domingo, 19 de mayo de 2024
PUNTO DE RUPTURA (The Breaking Point de Michael Curtiz, 1950)
lunes, 16 de octubre de 2023
EL LOBO DE MAR (The Sea Wolf de Michael Curtiz, 1941)
domingo, 9 de julio de 2023
2 X 1: "GENTE VIVA" y "TAXI" (Roy del Ruth)
Gente viva (Blonde Crazy, 1931)
La
larga carrera del actor James Cagney comenzó con el inicio de los años treinta en
la Warner Brothers, estudio en el que se mantuvo durante toda la década, la más
prolífica de su carrera (33 películas). Uno de los directores que más veces lo
dirigieron en esa época fue Roy del Ruth. Dos películas de este artesano son
las que vamos a comentar ahora:
En la primera, Gente viva, Cagney es el pícaro y mujeriego botones de un hotel en el que realiza pequeñas estafas hasta que se enamora de una camarera recién contratada (Joan Blondell). Junto a ella va dando golpes cada vez mayores, pero en el camino la relación entre los dos sufre altibajos a medida que los “trabajos” se vuelven más peligrosos.
Atractivo filme de Del Ruth, un realizador que se especializa en musicales y películas policíacas, casi como el propio Cagney, actor con un registro ideal para las segundas cintas, pero también con condiciones de bailarín ⸺en la cinta hace sus pinitos con el claqué en alguna escena. No en vano, comenzó su carrera en las tablas del music-hall, interviniendo en comedias musicales y en obras dramáticas hasta que la llegada del sonoro le cambió la vida al ser contratado por la Warner.
En
cualquier caso, Gente viva no es ni un musical ni un largometraje
de gánsteres, aunque se le acerque a este segundo género poco a poco. De hecho,
lo mejor de la cinta es el cambio que va sufriendo la película desde una comedia
romántica hasta un policíaco. Es verdad que no llega a la altura de obras coetáneas
como Enemigo público (The Public Enemy, William A.
Wellman, 1931), pero se queda en un filme entretenido, con giros continuos de
guion donde los estafadores también son estafados como en la secuencias de los
falsos billetes falsos, y en la de la carrera de caballos.
La interesante trama se complementa con buenos planos de Del Ruth donde destaca el cenital de la enfermería de la cárcel, con fotografía de bajo tono, muy minimalista, casi abstracto, muy del estilo de la Warner; y con finales de secuencia made in Cagney, rematados por el tipo duro que es, enfrentándose a otros más grandes que él, pero menos atrevidos. Ojo a un Ray Milland jovencísimo, casi irreconocible. Como pasatiempo extra les recomiendo contar el número de bofetadas que se dan unos y otros.
Taxi (Taxi!,1932)
Justo después de Gente viva,
el director Roy del Ruth vuelve a colaborar con James Cagney en Taxi,
otra película del mismo corte que la anterior, pero, digamos, más negra:
Cagney ahora es Matt Nolan, un taxista independiente que no se deja intimidar por la todopoderosa compañía Consolidated, que quiere deshacerse de los pequeños taxistas y no duda en usar métodos gansteriles para hacerlo. Uno de los compañeros de Matt, es el padre de Sue (Loretta Young), que en su lucha por mantenerse independiente termina en la cárcel y muere allí. A pesar de la tragedia, Sue opta por el diálogo para solucionar el problema, mientras que Matt está más por la labor de responder a la violencia con violencia…
El tema que trata la película, el de las controversias entre los taxistas independientes que luchan por sus licencias, y las grandes empresas que intentan que el reparto del pastel sea cada vez más grande para ellos, es bastante actual y ayuda a que la cinta mantenga su interés a pesar de los años.
El carácter radical de Cagney,
aunque permanece en el bando teórico de los buenos, recuerda mucho al registro de
sus películas de malvado, con sonrisa que hiela la sangre como en la citada Enemigo
público de ese mismo año. De hecho, las mejores secuencias se reservan
a Cagney enfrentándose a sus enemigos. También funcionan los planos fijos de la
pareja Cagney-Young, sencillos, pero eficaces.
Cagney de nuevo, a la menor oportunidad, quiere lucirse como bailarín y hace algunos bocetos de números que demuestran lo bien que se le da el musical ⸺no olvidemos que ganará el Óscar unos años después con Yanqui Dandy (Yankee Doodle Dandy, Michael Curtiz, 1942). Esas secuencias quedan perfectas gracias a que Roy del Ruth sabe cómo introducirlas en una puesta en escena desenfadada. Al menos hasta que el drama se torna en tragedia y la película se vuelve cada vez más oscura; algo parecido, pero más intenso, a lo que sucedía en Gente viva.
domingo, 11 de junio de 2023
2 X 1: "I'LL SEE YOU IN MY DREAMS" y "PARA ELLA UN SOLO HOMBRE" (Michael Curtiz) (III)
I’ll See You in My
Dreams (1951)
El
realizador húngaro, y ahora reconocido como uno de los grandes, Michael Curtiz,
arrancó la década de los cincuenta asentado en la Warner Brothers, productora
donde estuvo casi tres décadas y donde cosechó los mayores éxitos de su carrera
(Casablanca, Robin de los bosques, El capitán Blood, El lobo de mar, Alma en suplicio y
un largo, larguísimo etcétera). Michael Curtiz se entregó en cuerpo y alma al
sistema de producción del Hollywood clásico y acaso fue el paradigma de director
de los grandes estudios.
Así, era capaz de supeditar todos los recursos cinematográficos al servicio del género para caracterizarlo y definirlo. No solo lo hizo en dramas, películas de aventuras, de cine negro, del oeste o bélicas, también se adentró en el musical con algunos éxitos ⸺aunque no fue su género preferido⸺ casi siempre dando vida a personajes que habían existido en la realidad. Después del éxito de Yankee Doodle Dandy (1942), homenaje al compositor George M. Cohan, y del fallido largometraje a mayor gloria de Cole Porter, Noche y día (Night and Day, 1946), Curtiz rodo en 1950 el excelente filme El trompetista, inspirado en el músico de jazz Bix Beiderbecke. A partir de aquí, en la década de los cincuenta rodó otros dos biopics, tan desconocidos en España como interesantes, de los que vamos a hablar ahora: I’ll See You in My Dreams y Para ella un solo hombre.
En el primero de ellos, Curtiz recrea la vida y obra del letrista Gus Kahn (Danny Thomas), famoso músico popular de los años veinte y treinta, que llegó a trabajar en Broadway, nada menos que para el célebre productor de revista Florenz Ziegfeld. La cinta versa sobre el ascenso al estrellato, la caída y el resurgir del compositor, y arranca cuando Kahn conoce en una agencia musical a Grace (Doris Day), la que será su futura esposa, e insiste en venderle su primera canción, a la sazón el primer éxito de Kahn.
Ni
que decir tiene que aunque el personaje protagonista sea el músico, el centro
de las miradas se dirigen a Doris Day y a los números musicales en los que ella
actúa. Con Doris Day ya había trabajado Curtiz en otro musical: Romance
en alta mar (Romance on the High Seas, 1948) y en la citada El
trompetista (Young Man with a Horn, 1950).
La trama de I’ll See You in My Dreams sigue la estructura de “Ha nacido una estrella”, con los años veinte como telón de fondo y con un buen número de canciones célebres, todas ellas escritas por Kahn y cantadas por ambas estrellas, Danny Thomas y, sobre todo, Doris Day: Comenzando por la que da título a la película, “I’ll See You in My Dreams” y continuando con “It Had To Be You”, “Pretty Baby”, “My Buddy”, “The One I Love (Belong to Somebody Else)”…, y así hasta más de veinte canciones (algunas solo parcialmente) desfilan en una película muy del gusto del pueblo norteamericano.
Para ella un solo hombre (The
Helen Morgan Story, 1957)
Seis años después de I’ll
See You in My Dreams, Michael Curtiz vuelve al mundo de la música
popular, a los años veinte, a la revista, a Broadway y al éxito que significa
trabajar para el mito que fue Florenz Ziegfeld, y lo hace con el biopic
de Helen Morgan, una cantante legendaria estadounidense.
Mal traducida en España, (Para ella un solo hombre), The Helen Morgan Story está protagonizada por Ann Blyth (su último largometraje) y cuenta con una pareja estelar encabezando el reparto: nada menos que Paul Newman. La cinta sigue de nuevo el auge y la progresiva caída de la protagonista, hasta llegar a un final tan emocionante ––y tan calcado–– como el de I’ll see you in my dreams.
No obstante, la historia de Helen Morgan trata, en realidad, de las idas y venidas de un triángulo formado por Helen, por el poco recomendable Larry Maddux (Paul Newman), un pendenciero aficionado a los trapicheos, en especial al contrabando de alcohol en la época de la prohibición, y por el eminente abogado Russell Wade (Richard Carlson), un hombre casado y muy rico que apostará por la estrella emergente.
De nuevo las canciones son lo
mejor de una cinta donde brillan la voz de Ann Blyth (doblada por Gogi Grant).
La película es mucho más dramática que la anterior debido al citado triángulo
amoroso y, sobre todo, a la caída de la cantante, que es mucho más acusada. Circunstancia
que aprovecha Curtiz para manejar escenas nocturnas de calles mojadas, donde reinan
los claroscuros y la luz de bajo tono, mientras Helen es arrojada,
literalmente, al arroyo.
En The Helen Morgan Story aparecen personajes que ya estuvieron en I’ll See You in My Dreams, como Florenz Ziegfeld, y suenan canciones que ya se escucharon en dicha película como “The One I Love (Belong To Somebody Else)”. También se cuenta cómo Helen llega a la cima de su carrera cuando actúa para Ziegfeld en la famosa revista “Show Boat”, aquí llamada “Magnolia” y recreada en varias ocasiones en el cine. Todo suena muy familiar, pero es bienvenido en una cinta tan entrañable como emocionante.
domingo, 14 de mayo de 2023
2 X 1: "PRIVATE DETECTIVE 62" y "MATANDO EN LA SOMBRA" (Michael Curtiz) (II)
Private Detective 62 (1933)
El
gran director Michael Curtiz tuvo una de las filmografías más extensas y de
mayor calidad del universo cinematográfico que ahora llamamos cine clásico. De todas
sus películas destacan aquellas que dirigió en el seno de la Warner Brothers.
De origen húngaro, Curtiz llamó la atención de Jack Warner allá por los años
veinte cuando veía lo bien que se desenvolvía el realizador en Austria dirigiendo
películas épicas (Esclava Reina, Sansón
y Dalila, Sodoma y Gomorra, etc.). Cuando lo contrató, el
productor seguramente ya tenía en mente encargarle El arca de Noé
(Noah’s Ark, 1928), una cinta estilo DeMille con la que prácticamente se
decía adiós al cine mudo.
Pero a Curtiz no solo se le daban bien las superproducciones, enseguida demostró su habilidad para todo tipo de estructuras narrativas. Se quedó en la Warner y ellos que salieron ganando. Dos ejemplos de aquellos filmes tan bien realizados son los policíacos que dirigió en los primeros años treinta con William Powell de protagonista:
En Private Detective 62, el primero de ellos, Powell es Donald Free, el detective privado del título. Después de haber caído en desgracia por haber sido declarado persona non grata en Francia, Free tampoco tiene demasiada suerte al asociarse con Dan Hogan, un colega con pocos escrúpulos, que sigue las instrucciones del dueño de un casino. Free reacciona cuando Hogan y el mafioso planean engañar a una joven a la que el segundo debe mucho dinero.
Entretenido filme, que Curtiz realiza sin muchos medios, al estilo de las películas de serie B, pero con un ritmo muy rápido, una narrativa casi perfecta y un dominio de las elipsis prodigioso. Así, Curtiz es capaz de pasar de un país a otro en pocas secuencias mientras el protagonista se mete en problemas, lo detienen, lo juzgan, viaja en un barco, escapa de él y busca trabajo.
El caso de Curtiz no deja de ser curioso porque le sucedió lo contrario que a la mayoría de directores: de especialista en rodar largometrajes colosalistas, con grandes medios, superproducciones costosas del cine mudo, pasó a dirigir películas de escaso presupuesto, policíacos, dramas, comedias, cintas de aventuras, es decir, de cualquier género, pero siempre con su sello de realizador imaginativo, que manejaba ⸺y acaso inventaba⸺ todos los recursos cinematográficos para convertirse en uno de los que cambió el cine norteamericano para siempre.
Matando en la sombra (The
Kennel Murder Case, 1933)
El segundo de los filmes que
Curtiz dirigió en 1933 con William Powell al frente del reparto fue Matando
en la sombra, adaptación para la gran pantalla de la novela homónima de
S.S. Van Dine, creador del personaje protagonista, el detective Philo Vance:
Vance sospecha que el suicidio de un magnate y coleccionista de cerámica china es en realidad un asesinato. La lista de sospechosos (la sobrina, la amante, la pareja de la amante, el secretario, el cocinero chino, el mayordomo que no falte, el hermano, etc.) es extensa debido al mal carácter del finado y a sus chanchullos comerciales, pero la solución del caso se presenta complicada, ya que la víctima se hallaba en un cuarto cerrado por dentro.
Entretenida trama donde todos tenían motivos para matar a la víctima; donde un jarrón chino y una daga son las claves del misterio; y donde la policía se deja aconsejar ⸺y mandar⸺ por un detective famoso, al estilo de las novelas de Sherlock Holmes o Agatha Christie.
La cinta es un ejemplo del típico
misterio locked-room o habitación cerrada, también llamado “crimen
imposible”. Es, sin duda, la mejor de la larga serie de películas que se
realizaron sobre la figura del detective Philo Vance ⸺en 1940 se hizo un remake
titulado Calling Philo Vance (William Clemens)⸺; Matando en
la sombra es la quinta de la saga, la cuarta y última protagonizada por
William Powell, y la única dirigida por Michael Curtiz, con su acostumbrada
maestría.
La película es un pre-noir donde ya hay algunos estilemas del género que se desarrollaría en los años cuarenta, con la presencia de William Powell ⸺y de Mary Astor, futura femme fatale⸺ un año antes del éxito La cena de los acusados (The Thin Man, W.S. Van Dyke, 1934), que iniciaría otra larga serie de películas inolvidables con Powell, Myrna Loy y el perrito Asta, que por cierto también actúa en Matando en la sombra.
jueves, 18 de agosto de 2022
EL AUTOREMAKE EN EL CINE. CAPÍTULO V (X)
Para
contribuir al realismo por el que es famosa la película, Objetivo: Birmania se enmarca entre dos partes documentales que
presentan las operaciones llevadas a cabo en la región: la introducción, antes
del arranque de la historia ficticia, son imágenes reales de la retirada del
general Stilwell y su promesa de volver algún día a pisar suelo birmano (como
hiciera MacArhur en Filipinas); y el final, un reportaje acerca de la invasión
de las fuerzas aliadas. A estas dos secuencias hay que añadir una serie de
insertos también reales que Walsh utiliza en la trama y que encajan muy bien
gracias al buen hacer del montador George Amy.
La estructura
de la película parece resumir todo el conflicto a nivel global y no sólo la
campaña en Birmania: el inicio, con la rápida derrota aliada; el desarrollo,
que simboliza el esfuerzo titánico de guerra (el núcleo de la película con las
aventuras de Nelson y sus hombres); y, finalmente, la conclusión, con la
invasión aliada semejante a la de Normandía.
Con la supervisión de Watkins, y la claridad expositiva de Walsh, se lograron escenas tan bien rodadas como aquellas donde se explican con sencillez los distintos planes, ya sean con maquetas perfectamente diseñadas y construidas, como con rápidos dibujos esquemáticos hechos en el barro (5.23 y 5.24). La dureza y la disciplina en el rodaje fueron los propios de una operación real: los actores llevaban el vestuario de combate y sufrían el peso del mismo armamento y equipos que se usaban en las fuerzas armadas. A las duras directrices de Walsh se unieron la incertidumbre de la guerra en ese momento, las ganas del equipo de contribuir con su granito de arena a ganar el conflicto, y el clima de California, que ese verano fue tan hostil como el de la jungla birmana.[1] Todo ello desembocó en unas imágenes de un verismo inusual. Errol Flynn llegó a explicar de una manera tan filosófica como gráfica cómo fue el rodaje:[2]
“Algunas veces la ficción no se encuentra tan lejos de la realidad. Algunas veces la ficción es la realidad y presenta la realidad mejor que la vida misma. A menudo las películas parecen más reales que las cosas que se suponen deben representar” (Flynn 2003, p.291). “El guion hablaba de agua por el cuello y ¿qué tuvimos?, agua por el cuello. En otro lugar decía que un par de tíos comían pescado crudo. Probaron de todo, pero sólo había una cosa que satisfacía a Walsh: pescado crudo” (McNulty 2004, p.181).
El actor fetiche de Walsh[3] se
quejó de las malas condiciones de la filmación, en especial de su camerino (una
simple tienda llena de agujeros por donde los chiquillos de la zona le veían
desnudarse y donde una vez le llegaron a robar la ropa), pero aguantó como pudo
el rodaje y se mostró colaborativo en todo momento. Imaginamos que sentía su
trabajo como la aportación a una causa en la que no pudo participar directamente
por motivos de salud,[4] lo
mismo que debió sentir en el resto de cintas bélicas en las que actuó durante
la guerra.
Sin embargo, el protagonista de Desperate Journey y de las otras dos películas de la trilogía no tiene nada que ver con el capitán Nelson de Objective, Burma! La estrella va transformando su registro progresivamente desde el heroico y bromista aventurero tipo Robin Hood del primer filme, hasta el sobrio militar, el héroe anónimo, el civil reconvertido en soldado por las circunstancias, del segundo. La verdad es que sorprende gratamente como Flynn consigue, pese a su aureola estelar, hacer creíble al personaje de Objetivo: Birmania.
Suponemos que gran parte de la culpa de la seria actuación de Flynn la tiene la dirección de Walsh cuando el carácter de Nelson se va perfilando por cómo se comporta en la preparación de la misión, en la acción y, en definitiva, en el liderazgo ante sus subordinados cuando la situación es desesperada. Walsh define muy bien la soledad del mando, la responsabilidad del que toma las decisiones y la atracción que siente la tropa hacia su jefe. La simbología judeocristiana del líder paternalista al que siguen ciegamente sus subordinados, copiada posteriormente por cineastas como Steven Spielberg,[5] llega a todo su esplendor en la batalla final, cuando el capitán Nelson lanza una bengala para iluminar a sus soldados, para que vean al enemigo y acaben con él.
[1] Tan
reales parecían las localizaciones que algunos espectadores que estuvieron en
la campaña de Birmania no se creían que lo que estaban viendo se había filmado
en California. Las altas temperaturas y la excesiva humedad, si bien ayudaron a
lograr lo que Walsh quería, retrasaron mucho el rodaje y se convirtieron en la
principal preocupación del realizador.
[2] El
actor lo pasó realmente mal, padecía de sinusitis lo que dificultaba aún más la
respiración en un entorno ya de por sí bastante asfixiante. Aunque estaba
irritado todo el tiempo, su relación con Walsh fue “amigable” (McNulty 2004,
p.181).
[3] Raoul Walsh, junto a
Michael Curtiz, fueron los directores que más trabajaron con Errol Flynn (Walsh
lo hizo hasta en nueve ocasiones).
[4] Intentó alistarse, pero lo
rechazaron por diversas afecciones crónicas que sufría: desde problemas con el
corazón hasta tuberculosis, pasando por malaria y dolores de espalda).
lunes, 26 de noviembre de 2018
DE AMOR TAMBIÉN SE MUERE (Humoresque de Jean Negulesco, 1946)

Igual que en Alma en suplicio (Mildred Pierce de Michael Curtiz, 1945), del año anterior, la interpretación de Joan Crawford en De amor también se muere es magnífica como la esposa ignorada y que se da a la bebida, pero que se enamora de John Garfield, un virtuoso violinista más preocupado de su carrera que de todo lo demás. Entre ellos se situa la posesiva madre del músico, que intentará apartarle de su amante y propiciará el trágico final.
lunes, 15 de octubre de 2018
ÁNGELES CON CARAS SUCIAS (Angels with Dirty Faces de Michael Curtiz, 1938)
Ver ficha de Ángeles con caras sucias.
viernes, 6 de abril de 2018
PASAJE PARA MARSELLA (Passage to Marseille de Michael Curtiz, 1944)
Ver ficha de Pasaje para Marsella.
El post es un extracto corregido para la ocasión del capítulo dedicado a Pasaje para Marsella en mi libro: CINE Y NAVEGACIÓN. Los 7 mares en 70 películas
viernes, 26 de junio de 2015
ESPECIAL 2 X 1: "EL CAPITÁN BLOOD" y "EL HALCÓN DEL MAR" (Michael Curtiz) (y VI)
Muchos han querido comparar las dos cintas, El capitán Blood y El halcón del mar. El haber sido dirigidas por Curtiz, interpretadas por Flynn, con el mismo músico e igual productora, ayudan a querer enfrentarlas. Para nosotros la primera de ellas gana con una ligera ventaja. A pesar de ser una producción más limitada, El capitán Blood supera a su compañera en ritmo y la pareja Errol Flynn-Olivia de Havilland funciona mejor que la formada por Flynn y Brenda Marshall. También el villano, Basil Rathbone, le da más empaque al conjunto que el interpretado por Henry Daniell. Y eso que ambos se parecen bastante y que el duelo de El halcón del mar no tiene nada que envidiar al de la primera película, de hecho recuerda mucho al mejor de todos, al de Robín de los bosques, con esas enormes sombras de los dos contendientes que casi se salen de la pantalla. Si pensamos en los premios que ambas producciones cosecharon también vemos una diferencia entre la primera cinta, con tres nominaciones importantes (dirección, guión, producción), frente a la segunda, con mayor reconocimiento técnico.
Además, con El halcón del
mar la fórmula parecía estar agotándose. Algunos actores ya no
quisieron participar en la película, es el caso de Basil Rathbone y, sobre
todo, de Olivia de Havilland muy cansada de ser la consorte de Flynn en cintas
de capa y espada. Olivia deseaba probarse como actriz en solitario y repudió
sus trabajos anteriores con Flynn. Una vez retirada, y después de ver sus
películas en televisión, se dio cuenta de que eran excelentes filmes; quiso
enmendar su error y excusarse con su compañero, pero llegó tarde, Errol Flynn
ya había muerto.BIBLIOGRAFÍA:
-Flynn, E. 2003, My Wicked, Wicked Ways: The Autobiography of Errol Flynn, Cooper Square Press Inc., New York.
-Martínez-Hidalgo y Terán, J. 1982, Enciclopedia general del mar, Ediciones Garriga, S.A., Barcelona.
-McNulty, T. 2004, Errol Flynn: The Life and Career, McFarland & Company, Inc., Publishers, Jefferson.
-Moix, T. 1996, La Gran Historia del Cine, ABC, Madrid.
-Padrol, J. 2007, Diccionario de Bandas Sonoras, T&B Editores, Madrid.
-Torres, A.M. 2006, Cine Mundial (de la A a la Z), Espasa Calpe, Madrid.
Leer el especial desde el inicio.
lunes, 22 de junio de 2015
ESPECIAL 2 X 1: "EL CAPITÁN BLOOD" y "EL HALCÓN DEL MAR" (Michael Curtiz) (V)
La banda sonora de El
halcón del mar es sin duda de lo más
destacado de la película. El compositor alemán, Erich Wolfgang Korngold, que
había conseguido toda una proeza al debutar de tan buena manera con El capitán Blood, que se había consagrado al lograr la preciada estatuilla
con Robín de los bosques, y que había vuelto a las nominaciones
con la citada La vida privada de Elisabeth y Essex, volvió a
hacer una increíble composición con la nueva cinta de Curtiz: “…un
soberbio recital de música descriptiva y un suntuoso poema sinfónico sobre el
mar, los galeones, los ataques de los piratas y los grandes duelos a espada.”
(Padrol 2007, pg.277). El ejemplo más claro de la
excelente factura musical es el que se puede ver en la primera secuencia: pocas
veces se han visto imágenes tan bien secundadas por una banda sonora. Seguir leyendo.
Leer el especial desde el inicio.



























