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lunes, 22 de octubre de 2012

¡EN GUARDIA! (Le Bossu de Philippe de Broca, 1997)

Nos encanta el cine de género. Las historias de capa y espada son especialmente amigas del celuloide desde épocas tempranas, desde que las películas eran mudas y Douglas Fairbanks acertaba en la diana para ganarse los favores de Marian o hacía méritos para pertenecer al selecto cuerpo de los mosqueteros. Actores como Errol Flynn o directores todoterreno del corte de Michael Curtiz pasaron a la historia del entretenimiento estadounidense y, por extensión, al de todo el mundo.























Paradójicamente, teniendo en cuenta que todas estas hazañas les correspondían a personajes del viejo continente, en Europa se retrasó el filón y no se vivió una época dorada  hasta aquellas aventuras pop dirigidas por Philippe de Broca destinadas a la nueva generación de la posguerra. Sin embargo, ¡En Guardia!, realizada en la segunda mitad de los noventa, es como un reflejo tardío, como una mirada hacia atrás del realizador francés cuando se encontraba casi al final de su carrera. 

De Broca adapta para la ocasión la famosa novela "El Juramento de Lagardere" de Paul Feval y la transforma en un largometraje —otros lo hicieron antes, también para la gran pantalla, y alguno después para la televisión, de hecho es una de las historias con mayor número de versiones— que se estructura en tres fases muy entretenidas y diferentes entre sí. La primera recuerda a la excelente película de Ridley Scott, Los Duelistas (The Duellists, 1977), narra como el caballero Lagardere (Daniel Auteuil en otro registro de categoría, uno más para el mejor actor francés vivo a nuestro entender), sobrino de dos hermanos que regentan una academia de esgrima, vive obsesionado por conocer la famosa y letal estocada de Nevers. Para ello, no duda en venderse como asesino a sueldo o en retar a duelo al mismísimo duque de Nevers (Vincent Perez al que le van bien estas historias de época y parece especializado en personajes que manejan con habilidad la espada), para aprender la preciada técnica de manos de su inventor. El lector llegará a sabérsela de memoria de tantas veces que los distintos personajes la ejecutan.


La segunda parte arranca cuando Lagardere, ya amigo del duque, consigue salvar a Aurore (la hija de Nevers) de una banda que intenta asesinarla. Perseguido por la justicia, Lagardere y Aurore se hacen pasar por comediantes uniéndose a una troupe ambulante hasta que la niña es mayor de edad. El tercer acto, muy del estilo de las aventuras del Conde de Montecristo, se centra en las actividades de Lagardere disfrazado de jorobado (de ahí el título original de la cinta: Le Bossu) para conseguir devolver a Aurore el nombre y las riquezas que le corresponden como hija del duque de Nevers y, de paso, vengarse del tirano que le arrebató todo. 

¡En Guardia!, decimos, es una revisión de los filmes de De Broca de los sesenta y primera mitad de los setenta, de las cintas de aventuras generalmente protagonizadas por Jean-Paul Belmondo —nos acordamos de la excelente Cartouche— o de las películas de acción y las parodias de los largometrajes al estilo James Bond con el mismo actor encabezando el reparto. Como en todas ellas, De Broca se divierte con Le Bossu y divierte al espectador gracias a escenas de acción muy bien rodadas, la mayoría resueltas a la antigua usanza, sin necesidad de hacer uso de efectos especiales, con un ritmo estupendo que huele a cine clásico de sábado por la tarde; y hasta con cierto carácter didáctico —muy interesante y curiosa la descripción del aún primitivo juego de la bolsa en las calles de París.


¡En Guardia! es, por tanto, cine fresco que recupera el entretenimiento de calidad de antaño para adecuarlo a los cánones cinematográficos de los albores del siglo XXI y conseguir un producto europeo competitivo; altamente recomendable.

Ver Ficha de ¡En Guardia!





viernes, 7 de marzo de 2008

CACHE - ESCONDIDO (Caché de Michael Haneke, 2005)

Tengo que reconocer que al hablar de Haneke, y de su cine, no puedo evitar sentir un extraño desasosiego. Eso es lo que produce cualquier obra del director austriaco, y Cache no iba a ser menos. Rodada en formato de vídeo de alta definición para conseguir un mayor realismo y una total crudeza en las escenas violentas -hay pocas, pero intensas-, la cinta invita a la reflexión sobre la culpa individual y social.




Georges y su mujer (Daniel Auteuil y Juliette Binoche) reciben una serie de cintas VHS y dibujos que amenazan su integridad física y moral. Esta situación acaba provocando una crisis en, su cada vez mas deteriorado, matrimonio. Bajo esta base de thriller y con un entorno social en el que los medios de comunicación manipulan la información y las personas viven de forma rutinaria, Haneke construye una historia que se refleja en el pasado. Para ello hace uso de una serie de flashback oníricos donde mezcla los sueños con la realidad. Así, el protagonista, va sintiendo que los recuerdos del pasado se tornan en pesadillas y que éstas configuran, y dan razón de ser, al angustioso presente.

Desde el arranque Cache transcurre con lentitud premeditada. Tanto en los créditos como en el extraño final, que el mismo Haneke no quiere interpretar (“Me niego a descodificar cualquier secuencia”) deja la cámara fija. La inquietud que provoca es inevitable y la influencia de Antonioni parece evidente: las secuencias en las que el matrimonio intenta descubrir que significan las cintas de vídeo recuerdan mucho a Blow Up (1966). Uno de los flashback del largometraje -el mejor-, donde Haneke filma desde el interior de un granero, es muy parecido al plano secuencia final de El Reportero (Professione:Reporter, 1975), una de las mejores cintas del maestro italiano.



Por último los actores se integran perfectamente en la trama. Daniel Auteuil -aquí sí voy a ser tajante: el mejor actor francés vivo- es el ideal para interpretar a Georges. Auteuil tiene una gran amplitud de registros que van desde el enamorado campesino de El manantial de las colinas y La venganza de Manon (Jean de Florette y Manon des Sources de Claude Berri, 1986) al introvertido personaje de Un corazón en invierno (Un Coeur en Hiver de Claude Sautet, 1992). Pero si algo le caracteriza es su personalidad desdramatizada y ambigua. Haneke, que nunca había trabajado con el actor galo, pero que seguía con detenimiento su brillante carrera, no dudó a la hora de decidirse por él.

Cache ha cosechado diversos premios en Europa, incluido el de mejor director en Cannes y el de mejor película europea en Francia. Este dato no siempre garantiza que nos enfrentemos a una gran película, aunque en esta ocasión su reconocimiento coincide con su calidad.


Ver Ficha de Cache
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