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martes, 31 de agosto de 2010

CONOCERÁS AL HOMBRE DE TUS SUEÑOS (You will meet a tall dark stranger de Woody Allen, 2010)

Es cada vez más difícil hablar de una película de Woody Allen sin tener una sensación continua de déjà vu. Puede que el director haya vuelto a rodar en Inglaterra, pero su mente sigue en Manhattan. Puede que los actores sean diferentes, pero los personajes son los de siempre; y, desde luego, la trama es la misma: las dificultades en las relaciones de pareja.



La última comedia de Allen se centra en una familia, donde los padres se han separado y su hija atraviesa también por un bache matrimonial. Helena, la madre, acude a una falsa pitonisa que le anuncia el título de la película y le sacia su sed (de whisky). Alfie, el padre (Anthony Hopkins), busca una segunda juventud y se machaca en el gimnasio. Sally (Naomi Watts), la hija, vive con Roy (Josh Brolin), un escritor fracasado. Para mantener a flote su desastrosa economía trabaja en una galería de arte donde su apuesto jefe (Antonio Banderas) también se queja de su vida conyugal.

Así están las cosas hasta que Allen comienza a enredar. Se lo pasa bien –y el público comienza a sonreír para ya no parar- cuando Alfie anuncia que se va a casar con un pendón mucho más joven que él. Aquí es inevitable pensar en una continuación del filme anterior (Si la cosa funciona), pero Hopkins se nos antoja algo fuera de lugar. El actor es excelente, pero no encaja en el mundo alleniano. Sí lo hace su novia, una mujer que pronto confirma lo que aparenta ser: ligera de cascos.

El realizador sigue con el embrollo cuando Roy utiliza como musa -y para otras cosas- a la más que guapa vecina de enfrente. Una mujer de rojo que toca la guitarra española, pero que ya tiene fecha para la boda. Sally tampoco se queda atrás y se decide a tirarle los tejos a su jefe, que a su vez se los tira a la mejor amiga de Sally. Por último, Helena conoce a un librero viudo que cree en la reencarnación y en los fantasmas -tan ido como ella- que tiene que acudir al más allá para pedir permiso a su mujer y poder salir con Helena. Es decir, todos los personajes tienen planes con personas fuera del matrimonio; planes que se pueden complicar debido a la presencia de un tercero en discordia, ya sea vivo o muerto.


Esto es difícil de llevar si no se es Woody Allen. Pero el cineasta se encuentra en su salsa, como si fuera el inventor del género. La madeja, desecha totalmente por las ganas de jugar de Woody, por un momento parece volver a su sitio, pero es sólo una ilusión, todo volverá a complicarse con infidelidades, delitos, sesiones de ocultismo y accidentes mortales.

La cámara de Allen entra en el juego cuando utiliza los planos secuencia –larguísimos- en el interior del apartamento de Sally y Roy, siempre que reciben la inoportuna visita de Helena. Los tres a punto de estallar y el director siguiendo sus pasos con malicia. Con astucia, utiliza el objetivo en mano para los distintos puntos de giro (hay unos cuantos) enmarcando en primerísimo plano las rostros incrédulos que asisten a alguna revelación sorprendente.

Por último, el más que sano divertimento de descubrir “quién es Woody Allen” de entre todos los personajes aquí no llega a buen puerto. Realmente nadie y todos son él. No hay un actor que se distinga por su carácter hipocondríaco, o que tenga dudas religiosas, o que se obsesione por el sexo y el psicoanálisis. Pero la mayoría son un desastre. Incapaces de llevar adelante una relación intima, generalmente por su ineptitud. Nada nuevo en el universo del pequeño realizador, pero eso es lo que nos gusta; queremos disfrutar de nuestra sesión de cine, vamos a ver la última película de Woody Allen para pasar un rato agradable, para admirar el ingenio del director y, una vez más, no hemos salido defraudados.


Ver Ficha de Conocerás al hombre de tus sueños.


jueves, 30 de octubre de 2008

SILENCIO SE... GRABA (Semana del 31 de octubre al 6 de noviembre de 2008)

Comenzamos el mes de noviembre con la celebración más oscura del otoño: El Día de los Difuntos; algunas cadenas de televisión han aprovechado la ocasión para programar películas tan adecuadas como Drácula, mientras otras han acudido al inevitable Tim Burton o a Shyamalan para cumplir con los muertos. Pero no sólo de terror vive el cinéfilo así que nosotros vamos a recomendar también otro tipo de cintas: entre ellas alguna maravilla de Frank Capra; el excelente biopic del boxeador Jake La Motta; o los western modélicos de Parrish y Sturges.

Pinchar en la tabla para verla mejor (las películas en rojo no son necesariamente las mejores, son las que se comentan más abajo)


Comentarios de algunas de las cintas recomendadas:

La Carta Final (84 Charing Cross Road de David Jones, 1987). Anthony Hopkins, Anne Bancroft. (IB3, sábado 1 a las 15:50)

Película basada en las memorias de Helen Haff. Narra las relaciones por correspondencia entre la escritora estadounidense, muy abierta, progresista y alocada, y un librero londinense estirado, pero enamorado de su cliente del otro lado del Atlántico. A través de la relación epistolar entre los personajes vamos descubriendo la historia de los dos países desde la posguerra hasta los años 70. Pero también vemos como evoluciona la amistad hasta convertirse en amor. El exceso de voz en off de la película, debido a la lectura de tanta correspondencia, es compensado con imágenes de la vida cotidiana de los protagonistas que nada tienen que ver con lo que se está oyendo. El resultado es un complemento perfecto a la información que se desprende de cada una de las cartas. Para los aficionados a la literatura y a la vez cinéfilos puede ser una cinta de culto.



El Acorazado Potemkin (Bronenosets Potyomkin de Sergei M. Eisenstein, 1925). Aleksandr Antonov, Grigori Aleksandrov. (Popular TV, domingo 2 a las 00:30)

Un hito en la historia del cine. Toda una referencia para los profesionales de la edición. Una espectacular demostración de “el montaje de atracciones”, así llamado por el propio Eisenstein que creía que la mejor manera de expresar las emociones era encadenando diferentes planos de escenas que transcurren en paralelo dentro de una misma secuencia.

Y es que por separado, los planos podrían narrar la acción convencionalmente, pero juntos, y convenientemente montados, consiguen un sorprendente efecto expresivo. Así, la secuencia de la rebelión en el buque de guerra o la de la escalera de Odessa, entre otras, consiguen amplificar el mensaje del director gracias al trabajo posterior al rodaje.

Pero no sólo el montaje destaca en esta producción -para muchos la mejor de la historia- sino también el alarde de inteligencia al servicio, eso sí, de la propaganda soviética. Las metáforas se suceden desde el arranque con los marineros durmiendo en el sollado; es el episodio “Hombres y Gusanos”, donde la dotación descansa en los coys. La imagen que propone Eisenstein es semejante a la de las larvas, y es que la simbología de este primer capítulo es doble: por un lado se está gestando una revolución, aún embrionaria; y por otro el detonante, la denuncia, por parte de los marineros, de que la carne que les alimenta está podrida, llena de gusanos.

Ejemplos de este tipo son continuos y enriquecen progresivamente la acción que llega a ser asfixiantemente barroca. Así, en el segundo capítulo, un crucifijo cae a cubierta y se clava como una daga, un aviso del peligro que supone la iglesia; o el toldo del castillo del acorazado se convierte en una improvisada mortaja cuando la rebelión parece que se va a cobrar sus primeras victimas.

El Acorazado Potemkin va más allá de la consideración de obra maestra. Es una cinta para homenajear a la menor oportunidad, no sólo en señal de gratitud hacia uno de los más grandes directores que haya existido, sino para reconocer el enorme monumento que el propio cine se ha hecho a sí mismo.



El reportero (Professione: Reporter de Michelangelo Antonioni, 1975). Jack Nicholson, Maria Schneider. (Popular TV, domingo 2 a las 22:00)

De nuevo Antonioni retomando su tema preferido, el de la incomunicación del hombre con la vida que le rodea. Para ello utiliza esta vez a un periodista y lo sitúa en un ambiente de lo más hostil: un país desértico donde el personaje no se entiende con los nativos (herencia directa de Rossellini y continuación de obras del propio Antonioni como La Aventura o El Desierto Rojo). El rechazo por parte del protagonista es tal que cambia de identidad, como si fuera un personaje de Patricia Hihgsmith. A destacar el larguísimo y brillante plano final: con la cámara fija rodando desde el interior de una habitación, a través de la ventana. Las imágenes –y los sonidos- entran y salen del plano y ayudan al espectador a entender lo que está pasando sin mover ni un centímetro el objetivo. Algo parecido haría Michael Haneke en una secuencia, igualmente memorable de Caché (2005).



A Años luz (Les Annees Lumiere de Alain Tanner, 1981). Trevor Howard, Mick Ford. (Popular Tv, lunes 3 a las 00:30)

El suizo Alain Tanner realiza una singular película que ganó el premio del jurado en el festival de Cannes, en 1981, y que consigue emocionar hoy en día gracias a una atractiva historia… leer más

jueves, 21 de agosto de 2008

SILENCIO SE... GRABA (Semana del 22 al 28 de agosto de 2008)

Tampoco viene mal la semana entrante en cuanto a películas; aquí están las que recomiendo grabar, todas las de la siguiente tabla:

Pinchar en la tabla para verla mejor (las películas en rojo no son necesariamente las mejores, son las que se comentan más abajo)


Comentarios de algunas de las cintas recomendadas:

El Silencio de los Corderos (The Silence of the lambs de Jonathan Demme, 1991). Anthony Hopkins, Jodie Foster.
(TV3, viernes 22 a las 00:15)

Aunque sea una película de la década anterior ya se ha convertido en un clásico de los thrillers de todos los tiempos. Llamada la "Psicosis de los noventa", ganó los oscar más importantes de 1992: película, director, actor, actriz y guión. Sobresale por encima de todo las acertadas interpretaciones de Hopkins, como "Hanibal el Canibal" y Jodie Foster como la novata agente del FBI que tiene como misión sonsacar a Hanibal el nombre de un asesino en serie. El guión, notable, presenta uno de los mejores ejemplos de negociación que existen - "Quid pro quo", información del asesino por información de la vida personal de la agente-; tanto es así que sirve de ejemplo, y se enseña, en algunos estudios de postgrado. Contiene escenas verdaderamente espeluznantes; aunque no se presenta al espectador el crimen explícito, sólo su resultado, una muestra más de la calidad de la cinta.



Noche en la Tierra (Night on Earth de Jim Jarmusch, 1991). Gena Rowlands, Rosie Pérez, Roberto Benigni, Winona Ryder. (Canal 33, viernes 22 a las 22:45)

Cinco historias de taxistas narradas por Jarmusch en una de sus mejores cintas. Cinco episodios que se desarrollan en otras tantas ciudades (Los Ángeles, Nueva York, París, Roma y Helsinki). En el primero destaca esa gran dama del celuloide que es Gena Rowlands; en su línea, siempre creíble, sobria, genial. El segundo episodio se me antoja más entrañable, solidario y también excelentemente interpretado (¡lo qué chilla Rosie Pérez al hablar!). El tercero, un cuento, una fábula entre una ciega y un taxista de Costa de Marfil; muy gracioso, no perderse los sucesivos “cortes” que le endosan al taxista. El cuarto una de Benigni haciendo de las suyas: confesándole a un cura sus pecados, que si se tiraba a una calabaza, que si luego mejoró y lo hacía con una oveja, etc. La verdad es que te ríes. El quinto es otra fábula, como un relato de Chejov. El que más me gustó. El taxista, aún dolido por la pérdida de un bebé, recoge a tres borrachos en un helado Helsinky.



La Gran Evasión (The Great Scape de John Sturges, 1963). Steve McQueen, James Garner, Richard Attenborough, Charles Bronson, Donald Pleasence, James Coburn. (Canal Sur, domingo 24 a las 15:50)

Fabuloso reparto para una de las películas más comerciales de todos los tiempos, con una música que forma parte ya de la historia del cine. Basado en un hecho real, el filme describe la fuga masiva de un grupo de prisioneros de guerra de un campo de concentración alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Destaca la estructura en dos partes muy diferenciadas: una primera que se desarrolla en el interior del recinto alemán, donde la aparente camaradería y buen humor se ve alterada con puntos de impulso del guión muy adecuados. Un ejemplo: la celebración del día de la independencia (muy simbólico) se rompe por la desesperación y posterior final trágico de uno de los prisioneros.

La segunda parte consta de pequeños episodios que se mezclan entre sí, con parejas de fugados que tratan de cruzar la frontera con desigual fortuna; muy bien contada por Sturges, con acción y suspense a partes iguales.

De esta excelente película hay multitud de anécdotas, me gustan especialmente dos de Steve McQueen: aquella en la que el actor pidió a Sturges ser uno de los motoristas alemanes que le perseguían en una de las secuencias finales, el director aceptó y, gracias a la magia del montaje, McQueen consiguió atraparse a sí mismo; otra: durante el rodaje en Alemania, la policía germana arrestó por conducción temeraria a parte del personal, entre ellos a Steve McQueen, que terminó entre rejas de la misma forma que su personaje en la película (no sabemos si se llevó también su famosa pelota de béisbol).


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