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lunes, 2 de marzo de 2026

EL AUTOREMAKE EN EL CINE. CAPÍTULO III (y XIV)

Lo quiso la suerte, ahora veremos, no es precisamente de las mejores películas de Frank Capra, pero sí que transmite el buen ambiente que había durante la filmación. No sabemos si por las ganas que tenía de volver a dirigir o por lo bien que se llevó con Bing Crosby, o por las dos cosas, a Capra le quedó un recuerdo muy grato.[1] Y a Crosby también. Al actor se le nota relajado en las escenas con el caballo. En el arranque, en una de las pocas secuencias que no son copia literal del original, Capra demuestra cómo quería que fuese desde un principio la relación entre Dan y Bill: el caballo persigue a su dueño por la campiña, empujándole, jugando con él, insistiendo para que le deje participar en la carrera (3.33). Es una secuencia rodada en exteriores que se encuentra entre lo más destacado de la cinta gracias a su espontaneidad, a su aparente improvisación más propia de un documental.

Algo similar ocurre con la mayoría de los números musicales.[2] La técnica que empleó Capra para dotar de realismo y frescura a las tomas se basó en su negativa a usar el playback. Capra opinaba que la grabación en estudio perjudicaba el rodaje porque los actores estaban más preocupados de sincronizar los labios con sus voces pregrabadas que de actuar.

Por esa razón, el realizador usó siempre que pudo la música diegética para acompañar las voces capturadas en directo. En el número “Sunshine Cake”, el ritmo lo consiguen Bing Crosby, Coleen Gray y Clarence Muse golpeando cucharas, platos y demás objetos (3.34); mientras, en la canción “Someplace on Anywhere Road”, el sonido del claxon y una pequeña guitarra son los instrumentos de los que se valen Crosby y Muse para el acompañamiento musical —por cierto, en esa secuencia Crosby le da un beso a Bill en el hocico (3.35), algo que jamás habría hecho Warner Baxter. Si la ejecución de los números musicales es moderna, su relación con la trama es casi inexistente. Todas las canciones son independientes del argumento y no proporcionan elementos dramáticos que hagan avanzar la historia. De ahí que no podamos calificar a la película como un musical propiamente dicho.

Pero no sólo los números son ajenos a la trama, lo peor, y quizás ese sea el principal fallo de la película, es que el personaje que interpreta Bing Crosby también se comporta de forma indiferente. Al menos es lo que parece con la estrella “paseándose” por el largometraje, como si estuviera superpuesto en la pantalla y las imágenes fuesen una gran transparencia; bromeando con unos y otros, y riéndose de los gags de sus compañeros de rodaje, como si fuera un espectador más. Esto último va en claro perjuicio de algunas secuencias como la del restaurante, donde Happy se convierte en una especie de bufón en vez de ser el detonante de las risas del público (3.36). 

Nos da la impresión de que esa no era la intención de Capra cuando se planteó hacer el remake, pero es posible que se dejase llevar por el atractivo del actor, o que el cineasta fuera cambiando, sin darse cuenta, el fondo de la cinta para convertirla en, prácticamente, una parodia del original; un divertimento con Crosby cada vez más lejos del Dan Brooks concebido por Riskin y por Capra en 1934:

El Dan Brooks de Crosby se comporta como un vividor, un cínico que no duda en engañar a la gente con tal de conseguir sus objetivos y que trata con total indiferencia a Alice, provocando con su actitud que Coleen Gray se quede “sola” en el drama. Además, en la película de 1950, Dan es soltero y no casado, debido al conservadurismo predominante en Hollywood en los años cincuenta, una circunstancia ésta que rebaja claramente la tensión melodramática que subyace entre Dan y Alice. Desde luego, queda muy lejos del idealista Dan que le canta las cuarenta a Higgins, del Dan preocupado por su situación financiera, orgulloso y receloso acerca de la procedencia del dinero. Es curioso cómo un largometraje planteado formalmente idéntico al original, difiera tanto en el contenido por culpa de la transformación del personaje central. Y es que el mensaje social que acompañaba a Dan en Broadway Bill, aquí desaparece; exactamente igual que ocurre en Un Gangster para un Milagro.

Así, vemos cómo ambos remakes tienen en la estrella protagonista la causa de su descalabro. Aunque por distintas razones: mientras en Un Gangster… es la directa intromisión de Glenn Ford en el proyecto lo que provoca el fallo; en Lo quiso la suerte, lo que da al traste con el filme es el hecho de que Bing Crosby sustituya al personaje principal y se interprete a sí mismo.

Dos proyectos fallidos —bastante peor el remake de Broadway Bill que el de Lady for a Day— que nacieron por motivos económicos, pero también por la urgente necesidad de Capra de seguir trabajando en lo que más le gustaba: hacer películas.


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REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS DEL TERCER CAPÍTULO 

Broadway Bill (Vídeo) 2006, 2 Entertain Video Ltd., Londres.

Capra, F. 2007, El Nombre delante del Título, T&B Editores, Madrid.

Carney, R. 1986, American Vision: The Films of Frank Capra, Cambridge University Press, Cambridge.

Dalio, M. 1944, "Une Conception de la Beauté", en Pague, L. 2004, Frank Capra: Interviews, University Press of Mississippi, Jackson.

Freedman, L. 1933, "Frank Capra Thinks Audience Should Help Create Film Story", en Pague, L. 2004, Frank Capra: Interviews, University Press of Mississippi, Jackson.

Girona, R. 2008, Frank Capra, Cátedra, Madrid.

Lady for a Day (Vídeo) 2012, Inception Media Group. LLC, Los Angeles.

McBride, J. 2011, Frank Capra: The Catastrophe of Success, Univerity Press of Mississippi, Jackson.

Moix, T. 1996, La Gran Historia del Cine, ABC, Madrid.

Pocketful of Miracles (Vídeo) 2001, MGM Home Entertainment, Santa Monica.

Quirk, L.J. 1990, Fasten Your Seat Belts: The Passionate Life of Bette Davis, Penguin Bookz Ltd, Londres.

Riding High (Vídeo) 1994, Paramount Pictures, Hollywood.

Scheuer, P.K. 1934, "Public Doesn't Want to Think, Says Capra", en Pague, L. 2004, Frank Capra: Interviews, University Press of Mississippi, Jackson.

TCM Interviews: Frank Capra (Vídeo) 2010, TBS Inc.

Torres, A.M. 2006, Cine Mundial (de la A a la Z), Espasa Calpe, Madrid.

Willis, D.C. 1988, Frank Capra, Ediciones JC, Madrid.



[1] En sus memorias, Capra dedica varias páginas a explicar algunas anécdotas del rodaje, tales como la estrategia para lograr que Bing Crosby llegara puntual al plató; o la técnica, con espejos, para conseguir que el gallo cantara. Algo imprescindible para seguir la trama, ya que “Skeeter”, el gallo, conseguía con su canto sacar a Bill de la depresión. Y es que “si no cacarea, no hay gallo; si no hay gallo […], no hay caballo; si no hay caballo, no hay Bing; si no hay Bing, no hay Paramount…” (Capra 2007, p.422).

[2] Las letras de las canciones son obra de Johnny Burke y la música de James Van Heusen. El director musical de la película es Victor Young, prestigioso profesional, habitual de la Paramount. También fue compositor de numerosas canciones de Bing Crosby.





domingo, 27 de julio de 2025

EL AUTOREMAKE EN EL CINE. CAPÍTULO III (X)

El guion de Estrictamente confidencial lo escribieron Riskin y Capra pensando en el actor protagonista, en Clark Gable.[1] Con lo que no contaron, consecuencia del éxito de Sucedió una Noche y la consiguiente subida del caché de la estrella, fue con la negativa de la Metro a prestar de nuevo a Gable. Un inconveniente que se saldó con la contratación de Warner Baxter. Si bien el veterano actor se parece físicamente a Gable, resulta mucho mayor que su pareja en la película (Myrna Loy) (3.21), lo que le resta credibilidad a la historia, y, además, se nota que no le gustan demasiado los caballos. Ambas circunstancias se ven reflejadas en pantalla: la relación entre Dan y Alice es bastante fría, “carece del humor y la tensión sexual que había entre Clark Gable y Claudette Colbert” (Girona 2008, p. 215). 

 

También la relación con el equino dista mucho de lo que quería lograr el director en pantalla, que llegó a afirmar que “en realidad es una historia de amor entre un hombre y su caballo“. Capra no pudo rodar muchas de las escenas “calidas” que había entre Dan y Broadway Bill por la fobia que tenía Baxter a los caballos “en especial a aquellos que tenían la cola levantada” (Capra 2007, p.417). Si nos fijamos en dichas secuencias, es cierto que el actor siempre procura mantener una distancia con el pura sangre (3.22).

Cosa que no ocurre con Myrna Loy (3.23), actriz prestada de la MGM que dio muy buen resultado a pesar de no trabajar con su compañero habitual de esos años, William Powell. Su personaje era, en cierto modo, parecido al de Claudette Colbert en Sucedió una Noche: una rebelde que lucha contra el materialismo y el poder del dinero; contra todo lo que representa su padre, de nuevo encarnado por Walter Connolly que hace el mismo papel en las dos películas: un tiburón de los negocios que se comporta como una “ballena” al engullir empresas más pequeñas en quiebra, pero que al final se convence de que lo importante no es la riqueza que uno va acumulando a lo largo de la vida.[2] 

 

Es evidente, por tanto, la afinidad que existe entre Estrictamente Confidencial y Sucedió una Noche. Se puede decir que la primera nació a la sombra de la segunda, por argumento, mensaje social, personajes y actores en común.[3] Algo que también sucede con Dama por un día: de nuevo Connolly participa con un registro que pertenece a la misma clase social de Higgins, el del conde español; por otro lado, el personaje del “Juez”, el que interpreta Guy Kibbee en Lady for a Day, es muy parecido al del “Coronel” en Broadway Bill (3.24); y no digamos el caso de su compañero de estafas, “Happy” McGuire, un sujeto ácido que siempre está de mal humor, y que Riskin bautiza con el mismo nombre del gánster de Dama por un día. Incluso se permite un guiño elegante en la secuencia del hipódromo cuando el Coronel y su amigo apuestan por Bill como ganador: Riskin hace que Happy pronuncie una frase similar a la de su tocayo de 1933: “Esto es como creer en un cuento de hadas”.

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[1] En contra de la política de la Columbia en aquella época, según comentó el propio Capra: “En este estudio tenemos una ventaja. Nos tomamos tiempo para seleccionar una historia. No tenemos la necesidad de escribir para una estrella. La Columbia no tiene estrellas. Es la historia, el tratamiento, lo que cuenta. Después, salimos y conseguimos que los actores encajen en la historia” (Scheuer 1934, p.13).

[2] Otro personaje recurrente en la filmografía de Capra, recordemos el que interpreta Edward Arnold en Vive como quieras.

[3] No sólo Walter Connolly colabora en ambas, también lo hacen otros secundarios como Ward Bond o Alan Hale.



domingo, 4 de mayo de 2025

EL AUTOREMAKE EN EL CINE. CAPÍTULO III (IX)

3.2. Mi Reino por un Caballo.

3.2.1. Estrictamente Confidencial (Broadway Bill de Frank Capra, 1934). 

La tendencia alcista en el cine de Frank Capra, a partir de Dama por un día, fue confirmada en 1934 —más bien explotó— con Sucedió una Noche. Sin ser todavía consciente del éxito de esta película (no se daría cuenta hasta el año siguiente en la ceremonia de los Óscar), Capra se embarcó en su siguiente proyecto con la intención de repetir la fórmula.[1] Para ello se hizo con el mismo equipo técnico, con una historia parecida y con unos personajes similares. La Columbia compró “On the Nose”, un relato corto de Mark Hellinger,[2] y enseguida Capra puso a trabajar a Riskin. La idea era escribir un guion que fuera casi una continuación del anterior: con una pareja protagonista de distinta clase y con un trasfondo social. Aunque no resulta una road movie como la cinta protagonizada por Claudette Colbert y Clark Gable, Estrictamente Confidencial también se basa en una huida hacia delante para escapar de una vida materialista:

Dan Brooks (Warner Baxter) es el marido de Margaret, una de las cuatro hijas del magnate J.L. Higgins (Walter Connolly). Como todos los yernos del empresario, Dan dirige una de las fábricas de Higginsville, pero a diferencia del resto, no le gusta ser el esclavo de J.L. y prefiere dedicarse a entrenar a su caballo de carreras, Broadway Bill. Sólo parece comprenderle su cuñada Alice (Myrna Loy), la única de las hermanas Higgins que aún permanece soltera. Alice ansía alejarse de todo lo que representa el imperio capitalista de su padre, mientras lo consigue, ayuda a Dan a cumplir su sueño: a lograr que Bill gane una importante carrera. 

Con el objetivo de inscribir a Bill en la competición, Dan y Alice abandonan Higginsville. Ambos pasarán por multitud de dificultades antes de conseguir que el caballo participe en la gran carrera. Gracias a la ayuda del “Coronel” Pettigrew, de su sicario “Happy”, de “Whitey”, el criado de color, y de algún competidor, Bill consigue participar y ganar la carrera, pero al cruzar la meta se derrumba y muere en la pista. El caballo es enterrado en el hipódromo y su gesta hace que Dan se divorcie de Margaret, se dedique a la cría de caballos y se case con Alice. Dan no es el único que cambia de vida: Higgins también se da cuenta de que no se puede vivir aprovechándose de las desgracias de los demás y devuelve las empresas a sus dueños originales antes de irse con Dan y Alice. 

El argumento de Broadway Bill es el propio de una comedia romántica al que se le añade un final dramático, un giro brusco que sorprende y que se incluyó en el guion bastante después de que Riskin finalizase su trabajo. De hecho, el escritor se hallaba de vacaciones en Europa cuando Capra se dio cuenta de que la historia tenía una conclusión muy floja. Gracias a un amigo,[3] que le sugirió la idea de la muerte del caballo, Capra pudo cambiar el final y “salvar la película” (Sidney Buchman citado en McBride 2011, p.315).[4]

Salvo la secuencia de la carrera y la del entierro del pura sangre (3.19), el resto es obra de Robert Riskin; pero también de Capra, a pesar de que Joseph McBride se empeñe en lo contrario. Nosotros damos credibilidad a lo que apunta Capra en su libro cuando afirma que ambos, Riskin y él, participaron activamente en la creación de las historias:

 Trabajamos juntos en guiones, cada uno puliendo y desarrollando las ideas del otro. Ambos éramos creadores y público. En general, yo iba por delante de él, pensando en las nuevas escenas que, cuando nos pusiéramos de acuerdo, el trasladaría al guion (Capra 2007, p.174).

La clave para no dudar del director nos la da, paradójicamente, el propio McBride cuando afirma que en el guion de Estrictamente Confidencial hay muchas similitudes con la vida de Frank Capra. En efecto, el personaje de Dan Brooks puede ser el trasunto del propio realizador: ambos, Frank y Dan, proceden de una clase social baja y se casan con la hija de un magnate de los negocios (Capra contrajo matrimonio con Lu Warner, hija del millonario Myron Warner); además, sus suegros poseen una comunidad propia: Warnerville en la vida real y Higginsville en la ficción (3.20). 

Capra quería conseguir un éxito en su trabajo como cineasta (un Óscar, que lo logra con Sucedió una Noche) para equipararse con su familia política; igual que Dan ansía el éxito de Bill en la carrera sin recurrir a la ayuda financiera de Higgins. Frank y Dan logran sus objetivos y también que sus suegros se unan a sus vidas: en el último plano de la película, Higgins lo deja todo y se va con Alice y Dan; en la vida real, Warner llegó a trabajar para Frank supervisando los negocios y las tierras del director. Demasiadas coincidencias personales para que no fuera el propio Capra el que las incluyese en el guion.

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[1] Igualar el éxito iba a resultar casi imposible: la hazaña conseguida por Sucedió una Noche en 1935, ganar los cincos Óscar más importantes (actores protagonistas, director, productor y guionista), no se repitió hasta 1976 con Alguien voló sobre el nido del cuco (One Flew over the Cuckoo’s Nest de Milos Forman, 1975).

[2] Escritor de talento al estilo de Damon Runyon, Mark Hellinger fue columnista de Broadway, autor de relatos, creador de personajes de cine negro y brillante productor.

[3] La idea partió de Albert Lewin, por entonces productor de la MGM, aunque no aparece en los créditos.

[4] Una exageración, la de Buchman, que no es de extrañar ya que fue él el que escribió las escenas finales.





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