
La adaptación cinematográfica en 1.995 de la novela de Jane Austen Sentido y sensibilidad es una muestra más de la enorme versatilidad como cineasta del chino Ang Lee. El director sorpendió a todo el mundo cuando a mediados de la pasada década y siendo todavía un semidesconocido para el gran público occidental anunció su intención de llevar al cine la pieza de Austen, una de las obras maestras más reconocidas de la literatura inglesa de todos los tiempos. Y es que si uno lo piensa bien no puede haber nada más alejado de una sensiblilidad oriental como la de Lee que un drama romántico ambientado en la Inglaterra previctoriana de comienzos del XIX. Lee salió más que airoso del reto y contó para ello con la ayuda intestimable de la británica Enma Thompson, verdadero alma del film. La actriz no solamente nos brinda una interpretación prodigiosa sino que además firma un impecable guión , mericidísimamente recompensado en su día con el Oscar de la categoría.
En Sentido y sensibilidad Ang Lee no desaprovecha la oportunidad que le brinda el texto de Austen para mostrarnos las dificultades de amar plenamente cuando entran en juego las convenciones y la hipocresía social, uno de los argumentos recurrentes de su cine. Baste recordar al respecto que los protagonistas de El banquete de bodas, la película que abrió al director de par en par las puertas de Hollywood, acordaban unirse en un pactado matrimonio de conveniencia para cubrir las apariencias y el qué dirán. Acordémonos también ahora de aquel otro amor imposible surgido al pie de las colinas de Brokeback o del juego de pasiones prohibidas que se traían entre manos algunos de los personajes de Deseo, peligro. En este contexto podemos hallar la razón de ser de una adaptación como la que nos ocupa. El cine contemporáneo, el británico especialmente, ha encontrado un auténtico filón en la adaptación de las novelas de Jane Austen, aunque no parece que la de Lee deba englobarse dentro de esta moda o corriente.
Jane Austen publicó Sentido y sensiblidad en 1.811, aunque su primer borrador data de mucho tiempo atrás, de cuando la autora era todavía una jovencita. La obra responde a la estructura arquetípica de las novelas de Austen. Al igual que éstas la intriga narrativa es muy débil de modo que el verdadero interés radica en la minuciosa radiografía social y en el análisis psicológico que la autora hace de sus personajes, especialmente de los femeninos. Se ha dicho de Austen que es la primera escritora feminista de la historia tanto por su carácter inconformista como por sus propuestas de una educación racional para la mujer. Las heroinas de Austen son rebeldes, luchadoras a su manera y no se resignan al papel al que les ha relegado la sociedad de su tiempo. Nótese que el principal objetivo de la mujer en esta época y en este mundo tan cerrado era exclusivamente el de procurarse una buena boda y saber administrar bien su dote.
Las hermanas protagonistas de Sentido y sensibilidad logran finalmente burlar ese destino y acaban encontrando el amor verdadero no sin antes sortear los correspondientes convencionalismos sociales. Tras morir su padre, Elinor y Marianne Dasherwood pierden parte de su renta y son obligadas junto con su madre a abandonar la finca en la que han nacido que pasa a manos de su hermanastro John. Antes de abandonar el lugar ,Elinor descubre el amor en la persona del timido Edward Ferrars, cuñado de John que pasa unos días en la casa invitado por su hermana, aunque no se atreve a confesarle sus sentimientos. Por su parte, Marianne inicia una apasionada relación con el atractivo Willoughby ignorando el amor que el maduro coronel Brandon le profesa en secreto.
Como vemos, el eje sobre el que pivota la obra es el carácter antitético de sus dos protagonistas principales. Elinor, incapaz de transmitir sus sentimientos al hombre que ama, es la madurez, la discrección, el sentido; la sensibilidad, la pasión, el impulso se encarga de ponerlos Marianne. Su reacción ante una misma realidad es enfocada de maneras muy distintas desde el principio- obsérvese por ejemplo como encajan una y otra el hecho de sentirse al comienzo huéspedes en su propia casa o hacen frente a los odiosos chismorreos a los que continuamente se ven sometidas. Poco a poco, sin embargo, descubrimos que también hay algo de sentido en el personaje de Marianne e igualmente hay algo de pasión y sensibilidad en el de Elinor. Yal final, cuando ambas descubren el amor descubren también que la clave de su felicidad está en el equilibrio entre la razón y los sentimientos.
Ang Lee supo sacar de esta emblemática novela costumbrista uno de los más bellos melodramas de los últimos tiempos. El film ayuda además a consolidar un estilo muy particular y una preocupación por la puesta en escena que su autor perpetuará con el paso de los años en proyectos posteriores. Este segundo aspecto se hace indispensable en una película de época como ésta en la que además de una esmerada dirección artística destaca la magnífica partitura del compositor Patrick Doyle. Y por supuesto, tratándose de una producción made in England una de los puntos fuertes hay que encontrarlo en las excelencias de su reparto; no en vano Lee tiene a sus órdenes a lo más granado del cine y de la escena británica del momento, ¿Qué decir de las maravillosas Enma Thompson y Kate Winslet o del nunca bien ponderado Alan Rickman? Pero si hasta el soseras de Hugh Grant cumple con creces, leñe. Galardonada con el Oso de Oro a la Mejor Película en el Festival de Berlín de hace 14 años, Sentido y Sensibilidad sólo pudo obtener un Oscar de los siete a los que aspiraba. Aquel año los Académicos estuvieron más por la épica que por la lírica y acabaron dando su premio gordo al Braveheart de Mel Gibson. Tal vez sea un poco pronto para determinar si acertaron; el tiempo como siempre acabará dictando sentencia.