Pinchar en la tabla para verla mejor (las películas en rojo no son necesariamente las mejores, son las que se comentan más abajo)

Comentarios de algunas de las cintas recomendadas:
Lanza Rota (Broken Lance de Edward Dmytryk, 1952). Spencer Tracy, Richard Widmark, Robert Wagner. (Canal 9, viernes 7 a las 17:45)Más que correcto western de Edward Dmytryk, de los llamados psicológicos. Es la segunda adaptación de la novela "House of Strangers" (la primera corresponde a Joseph L. Mankiewicz), pero en clave de película del oeste. El autor, Philip Yordan, ganó el oscar por el estupendo guión… leer más
Sombrero de Copa (Top Hat de Mark Sandrich, 1935). Fred Astaire, Ginger Rogers. (Castilla-La Mancha TV 2, sábado 8 a las 00:30)
Posiblemente estamos ante el mejor de los musicales que realizó el excelente director Mark Sandrich con la pareja Astaire-Rogers -le sigue muy de cerca La alegre divorciada (The Gay Divorcee, 1934)-. La conocida trama chico conoce a chica, chico se enamora de chica, chico pierde o se enfada con chica y finalmente ambos vuelven a juntarse, está mejor desarrollada aquí que en el resto de las películas de Sandrich. Pero eso casi es lo menos importante en esta delicia de largometraje donde podemos disfrutar de los conocidos números “Top Hat”, con un Astaire en plena forma; el legendario “Cheek to Cheek”, que bailan juntos Ginger Rogers y Fred Astaire, y que se ha convertido en una de las secuencias más homenajeadas por otras películas, musicales o no; o del celebre “Piccolino”, apoteosis final de todos los actores. Entre el decorado, maravillosamente nada creíble, y los números musicales, esta película nos hará sentirnos bien con nuestras parejas, familiares, amigos y con el mundo en general.
Dead Man (Jim Jarmusch, 1995). Johnny Deep, Gary Farmer. (Televisión de Galicia, domingo 9 a las 02:15)
Jim Jarmusch se adentra en uno de los géneros más cinematográficos que existen para celebrar (no sabemos si de forma intencionada) el centenario del propio cine. Lo que consigue el director norteamericano –el más “europeo” de ellos- es otra obra personal. Y lo hace narrando la historia de William Blake, un contable con nombre de poeta británico, que nada más llegar al Salvaje Oeste se ve envuelto en un crimen pasional. El joven, herido en el tiroteo, huye de la justicia y de los cazadores de recompensas que lo acusan de los crímenes. A partir de ahí, comienza una persecución en la que Blake desarrolla una increíble capacidad de matar a todo aquel que se cruza por su camino. La sospecha de que el personaje está muerto (mucha culpa la tiene el propio título) no abandona al espectador a lo largo de todo el metraje.
Para contar esta película singular el realizador utiliza una fotografía en blanco y negro. El resultado expresionista realza el carácter oscuro de la trama, donde el tradicional filme crepuscular se torna en irreal y fantasmagórico. La transición de la vida a la muerte por parte del protagonista (Johnny Deep, en un evidente casting, parece prestado de una de las cintas de Tim Burton) es la perfecta excusa para construir un western de itinerario. Pero también de aprendizaje. Y es que el viaje terminal de Blake arranca cuando aparece el indio Nobody (Gary Farmer, que volverá a repetir personaje en Ghost Dog, 1999), un extraño guía que “habla alto sin decir nada” y que está convencido de que Blake es la reencarnación del escritor inglés.

En Dead Man la palabra es importante, como en todas las cintas de Jarmusch; pero también la música: Neil Young, encargado de la banda sonora, consigue, con prácticamente un único solo de guitarra, amplificar la ya de por sí alucinante atmósfera. Un par de años más tarde Jarmusch le agradecerá su colaboración rodando un magnífico documental: El Año del Caballo (Year of The Horse, 1997).
En mi opinión, con esta sorprendente cinta, Jarmusch realiza su particular “Séptimo Sello”. Las similitudes con la influyente película de Bergman son abundantes: El carácter itinerante del largometraje a través de un espacio salvaje; las conversaciones entre Nobody y Blake, con la muerte presente en cada una de ellas; y la enfermedad. En este caso la peste es sustituida por el propio hombre blanco. Sus males han contagiado a los indígenas desde su llegada. Su presencia, y la violencia que genera, han cambiado para siempre la vida de los nativos.
Atención a Dead Man, y a su evolución. Por todo lo expuesto puede pasar de ser una película experimental, minoritaria, si se quiere de culto, a ser una obra importante dentro de la filmografía de Jarmusch y, por extensión, de todo el panorama cinematográfico moderno.
Sombrero de Copa (Top Hat de Mark Sandrich, 1935). Fred Astaire, Ginger Rogers. (Castilla-La Mancha TV 2, sábado 8 a las 00:30)Posiblemente estamos ante el mejor de los musicales que realizó el excelente director Mark Sandrich con la pareja Astaire-Rogers -le sigue muy de cerca La alegre divorciada (The Gay Divorcee, 1934)-. La conocida trama chico conoce a chica, chico se enamora de chica, chico pierde o se enfada con chica y finalmente ambos vuelven a juntarse, está mejor desarrollada aquí que en el resto de las películas de Sandrich. Pero eso casi es lo menos importante en esta delicia de largometraje donde podemos disfrutar de los conocidos números “Top Hat”, con un Astaire en plena forma; el legendario “Cheek to Cheek”, que bailan juntos Ginger Rogers y Fred Astaire, y que se ha convertido en una de las secuencias más homenajeadas por otras películas, musicales o no; o del celebre “Piccolino”, apoteosis final de todos los actores. Entre el decorado, maravillosamente nada creíble, y los números musicales, esta película nos hará sentirnos bien con nuestras parejas, familiares, amigos y con el mundo en general.
Dead Man (Jim Jarmusch, 1995). Johnny Deep, Gary Farmer. (Televisión de Galicia, domingo 9 a las 02:15)Jim Jarmusch se adentra en uno de los géneros más cinematográficos que existen para celebrar (no sabemos si de forma intencionada) el centenario del propio cine. Lo que consigue el director norteamericano –el más “europeo” de ellos- es otra obra personal. Y lo hace narrando la historia de William Blake, un contable con nombre de poeta británico, que nada más llegar al Salvaje Oeste se ve envuelto en un crimen pasional. El joven, herido en el tiroteo, huye de la justicia y de los cazadores de recompensas que lo acusan de los crímenes. A partir de ahí, comienza una persecución en la que Blake desarrolla una increíble capacidad de matar a todo aquel que se cruza por su camino. La sospecha de que el personaje está muerto (mucha culpa la tiene el propio título) no abandona al espectador a lo largo de todo el metraje.
Para contar esta película singular el realizador utiliza una fotografía en blanco y negro. El resultado expresionista realza el carácter oscuro de la trama, donde el tradicional filme crepuscular se torna en irreal y fantasmagórico. La transición de la vida a la muerte por parte del protagonista (Johnny Deep, en un evidente casting, parece prestado de una de las cintas de Tim Burton) es la perfecta excusa para construir un western de itinerario. Pero también de aprendizaje. Y es que el viaje terminal de Blake arranca cuando aparece el indio Nobody (Gary Farmer, que volverá a repetir personaje en Ghost Dog, 1999), un extraño guía que “habla alto sin decir nada” y que está convencido de que Blake es la reencarnación del escritor inglés.

En Dead Man la palabra es importante, como en todas las cintas de Jarmusch; pero también la música: Neil Young, encargado de la banda sonora, consigue, con prácticamente un único solo de guitarra, amplificar la ya de por sí alucinante atmósfera. Un par de años más tarde Jarmusch le agradecerá su colaboración rodando un magnífico documental: El Año del Caballo (Year of The Horse, 1997).
En mi opinión, con esta sorprendente cinta, Jarmusch realiza su particular “Séptimo Sello”. Las similitudes con la influyente película de Bergman son abundantes: El carácter itinerante del largometraje a través de un espacio salvaje; las conversaciones entre Nobody y Blake, con la muerte presente en cada una de ellas; y la enfermedad. En este caso la peste es sustituida por el propio hombre blanco. Sus males han contagiado a los indígenas desde su llegada. Su presencia, y la violencia que genera, han cambiado para siempre la vida de los nativos.
Atención a Dead Man, y a su evolución. Por todo lo expuesto puede pasar de ser una película experimental, minoritaria, si se quiere de culto, a ser una obra importante dentro de la filmografía de Jarmusch y, por extensión, de todo el panorama cinematográfico moderno.


