Canoa (1976)
A
mediados de los años setenta, el cine del director mexicano Felipe Cazals sube
de nivel con un par de películas donde el contexto político y social del México
de 1968 cobra protagonismo. Igual que en Europa, en el país centroamericano surgieron
todo tipo de protestas que, si bien no fueron tan célebres como
las de, por ejemplo, el mayo francés, si fueron igual de duras.
El
ya prestigioso director mexicano, nacido en España, Felipe Cazals, sufrió esa represión
de primera mano, una experiencia que se vio reflejada en sendas cintas unos
años después. La primera de este par de magníficos largometrajes, Canoa,
se basa en una historia real sucedida en la población del título:
Unos
jóvenes aficionados al montañismo son linchados por los vecinos de la aldea, liderados
por el párroco, un cura que ejerce de líder espiritual y político. La confusión,
intencionada o no, creada al sospechar que los muchachos son estudiantes
comunistas, y que vienen a matar al sacerdote, es la causa de la tragedia.
Los
jóvenes protagonistas son en realidad trabajadores de la universidad, no
estudiantes, y, desde luego, no tienen nada que ver con aquellos ni con el
movimiento de protesta. Para recoger la terrible historia con toda su crudeza,
Cazals utiliza una puesta en escena violenta, feísta y oscura. La rebelión
estudiantil de la capital permanece en el fondo de este pseudo-documental
narrado por un falso testigo (Salvador Sánchez). La trama se va enredando en
torno a él hasta que llega a confundirse lo real con lo narrado cuando el
testimonio viene desde el mismo corazón de las terribles escenas. La tensión in
crescendo se vuelve insoportable; las secuencias cruentas, tenebristas,
configuran una estética tan negra como oscura es la época retratada por Cazals.
Presentación de "Canoa" por Guillermo del Toro:
El
apando (1976)
Conocida en España por "Celda de castigo", la siguiente película de Cazals, El apando, se produjo el
mismo año que Canoa y también se basaba en experiencias reales sucedidas en
1968 en México, aunque en este caso era la adaptación de la novela homónima
escrita por José Revueltas.
El literato, conocido
activista político, sufrió la represión ese mismo año de 1968 cuando fue
arrestado e internado en la tristemente famosa cárcel de Lecumberri. Los dos años encerrado fueron los desencadenantes de una de las más célebres novelas mexicanas
contemporáneas.
Con El apando, Cazals fue
fiel al libro a la vez que continuaba con su particular cuadro de los horrores mexicanos.
La denuncia de las condiciones extremas de la vida de los internos
de Lecumberri se amplificaba con la repugnante catadura del trío de personajes protagonistas. La trama
gira alrededor de los presos de una celda de castigo (en México denominada "el apando") que planean
introducir droga en la prisión; uno de ellos de nuevo interpretado por el gran Salvador
Sánchez.
Película, por tanto, de
género carcelario, otra vez narrada mezclando el presente en la cárcel, con el
pasado de los delincuentes cuando todavía no han sido detenidos. Dos de los
presidiarios no soportan al tercero, pero tienen que aguantarse porque la madre
––en el colmo del feísmo y la crudeza–– es la anciana elegida para introducir la
droga en el interior de su cuerpo.
Con secuencias tan impresionantes
como la escena de la pelea final ––véase el curioso, efectivo y horrible método
para reducir a los amotinados––, y con planos tan expresivos como los del preso
sacando la cabeza de la celda, como si la tuviera cortada, El apando ha pasado con
toda justicia a ser una de las mejores cintas del cine mexicano.
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