lo que pretenden hacer los criminales con el niño...

Brillante desenlace, totalmente inesperado, de la historia que comenzó en “Puentes y Sombras”.

"Cenizas para un blues nos descubre a un escritor que abunda en la significación de palabra e imagen. El sentido plástico de su escritura, destila el inconformismo que alienta un estilo que esculpe personaje, carácter y ambiente en una misma talla. Una labor de precisión narrativa y calidad interpretativa" (Pedro Luis Ibáñez Lérida)

"Novela coral, alterna voces y acciones dejándonos pistas que recoger a lo largo de la historia consiguiendo así captar el interés del lector desde las primeras páginas. (Entre montones de libros).

“Estamos ante una novela que logra mantener nuestra atención en todo momento, con un ritmo ágil y que el autor nos la sirve con todos los ingredientes para que terminemos satisfechos con una historia bien construida”. (Un lector indiscreto).

EL AUTOR:

Fernando de Cea Velasco es marino, economista y crítico de cine. Vive en Sevilla y escribe novela y ensayo. Ha ganado varios premios de literatura, entre ellos el XXI premio Nostromo de novela con "Visibilidad Cero" (Editorial Juventud, 2018). Su ensayo "Cine y Navegación" (Berenice, 2018) se ha mantenido entre los más vendidos de su categoría. "El suave roce de tu pelo", finalista en el primer premio "Alféizar" de novela, es bestseller de Amazon en 2019. Otras obras suyas publicadas son: "Puentes y Sombras", "La habitación 104" y "El autoremake en el cine".


lunes, 8 de abril de 2019

EL TEMIBLE BURLÓN (The Crimson Pirate de Robert Siodmak, 1952)

A finales del siglo XVIII, el capitán Vallo (Burt Lancaster) ejerce la piratería navegando por el Caribe junto a su tripulación y a su fiel Ojo (Nick Cravat), el segundo de abordo. La última presa del pirata es un barco de su majestad cargado de munición y armas. Vallo se decide a negociar con el prisionero, el barón Gruda. Este le ofrece una fortuna por la captura del líder revolucionario “El Libre”, un guerrillero que lucha por la independencia de la isla Cobra. En un principio, el pirata acepta, pero en cuanto conoce a Consuelo, la Hija de "El Libre", todo cambia...

Con El temible burlón daba la impresión de que el director Robert Siodmak se tomaba unas vacaciones después de la magnífica serie de películas oscuras, entre el cine de suspense y el cine negro, que había rodado para la Universal. La nueva cinta abordaba una historia colorista, alegre y apta para todos los públicos, casi con estructura de musical donde los números eran sustituidos por las secuencias acrobáticas de Burt Lancaster y Nick Cravat, los antiguos responsables de un número circense que recorrió todo Estados Unidos en la década de los treinta.

Si bien, todo es ficción —la isla Cobra es imaginaria y ningún personaje es real—, sí es cierto que las revueltas en la región comenzaron a finales del siglo XVIII como se dice en el largometraje. Concretamente fue en Haití donde se inició la llama de la revolución en 1789, al estilo de la francesa, para lograr en 1804 ser la primera república independiente negra del Caribe.

Otro asunto que aborda el filme es el de la Ilustración, en pleno auge durante esa época, pero lo hace dentro del tono de comedia que preside toda la cinta: gracias al personaje del profesor Prudence, y a la lógica científica, Vallo y Ojo consiguen escapar de una situación comprometida cuando vuelcan el bote para andar por el fondo mientras respiran dentro de la cámara de aire que se ha formado en el interior. En el delirio de un guión tan entretenido como poco creíble, el profesor inventa la ametralladora, el tanque y el submarino. Además, con ayuda de la nitroglicerina fabricada por el científico, Vallo y Ojo descubren el bombardeo aéreo desde… ¡un globo!


Todo valía en El temible burlón con tal de entretener al público en una época tan difícil donde se competía con la recién llegada televisión. Hasta los actores fomentan la complicidad con el público cuando Burt Lancaster se dirige a ellos en el arranque, justo antes de los créditos, y les advierte que se crean “sólo la mitad de lo que ven…; o ni eso”. Nick Cravat hace lo propio al final, pero apoyado en la mímica ya que Ojo es mudo. Al parecer su fuerte acento de Brooklyn provocó la creación de este personaje que se parecía por momentos al enloquecido Harpo de los hermanos Marx, y que tuvo su primera aparición en El halcón y la flecha.

La verdad es que la acción no para en El temible burlón, pero tampoco el humor constante que, en su insistencia, roza la parodia, algo que bajo nuestro punto de vista se vuelve en contra del género. La pata de palo que se enreda en el enjaretado, las lágrimas de un rudo filibustero con garfio y otros detalles de ese estilo van en el sentido de desmitificar la figura del terrorífico pirata. De hecho, a partir de El temible burlón las aventuras en el mar con los piratas de protagonistas ya no volvieron a ser lo mismo y el género fue languideciendo hasta casi desaparecer.



Ver ficha de El temible burlón.


El post es un extracto corregido para la ocasión del capítulo dedicado a El temible burlón en mi libro: CINE Y NAVEGACIÓN. Los 7 mares en 70 películas



lunes, 25 de marzo de 2019

2 X 1: "ENSAYO DE ORQUESTA" y "LA CIUDAD DE LAS MUJERES" (Federico Fellini)

Ensayo de orquesta (Prova d’orchestra, 1979)

A finales de los setenta, el director Federico Fellini, en opinión de público y crítica de la época, entró en un profundo bache donde se le tachaba de redundante, de repetir una y otra vez sus obsesiones particulares, de rodar con un manierismo excesivo dando rienda suelta a una libre interpretación onírica y hasta delirante de lo que entendía como cine.

En esta situación, y justo antes de realizar una de sus obras maestras (Y la nave va, 1983), Fellini filmó dos películas que son de las más desconocidas de su carrera, pero que encierran no pocos aciertos, y que vistas hoy en día, con la suficiente perspectiva, son un ejemplo más del personal estilo creativo del maestro italiano.

En Ensayo de orquesta, la primera de ellas, la orquesta del título se reúne en una antigua capilla medieval para trabajar. La llegada de los músicos y la opinión de cada uno de ellos acerca de la importancia de sus respectivos instrumentos, son grabadas por la televisión. Después de un primer ensayo, el director de la orquesta hace un receso para descansar. Entonces, los músicos más jóvenes inician una rebelión en contra del líder, algo que no secundan los mayores. Todo se descontrola mientras que el director, que no entiende los nuevos tiempos, añora épocas más felices.



La cinta arranca como un falso documental, algo nada nuevo en la obra de Fellini (véanse Los clowns o Entrevista, por poner solo dos ejemplos), pero poco a poco se va convirtiendo en una alegoría de la situación política en Italia. La revuelta de los músicos es tan caótica como las sucesivas idas y venidas de los diferentes gobiernos transalpinos. 

En la película, llega un momento en el que el teórico orden se vuelve del revés ––incluso se llegan a producir víctimas–– a pesar de la resistencia del director, y de las opiniones del veterano conserje. Está claro que ambos pertenecen al viejo régimen, el mismo que intenta volver a poner las cosas en su sitio…

La ciudad de las mujeres (La città delle donne, 1980)

El siguiente largometraje del realizador italiano tiene también cierta estructura documental, pero enseguida se introduce en el particular mundo del cineasta hasta convertirse en casi un remake de su obra magna, Fellini ocho y medio.

La trama arranca de la misma forma que “Alicia en el país de las maravillas”, con Marcello Mastroianni ––actor fetiche de Fellini y alter ego del director––, persiguiendo por el campo a una mujer que se ha bajado del tren donde ambos viajaban. La enigmática joven se pierde entre la espesura del bosque y Marcello llega a una ciudad donde solo viven mujeres. El filme entonces se adentra en lo que parece una reivindicación feminista en toda regla. Las mujeres ignoran a Marcello y se suceden toda clase de cuadros feministas exagerados donde ellas se reivindican frente al hombre en cada una de las facetas de la vida. Precisamente, el representante masculino que vive en la singular población es un macho caricaturizado al máximo. Digamos que ese es el tope al que llega Fellini en su crítica al machismo, a partir de aquí la trama va transformándose paulatinamente desde esa denuncia hasta los recuerdos de Marcello. Así, el protagonista repasa las mujeres que ha conocido a lo largo de su existencia: su madre, la criada, sus amantes, etc., todas las que han pasado por su vida y han dejado huella.

Es decir, a medida que avanza el metraje, el mensaje igualitario va perdiendo fuerza en favor de la visión personal que Fellini tiene de las mujeres. Un engaño del director hacia el público femenino (alguna seguro que no se lo habrá perdonado) con secuencias y escenas calcadas de previos proyectos (la llegada nocturna del avión con luces de colores es tan espectacular como la del trasatlántico en Amarcord; no falta el circo ni las atracciones de feria; ni los decorados tan evidentes como ese mar de plástico que pronto utilizará en Y la nave va) donde Ocho y medio es la referencia que se lleva la palma.



En efecto, la cinta evoca aquella tan genial solo que ahora Fellini rueda en color y utiliza actrices menos conocidas que las Anouk Aimée o Giulietta Masina. Lo mejor de La ciudad de las mujeres es la montaña rusa del final, en la que Marcello va recorriendo escenas de su propia vida, de una mujer a otra, subiendo y bajando por la atracción de feria, que no es otra cosa que una metáfora de los altibajos de la existencia del protagonista.

Como se ha dicho, muchos le reprocharon esa repetición constante de ideas, y el barroquismo con el que las exponía. Fellini se dio cuenta de la situación y quiso enmendarse con su siguiente filme: una historia que en un principio narraba el comienzo de la Primera Guerra Mundial, en blanco y negro, y también con formato de falso documental. No obstante, lo que iba a ser un filme rupturista en cuanto a forma y fondo se transformó en una de sus mejores cintas donde no solo no traicionó a su estilo, sino que acaso lo mejoró. Hablamos, por supuesto, de Y la nave va…




lunes, 25 de febrero de 2019

PUENTES Y SOMBRAS disponible en ebook

Mi primera novela ya está disponible en la tienda Kindle de AMAZON. El ebook ya se puede descargar aquí. El libro será gratis para aquellos lectores suscritos al programa KINDLE UNLIMITED. Para el resto será posible descargarlo casi gratis desde la tienda kindle de amazon, o desde la app de kindle en cualquier móvil o tablet.

Solo espero que os guste tanto como EL SUAVE ROCE DE TU PELO, mi otro ebook, número 1 en AMAZON en su categoría. Muchas gracias a los lectores que se lo han descargado y han dejado tan buenos comentarios en amazon.

























Descripción de PUENTES Y SOMBRAS:  

Una exótica reportera en su primer día de trabajo: "Muy fácil, solo tengo que cubrir una manifestación".

Una subinspectora de policía en la guardia de fin de semana: "Sencillo, solo tengo que mandar un destacamento a la concentración".

Un yonqui, el mismo día: "Tirado, solo tengo que pedirle a Charlie mi dosis diaria"

Resultado al cabo de unas horas: Dos cadáveres y la impresión de que la ciudad se haya vuelto del revés.

El crimen, la venganza, la obsesión por el éxito y la supervivencia en un mundo hostil son los protagonistas de este thriller negro, muy negro, donde nada ni nadie es lo que parece.

Del autor del bestseller EL SUAVE ROCE DE TU PELO, número 1 en AMAZON en su categoría.

"Puentes y Sombras es una novela escrita por Fernando de Cea, con oficio, con cariño y con un tiempo narrativo muy medido. Diapasonado" (Interrobang).

"Un descubrimiento, un nombre que apunto, el de Fernando de Cea, un libro que me duró dos tardes". (Entre montones de libros).

"Un thriller con tintes negros en el que no tiene desperdicio ninguno de sus capítulos" (Un lector indiscreto).

"Las casi cuatrocientas páginas se pasan volando. Auguramos éxito seguro, y un posible traslado a la gran pantalla lo que fácilmente podría convertirse en película". (Opinión de Libros).

"Los personajes se nos aparecen como de carne y hueso, están muy conseguidos, muy bien caracterizados, por lo que consiguen pronto la complicidad y empatía con el lector; resultan atractivos y por eso el interés de la trama no decae en ningún momento". (Joseph B. Macgregor).

“Fernando de Cea construye una ágil intriga policial y periodística sustentada en excelentes personajes”. (Revista Mercurio).

“En las páginas de 'Puentes y sombras' se adivina lo mucho que se ha divertido el autor escribiendo el libro y el empeño que ha puesto en transmitir ese sentimiento. De ahí que la tensión nunca decaiga y que el ritmo de la novela, a veces frenético, consiga enganchar al lector desde el primer párrafo”. (Periodista Digital).


EL AUTOR:

Fernando de Cea Velasco es marino, economista y crítico de cine. Vive en Sevilla y escribe novela y ensayo. Ha ganado varios premios de literatura, entre ellos el XXI premio Nostromo de novela con "Visibilidad Cero" (Editorial Juventud, 2018). Su ensayo "Cine y Navegación" (Berenice, 2018) se ha mantenido entre los más vendidos de su categoría. "El suave roce de tu pelo", finalista en el primer premio "Alféizar" de novela, es bestseller de Amazon en 2019. Otras obras suyas publicadas son: "Cenizas para un blues", "La habitación 104" y "El autoremake en el cine".

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