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jueves, 12 de junio de 2008

SILENCIO SE... GRABA (Semana del 13 al 19 de junio de 2008)

Continuamos con nuestra sección semanal no sin antes hacer algunas consideraciones, sobre todo para aquellos que han maldecido a la tabla (yo también lo hago) por sus inexactitudes.

En primer lugar, no figuran todas las películas recomendables debido a varias circunstancias: las cadenas programan y desprograman a su antojo y muchos canales no adelantan las películas hasta uno o dos días antes, debido a la contraprogramación o a que ni ellas mismas lo saben. Por ejemplo, Canal 9 emitió, la noche del viernes pasado La Misa ha terminado (de la que hemos hablado hace poco en este blog) y Su alteza el ladrón (una muy buena cinta de aventuras), sin embargo, en donde yo obtengo la información, esas películas no figuraban todavía el jueves.

En segundo lugar, el horario es más volátil que la Bolsa en estos días. Tanto es así que, por ejemplo, el filme que emitía La 2 el pasado sábado, Cuna de Héroes, comenzó casi media hora más tarde; ¿resultado? en mi caso adiós a la grabación, era una de las que no tenía -y sigo sin tener-.

Bueno a pesar de estos inconvenientes, aquí viene la tabla para la semana entrante, así que shhhh, porque: Silencio se... graba.

Pinchar en la tabla para verla mejor.




La Bella y la Bestia (La Belle et la Bete de Jean Cocteau, 1946) Josette Day, Jean Marais, Marcel André.
Se trata de la mejor adaptación del clásico cuento infantil de Madame Leprince de Beaumont (le sigue de cerca la versión de Disney de 1992). Los decorados de Christian Berard y la fotografia de Henri Alekan contribuyen a que Cocteau haga un relato surrealista de gran riqueza visual. Un filme extraordinario, mucho más que una simple version infantil. El protagonista es Jean Marais, actor fetiche de Cocteau -y amante- , que aquí hace un triple personaje. No le va a la zaga Josette Day (Bella). La historia, ya conocida, es la de una doncella que no duda en irse a vivir con una bestia para salvar la vida de su padre. ¿Es posible enamorarse de alguien cuyo aspecto exterior sea tan repulsivo?

Space Cowboys (Clint Eastwood, 2000) Clint Eastwood, Tomy Lee Jones, Donald Sutherland, James Garner.
Con este largometraje de ciencia-ficción voy a intentar contenerme. Y es que quiero ser objetivo. Así que sólo unos breves apuntes, para nada acalorados. En primer lugar un mensaje para aquellos directores y productores especialistas en cine comercialoide y en teoría de “entretenimiento”. Les quiero aconsejar lo siguiente, que se hagan con un dvd de ésta cinta de Clint Eastwood (sólo el apellido ya me da escalofrios) que la vean una y otra vez, que tomen apuntes en una libreta y que pongan el siguiente título en la cubierta “Cómo hacer una película comercial de calidad”. Para los que aún no la hayan visto: Que se preparen a disfrutar del espectáculo, que admiren a grandes actores, algunos de otro tiempo sí, pero grandes, enormes actores. Que vean como los efectos especiales forman parte de un filme y no son los protagonistas de él. Que saboreen las panorámicas y los largos planos como el del final (espectacular, ya veréis como cuando acabe no resistiréis la tentación de rebobinar la cinta o darle al dvd para atrás, para ver el plano de nuevo). Que aprecien esta aventura donde un grupo de amigos se enfrentan a un problema, a veces con humor, pero siempre con determinación, y donde Eastwood (otra vez el escalofrio) nos propone unos valores morales como los de la lealtad, la amistad o el amor, en un filme fiel heredero de las historias que narraba otro clásico como él, me refiero a Hawks, claro. Creo que he sido objetivo y nada acalorado ¿no?

Haz lo que debas (Do The Right Thing de Spike Lee, 1989) Spike Lee, John Turturro, Danny Aiello.
La obra maestra de Spike Lee, centrada en el problema racial junto a las otras dos excelentes películas (Fiebre salvaje y, en menor medida, Mo Better Blues). Trata de la vida en un barrio de Brooklyn (un personaje más) donde los jovenes sin trabajo se quejan de todo lo que les rodea sin aportar ninguna solución. Donde el anciano borrachin, pero de buen corazón, es el único con sentido común. Una película coral con el propio Spike Lee en el papel de un muchacho que trabaja en una Pizzeria -el unico reducto blanco en todo el barrio-, intransigente y racista como los propietarios del local. En este ambiente tensionado basta que surja una chispa para que todo explote... Historia contada a modo de fábula, donde el humor es importante, donde los colores reflejan el estado de ánimo de los personajes, y donde las teorías de cómo hacer frente al problema racial son expuestas por el propio Lee, subrayándolas al final con las palabras de Martin Luther King y Malcom X; personalidades muy diferentes con soluciones muy diferentes, como podrá comprobar el espectador. ¿Hay que elegir una de las dos?

El Misterio Von Bulow (Reversal of Fortune de Barbet Schroeder, 1990) Jeremy Irons, Glen Close, Annabella Sciorra.
Basada en hechos reales, esta cinta del, primero productor, Barbet Schroeder es la de mayor éxito del director y del actor Jeremy Irons que consigue un oscar por su interpretación. Curiosa en su estructura (hay que tener cuidado al decir "original") al estar narrada en flashback por una mujer en coma; de la misma forma que El Crepusculo de los dioses o Atrapado por su pasado", donde la conducción de la película se ejercía desde la tumba o cerca de ella. Destaca el buen trabajo del ambiguo Irons y de la histerica Close, así como el vestuario y mobiliario de la familia protagonista, más propio del siglo XIX que de la época actual donde se desarrolla la historia.

miércoles, 16 de abril de 2008

LA FAMILIA TERRIBLE (Les Parents Terribles de Jean Cocteau, 1948)

También conocida en España como Los padres terribles, esta excelente película es una adaptación de la obra de teatro homónima del propio Jean Cocteau. El director lejos de disimular el origen de la cinta muestra su pasión por las tablas incluyendo un escenario en los créditos y levantando el telón cuando arranca la película -hasta se escuchan los tres golpes de rigor que anuncian el comienzo de la función-.



Pero no nos engañemos, lo que viene a continuación es cine con mayúsculas. Cocteau se encarga de demostrarlo con una sucesión de planos imposibles, con un estilo que recuerda mucho al cine barroco de Orson Welles y que da el tono correcto a una complicada trama: una familia compuesta por un matrimonio, su único hijo y la hermana de la mujer, viven en un apartamento asfixiante -“el carromato” como lo llaman ellos-. Las relaciones entre ellos nos anuncian el drama: el hijo (Jean Marais, en la vida real amante del propio Cocteau) con complejo de Edipo incluido, está enamorado de la amante de su padre sin saberlo; la tía, resentida por no haberse podido casar con su cuñado, maneja los hilos de todos los personajes (insuperable Gabrielle Dorziat); y la madre, egoísta hasta el final, quiere ser el centro de todo (Yvonne de Bray).

Con estos mimbres Cocteau hace un cesto de lo más original; Gabrielle Dorziat nos da una pista cuando, al enterarse del triangulo hijo-amante-padre, que reproduce el ya existente esposa-marido-cuñada, exclama: “No sé si es un drama o un vodevil”. Y es que el genial realizador hace uso de esta forma de teatro popular para desdramatizar la acción introduciendo elementos de comedia con puertas que se abren y cierran por doquier.


Uno de los puntos fuertes de la cinta es la dirección de actores. Si alguien nos dijese antes de ver la película que el Jean Marais de Orfeo (Orphée, 1950) o de La Bella y la Bestia (La Belle et la bête, 1946), con 35 años, iba a hacer de niño mimado no nos lo creeríamos, sin embargo hace uno de los papeles de su vida. La gran Josette Day no le va a la zaga y Marcel André también se encuentra a la misma altura de los anteriores (los tres, compañeros de reparto en la citada La Bella y la Bestia). Pero lo que sin duda marca la diferencia en cuanto a interpretación es el duelo Gabrielle Dorziat e Yvonne de Bray (a quien Cocteau dedicó la película).

Otro de los aciertos -para mí lo mejor del filme- es la puesta en escena. El filme se estructura en secuencias donde los personajes interaccionan entre sí por parejas. Así, tenemos escenas donde discuten las dos hermanas, el hijo y la madre, el matrimonio o los amantes. Para resaltar los momentos de tensión, Cocteau realiza un montaje a base de primeros planos. Lo que hace es jugar con los rostros de forma que los encuadra uno enfrente de otro, los dos en diagonal o incluso uno sobre otro para conseguir el efecto dramático deseado. Un plano fantástico, cuando Marais le confiesa a su madre que está enamorado, puede servir de ejemplo: él se encuentra detrás de ella y justo en ese momento el director coloca la cámara de tal forma que vemos la boca del hijo sonriente, hablando sin parar, y justo debajo los ojos entristecidos de la celosa madre. Impresionante.

En resumen creo que si alguien se atreve con el reto de llevar a la gran pantalla una obra de teatro debería revisar esta adaptación, esta obra maestra de Jean Cocteau que, insisto, no reniega de su origen, como lo demuestra en un brillante (no lo voy a revelar) plano final.

Ver Ficha de La Familia Terrible

jueves, 13 de marzo de 2008

EL AMOR (L'Amore de Roberto Rossellini, 1948)

Hace unos pocos días (el 7 de marzo) se cumplían cien años del nacimiento de una de las más grandes actrices que ha dado el cine italiano –si no la más grande-, me refiero a Anna Magnani. Para recordarla nada mejor que comentar una película que era precisamente eso, un homenaje a la propia estrella. Vamos a hablar de El Amor, de Roberto Rossellini, un largometraje compuesto por dos cortos, con sendas historias independientes, ambos interpretados por la Magnani.




El primero se titula Una voz humana y está basado en la obra de teatro de Jean Cocteau. Es un monólogo a cargo de la actriz, donde demuestra lo que era capaz de hacer ante la cámara. Aquí Rossellini se deja llevar por el amor que sentía sobre Anna Magnani y nos regala sucesivos primeros planos de un rostro potente, de rasgos mediterráneos, de perfil griego inconfundible. La interpretación parece improvisada y da la impresión de que el operador ha recibido la orden de seguir a la actriz, que se mueve a su antojo por el decorado.

El riesgo de caer en la monotonía, que provoca el diálogo a cargo de un solo personaje hablando por teléfono con su ex-pareja, y el hecho de contar con un solo interior: su propia habitación, lo soluciona Rossellini estructurando el corto en tres fases. Cada una corresponde a una llamada telefónica: la primera sirve de introducción; la segunda desarrolla la historia y es reveladora en cuanto a su contenido; y la última resuelve el drama. También el decorado se aleja de la redundancia al alternar secuencias con la actriz en la cama - agarrada al auricular y al hilo telefónico, como si su vida dependiera de la continuidad del cable- con otras transitando por la habitación. La falta de personajes también se ve solventada cuando el genial director, en un momento determinado, hace que Anna Magnani se desdoble, gracias a la utilización estratégica de espejos en el decorado.

La segunda parte, titulada El Milagro, tiene un claro parentesco con el cine religioso y anticipa el estilo que vendrá de la mano de Pasolini. Aquí, la actriz encarna a Nanni (un guiño a la propia Magnani, ya que el nombre por el que se le conocía cariñosamente era el de Nannarella) una indigente que se queda embarazada y culpa de ello a lo que cree ha sido un milagro de San José –interpretado por el propio guionista: Federico Fellini-. Las referencias al Nuevo y Viejo Testamento son continúas. El Pecado Original, La Anunciación, El Nacimiento, El Domingo de Pascua o La Pasión de Cristo son algunas de las simbologías que pueden apreciarse de forma directa; sin apenas disimulo. Esto provocó un debate acalorado en Estados Unidos, donde tacharon a la película de blasfema. La polémica se resolvió con un dictamen de la Corte Suprema a favor de la cinta y de la libertad de expresión; fue una decisión histórica ya que a partir de El Amor, en Estados Unidos, las películas son amparadas por la Primera Enmienda, igual que los libros o la prensa.


Si el amor del personaje de la primera historia es evidente –y de ahí el título genérico del filme- el enamoramiento al que se refiere la segunda parte puede verse en un doble sentido: en el ya comentado espiritual y religioso; o en el sentimiento a cargo del propio director por su amante en esa época. De hecho hay un subtítulo en los créditos que dice algo así:”En homenaje al arte de Anna Magnani”. La relación apasionada entre el cineasta y la actriz sólo finalizó por causa mayor: por la aparición de Ingrid Bergman en la vida de Rossellini. Anna Magnani nunca se repuso del desengaño y hasta se sacó de la manga un largometraje (Vulcano de William Dieterle, 1950), celosa por la interpretación de su rival en Stromboli (Stromboli, Terra di Dio de Roberto Rossellini, 1949). Y eso que ganó el cine: hoy tenemos dos películas con los famosos volcanes como telón de fondo –la de Rossellini es sensiblemente mejor-; todo gracias a un despecho amoroso.

Así era el carácter de una actriz que marcaba a los personajes que interpretaba; que les entregaba tanta fuerza que traspasaba la pantalla. Una estrella que se mantendrá cien años más en el recuerdo de las generaciones futuras. Nannarella: no te olvidamos.

Ver Ficha de El Amor


Antes de finalizar me gustaría aprovechar las referencias a la Semana Santa de L'Amore para despedirme momentáneamente por motivos vacacionales, y para desearos que paséis unos merecidos días de descanso. Un abrazo y hasta la vuelta.

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