lunes, 16 de marzo de 2026

2 X 1: "EL BARRIO DEL CUERVO" y "AMOR 65" (Bo Widerberg)

El barrio del cuervo (Kvarteret Korpen, 1963) 


El primero escritor, después crítico de cine y posteriormente director, Bo Widerberg, inicia en los años sesenta una pequeña revolución en el ámbito cinematográfico sueco cuando denuncia la mala situación de la industria, y el monopolio ejercido por Ingmar Bergman, que lo abarca todo. Después de un corto y una película donde pone en práctica sus teorías, dirige una trilogía formada por El barrio del cuervo, Amor 65 y El terrible Roland, que se encuentra dentro de lo mejor de su carrera. 

En la primera cinta, El barrio del cuervo, Widerberg describe la vida de una familia de clase baja, que vive en Malmö en 1936, en un barrio obrero llamado Raven’s End. El hijo mayor, Anders (Thommy Berggren), quiere ser escritor y la llamada de una editorial para hacerle una entrevista hace que sueñe con dejar para siempre el barrio. Mientras tanto su padre alcohólico (Keve Hjelm) no ayuda en las tareas domésticas —es la sufrida madre quien sostiene la casa— y trabaja irregularmente, aquí y allá, en oficios tan humillantes como el de hombre-anuncio. 

El largometraje es una suerte de autobiografía del realizador—aunque Widerberg siempre lo ha negado— donde el protagonista, Anders, sufre una tremenda desilusión cuando su aspiración de autor literario no llega a consumarse; además, deja embarazada a su novia de siempre y se emborracha junto a su padre, en lo que parece una premonición de lo que realmente será su vida en el barrio. Un vecindario que sirvió de plató unos años antes de ser demolido en un proceso de gentrificación, que transformó el barrio en un lugar de modernos bloques de apartamentos y tiendas. 

Película muy bien rodada y fotografiada, con profusión de interesantes diálogos, donde se nota que se escribió originalmente para ser obra de teatro antes de convertirse en guion de cine. Todo, paradójicamente, muy al modo de las cintas de Ingmar Bergman, quien siempre ha dicho que El barrio del cuervo es una de sus películas preferidas. 

Nominado al Óscar a mejor largometraje extranjero, se ha considerado como uno de los mejores filmes suecos de la historia. Desde luego, las actuaciones del trío protagonista son para enmarcar. En especial, destaca el papel depresivo del padre a cargo del actor Keve Hjelm, alcohólico en la vida real y anterior profesor de interpretación de Thommy Berggren. De hecho, fue el joven Berggren —actor fetiche del director— el que sugirió a Widerberg la contratación de Hjelm para hacer de su padre en la ficción.  

 

Amor 65 (Kärlek 65, 1965) 


La siguiente película dirigida por Bo Widerberg, después de El barrio del cuervo, fue Amor 65. Se trata de un guion especular donde a un director de cine le cuesta realizar su última película, mientras se acuesta con la mujer de un colega, su matrimonio se tambalea y no termina por romperse gracias al único vínculo que les une: su hija pequeña. 

La cinta es sensiblemente diferente a su largometraje anterior. Aquí se notan las teorías de Widerberg sobre el cine cuando, explícitamente, se habla de lo que pretenden las nuevas olas en Europa. Se dice que no hace falta seguir una continuidad, ni incluir en los guiones el convencional inicio, desarrollo y desenlace; o que para Godard las películas tienen que decir la verdad 24 veces por segundo; y que Antonioni sostiene la moralidad de cada angulación de la cámara. 

También hay guiños al cine independiente norteamericano, en concreto al de John Cassavetes cuando uno de los personajes es Ben Carruthers, que se interpreta a sí mismo, y se habla de su célebre colaboración con Cassavetes en Sombras (Shadows, 1958).

 


En Amor 65, vuelven a actuar Keve Hjelm y Thomas Berggren, mientras que también repite el director de fotografía, Jan Lindeström. No obstante, fue la última colaboración entre el operador y Widerberg: ambos chocaban continuamente debido al modo poco convencional de dirigir del segundo. 

Rodaje, ahora sí, muy personal: secuencias sin diálogos como las del vuelo de las cometas; y otras experimentales, como aquella de la playa en la que el objetivo se esconde detrás de una hilera de maderos, como barrotes de una cárcel en contraste con la libertad que supone el océano.





2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Yo de ti, me atrevería con la primera, con "El barrio del cuervo". Quizás la segunda sea una película menos comercial.
      Abrazos!

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