El rodaje se realizó casi
todo en estudio debido al bajo presupuesto. Así, la mayoría de los barcos que
salen en pantalla, o son maquetas o son recortes de películas anteriores, sobre
todo de la muda The Sea Hawk (Frank Lloyd, 1924), otra aventura
ideada por Sabatini. Las pocas filmaciones de exteriores de El capitán Blood se realizaron en
Laguna Beach, California, un lugar de ambiente sofocante que quería simular el
entorno jamaicano y del que Flynn se llevó de recuerdo un rebrote de la malaria
que padecía. Enfermedad con la que tuvo que convivir hasta el final de sus días
y que le impidió, entre otras cosas, alistarse en las fuerzas armadas durante
la Segunda Guerra Mundial.
Del rodaje sin tregua de
Curtiz destaca el duelo entre Flynn y Basil Rathbone, un anticipo del que
tendrían los dos actores en Robín de los bosques (The
Adventures of Robin Hood, 1938). En El capitán Blood, la
pelea de capa y espada se salda con la muerte de Rathbone entre las rocas, con
las olas como mortaja, en otro de los planos más recordados de la película.

Precisamente Levasseur, el personaje al que da vida Basil Rathbone, es de los pocos reales que hay en el guión. El pirata francés fue un bucanero que gobernó la Isla de la Tortuga. La palabra bucanero viene del lugar donde secaban y salaban las carnes los antiguos colonos franceses. Tan salvajes como los animales que se comían casi crudos, los bucaneros derivaron en piratas saqueadores de barcos y costas. Levasseur fue uno de ellos, acaso el más importante ya que gracias a sus dotes de ingeniero llegó a construir un fuerte llamado “El Palomar” con el que Tortuga llegó a convertirse en el refugio más importante de todo el Caribe. Las películas de bucaneros más famosas se deben a Cecil B. DeMille: Corsarios de Florida (The Buccaneer, 1938) y el remake Los bucaneros (The Buccaneer, 1958), dirigida por su yerno Anthony Quinn, pero supervisada por DeMille en lo que fue su último proyecto antes de morir.
Aunque el resto de la trama de
El capitán Blood es pura ficción, el protagonista Peter Blood es
una curiosa mezcla de dos personajes que también existieron en la vida real:
por un lado, el escritor francés Alexandre-Olivier Esquemelin, un superviviente
de Tortuga que vivió como esclavo del gobernador y que fue vendido a un
cirujano que le enseñó el oficio de médico. Su obra, “Bucaneros de América”, se
encuentra presente en la película en varios pasajes, entre ellos el singular
reparto del botín que tiene en cuenta beneficios extras dependiendo del miembro
amputado en la batalla. El otro personaje es el famoso pirata Henry Morgan, al
que el rey de Inglaterra lejos de condenarlo a muerte por el saqueo de Panamá,
lo nombró gobernador de Jamaica.
La historia ideada por Sabatini tuvo varias versiones,
entre ellas una secuela con el hijo de Errol Flynn como protagonista. Todas muy
por debajo de la cinta de Curtiz que estuvo a punto de dar la campanada en los
Óscar cuando se llevó nada menos que cinco nominaciones. El éxito fue tan
sonado que a partir de El capitán Blood ya nada fue igual en la
Warner Brothers.


