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lunes, 9 de marzo de 2009

COLABORACIÓN: Sentido y Sensiblidad (Sense and Sensibility de Ang Lee; 1.995)



La adaptación cinematográfica en 1.995 de la novela de Jane Austen Sentido y sensibilidad es una muestra más de la enorme versatilidad como cineasta del chino Ang Lee. El director sorpendió a todo el mundo cuando a mediados de la pasada década y siendo todavía un semidesconocido para el gran público occidental anunció su intención de llevar al cine la pieza de Austen, una de las obras maestras más reconocidas de la literatura inglesa de todos los tiempos. Y es que si uno lo piensa bien no puede haber nada más alejado de una sensiblilidad oriental como la de Lee que un drama romántico ambientado en la Inglaterra previctoriana de comienzos del XIX. Lee salió más que airoso del reto y contó para ello con la ayuda intestimable de la británica Enma Thompson, verdadero alma del film. La actriz no solamente nos brinda una interpretación prodigiosa sino que además firma un impecable guión , mericidísimamente recompensado en su día con el Oscar de la categoría.

En Sentido y sensibilidad Ang Lee no desaprovecha la oportunidad que le brinda el texto de Austen para mostrarnos las dificultades de amar plenamente cuando entran en juego las convenciones y la hipocresía social, uno de los argumentos recurrentes de su cine. Baste recordar al respecto que los protagonistas de El banquete de bodas, la película que abrió al director de par en par las puertas de Hollywood, acordaban unirse en un pactado matrimonio de conveniencia para cubrir las apariencias y el qué dirán. Acordémonos también ahora de aquel otro amor imposible surgido al pie de las colinas de Brokeback o del juego de pasiones prohibidas que se traían entre manos algunos de los personajes de Deseo, peligro. En este contexto podemos hallar la razón de ser de una adaptación como la que nos ocupa. El cine contemporáneo, el británico especialmente, ha encontrado un auténtico filón en la adaptación de las novelas de Jane Austen, aunque no parece que la de Lee deba englobarse dentro de esta moda o corriente.
Jane Austen publicó Sentido y sensiblidad en 1.811, aunque su primer borrador data de mucho tiempo atrás, de cuando la autora era todavía una jovencita. La obra responde a la estructura arquetípica de las novelas de Austen. Al igual que éstas la intriga narrativa es muy débil de modo que el verdadero interés radica en la minuciosa radiografía social y en el análisis psicológico que la autora hace de sus personajes, especialmente de los femeninos. Se ha dicho de Austen que es la primera escritora feminista de la historia tanto por su carácter inconformista como por sus propuestas de una educación racional para la mujer. Las heroinas de Austen son rebeldes, luchadoras a su manera y no se resignan al papel al que les ha relegado la sociedad de su tiempo. Nótese que el principal objetivo de la mujer en esta época y en este mundo tan cerrado era exclusivamente el de procurarse una buena boda y saber administrar bien su dote.
Las hermanas protagonistas de Sentido y sensibilidad logran finalmente burlar ese destino y acaban encontrando el amor verdadero no sin antes sortear los correspondientes convencionalismos sociales. Tras morir su padre, Elinor y Marianne Dasherwood pierden parte de su renta y son obligadas junto con su madre a abandonar la finca en la que han nacido que pasa a manos de su hermanastro John. Antes de abandonar el lugar ,Elinor descubre el amor en la persona del timido Edward Ferrars, cuñado de John que pasa unos días en la casa invitado por su hermana, aunque no se atreve a confesarle sus sentimientos. Por su parte, Marianne inicia una apasionada relación con el atractivo Willoughby ignorando el amor que el maduro coronel Brandon le profesa en secreto.
Como vemos, el eje sobre el que pivota la obra es el carácter antitético de sus dos protagonistas principales. Elinor, incapaz de transmitir sus sentimientos al hombre que ama, es la madurez, la discrección, el sentido; la sensibilidad, la pasión, el impulso se encarga de ponerlos Marianne. Su reacción ante una misma realidad es enfocada de maneras muy distintas desde el principio- obsérvese por ejemplo como encajan una y otra el hecho de sentirse al comienzo huéspedes en su propia casa o hacen frente a los odiosos chismorreos a los que continuamente se ven sometidas. Poco a poco, sin embargo, descubrimos que también hay algo de sentido en el personaje de Marianne e igualmente hay algo de pasión y sensibilidad en el de Elinor. Yal final, cuando ambas descubren el amor descubren también que la clave de su felicidad está en el equilibrio entre la razón y los sentimientos.
Ang Lee supo sacar de esta emblemática novela costumbrista uno de los más bellos melodramas de los últimos tiempos. El film ayuda además a consolidar un estilo muy particular y una preocupación por la puesta en escena que su autor perpetuará con el paso de los años en proyectos posteriores. Este segundo aspecto se hace indispensable en una película de época como ésta en la que además de una esmerada dirección artística destaca la magnífica partitura del compositor Patrick Doyle. Y por supuesto, tratándose de una producción made in England una de los puntos fuertes hay que encontrarlo en las excelencias de su reparto; no en vano Lee tiene a sus órdenes a lo más granado del cine y de la escena británica del momento, ¿Qué decir de las maravillosas Enma Thompson y Kate Winslet o del nunca bien ponderado Alan Rickman? Pero si hasta el soseras de Hugh Grant cumple con creces, leñe. Galardonada con el Oso de Oro a la Mejor Película en el Festival de Berlín de hace 14 años, Sentido y Sensibilidad sólo pudo obtener un Oscar de los siete a los que aspiraba. Aquel año los Académicos estuvieron más por la épica que por la lírica y acabaron dando su premio gordo al Braveheart de Mel Gibson. Tal vez sea un poco pronto para determinar si acertaron; el tiempo como siempre acabará dictando sentencia.


jueves, 24 de enero de 2008

BROKEBACK MOUNTAIN (Ang Lee, 2005)

Que las películas tienen vida propia es algo que no deja de sorprenderme. Una cinta, una vez estrenada, no para de evolucionar -y no me refiero a los sucesivos director's cut que tanto hartan-. Se encuentran sujetas al tiempo (algunas envejecen mal, otras ganan con el transcurrir de los años); vuelven a la actualidad si acaece algun hecho notable relacionado con alguien del equipo. Por ese motivo hasta se vuelven legendarias y suben inesperadamente su caché.

Puede que algo de esto le suceda a Brokeback Mountain gracias al fallecimiento, a una edad temprana -a esa que convierten en mitos a los actores- de uno de sus protagonistas, Heath Ledger. Mientras se produce la metamorfosis yo sigo opinando lo mismo que hace dos años:



"El film de Ang Lee, autor de obras como Sentido y Sensibilidad,Tigre y Dragón o la excelente La tormenta de hielo, partía como favorito en todas las quinielas para los oscar del 2005. Sinceramente, aún no me explico como tenía tantas nominaciones. Y es que la película de Ang Lee no merecía más que un leve aplauso. ¿Por qué? Pues entre otras razones por el oportunismo comercial de director y productores que veían un filón en el tema que trata (tema que por otro lado ha sido reflejado en multitud de cintas europeas y americanas independientes sin tanto bombo).

Si nos abstraemos de la temática homosexual y nos centramos en la historia de amor entre dos personas, que creo que es lo que deberíamos hacer, entonces nos daremos cuenta de que se trata de una historia simplona, con un par de escenas especialmente emotivas, distribuidas estratégicamente a lo largo de una trama que podría haberse contado en media hora. No en vano se trata de la adaptación de un relato corto -menos mal que el original no era "Guerra y Paz" porque entonces estaríamos hablando del record Guiness al film de mayor duración-. En vez de acomodar el metraje a la película, lo que Lee ha hecho es justo lo contrario, introducir de forma más que forzada escenas repetitivas y subtramas absurdas, para poder contar la historia en dos horas largas, larguísimas. Así podemos ver los encuentros entre los dos protagonistas, una y otra vez, sin añadir nada a lo ya contado; o nos presentan secuencias, sin ninguna continuación posterior, entre padres e hijos o entre maridos y mujeres. Ese es el motivo por el que los personajes secundarios se encuentran desdibujados, como si pertenecieran a otra película, en una sinrazón cinematográfica.



Por si eso no fuera poco, nuestro oscarizado director nos inunda de planos idénticos, como aquellos en los que los amantes agachan la cabeza, escondiendo su rostro con sus sombreros tejanos, o los paisajes bucólicos, que aunque funcionan bien los primeros veinte minutos, se vuelven "cansinos" el resto del tiempo y no añaden nada nuevo al drama al que asistimos. Todo lo contrario que sucede en una película del mismo género, que he revisado hace muy poco, y que se ha convertido en una de mis favoritas. Me refiero a Llega un jinete libre y salvaje (Comes a Horseman de Alan J. Pakula, 1978). Allí los paisajes y las escenas de los vaqueros junto al ganado complementan muy adecuadamente a la acción. Los cowboys persiguiendo a las reses entre los árboles de un intrincado bosque es de lo más hermoso que he visto en un western. Y es que la relación de amor entre los protagonistas (Jane Fonda, James Caan) era así de complicada. Mas le valdría a Lee haber visto ese largometraje y haber hecho algo parecido. Desgraciadamente no ha sido así."


Ver Ficha de Brokeback Mountain.
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