Serie negra (Série noire,
1979)
En el tiempo que transcurre desde
mediados de los setenta hasta mediados de los ochenta, el realizador francés
Alain Corneau dirige sus mejores películas dentro del género negro. Cintas como
Police Python 357 (1975), La amenaza (La menace,
1977) o Le môme (1986) son peculiares policíacos basados en
guiones originales del director. De entre todos ellos, destacan los dos filmes que
rueda en el cambio de década.
El primero, Serie negra, para muchos la obra maestra de Corneau, anuncia desde el título su pertenencia al polar (género negro a la francesa, palabra nacida de mezclar policíaco y noir). Se trata de la adaptación del libro “Una mujer endemoniada” de Jim Thompson, el tercer gran escritor norteamericano de novela negra junto a Raymond Chandler y Dashiell Hammett y, como ellos, con varios de sus libros convertidos en películas.
En Serie negra, Corneau describe con crudeza y realismo sucio cómo un vendedor a domicilio (Patrick Dewaere) se ve envuelto en una serie de crímenes después de conocer a la sobrina de una cliente suya. Una joven cuya tía la obliga a prostituirse para enriquecer las arcas de la vieja.
Con pocos diálogos y una puesta
en escena expresiva, Corneau describe la fatalidad del protagonista, un
comercial desesperado que se mueve en un mundillo tan desordenado y casposo como
es él. Su jefe corrupto lo chantajea; un cliente que le debe dinero es un
boxeador fracasado; la mujer con la que vive es un desastre con síndrome de Diógenes;
la joven a la que ayuda apenas habla, pero induce al vendedor a robar y
asesinar, etcétera.
Por supuesto, nada le sale bien a la sórdida pareja que forman sobrina y comercial. Extraña relación que apenas sobrevive en un mundo, paradigma de las novelas escritas por Thompson, poblado por perdedores de todas clases, aprovechados, sociópatas y psicópatas.
La decisión de las armas (Le
choix des armes, 1981)
Justo después de rodar Serie
negra, Alain Corneau filma otro excelente noir titulado Le
choix des armes, uno más de sus guiones originales, esta vez coescrito con
Michel Grisolia. Con un espectacular reparto, el realizador galo de nuevo
recurre a una trama que se enreda a medida que se suceden los
crímenes:
Yves Montand es Noel, un ladrón retirado que recibe la visita de dos delincuentes huidos de la cárcel a los que un tercer criminal ha delatado. Uno de los fugados se encuentra gravemente herido mientras el otro, Mickey (Gerard Depardieu), es un joven impulsivo que arremete contra todo y contra todos con tal de vengarse de la traición. Al ayudar a los fugitivos, Noel y su mujer (Catherine Deneuve) se verán implicados en una serie de homicidios.
La cinta descansa en la interpretación de tres grandes de la escena francesa, Montand, Depardieu y Deneuve. Mientras Catherine Deneuve se muestra tan sosegada como siempre, Gerard Depardieu aparece tan desatado como Patrick Dewaere en Serie negra. Ambos actores compartieron protagonismo en varias películas de la época (véase Los rompepelotas, por ejemplo), con registros similares a los de las cintas que nos atañen.
Yves Montand, por otra parte, era
un habitual colaborador de Alain Corneau, protagonista en las citadas Policía
Python 357 y La amenaza. Igual que en la segunda, Montand
se verá obligado a pasarse al otro lado de la ley, y será capaz de todo con tal
de proteger a su mujer.
En La decisión de las armas, de nuevo la fatalidad y el amor hace extrañas parejas. Y otra vez la acción directa y la violencia presiden una trama donde el pasado regresa para quedarse y, de paso, destrozar la vida a un matrimonio que había encontrado su sitio en la sociedad.




