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lunes, 10 de mayo de 2010

CINE EN DVD: HAMSUN (Jan Troell, 1996)

A finales del pasado mes de marzo, la distribuidora Filmax Home Video lanzaba al mercado de DVD una coproducción escandinava y alemana sobre una de las figuras más controvertidas del siglo XX.



Ambiciosa cinta de Jan Troell -en su línea- pero excesivamente larga que narra la vida del escritor noruego y premio Nobel, Knut Hamsun, desde los años previos a la Segunda Guerra Mundial hasta el final de sus días. La película quiere indagar en las razones por las que Hamsun y su mujer defendieron la causa nazi; aquellas que les llevaron a ser detenidos y juzgados como traidores al finalizar la contienda, y que provocaron que su obra fuera rechazada e incluso su nombre desapareciera de calles y plazas de toda Noruega.

Troell ataca el largometraje desde dos aspectos muy diferentes, por un lado profundiza en las relaciones entre el protagonista y su esposa, y por otro investiga las referencias históricas que relatan el apoyo del matrimonio a la ocupación germánica. Ya desde el arranque, el director deja claro que la pareja vive una crisis permanente que sólo se resolverá al final. Las diferencias insalvables entre las dos fuertes personalidades se reflejan en su vida cotidiana, pero también en sus creencias. Marie Hamsun proclama su adhesión a Hitler por encima de todo, Knut se ofrece a defender esas ideas, pero más como rechazo al imperialismo británico que a sus simpatías por el nacional socialismo.

Mientras ella expresa su convicción pro-nazi mediante conferencias, leyendo escritos de su marido y aprovechándose de la fama del premio Nobel; el escritor permanece ajeno a lo que sucede en el exterior, con esporádicas entrevistas con dirigentes nazis (incluido Hitler), hasta que es demasiado tarde, hasta que ve como sus compatriotas son encarcelados, torturados y asesinados por defender a su patria.



Jan Troell se vale de su colaborador preferido, Max Von Sydow, para dar vida al célebre escritor, quizás el activo más importante del filme. El carácter egocéntrico del personaje resulta muy marcado, redundante incluso, cuando Troell repite una y otra vez la misma escena con el novelista encerrado en su habitación, jugando al solitario con una baraja de cartas. Tampoco se queda atrás Ghita Norby; la actriz danesa encarna a Marie Hamsun para dar una adecuada réplica a Von Sydow. Los dos personajes centran prácticamente toda la acción, pero lo hacen en perjuicio del resto de secundarios. Así, los hijos del matrimonio quedan sólo parcialmente dibujados, incluso despersonalizados, lo que daña claramente el resultado final.

La verdadera intención de Troell, al abordar este biopic, queda al descubierto en la conclusión de su larga exposición: un par de secuencias pretende reconciliar al pueblo noruego con su mejor escritor -aquella del juicio y el arrepentimiento final, precedida por la del "tratamiento terapéutico", donde la proyección de imágenes del Holocausto son determinantes -. Además, el director sueco apoya el perdón general desde la superación del resentimiento entre marido y mujer, cuando la propia pareja, a las puertas de la muerte, arregla finalmente sus diferencias.


Ver Ficha de Hamsun.



domingo, 27 de septiembre de 2009

CINE FÓRUM: LOS EMIGRANTES (Utvandrarna de Jan Troell, 1971)

Si la última entrega de nuestra mini sala fórum se la dedicábamos al cine español –con vehemente debate incluido- hoy nos toca comentar y analizar una secuencia de un cine que se me antoja siempre ha sido superior al nuestro -incluido el momento actual-, me refiero al cine sueco. A la hora de escribir sobre películas escandinavas es inevitable pensar en el influyente Ingmar Bergman, sin embargo vamos a hablar de una obra de otro director importante, Jan Troell, y de su gran proyecto: Los Emigrantes.



Troell se decidió a llevar a la pantalla la novela homónima de Vilhelm Moberg y a planificar lo que iba a ser una producción de proporciones gigantescas -la cinta que nos ocupa y su continuación: El Nuevo Mundo (Nybyggarna, 1972)-; y no sólo me refiero a su duración, también su calidad y dimensión épica son enormes.

El filme se organiza en torno a dos capítulos. En primer lugar, Troell indaga en las razones que llevaron a los campesinos suecos, de mediados del siglo XIX, a emigrar a los Estados Unidos. Su naturalismo extremo hace que el abanico de motivos se extienda desde la pobreza y el hambre hasta las inclemencias de una tierra en invierno perpetuo, pasando por la intolerancia de unas creencias donde predomina el temor a Dios. El hincapié en esto último es evidente cuando la película arranca con un sermón fanático y sostiene, en diversos momentos de la trama, que el pecado y la lujuria parece que aumenten en la misma proporción que la rigidez religiosa.

La segunda parte se centra en la travesía hacia la tierra prometida. También estructurada por episodios, cobra importancia el último segmento de la trama: el viaje en barco. Allí, cuando la naturaleza se vuelve en contra de los pasajeros, vuelven a surgir las envidias, el egoísmo y la intransigencia. Es como un recordatorio de lo que dejaron atrás. Las miserias físicas (mareos, vómitos, enfermedades, muerte) se confunden con las sicológicas. El duro realismo de Troell se vuelve por momentos insoportable.


Aunque la sombra de Bergman planea sobre Utvandrarna (pensemos al menos en su pareja de actores preferidos: Max Von Sydow y Liv Ullmann) Jan Troell supo dar con una visión particular del tipo de cine que se estaba haciendo en Suecia y Dinamarca. Responsable de la fotografía y el montaje, Troell usa la técnica y el guión para desarrollar el largometraje a base de contrastes: altibajos en la trama, con momentos casi bucólicos que dan paso a imágenes donde el sufrimiento es el protagonista; pero también en el encuadre, con tomas muy generales “rotas” a base de planos detalle.

Nominada para cinco oscar, Los Emigrantes ganó el Globo de Oro a la mejor película extranjera y obtuvo multitud de premios en diferentes festivales. Para no ser menos, vamos a darle también nuestro particular reconocimiento: vamos a recuperar una de sus secuencias para, posteriormente, intentar analizarla.



Estamos en el arranque de la cinta, después de los créditos y de un sermón en una iglesia protestante, viene esta maravilla:



La secuencia nos presenta, en prácticamente cinco minutos, la transición entre dos generaciones de campesinos de una misma familia. Jan Troell usa la técnica descrita anteriormente: alternar planos muy generales con primeros planos y planos detalle; y combinar escenas relajadas del campo, de los animales pastando, o de la madre realizando sus labores en el huerto, con otras menos agradables como la del accidente. Un hecho, este último, que sirve de perfecta excusa para acelerar el relevo entre padre e hijo.

Con muy poco diálogo, con una banda sonora basada en los sonidos del campo, Troell se muestra muy hábil con la elipsis: en la segunda parte de esta secuencia, y con apenas tres tomas, resuelve la búsqueda de una mujer por parte del hijo (Max Von Sydow), el noviazgo y el matrimonio hasta el primer embarazo. Además encadena las escenas muy bien cuando, por ejemplo, pasa del pie de él al de ella.



A partir de aquí Liv Ulmann toma el protagonismo de la secuencia. Una novia muy joven que de repente se encuentra embarazada y desempeñando las labores del hogar. El director expresa con imágenes lo que siente Liv Ullmann, que prefiere seguir jugando a realizar las tareas domésticas.

En la tercera parte Troell vuelve a ser duro con el espectador y nos muestra como el hermano menor mata al gato de la familia. Es una escena de pesadilla que traerá consecuencias en la vida de este personaje, sobre todo en la secuela de Los Emigrantes, otra magnífica película que también recomiendo.




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