Mostrando entradas con la etiqueta Darío Grandinetti. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Darío Grandinetti. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de noviembre de 2024

DESMONTANDO UN ELEFANTE (Aitor Echeverría, 2024)

Pasado el ecuador del Festival de Cine Europeo de Sevilla, pudimos asistir a la proyección de dos películas con resultado desigual en las salas del Centro Comercial Nervión Plaza, donde solemos acudir. La primera, decepcionante, de la Selección EFA, la segunda, esperada en la Sección Oficial, que nos dejó con buen sabor de boca:















Tres kilómetros hasta el fin del mundo (Trei kilometri pana la capatul lumii, Emanuel Parvu, 2024) fue la cinta que elegimos ver ayer de entre las seleccionadas para los premios de la Academia de Cine Europeo (EFA). Una película rumana acerca de un joven homosexual que es atacado por los hijos del cacique de un lejano pueblo del bajo Danubio. Hasta los padres de la víctima se muestran contrarios a admitir la orientación sexual del hijo y quieren ponerle remedio. Un filme mil veces visto a estas alturas: crítica hacia la iglesia, la policía local y los supuestos valores tradicionales de una comunidad de estructura cuasi-feudal de la Europa profunda, que aún ven la homosexualidad como una enfermedad o una posesión demoníaca. Nada nuevo, por desgracia, en un largometraje con tendencia al aburrimiento.

Todo lo contrario, a lo que propone el director español Aitor Echeverría: Desmontando un elefante. Una cinta que se pasa volando mientras los excelentes actores con los que cuenta Echeverría nos introducen más y más en un drama social sobre el alcoholismo y sus consecuencias:

Marga (Emma Suárez) es una arquitecta con problemas con la bebida, su hija Blanca (Natalia de Molina) vigila muy de cerca la posible recaída de su madre mientras que su padre (Darío Grandinetti) no es capaz de afrontar la situación. La conocida metáfora del elefante en la habitación, que todos ven, pero que nadie es capaz de nombrarlo —el alcoholismo— describe muy bien lo que pasa en la gran pantalla.

Un filme que pertenece a ese género que ha dado obras maestras (Días de vino y rosas, Días sin huella, Leaving Las Vegas, etc.) y que sigue por el buen camino de aquellas, gracias, entre otras cosas, al buen hacer del duelo interpretativo entre dos buenas actrices: la excelente Emma Suárez y la sorprendente Natalia de Molina.

La segunda, de forma original, lleva el peso de la cinta cuando la película no sólo trata de la adicción de la primera, también describe otro tipo de adicción: la obsesión de la hija por estar encima de la madre, marcándola de cerca, sin dejar afrontar a Marga por sí sola el problema, mientras que Blanca perjudica su propia vida.

Otro activo de la película es la muy buena puesta en escena, mérito del director: Echeverría gestiona con criterio los primeros planos, todos con sentido dramático, e intercala secuencias de danza con Natalia de Molina mostrando muy buenas dotes para el baile, y con una coreografía en consonancia con lo que se está viviendo en la acción.





lunes, 4 de enero de 2010

EL LADO OSCURO DEL CORAZÓN (Eliseo Subiela, 1992)

Iniciamos nuestra segunda época estrenando formato y renovando ilusiones. Lo hacemos mirando al pasado inmediato, a lo acontecido en el 2009. Entre los destacados hechos del último año sobresale la noticia del fallecimiento de uno de los mejores escritores hispanoamericanos contemporáneos: Mario Benedetti.

El poeta uruguayo siempre estuvo muy unido al cine. Además de la importante y prolífica labor literaria fue crítico de cine y guionista. Su obra ha sido llevada a la gran pantalla y sus poemas han servido de inspiración a varios directores. Si hay alguna película donde la poesía de Benedetti preside y, prácticamente, construye el argumento con sus poemas, esa es El Lado Oscuro del Corazón.



Dirigida por el argentino Eliseo Subiela -un admirador de Benedetti, al que le reserva un pequeño papel-, la cinta se centra en la búsqueda del amor ideal. Oliverio (Darío Grandinetti) es un escritor que sobrevive en Buenos Aires cambiando sus poemas por bistecs o recitando sus rimas a la gente en la calle, o a los conductores en los semáforos, a cambio de unas monedas. Su obsesión es encontrar a la mujer de sus sueños. Para ello se relaciona con todo tipo de compañía femenina: desde mujeres ejecutivas, hasta prostitutas, pasando por curiosas amantes que presumen de bigote, o cariñosas y dulces invidentes. De todas ellas sólo espera una cosa: que vuelen, que leviten cuando hacen el amor. Su particular persecución se extiende hasta Montevideo donde encuentra a Ana (Sandra Ballesteros) una profesional de la barra americana que accede a pasar las noches con Oliverio por cien dólares.

Subiela consigue crear una atmósfera fantástica, cómplice de la singular forma de vida que lleva el protagonista. Un cine muy personal que mezcla realidad con ilusión en un entorno romántico. Así, mientras Oliverio indaga sobre el amor, Subiela lo presenta tendiendo su ropa recién lavada o sus poemas, indistintamente; hablando consigo mismo o con su madre reencarnada en una vaca; o dialogando con la Muerte (Nacha Guevara) en lo que pueden ser algunas de las mejores secuencias de la película.



Y es que la Parca se empeña en llevar por el buen camino a Oliverio. Intenta que siente la cabeza, que consiga un trabajo y cese en su inútil búsqueda; que el amor no es tan importante. Para Oliverio lo que le propone la oscura dama es la muerte en vida. El rechazo a tales proposiciones es seguir llevando una vida caótica, viendo a sus amigos bohemios y continuando con sus visitas a Montevideo donde sospecha que Ana y él pueden volar juntos.

De esta forma el filme transcurre entre Argentina y Uruguay -como la propia vida de Benedetti- en el camino resuenan los versos del poeta (y los de Juan Gelman y Oliverio Girando). “Táctica y Estrategia”, “No te Salves”, “Rostro de voz”, “Corazón Coraza”, etc. son algunas de las estrofas que recitan los personajes. Son poemas que conducen la trama. La llevan de la mano para presentar la vida desordenada e irreal del protagonista, o para mostrar un final espectacular.

Creo que la mejor manera de recordar a Mario Benedetti es volver a leer su poesía. Aunque se me ocurre una alternativa muy atractiva: ver El Lado Oscuro del Corazón. Allí oiremos cosas como esta:


“No te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.”


Ver Ficha de El Lado Oscuro del Corazón
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...