Mostrando entradas con la etiqueta Angela Molina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Angela Molina. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de febrero de 2010

CINE EN DVD: DEMONIOS EN EL JARDÍN (Manuel Gutiérrez Aragón, 1982)

Hace unos pocos meses la distribuidora Cameo Media lanzaba al mercado audiovisual una de las mejores películas de Manuel Gutiérrez Aragón: Demonios en el Jardín.




Se trata de la primera, y la mejor, de su excelente trilogía sobre la sociedad española de las últimas décadas, la que va desde el franquismo hasta la democracia ya consolidada (las otras son La Mitad del Cielo y El Rey del Río).

Concebida por el director para sus protagonistas, las dos actrices españolas Ana Belén y Ángela Molina (de hecho los personajes tienen sus mismos nombres), la cinta arranca como el típico drama rural donde dos mujeres se enamoran del mismo hombre (el casi debutante Imanol Arias). Una de ellas (Ángela) tiene un hijo ilegítimo con él; la otra (Ana) se conforma con casarse con el hermano. Mientras, el amante de ambas se dedica a llevar una vida de crápula en la capital aprovechando las influencias que tiene dentro del régimen franquista. Es decir, un triángulo amoroso y un ambiente rústico que no aportan nada nuevo al cine español demasiado acostumbrado a los melodramas. No hasta que la cinta cambia radicalmente desde el nacimiento del hijo bastardo. El nuevo personaje se convierte en el eje central del filme y en la herramienta favorita de Gutiérrez Aragón para comunicarse con el espectador.

A partir de aquí, el largometraje toma un atractivo carácter autobiográfico -en palabras de su autor- cuando la acción se desarrolla bajo el punto de vista del niño. Un niño enfermizo, que recibe las atenciones de todos (abuela, madre y tía), que prácticamente no sale de su cama, y que se aprovecha de la situación. Con su lecho convertido en el soporte ideal de sus fantasías toda su aspiración se centra en poder ver a su padre, al que imagina como el hombre más importante del momento; la mano derecha del mismísimo Franco.



Mucho se ha comentado de la excesiva carga simbólica de nuestro cine en los años setenta y primeros ochenta. Creemos que Gutiérrez Aragón se salva de la crítica gracias a la utilización inteligente de la metáfora como sello personal y no como protesta o reivindicación, o artimaña para eludir la censura. Así, la cinta contiene escenas y planos tan brillantes como el de un toro que se encuentra presente en las escenas más dramáticas; un astado que arremete contra la gente dentro de una iglesia o persigue al niño cuando éste descubre las relaciones adúlteras de su padre. Otro momento mágico es aquel en el que el hijo es presentado a Franco en uno de las famosas inauguraciones de pantanos. Cuando el niño sale corriendo por el bosque, avergonzado al descubrir la profesión de su padre, descubrimos entre los árboles y la maleza a todas las fuerzas vivas del régimen: curas, militares, falangistas y guardia civiles. De la carga autobiográfica destacan los minutos cinéfilos cuando el niño visita la cabina de proyección del cine del pueblo y puede ver a, por ejemplo, una espectacular Silvana Mangano bailando el bayon.

Gutiérrez Aragón se convierte, gracias a películas como ésta, en uno de los grandes cineastas españoles contemporáneos; desde luego el mejor de la llamada generación de la transición -el de más talento-, con un cine que maneja la realidad de una forma personal mezclándola con la ilusión o la fantasía, en muchos casos producto de la imaginación infantil. Así ocurre en Demonios en el jardín. Una película con tantos matices que necesita más de una visión para descubrirlos todos. Clara indicación de que nos encontramos con una obra maestra.


Ver Ficha de Demonios en el Jardín.


jueves, 25 de septiembre de 2008

OH MY GOD (Luis Calderón, 2008)

Nuestro interés por el cine clásico es evidente; también picoteamos en el presente, con algunas críticas de películas en cartelera; sin embargo lo que nos hace más ilusión es hablar del futuro y más si se refiere a un cineasta de nuestra provincia: el sevillano Luis Calderón nos presenta su imaginativo corto en formato borrador de lo que puede ser una prometedora carrera como director, si la suerte y su constancia no le abandonan.





La película nos conduce a través de un diálogo continuo entre dos amigos acerca de, nada menos, que la existencia de Dios. Con una puesta en escena basada en primeros planos –solución técnica que además evita algunos problemas de producción- y sustentada por una permanente cámara en mano, el joven director transita de una pareja de actores a otra, pero sin cambiar de personajes, en un guiño cinéfilo –no sabemos si consciente- a nuestro gran Buñuel y su última cinta: Ese Oscuro objeto del deseo (1977). Allí el personaje femenino saltaba de Ángela Molina a Carole Bouquet, en una excelente película también rodada en Sevilla.

Oh my God, por tanto, acierta con la simbología al presentar esa diversidad de personajes, y a tratarlos como un sólo dúo para afirmar que sus dudas son nuestras dudas; las de todos y cada uno de nosotros. Pero además mata dos pájaros de un tiro cuando, con esta original forma de narrar, evita que la monotonía de un diálogo entre dos personajes haga mella en el aguante del espectador.



Si nos abstraemos de los evidentes problemas técnicos y de producción –que es lo que hay que hacer cuando te enfrentas a una obra de estas características- y nos centramos en la idea y en la forma de llevarla a cabo, podemos afirmar que Luis Calderón resuelve de forma brillante su obra desde un buen tratamiento del guión: con un desarrollo en progresión y un punto de giro final sorprendente. Esa finalización confirma las buenas maneras del director y nos regala un suspense añadido: ¿cuál será su nueva propuesta?



Oh My God de Luis Calderón
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...