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sábado, 5 de noviembre de 2011

LOS MUERTOS NO SE TOCAN, NENE (José Luis García Sánchez, 2011); BEYOND (Svinalängorna de Pernilla August, 2010)

Arranca el Festival de Cine Europeo con resultado desigual para nosotros, aunque siempre interesante, después de haber visto dos películas muy diferentes. En primer lugar, acudimos al estreno en España de la esperada cinta de José Luis García Sánchez sobre un texto de Rafael Azcona: Los Muertos no se tocan, Nene, de la que hablaremos luego y que compite en la Sección Oficial. Más tarde asistimos a la proyección de un filme seleccionado para los premios europeos (sección EFA): Beyond. Hagamos un rápido comentario de esta lograda cinta:



Se trata de la ópera prima de la actriz Pernilla August. ¿Se acuerdan de ella en aquella estupenda película de Bille August, Las Mejores Intenciones, con guión de Ingmar Bergman? Seguro que lo tienen más claro si les digo que Pernilla August hizo de madre del pequeño Skywalker en la segunda trilogía de la Guerra de las Galaxias. Bueno, pues ahora se dedica a dirigir y lo hace estupendamente.

En su primera película, Pernilla August nos presenta una historia dura, durísima, sobre Leena, una mujer que no tiene más remedio que revivir su pasado cuando le comunican que su madre se está muriendo. De acuerdo a la mejor tradición del cine nórdico, la trama supone un viaje existencial hacia el pasado para superar viejos traumas de la niñez. La cinta salta en el tiempo constantemente siempre bajo el punto de vista de Leena, muy bien interpretada por Noomi Rapace, en un registro lejano al que le dio la fama (Lisbeth Salander en la trilogía Millenium).


Y es que el largometraje sueco se basa en las actuaciones de los personajes principales. Se nota la mano de la buena actriz Pernilla August en esa faceta más que en otras técnicas o de puesta en escena. La improvisación en secuencias que lo requieren, el trabajo con los niños (impresionante Tehilla Blad como Leena en la infancia) y las emociones en los rostros de todos y cada uno de los actores son buena prueba de ello. En resumen una estupenda película (cuidado que está seleccionada para los Oscar al mejor filme extranjero), eso sí, para ver con el estado de ánimo a prueba de bomba. Repito, muy buena, pero muy dura.


Ver Ficha de Beyond.



***

Y vamos con la película española, una pequeña decepción por la expectación que había generado en los medios. No es de extrañar este revuelo si tenemos en cuenta que la cinta está basada en una novela, en un guión no terminado, de Rafael Azcona, posiblemente el mejor escritor de cine que ha dado nuestro país, con películas inolvidables realizadas por Berlanga, Ferreri, Trueba y tantos otros. Y quizás lo mejor de la película sea la idea y los diálogos escritos por el guionista que nos abandonó hace tres años, ahora recuperados por García Sánchez, David Trueba y Bernardo Sánchez:



El abuelo se muere a punto de cumplir cien años y se desata un caos en la vivienda de Don Fabián: El hijo (también anciano) espera la comparecencia del alcalde para que le sea otorgado un nombramiento; mientras se prepara el velatorio acude un peculiar médico, se presenta un mendigo para gorronear en el convite, un técnico para instalar una televisión que compró el finado, los de la funeraria, parientes desahuciados por la familia y un largo etcétera de personajes a cada cual más extravagante y esperpéntico.

La trama, por tanto, va en la línea de las películas que hicieron juntos Azcona y Berlanga y, aunque deberíamos analizarla por sí sola, es inevitable compararla con aquellas excelentes películas. No somos nosotros los que caemos en esa trampa (porque lo es, ninguna película hecha ahora saldría bien parada en una comparación con Placido o El Verdugo, por ejemplo), sino el propio director y el equipo de producción que ha querido situarse en esos años rodando la cinta en blanco y negro y dejando que los actores interpreten como entonces (y pasándose en la sobreactuación la mayoría de ellos, salvo quizás Silvia Marsó y una estupenda Blanca Romero).

Entonces, lo sentimos, vista la cinta y recordando aquellas otras, la película de García Sánchez no sale muy airosa. Primero, porque parece que el director ha intentado acercarse a Berlanga, en el sentido literal. Mientras el genial realizador ya desaparecido proponía una puesta en escena basada en planos secuencia generales, donde un caos perfectamente estudiado ofrecía una historia ácida, García Sánchez opta por planos medios y primeros planos, dividiendo la puesta en escena, acercándose a los actores como en una serie de televisión (de hecho muchos de los profesionales vienen de ese medio; eso tampoco ayuda) rompiendo el ritmo caótico, señal de identidad del mundo visto según los ojos de Azcona. Mientras Berlanga organizaba la secuencia en profundidad (lo que sucedía en segundo plano era casi más importante que lo que pasaba delante) García Sánchez no logra esa yuxtaposición de objetivos y decide cortar el plano y presentar la acción separada. El resultado, repetimos, es una pérdida de ritmo en muchas partes de la cinta con el riesgo de caer en el aburrimiento -en el que cae muchas veces-.


Es decir, la cinta se queda en un intento de emular aquellas geniales películas donde el humor negro y la acidez presidían la historia (aquí también la presiden, pero con menos sutileza, demasiado explícito, quizás por no tener que luchar contra la censura). También se aproxima a la trilogía de La Escopeta Nacional, en el sentido de incluir las fuerzas vivas de la ciudad de provincias y sus teje manejes de reparto de influencias (aprovechando nombramientos del alcalde falangista o la fortuna de un empresario vasco), pero solo se queda en eso, en una aproximación.

Donde sale más afortunado García Sánchez es en la simbología y en el drama. La presencia del aparato de televisión —su molesta instalación—, nos anuncia nuevos tiempos, mientras, el difunto (un republicano encubierto) representa al pasado. Tampoco es casualidad que el primer programa que sintoniza esta familia en pleno velatorio sea un documento sobre el Valle de los Caídos.

La película, por tanto, podríamos calificarla como irregular: con buenos golpes, salpicados de diálogos del mejor Azcona, pero con una puesta en escena no muy acertada y un resultado aburrido por momentos. Casi se podría aplicar el título (los muertos mejor no tocarlos) al hecho de haber adaptado una historia de Azcona sin el propio guionista supervisando el proyecto.

Ver Ficha de Los Muertos no se tocan, nene.





jueves, 3 de noviembre de 2011

FESTIVAL DE CINE EUROPEO DE SEVILLA 2011

Puntual, como todos los años en la primera semana de noviembre, arranca el Festival de Cine Europeo de Sevilla (SEFF’11). Ocho días (del 4 al 11) de repaso al mejor cine que se hace en el viejo Continente. Un certamen de referencia que agrupa cintas de calidad, películas de autor, documentales, cortos y demás material cinematográfico. Una fiesta para el cinéfilo en el corazón de Andalucía. Y nosotros tenemos la suerte de volver a asistir con acreditación de prensa, como corresponsal de muchocine.net, para contarles lo que da de sí el evento.



El SEFF, como decíamos en la anterior edición, es un festival vivo en permanente evolución. Continúa con ese espíritu, manteniendo las secciones habituales (ahora hablaremos de ellas), pero sorprendiendo con nuevas propuestas. De su extensa oferta de secciones y actividades destacan la atención que va a prestar el certamen al cine ruso. “Nuevo Cine Ruso (NCR)” es una muestra del último cine documental y de ficción producido en ese país con tanta tradición cinematográfica. Como parte integrante del interesante ciclo, habrá dos películas rusas compitiendo en la sección oficial por el Giraldillo de Oro. Mientras, de forma paralela, el festival homenajeará al director de cine Nikita Mikhalkov (autor de algunas muy recomendables películas como nuestra admirada Quemado por el sol y sus dos secuelas, y la también excelente Ojos Negros, entre otras),
el realizador estará presente en el certamen estrenando la tercera parte de su famosa trilogía y se podrán ver algunos de sus mejores filmes. Con “Russia in Short”, proyección de nuevos cortometrajes rusos, y la participación en el jurado de la sección oficial del director ruso Alexander Gutman (será el presidente del jurado) se completará la importante presencia del país de los zares en el SEFF.

Otras novedades en esta edición son: el reconocimiento a la obra del director israelí Amos Gitai, con una cuidada retrospectiva y la entrega del Premio de Honor del festival de este año; el homenaje a Nueva York por parte de Fernando Colomo, que además es el autor del cartel oficial de SEFF’11; y la mirada a los orígenes del séptimo arte, una sección nueva denominada Historia(s) del Cine (HDC), un regalo para los cinéfilos con proyecciones de documentales que tratan de la evolución del cine desde su creación.

Con respecto a los apartados habituales, prestaremos especial atención a la Sección Oficial (los que compiten por el Giraldillo de Oro) donde la esperada película de José Luis García Sánchez, Los Muertos no se tocan, nene (basada en la novela de Rafael Azcona) será el pistoletazo de salida. Nuestras preferencias también irán en otra dirección: la Sección EFA, la que reúne las mejores películas según la Academia del Cine Europeo. Cintas nominadas para competir en los premios anuales de esa institución. Allí se verán las caras directores tan importantes como Aki Kaurismaki, Milcho Manchevski o Bela Tarr, casi nada. Y no hay que olvidar que sus largometrajes lucharán por el premio del público, aquí en el SEFF.


En tono menor, pero también interesante, se sitúan las secciones EURIMAGES, películas cofinanciadas por el fondo europeo que lleva ese nombre; EURODOC, sección a concurso de documentales; y Eyes on Films (EOF), First Films First (FFF), dedicadas a las óperas primas que competirán por el premio al mejor director novel. Otros apartados como la habitual mirada al Panorama Andaluz, la atención al canal Arte, tanto en ficción como en documentales, las secciones Europa Junior, Tres culturas, Tarde de Toros, Short Matters (cortos aspirantes a los premios EFA), Mes de Danza, etc. Completan un programa que rebosa calidad y atrae por su diversidad.

Como es imposible verlo todo, nos centraremos en la Sección Oficial y en las cintas de la EFA (alguna película de EURIMAGES caerá). Lo haremos conscientes de que, probablemente, esta sea la única oportunidad de ver en el cine muchas de las películas que se presentan a concurso. Los problemas de distribución a los que se enfrentan directores y productores parecen insalvables hoy en día para la mayoría de ellos. Sirva de muestra un ejemplo: la ganadora del festival en la pasada edición (Son Of Babylon) acaba de estrenarse en España ahora, casi un año después. Del resto, salvo contadas excepciones, no hay noticias.

Al menos, para aquellos que no puedan acercarse a Sevilla, les prometemos que de algunas de las películas que se proyecten tendrán a su disposición, en estas páginas, una reseña; un testimonio de lo ocurrido en la gran pantalla a lo largo de esta semana mágica que ya comienza.



Ver la pasada edición: Festival de Cine Europeo de Sevilla 2010





lunes, 18 de agosto de 2008

MAMMA MIA ! (Phyllida Lloyd 2008)

Cuando nos disponemos a escribir nuestras impresiones acerca de una película siempre nos asalta la tentación de hacer el comentario de espaldas a la pantalla, de que la respuesta del público que asiste anónimo al espectáculo sea la base de nuestros argumentos a favor o en contra del filme. Si esta hubiera sido la opción elegida con Mamma mia! el veredicto habría sido muy favorable; el peso de los aplausos, los coros de los espectadores siguiendo las canciones y las risas generalizadas, habrían sido determinantes para considerar al largometraje como excelente. Pero si queremos ser sinceros con nosotros mismos -y con el lector-, si queremos cubrir de rigor nuestra crítica, hay que volverse hacia la proyección y analizarla desde el punto de vista cinematográfico. Si lo hacemos así veremos que la cinta no queda tan bien parada.



Gran parte de la culpa la tiene el siempre difícil proceso de adaptación. Los riesgos a la hora de pasar a la gran pantalla una obra escrita y diseñada para ser representada en un teatro, se acrecientan en el caso de una revista o de un musical. Y es que el cine amplifica los defectos de una historia insulsa. "Airear" una trama tan simplona como la de Mamma mia!, cuya única razón de ser es servir de base para unir en las tablas unos números musicales con otros, provoca la creación de un producto absurdo que hace que todo chirríe con él. Es cierto que la mayoría de los musicales tienen unos argumentos que no resisten ningún análisis serio, pero las buenas películas del género, procedan de Broadway o hayan sido diseñadas para el cine, tienen un ritmo de narración propio del elemento y la historia, por muy sencilla que sea, se encuentra enriquecida cinematográficamente hablando. Pensemos por ejemplo en La Corte del Faraón (Jose Luis García Sánchez, 1985), y en la habilidad de Rafael Azcona para contar una trama que fluye paralela a la famosa zarzuela.

Vemos otro fallo en el casting. No sólo porque Pierce Brosnan cante horriblemente mal, sino por el protagonismo de Meryl Streep en una obra que se le ha querido dar un empaque moderno. Un musical donde abundan los primeros planos y donde la cámara filma la coreografía desde dentro, lo que pide es la inclusión de una actriz desconocida -a ser posible cantante, dejémonos de experimentos-, madura y con todas las arrugas que se quieran en el rostro. Sinceramente, creo que la gran dama del melodrama, a pesar de realizar un notable trabajo, no encaja en la cinta de Phyllida Lloyd. Su constante exhibición puede que haya servido para darle un mayor tirón comercial a la película, pero no hace más que reflejar una decadencia física que podría haberse evitado.

¿Entonces qué es lo que provoca la favorable acogida de gran parte del público? (qué sí, que hay que tenerlo en cuenta) La respuesta no puede ser más sencilla: ABBA. Las canciones del grupo sueco se las sabe todo el mundo, son pegadizas, alegres y refrescantes; ideales para escucharlas en vacaciones mientras fuera de la sala caen más de treinta grados. "Waterloo", "Chiquitita" o "I Have a Dream", entre otras, son las responsables de que finalmente haya sucumbido a la tentación y me haya puesto a escribir con la pantalla a mis espaldas.

Ver Ficha de Mamma mia!

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