Mostrando entradas con la etiqueta Paseando a Miss Daisy. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Paseando a Miss Daisy. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de abril de 2012

INTOCABLE (Intouchables de Olivier Nakache y Eric Toledano, 2011)


Cada vez es más difícil, a la hora de analizar una película, abstraerse de la cinefilia de cada uno y no acudir a referencias más o menos lejanas en el tiempo y en la temática. Me pasa con cada filme que veo y más sin son de cartelera. No sé si es a causa de la falta de originalidad de las nuevas propuestas o de la ingente cantidad de películas que vamos acumulando en la memoria. El caso es que la mayoría me suena; los temas se repiten tanto que las cintas podrían agruparse en nuevos géneros o subgéneros. Es lo que ocurre con la película que hoy vamos a comentar.























Intocable es una comedia que vamos a incluir en la serie de cintas protagonizadas por una pareja, digamos poco afín, en cuanto a clase social, raza, edad o todas las anteriores juntas. Podríamos incluso introducirla en el saco de las buddy movies, aunque preferimos dejar ese grupo para las cintas de acción o policíacas. Como hoy estamos en plan clasificador vamos a comentar la nueva película de Olivier Nakache y Eric Toledano apoyándonos en algunos largometrajes anteriores:

Paseando a Miss Daisy (Driving Miss Daisy de Bruce Beresford, 1989).- La película más exitosa de esta serie de filmes donde un personaje de color y de diferente clase social se relaciona con una persona de distinto nivel económico y de raza blanca. Podríamos decir que es la más representativa, o la que abre el subgénero. El largometraje retrata a dos personajes que en principio parecen tan incompatibles como el agua y el aceite, pero que terminan por intercambiar vivencias y enriquecerse mutuamente. Sin embargo, aunque Paseando a Miss Daisy sea una clara referencia para Intocable, y muchos la hayan comparado con ella, a nosotros se nos antoja muy diferente. Y no solo por la edad de los personajes, el entorno histórico o la temática racial que subyace en la trama, si no por el modo de hacer hollywoodense, que poco tiene que ver con el europeo de la cinta que nos atañe.
Peces de Pasión (Passion Fish de John Sayles, 1992).- La más semejante en cuanto a propuesta inicial: una paralítica amargada con el mundo exterior contrata a una enfermera de color que nada tiene que ver con ella. Otra vez las diferencias sociales y raciales son elementos comunes. También el pasado de delincuencia y drogas de la cuidadora es casi el mismo que el del personaje de Intocable (por cierto, muy bien interpretado por Omar Sy). Las edades se corresponde (aunque los personajes sean femeninos) y la temática es la misma. Incluso algunas escenas parecen extraídas del mismo guión, como por ejemplo la selección del personal. Lo que distingue una película de otra es el desarrollo posterior de la trama. Mientras John Sayles se decanta por el drama y por el pasado como solución del conflicto, Nakache y Toledano se agarran a la comedia, donde se mueven como pez en el agua después de tantos años trabajando juntos dentro del género.

Conversaciones con mi jardinero (Dialogue avec mon jardinier de Jean Becker, 2007).-  Quizás la más diferente si nos fijamos en la temática exterior (no hay paralíticos o enfermos que busquen ayuda, aunque sí personajes muy alejados en cuanto a clase social), pero para nosotros la más cercana en la forma y el fondo cinematográfico. Y es que el manejo de la historia en manos de Becker es tan parecido al de Nakache y Toledano que los dos filmes parecen rodados por la misma persona. El acento en la comedia —aunque el humor preside ambas películas, las dos tienen un trasfondo dramático—, lo que cada personaje aporta al contrario (la música, la pintura, etc.) y, sobretodo, ese tono europeo, inequívoco, del cine francés, hace que nos decantemos por emparejar a Intocable con la excelente cinta de Jean Becker.

Finalizado el breve análisis comparativo, nos queda comentar el buen trabajo que realizan los actores principales: de Francois Cluzet sólo podemos hablar maravillas. Un actor de Chabrol, de Tavernier de Assayas, con un largo recorrido al que no vamos a descubrir ahora (¿no se parece cada vez más a Dustin Hoffman?). De Omar Sy no sabíamos nada y nos hemos quedado gratamente sorprendidos. Desde luego, no nos extraña en absoluto el reciente premio César que se ha llevado el actor de color (la película estuvo nominada a ocho galardones más de la Academia Francesa);  y tampoco nos sorprende el éxito de la cinta, que dicen es la más taquillera de la historia del país vecino.

Nos unimos a toda esa gente: nosotros también la recomendamos.



Ver Ficha de Intocable




jueves, 29 de abril de 2010

CINE EN TV: PASEANDO A MISS DAISY; DALLAS, CIUDAD FRONTERIZA

Paseando a Miss Daisy (Driving Miss Daisy de Bruce Beresford, 1989). Jessica Tandy, Morgan Freeman, Dan Aykroyd. (Televisión del Principado de Asturias, viernes 30 de abril a las 15:30).

Que una película lleve colgado el sambenito de “sobrevalorada” debe ser de las peores cosas que le pueden ocurrir. Paseando a Miss Daisy lo tiene desde que se hizo con cuatro Oscar allá por el año 1990 (y estuvo nominada a nueve), entre ellos el de mejor película. La paradoja del premio que perjudicó al filme. No sé si la cinta se mereció tales galardones, pero de lo que sí estoy seguro es de que merece la pena, y mucho, ser vista.

Bruce Beresford adaptó la obra de teatro (premio Pulitzer del año anterior) de Alfred Uhry a la sazón guionista del largometraje. Y creo que lo hizo muy bien, aunque el tono teatral nunca desaparece de la cinta, hay muchas secuencias que hacen olvidar el medio destinatario de la historia original. Ésta se desarrolla en una ciudad del Sur, desde finales de los años cincuenta hasta los setenta, es decir con el racismo dominando las relaciones entre blancos y negros. En ese entorno, la trama consigue crear un vínculo entre los personajes principales para construir una grata excepción.

A la anciana Miss Daisy (una judía de sangre germánica) se le prohíbe, por el bien de la comunidad, que vuelva a conducir en coche. A pesar de la oposición de Daisy, su hijo contrata a Hoke, un chofer de color que tampoco es ningún jovencito. A partir de aquí las dos personalidades (sobre todo la de la maniática abuela) van progresivamente cambiando desde una abierta hostilidad hasta una cariñosa dependencia. En esa evolución se lucen los actores tanto que no se sabe quién lo hace mejor, si Jessica Tandy, desde su obsesiva persecución contra los que la critican a sus espaldas o por su comportamiento en el vehículo: un machacón y gruñón GPS; o Morgan Freeman, como el paciente, pero firme chofer que maneja todo un atractivo desfile de vehículos a lo largo del metraje que hará las delicias del aficionado –se pueden ver distintos modelos clásicos de Cadillac, Hudson, Plymouth o Chrysler-.

Bruce Beresford gobierna un argumento de enorme simpleza (quizás de aquí pueden surgir las críticas hacia la película), pero lo hace con mucha habilidad para no caer en la sensiblería gratuita o en el aburrimiento. Mientras sólo señala con sutileza los cambios que experimenta la ciudad, es decir lo que sucede en el exterior de la mansión donde viven Hoke y Daisy, en el interior va colocando progresivamente distintos puntos de giro (la sospecha de un robo, el descubrimiento del analfabetismo de Hoke, etc.) que irán acercando a los dos personajes. La soledad y el roce continuo favorecerán esa unión; y sólo la sombra del racismo intentará separarlos.

Creo que en Driving Miss Daisy hay suficientes elementos para que pase la prueba de los años y se convierta por fin en una buena película. No sé ustedes, pero yo ya le he quitado el cartel de “sobrevalorada”.



Dallas, Ciudad Fronteriza (Dallas de Stuart Heisler, 1950). Gary Cooper, Ruth Roman, Raymond Massey. (Canal Aragón TV, domingo 2 de mayo a las 16:45)

Clásico western del eficaz artesano Stuart Heisler, que saca el máximo partido a una estrella de la categoría de Gary Cooper. El actor interpreta a Reb Hollister, un confederado que sigue con su lucha particular a pesar de haber finalizado la contienda. Reb espera vengarse de los hermanos Marlowe (Raymond Massey y Steve Cochran) los mismos que aprovechando la guerra prendieron fuego a su casa matando a toda su familia. Mientras tanto permanece al otro lado de la ley, eso sí protegido por sus amigos del Sur; entre ellos el legendario sheriff Wild Bill Hickok, una licencia de Heisler con la historia en medio de la ficción.

Es decir, una película del Oeste cuyo argumento veremos repetido en más de una ocasión - se me ocurre la excelente El Fuera de la Ley (The Outlaw Josey Wales de Clint Eastwood, 1976)-, pero que contiene varios aspectos interesantes como el del arranque, en el que Reb se alía con un comisario del Norte que ha venido a investigar los crímenes de los Marlowe. La pareja sitúa el filme en el lado de las tan actuales buddy movies. Y es que la personalidad de uno y otro chocan en más de un sentido: uno perseguido por la justicia, el otro el perseguidor; Reb un experto pistolero, Martin (el comisario) un novato; y además, los dos antiguos soldados en bandos opuestos durante la Guerra Civil. Por si fueran pocas las diferencias, una mujer (la atractiva Ruth Roman) se encargará de aumentarlas.

La acción se desarrolla en Dallas, una ciudad en construcción que aún no tiene ayuntamiento y que espera a héroes como Reb para limpiarla de los delincuentes. Seguimos con el guión demasiadas veces visto -ahora recuerdo Dodge, Ciudad sin ley de Michael Curtiz entre muchas otras-, pero qué se puede esperar de Gary Cooper en su brillante madurez (en dos años haría Solo ante el peligro) cuando además tiene enfrente a uno de los mejores “malos” de la historia del cine: Raymond Massey.

Por el lado técnico, la música de Max Steiner y el entrañable technicolor de la época, donde predominan los tonos marrones, dan un caracter épico al conjunto. También el guión acompaña para dar esa impresión gracias a la historia de aprendizaje que subyace entre Reb y Martin, y al tinte crepuscular que envuelve al protagonista cuando alienta a la joven pareja a establecerse en la nueva tierra mientras que a él “se le acaba el tiempo”. Lástima que el final convencional decepcione a los que esperábamos a Coop alejarse a caballo buscando su destino.



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...