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domingo, 3 de mayo de 2015

ESPECIAL 2 X 1: "EL CAPITÁN BLOOD" y "EL HALCÓN DEL MAR" (Michael Curtiz) (I)

Es nuestro segundo capítulo de la flamante sección 2x1 y ya nos estamos saltando nuestras propias reglas. Es cierto que vamos a hablar de dos películas del mismo director, pero ni son poco conocidas ni las reseñas van a ser breves. Creo que la ocasión lo merece así que hemos decidido realizar un especial de seis capítulos que nos den pistas acerca de cómo y por qué se realizaron estas dos obras maestras del cine de aventuras. Aprovecharemos la coyuntura para introducir algunos conceptos históricos y navales que esperamos gusten no sólo a los cinéfilos sino también a los aficionados a la navegación.
Comenzamos…

 



Si los piratas, el oro enterrado y la vieja leyenda, contada como siempre se ha hecho, puede gustarme a mí, a los jóvenes de ahora les gustará aún más.








El capitán Blood (Captain Blood, 1935).- Esta cita de Robert Louis Stevenson no puede ser más acertada. Y es que nadie ha contribuido más al imaginario de las aventuras de piratas como el propio escritor. Desde que se publicó su célebre novela "La Isla del Tesoro", las patas de palo, las cicatrices que cruzaban el rostro, los loros posados en el hombro, las banderas negras con la calavera y los tesoros enterrados en islas desiertas se convirtieron en las señas de identidad, en los tópicos si se quiere, de cualquier historia de piratas que se precie. Si “La Isla del Tesoro” estableció esos elementos comunes, no fue hasta el estreno de El capitán Blood  cuando realmente explotó la moda de hacer películas de aventuras con los filibusteros, corsarios y bucaneros como tema principal.

De nuevo una célebre novela era la causa de tal fenómeno, en esta ocasión del escritor de best-sellers Rafael Sabatini. Su obra homónima, que había sido publicada en 1922 y que en poco tiempo fue adaptada para la gran pantalla (Captain Blood de David Smith, 1924), la rescató Jack Warner de acuerdo a la costumbre de la época de realizar remakes de filmes mudos. Sin muchos aspavientos, pero seguramente incentivado por el éxito de La isla del tesoro (Treasure Island, Victor Fleming, 1934), Warner encargó al casi desconocido Michael Curtiz la realización de una cinta de presupuesto limitado. Lo que no sabía Warner era que con esa decisión iba a cambiar toda una manera de hacer cine y le iba a dar a la productora su sello de identidad.

Todo era barato y todo era nuevo en El capitán Blood, incluido el guión de Casey Robinson que tomaba el camino directo hacia la acción saltándose algunos capítulos de la novela. El libreto arrancaba con una trama muy parecida a la de otro éxito coetáneo, El prisionero del odio (The prisoner of Shark Island, John Ford, 1936):


En la cinta de Curtiz —y en la de Ford—, un médico, por hacer su trabajo y atender a un herido, se ve envuelto en una conspiración que gira en torno a la guerra civil y a la traición. Ambos son condenados a trabajos forzados en sendas islas alejadas del mundo civilizado. En el caso de Peter Blood (Errol Flynn), es Jamaica el lugar del cautiverio, una colonia inglesa gobernada por un anciano que padece de gota, pero regida de facto por el coronel Bishop (Lionel Atwill). El sanguinario militar, sin embargo, tiene una sobrina encantadora: Arabella (Olivia de Havilland). La joven pronto se enamorará de Peter, ahora esclavo y médico particular del gobernador. 

Esta primera parte en la isla finaliza cuando Blood y sus compañeros escapan de las mazmorras aprovechando la confusión del ataque de una escuadra española. Después de hacerse con uno de los navíos invasores, Blood y su tripulación comienzan a asolar el Caribe. Convertido en uno de los más temibles piratas, Blood recala en la isla de La Tortuga y se une al bucanero Levasseur (Basil Rathbone). Una alianza que se rompe cuando Levasseur rapta a Arabella. El enfrentamiento entre ambos líderes es inevitable, justo cuando el cambio de régimen en Inglaterra puede propiciar la redención de Blood y sus marineros. El indulto llega y también la sorpresa: Blood es nombrado gobernador de Jamaica.

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Este post y los siguientes son textos corregidos para la ocasión extraidos de los capítulos dedicados a El capitán Blood y El halcón del mar de mi libro: CINE Y NAVEGACIÓN. Los 7 mares en 70 películas



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