5.2.2. Tambores lejanos (Distant Drums de Raoul Walsh, 1951).
El año 1951
significó para Walsh el comienzo del fin de la estabilidad en su carrera como
director, hasta ese momento asociada a la Warner Brothers. Su contrato de larga
duración con la compañía se había extinguido al terminar Camino de la horca. Ya sólo le unía al estudio el compromiso de
filmar una cinta más, Tambores lejanos,
antes de comenzar un largo recorrido por los diferentes estudios a base de
similares contratos temporales —de un solo filme—, en lo que ya fue su última
etapa como realizador. Una situación que llegó a ser la habitual en los
cineastas de la época, fruto de los cambios que surgieron en Hollywood al finalizar
la década de los cuarenta, y que ya se ha comentado suficientemente.
En realidad, Distant Drums fue producida por United States Pictures mientras que la Warner se encargó únicamente de la distribución. Un acuerdo al que llegaron Niven Busch, autor de la historia original, y Milton Sperling, productor de United States Pictures y, a la sazón, de la película. La operación era semejante a la efectuada por Busch con Perseguido,[1] en donde también se encargó del guion. Para el libreto de Distant Drums, Niven Busch adaptó la novela “Fort Everglades”, de Frank G. Slaughter con la intención de llevarla descaradamente al terreno de la película de Walsh, Objective, Burma! Así, entre Busch y su colega Martin Rackin,[2] confeccionaron un guion que no era otra cosa que un remake de la cinta protagonizada por Errol Flynn, algo parecido a lo que Hawks y Leigh Brackett hicieron con El Dorado y Río Lobo, es decir una versión encubierta de la película original, con el atractivo, eso sí, de cambiar del género bélico al western. Para la Warner, participar en un remake ya hemos visto que era una cosa bastante normal; para Walsh también. Por ambas razones, por partir de una trama que le era familiar y por la experiencia del director en traspasar historias entre géneros, la película era ideal para que la dirigiera él.
Distant Drums narra las aventuras del
capitán Wyatt (Gary Cooper) y su destacamento de soldados estadounidenses en el
territorio hostil de los seminolas, unos indios de Florida especialmente
combativos y peligrosos. Wyatt consigue adentrarse en las líneas enemigas
gracias al apoyo de la marina, en concreto del teniente Tufts (Richard Webb).
El oficial naval aporta una embarcación para atravesar el lago que los lleve a
las cercanías de una antigua fortaleza española. La misión de Wyatt será
destruir el fuerte y de esta forma impedir que se distribuyan las armas a los
nativos; todo para facilitar la invasión del general Zachary Taylor que se
dispone a pacificar la región. En un principio, la operación sale según lo planeado:
destruyen la fortaleza y liberan a unos prisioneros de los traficantes de
armas, entre ellos a Judy Beckett (Mari Aldon), una mujer de oscuro pasado que
desea vengarse de su expareja. Cuando el destacamento va a ser evacuado por la
embarcación, Wyatt y sus hombres son sorprendidos por los indios y tienen que
abortar el rescate. No les queda más remedio que atravesar los Everglades en un
duro camino hacia casa. Wyatt divide a sus fuerzas para tener alguna
posibilidad de sobrevivir, pero la mitad de su grupo es aniquilado por los
indios. Hostigados el resto por los seminolas, pero también por el entorno
asfixiante de la selva y por sus habitantes, cocodrilos, serpientes, etc., los
soldados son diezmados, pero consiguen llegar a la isla donde vive Wyatt. Se
atrincheran en la playa, pero por la noche son atacados por exploradores
nativos y al alba se disponen a la batalla final, seguros de su muerte. Wyatt
salva momentáneamente a sus hombres después de derrotar al jefe de los indígenas
en un duelo en la laguna. Este hecho coincide con la invasión del general
Taylor y pone a salvo definitivamente a los pocos supervivientes..
La historia
descansa en una trama bien conocida, la que cuenta la epopeya protagonizada por
un grupo de intrépidos exploradores que, obligados por las circunstancias,
abren nuevas vías de comunicación a través de un territorio salvaje. Pensamos en Paso al Noroeste de
Vidor, pero también en las posteriores Horizontes Azules (The Far Horizons, 1955)
de Rudolph Maté y Río de sangre de
Howard Hawks. Si con estas cintas, decimos, comparte el tono épico, el
argumento de Distant Drums es
evidente que ha sido extraído del de Objective, Burma!; tanto, que nos parece más cercana la relación entre estos dos
filmes que la existente entre Colorado Territory, que sí es un remake
admitido, y High Sierra.
Leer el capítulo desde el inicio.
[1] Sólo
que en Pursued la Warner Brothers
además de encargarse de la distribución también financió la producción de la
película junto a United States Pictures.
[2]
Martin Rackin ya había sido guionista de otra película de Walsh: Fighter Squadron; y también escribió el
libreto de Sin Conciencia (The Enforcer de Bretaigne Windust, 1951)
que, aunque no acreditada, sí fue finalizada por Walsh.


