martes, 16 de junio de 2026

EL AUTOREMAKE EN EL CINE. CAPÍTULO II (2)

Fuera de la Ley, la película que nos atañe, no fue el primer encuentro entre Browning y Chaney, antes colaboraron juntos en La Rosa del Arroyo (The Wicked Darling, 1919). Ambas cintas tienen en común la protagonista, Priscilla Dean, y una historia que parte de la misma premisa: la actriz es una ladronzuela cuya principal dificultad para dejar su vida de delincuente es la siniestra presencia del personaje interpretado por Lon Chaney.[1] 

En Fuera de la Ley, Priscilla Dean da vida a Molly, la hija de un gangster del barrio chino llamado “Silent” Madden. A espaldas de la banda de Madden, conspira la de Black Mike Sylva (Lon Chaney). Blackie, “una rata, un buitre y una serpiente”, consigue inculpar a Madden de un crimen no cometido y prepara una trampa a Molly. La hija de Madden pretende robar las joyas del magnate Morgan Spencer como respuesta a la injusticia que se ha cometido contra su padre. La encerrona planeada por Blackie para llevarse el botín y, de paso, conseguir que encierren a Molly, fracasa porque Bill (Wheeler Oakman), uno de los esbirros del gánster, avisa con tiempo a Molly. Ambos, Molly y Bill, se hacen con las joyas robadas y se esconden en un piso franco mientras Blackie y la policía los buscan.

 

En el tiempo que pasan encerrados, reciben las continuas visitas de un niño que resulta ser el hijo de un policía. El pequeño les hace replantearse su vida y cambiar de actitud, pero cuando están a punto de entregarse y devolver las joyas, irrumpe en escena Blackie. En una violenta pelea entre las dos bandas, muere el gangster a manos de Ah Wing (Lon Chaney), uno de los sirvientes de Chang Low, un filósofo que predica las enseñanzas de Confucio y señala el buen camino. Con la muerte de Blackie, la pareja queda liberada de su amenaza y puede comenzar una nueva vida.

El argumento lo escribió el propio Browning (ver fig. 2.1), quizás por esa razón le gustaba tanto la historia de Molly y sus dudas existenciales. Eran años en los que Browning te­nía en muy alta estima a los personajes femeninos, casi siempre interpretados por Priscilla Dean, personajes que solían ser el centro de la trama.[2] La actriz tenía una expresión entre divertida y cínica que le iba como anillo al dedo al registro de pícara ladronzuela, al de heroína de carácter fuerte (2.2), “lejos de las habituales damiselas débiles y ñoñas del cine americano” (Serrano 2011, p.66).

  

En Fuera de la Ley, mientras Priscilla se lleva el protagonismo, Lon Chaney se queda relegado a un segundo plano (no sería el protagonista absoluto con Browning hasta El Trío Fantástico). No obstante, su presencia resulta decisiva, digamos que es el catalizador del drama y el reclamo comercial que la película necesita.[3] Como es habitual, Chaney se desdobla para hacer dos papeles antagonistas: el gangster Blackie y el chino Ah Wing (2.3 y 2.4), dos personajes tan diferentes entre sí que, aunque el actor sea el mismo, en los créditos se anuncian por separado. Chaney no necesitó maquillaje para dar vida a Blackie, sin embargo cuando hacía de Ah Wing estaba irreconocible.[4] Los dos registros se sitúan intencionadamente en ambos extremos, coincidiendo con las alternativas que Molly baraja para su vida: Blackie representa el lado oscuro de la protagonista mientras que el siempre vigilante Ah Wing, el siervo del maestro Chang Low, es el símbolo de la rectitud. Browning los mantiene separados a lo largo de todo el metraje y sólo los enfrenta en la resolución de la trama, en una secuencia final en la que, precisamente, Blackie muere a manos de Ah Wing; la opción correcta vence a la equivocada.

Dentro de este maniqueísmo que plantea Browning, la relación entre Blackie y Molly no queda suficientemente clara. El realizador no se centra en esa cuestión, que será crucial para sus siguientes filmes, sólo la sugiere en el arranque de la cinta en un comentario que Blackie le hace a Bill: “Es preciso comprometer a Madden, eso hará que Molly se vuelva en contra de la ley y regrese conmigo”. La subtrama queda como un borrador de las historias que vendrían a continuación, ya con Chaney como centro de gravedad, donde la atracción sexual del actor por la heroína sería determinante para el desarrollo del argumento. Para Browning, aquí es más importante la citada elección de Molly entre el bien y el mal y la pregunta que le hace a Bill mientras permanecen escondidos: ¿se nace siendo ladrón?  Una cuestión que podemos transformar en: ¿podemos gobernar nuestras vidas o es el destino el que las maneja? Es decir, la clave del ciclo negro de Hollywood de los años cuarenta y cincuenta.

Continuará...

Leer el capítulo II desde el inicio.



[1] Un argumento parecido al que viviría el personaje interpretado por Mae Busch en El Trío Fantástico, lo cual confirma lo interesado que estaba Browning en el tema de la dualidad que se le presenta al criminal a la hora de elegir un camino u otro.

[2] Serrano Cueto señala con acierto que las mujeres en Browning se vuelven menos protagonistas y más oscuras desde Los Pantanos de Zanzíbar (West of Zanzibar, 1928), como si la misoginia del director fuera en aumento a partir de aquí (2011, p.67).

[3] Aún estaba lejos su momento más álgido como estrella, que sería a mitad de la década con El Jorobado de Notre Dame y El Fantasma de la Ópera (The Phantom of the Opera de Rupert Julian, 1925), curiosamente ninguna de las dos dirigidas por Browning.

[4]Lon Chaney era todo un maestro del disfraz. Él mismo se encargaba de los maquillajes y diseñaba personalmente las caracterizaciones.



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