Fuera de la Ley, la película que nos atañe, no fue el primer encuentro entre Browning y Chaney, antes colaboraron juntos en La Rosa del Arroyo (The Wicked Darling, 1919). Ambas cintas tienen en común la protagonista, Priscilla Dean, y una historia que parte de la misma premisa: la actriz es una ladronzuela cuya principal dificultad para dejar su vida de delincuente es la siniestra presencia del personaje interpretado por Lon Chaney.[1]
En Fuera de la Ley, Priscilla Dean da vida a Molly, la hija de un gangster del barrio chino llamado “Silent” Madden. A espaldas de la banda de Madden, conspira la de Black Mike Sylva (Lon Chaney). Blackie, “una rata, un buitre y una serpiente”, consigue inculpar a Madden de un crimen no cometido y prepara una trampa a Molly. La hija de Madden pretende robar las joyas del magnate Morgan Spencer como respuesta a la injusticia que se ha cometido contra su padre. La encerrona planeada por Blackie para llevarse el botín y, de paso, conseguir que encierren a Molly, fracasa porque Bill (Wheeler Oakman), uno de los esbirros del gánster, avisa con tiempo a Molly. Ambos, Molly y Bill, se hacen con las joyas robadas y se esconden en un piso franco mientras Blackie y la policía los buscan.
En el tiempo
que pasan encerrados, reciben las continuas visitas de un niño que resulta ser
el hijo de un policía. El pequeño les hace replantearse su vida y cambiar de
actitud, pero cuando están a punto de entregarse y devolver las joyas, irrumpe
en escena Blackie. En una violenta pelea entre las dos bandas, muere el
gangster a manos de Ah Wing (Lon Chaney), uno de los sirvientes de Chang Low,
un filósofo que predica las enseñanzas de Confucio y señala el buen camino. Con
la muerte de Blackie, la pareja queda liberada de su amenaza y puede comenzar
una nueva vida.
El argumento
lo escribió el propio Browning (ver fig. 2.1), quizás por esa razón le gustaba
tanto la historia de Molly y sus dudas existenciales. Eran años en los que Browning
tenía en muy alta estima a los personajes femeninos, casi siempre
interpretados por Priscilla Dean, personajes que solían ser el centro de la
trama.[2] La actriz tenía una expresión
entre divertida y cínica que le iba como anillo al dedo al registro de pícara ladronzuela,
al de heroína de carácter fuerte (2.2), “lejos de las habituales damiselas débiles
y ñoñas del cine americano” (Serrano 2011, p.66).
En Fuera de la Ley, mientras Priscilla se
lleva el protagonismo, Lon Chaney se queda relegado a un segundo plano (no
sería el protagonista absoluto con Browning hasta El Trío Fantástico). No obstante, su presencia resulta decisiva,
digamos que es el catalizador del drama y el reclamo comercial que la película
necesita.[3] Como es habitual, Chaney
se desdobla para hacer dos papeles antagonistas: el gangster Blackie y el chino
Ah Wing (2.3 y 2.4), dos personajes tan diferentes entre sí que, aunque el
actor sea el mismo, en los créditos se anuncian por separado. Chaney no
necesitó maquillaje para dar vida a Blackie, sin embargo cuando hacía de Ah
Wing estaba irreconocible.[4] Los dos registros se
sitúan intencionadamente en ambos extremos, coincidiendo con las alternativas
que Molly baraja para su vida: Blackie representa el lado oscuro de la protagonista
mientras que el siempre vigilante Ah Wing, el siervo del maestro Chang Low, es
el símbolo de la rectitud. Browning los mantiene separados a lo largo de todo
el metraje y sólo los enfrenta en la resolución de la trama, en una secuencia
final en la que, precisamente, Blackie muere a manos de Ah Wing; la opción
correcta vence a la equivocada.
Dentro de este
maniqueísmo que plantea Browning, la relación entre Blackie y Molly no queda
suficientemente clara. El realizador no se centra en esa cuestión, que será
crucial para sus siguientes filmes, sólo la sugiere en el arranque de la cinta
en un comentario que Blackie le hace a Bill: “Es preciso comprometer a Madden,
eso hará que Molly se vuelva en contra de la ley y regrese conmigo”. La
subtrama queda como un borrador de las historias que vendrían a continuación,
ya con Chaney como centro de gravedad, donde la atracción sexual del actor por
la heroína sería determinante para el desarrollo del argumento. Para Browning,
aquí es más importante la citada elección de Molly entre el bien y el mal y la
pregunta que le hace a Bill mientras permanecen escondidos: ¿se nace siendo
ladrón? Una cuestión que podemos
transformar en: ¿podemos gobernar nuestras vidas o es el destino el que las
maneja? Es decir, la clave del ciclo negro de Hollywood de los años cuarenta y
cincuenta.
Continuará...
Leer el capítulo II desde el inicio.
[1] Un
argumento parecido al que viviría el personaje interpretado por Mae Busch en El Trío Fantástico, lo cual confirma lo
interesado que estaba Browning en el tema de la dualidad que se le presenta al
criminal a la hora de elegir un camino u otro.
[2]
Serrano Cueto señala con acierto que las mujeres en Browning se vuelven menos
protagonistas y más oscuras desde Los
Pantanos de Zanzíbar (West of
Zanzibar, 1928), como si la misoginia del director fuera en aumento a
partir de aquí (2011, p.67).
[3] Aún
estaba lejos su momento más álgido como estrella, que sería a mitad de la
década con El Jorobado de Notre Dame
y El Fantasma de la Ópera (The Phantom of the Opera de Rupert
Julian, 1925), curiosamente ninguna de las dos dirigidas por Browning.
[4]Lon Chaney era todo un maestro del disfraz. Él mismo se encargaba de los maquillajes y diseñaba personalmente las caracterizaciones.



