I’ll See You in My
Dreams (1951)
El
realizador húngaro, y ahora reconocido como uno de los grandes, Michael Curtiz,
arrancó la década de los cincuenta asentado en la Warner Brothers, productora
donde estuvo casi tres décadas y donde cosechó los mayores éxitos de su carrera
(Casablanca, Robin de los bosques, El capitán Blood, El lobo de mar, Alma en suplicio y
un largo, larguísimo etcétera). Michael Curtiz se entregó en cuerpo y alma al
sistema de producción del Hollywood clásico y acaso fue el paradigma de director
de los grandes estudios.
Así, era capaz de supeditar todos los recursos cinematográficos al servicio del género para caracterizarlo y definirlo. No solo lo hizo en dramas, películas de aventuras, de cine negro, del oeste o bélicas, también se adentró en el musical con algunos éxitos ⸺aunque no fue su género preferido⸺ casi siempre dando vida a personajes que habían existido en la realidad. Después del éxito de Yankee Doodle Dandy (1942), homenaje al compositor George M. Cohan, y del fallido largometraje a mayor gloria de Cole Porter, Noche y día (Night and Day, 1946), Curtiz rodo en 1950 el excelente filme El trompetista, inspirado en el músico de jazz Bix Beiderbecke. A partir de aquí, en la década de los cincuenta rodó otros dos biopics, tan desconocidos en España como interesantes, de los que vamos a hablar ahora: I’ll See You in My Dreams y Para ella un solo hombre.
En el primero de ellos, Curtiz recrea la vida y obra del letrista Gus Kahn (Danny Thomas), famoso músico popular de los años veinte y treinta, que llegó a trabajar en Broadway, nada menos que para el célebre productor de revista Florenz Ziegfeld. La cinta versa sobre el ascenso al estrellato, la caída y el resurgir del compositor, y arranca cuando Kahn conoce en una agencia musical a Grace (Doris Day), la que será su futura esposa, e insiste en venderle su primera canción, a la sazón el primer éxito de Kahn.
Ni
que decir tiene que aunque el personaje protagonista sea el músico, el centro
de las miradas se dirigen a Doris Day y a los números musicales en los que ella
actúa. Con Doris Day ya había trabajado Curtiz en otro musical: Romance
en alta mar (Romance on the High Seas, 1948) y en la citada El
trompetista (Young Man with a Horn, 1950).
La trama de I’ll See You in My Dreams sigue la estructura de “Ha nacido una estrella”, con los años veinte como telón de fondo y con un buen número de canciones célebres, todas ellas escritas por Kahn y cantadas por ambas estrellas, Danny Thomas y, sobre todo, Doris Day: Comenzando por la que da título a la película, “I’ll See You in My Dreams” y continuando con “It Had To Be You”, “Pretty Baby”, “My Buddy”, “The One I Love (Belong to Somebody Else)”…, y así hasta más de veinte canciones (algunas solo parcialmente) desfilan en una película muy del gusto del pueblo norteamericano.
Para ella un solo hombre (The
Helen Morgan Story, 1957)
Seis años después de I’ll
See You in My Dreams, Michael Curtiz vuelve al mundo de la música
popular, a los años veinte, a la revista, a Broadway y al éxito que significa
trabajar para el mito que fue Florenz Ziegfeld, y lo hace con el biopic
de Helen Morgan, una cantante legendaria estadounidense.
Mal traducida en España, (Para ella un solo hombre), The Helen Morgan Story está protagonizada por Ann Blyth (su último largometraje) y cuenta con una pareja estelar encabezando el reparto: nada menos que Paul Newman. La cinta sigue de nuevo el auge y la progresiva caída de la protagonista, hasta llegar a un final tan emocionante ––y tan calcado–– como el de I’ll see you in my dreams.
No obstante, la historia de Helen Morgan trata, en realidad, de las idas y venidas de un triángulo formado por Helen, por el poco recomendable Larry Maddux (Paul Newman), un pendenciero aficionado a los trapicheos, en especial al contrabando de alcohol en la época de la prohibición, y por el eminente abogado Russell Wade (Richard Carlson), un hombre casado y muy rico que apostará por la estrella emergente.
De nuevo las canciones son lo
mejor de una cinta donde brillan la voz de Ann Blyth (doblada por Gogi Grant).
La película es mucho más dramática que la anterior debido al citado triángulo
amoroso y, sobre todo, a la caída de la cantante, que es mucho más acusada. Circunstancia
que aprovecha Curtiz para manejar escenas nocturnas de calles mojadas, donde reinan
los claroscuros y la luz de bajo tono, mientras Helen es arrojada,
literalmente, al arroyo.
En The Helen Morgan Story aparecen personajes que ya estuvieron en I’ll See You in My Dreams, como Florenz Ziegfeld, y suenan canciones que ya se escucharon en dicha película como “The One I Love (Belong To Somebody Else)”. También se cuenta cómo Helen llega a la cima de su carrera cuando actúa para Ziegfeld en la famosa revista “Show Boat”, aquí llamada “Magnolia” y recreada en varias ocasiones en el cine. Todo suena muy familiar, pero es bienvenido en una cinta tan entrañable como emocionante.


