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miércoles, 12 de noviembre de 2025

TURNO DE GUARDIA (Heldin de Petra Biondina Volpe, 2025)

Sin abandonar la Sección Oficial, aquí en el XXII Festival de Cine Europeo de Sevilla, asistimos a la proyección de Late Shift (traducido literalmente como “Turno de Noche”) de la directora Petra Biondina Volpe, una película suiza que es la elegida por este país para competir en los Óscar a la mejor producción extranjera.

La cinta transcurre durante el turno de noche en un hospital suizo desde el punto de vista de una enfermera, Floria (Leonie Benesch), en un día en el que han faltado sanitarias y sólo hay dos para asistir a toda una planta. El trabajo de Floria es el centro de atención. A pesar de los inconvenientes y el estrés, la protagonista pone siempre su mejor cara y atiende con delicadeza a los pacientes, hasta que se produce un error…

El filme desde el aspecto técnico es un tour de force cuando la mayoría de las tomas son planos secuencia que acompañan a Floria en su rápido caminar por los pasillos del hospital, entrando y saliendo de las habitaciones como si se tratase de un vodevil, que no lo es, en absoluto, cuando no hay ni una pizca de humor en el largometraje. No hay tiempo para eso ni para nada que no sea la continua atención a los pacientes.

Y los hay de todos los colores: los que se quejan de todo, amargados por el grave diagnóstico de su enfermedad —la mayoría con cáncer—; los que prácticamente están agonizando; los que se creen que están en un hotel cuando son pacientes privados que gastan un buen dinero para ser atendidos; pero también los hay que llevan bien su situación, a veces terminal, con resignación y buenos modos.

Y por todos ellos tiene que pasar Floria en lo que parece una carrera contrarreloj para poder atender a los pacientes a tiempo, con efectividad y ternura. El espectador que sigue a Floria se contagia del ritmo de la película y sólo descansa en una excelente secuencia cuando Floria también lo hace mientras intenta calmar a una enferma cantando una canción.

El mérito del filme es de la directora —el final es maravilloso—, que critica la falta de personal y los recortes en sanidad; pero también tiene mucho que ver en el excelente resultado el trabajo de la actriz protagonista, que, increíblemente, no es una enfermera, aunque lo parezca dada la soltura con la que se maneja entre medicamentos, reanimación, medición de constantes vitales, vías intravenosas, goteros y demás actividades.

Leonie Benesch (la vimos hace un par de años en el festival cuando también llevó todo el peso de la película en Sala de profesores) es la que interpreta a Floria. Creemos que estará seguramente en la mente del jurado como una de las aspirantes a llevarse el premio a mejor actriz del certamen. Al parecer, la actriz tuvo que hacer unas prácticas en un hospital suizo para observar a las enfermeras del servicio de cirugía abdominal y ensayar los gestos técnicos (¡a toda velocidad!) con el fin de parecer una enfermera profesional. Lo consiguió.




domingo, 26 de noviembre de 2023

SALA DE PROFESORES (Das Lehrerzimmer de Ilker Çatak, 2023)

Volvemos de nuevo a la Sección EFA (European Film Academy) del XX Festival de Cine Europeo de Sevilla, donde se agrupan las películas seleccionadas para los premios anuales europeos, una sección donde solemos encontrarnos a gusto. A pesar de la decepción que supuso Slow, de la que dimos cuenta la pasada jornada, las expectativas sobre Sala de profesores eran buenas y tenemos que decir que no nos ha defraudado.

La película dirigida por el realizador alemán, hijo de inmigrantes turcos, Ilker Çatak, es una vuelta de tuerca más acerca del mundo escolar, casi un género que ha dado muy buenas cintas a lo largo de la historia del cine, generalmente de mucha calidad. Sala de profesores mantiene esa calidad media casi desde el comienzo:

La nueva profesora de matemáticas y educación física, Carla Nowak (muy bien interpretada por Leonie Benesch, que lleva el peso de todo el filme), ejerce sus labores con inteligencia y originalidad hasta que una serie de robos interrumpe el normal transcurso de las clases. Carla no está de acuerdo a cómo se está llevando a cabo las acciones desde la jefatura del centro y decide investigar por su cuenta. Pronto descubre indicios que apuntan a una persona en concreto como autora de los hurtos. El problema es que los medios que Carla ha utilizado para investigar están provocando consecuencias que terminan por escapar de su control.

La cinta comienza con cierto suspense, pero se desarrolla como un conflicto entre profesora y alumno —nada nuevo por otro lado en este tipo de películas, véase Rebelión en las aulas o Semilla de maldad, por citar sólo dos ejemplos— donde la tensión aumenta con el metraje. Çatak, para generar ansiedad en la docente, utiliza todos los recursos que el cine proporciona: comenzando por el formato estrecho de la cinta —nada de grandes panorámicas— y continuando con la música, el montaje, la profundidad de campo, y hasta el foco, cuando alterna el protagonismo de una escena en concreto entre dos o más personajes.

Carla no sólo se ve asediada por los alumnos, también por sus compañeros —que ella sea en realidad polaca no me parece nada gratuito. Con el estrés in crescendo llegamos a un final abierto, que no soluciona el conflicto, pero que con un excelente plano nombra a la persona ganadora de la batalla (¿o no?). Película, pues, interesante, candidata alemana al Óscar a la mejor película de habla no inglesa, con un par de premios en la Berlinale y, aquí, en el festival, en condiciones normales sería aspirante al premio del público.





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