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jueves, 25 de septiembre de 2008

SILENCIO SE... GRABA (Semana del 26 de septiembre al 2 de octubre de 2008)

La caída de películas es más abundante que la de hojas en estos primeros días de otoño, mi estación preferida. Según en qué comunidades, vamos a poder ver -y grabar- cintas tan buenas como la de aventuras de Tourneur; dos del inteligente Nanni Moretti; la excelente película de Scorsese, secuela de El Buscavidas; o una perla de Jean Renoir. Aquí van todas las recomendadas:


Pinchar en la tabla para verla mejor (las películas en rojo no son necesariamente las mejores, son las que se comentan más abajo)



Comentarios de algunas de las cintas recomendadas:

La Vida y nada más (La Vie et rien d’autre de Bertrand Tavernier, 1989). Philippe Noiret, Sabine Azema. (CAR TV, viernes 26 a las 02:30)

Película antibelicista de Tavernier, que ataca al ejército y a la guerra justo después de que haya acabado. Para ello se vale de un personaje que habla por él: Philippe Noiret. El gran actor francés da vida a un coronel medico al que le han encargado averiguar todo lo posible acerca de los más de 300.000 franceses desaparecidos de la Primera Guerra Mundial. Paralelamente se suceden al menos dos subtramas: una que profundiza más en la crítica y convierte a la cinta en una sátira, como es la "búsqueda" de algún cuerpo sin identificar para enterrarlo en el lugar donde se quiere homenajear al Soldado Desconocido; el riesgo de enterrar a un soldado alemán es alto y la sonrisa del espectador corre el peligro de transformarse en carcajada. La otra historia es más dramática y corresponde a la investigación de dos mujeres, que siguen las pistas que les puedan guiar en la localización de sus respectivas parejas, también desaparecidas. La sorpresa final, la mezcla de comedia y drama, más la actuación de Noiret, destacan en esta excelente cinta de Bertrand Tavernier.



El Festín de Babette (Babettes Gaestebeud de Gabriel Axel, 1987). Stephane Audran, Bibi Andersson. (Localia, sábado 27 a las 22:00)

Brillante película de época, adaptación de la novela de Karen Blixen (la autora del libro que dio origen a Memorias de África). Narrada en un largo flash-back, la acción se sitúa en una tranquila aldea de la península de Jutlandia. Allí se refugian, en algún momento de sus vidas, los diferentes personajes que van a configurar esta historia merecedora de un oscar de la academia al mejor largometraje extranjero. Una reputada cocinera (Babette) es la última en llegar al pueblo; recomendada por un músico, su tarea será servir en la vivienda de dos hermanas luteranas. A medida que los años pasan, las relaciones entre los vecinos de la aldea se van agriando. Es entonces cuando, gracias a un golpe de fortuna, Babette recibe una gran cantidad de dinero que gasta en una fabulosa cena en agradecimiento al trato recibido. Este acontecimiento provoca la preocupación de los ciudadanos temerosos de Dios. El conflicto, por tanto, lejos de resolverse parece empeorar; el suspense, como la cena, está servido. La cinta es una delicia para la vista –y para el gusto, en este caso virtual-, desde luego no hay que perderse la famosa secuencia del banquete que dura casi media hora; tanto los preparativos como la degustación no tienen desperdicio.



El Valle del Fugitivo (Tell them Willie Boy is here de Abraham Polonsky, 1969). Robert Redford, Robert Blake, Katherine Ross. (Canal Extremadura TV, domingo 28 a las 22:45)

El Valle del Fugitivo cuenta la historia real de un indio (Willie Boy, encarnado por Robert Blake) que vuelve a la reserva para “raptar” a su prometida... leer más



Primera Plana (The Front Page de Billy Wilder, 1974). Jack Lemmon, Walter Matthau. (Canal 2 Andalucía, lunes 29 a las 22:00)

Tercera adaptación cinematográfica de la obra de teatro homónima de Ben Hetch y Charles Macarthur (aún hay una cuarta versión de Ted Kotcheff, en 1988, pero sensiblemente inferior a las primeras). El guión es del propio Wilder y de su compañero I.A.L. Diamond; y se nota. Todos los diálogos transpiran sarcasmo e ironía, especialmente feroces cuando se refieren a la Autoridad. Tampoco se salva la prensa sensacionalista de los ataques de Wilder/Diamond: cada vez que pueden, ponen en boca de sus personajes mentiras descaradas acerca de noticias que ellos mismos están presenciando. Esta tercera versión es, por las razones expuestas, más ácida que la de Lewis Milestone o que la protagonizada por Cary Grant y Rosalind Russell (Luna Nueva de Howard Hawks, 1940). En mi opinión, la adaptación de Hawks es ligeramente superior debido a que funciona mejor la guerra entre sexos que la pareja Lemmon y Matthau. De todas formas la cinta de Wilder se sitúa a gran altura y demuestra, igual que ocurriera con En bandeja de plata (The Fortune Cookie, 1966), que Walter Matthau es el intérprete wilderiano más hiriente que nunca haya existido.


domingo, 3 de agosto de 2008

MÁSCARAS (Masques de Claude Chabrol, 1987)

Creo que fue Truffaut el que comparó el Cine con la Vida para concluir que eran la misma cosa. ¿No ha tenido alguna vez la sensación, después de haber visto una película, de que podría haber formado parte de ella, de que a algunos personajes ya los conocía? A mí me pasó cuando vi Masques. Una especie de déjà vu cinéfilo que hizo su aparición de forma simultánea a la presentación del personaje principal: Philippe Noiret. Tengo un cuñado francés que me recuerda al legendario actor. Habla y gesticula como él. Las reuniones en su comedor, con los caldos que encierra su bodega como tema de conversación, son iguales a las que imagina Chabrol en una de sus cintas más personales.



Máscaras -y aquí se acaban las similitudes con mi familia allende Los Pirineos; que no se asusten- puede muy bien representar a los mejores filmes del director galo y salir del limbo en el que se encuentra, catalogado como “obra menor”. Y es que pertenece al Chabrol que se decide por ambientes provincianos, pero burgueses; por secuencias donde la comida y la bebida sirven de catalizadores para diálogos incisivos, pero sorprendentemente desdramatizados; por personajes que se desdoblan una y otra vez ante espejos, o ante el “espejo” enemigo del cine: la televisión, como es el caso.

Christian Legagneur (Noiret) es un presentador que regala viajes y cruceros a parejas de ancianos en un concurso de lo más hortera. Recibe la visita de Roland Wolf, un novelista que le propone escribir su biografía. La vanidad del primero y el interés oculto por su hermana desaparecida, del segundo, inicia una trama que se adentra en el suspense y en el drama, pero que se convierte en una sátira.

Tras los dos personajes principales, Chabrol completa el triángulo con la bella Catherine (Anne Brochet), una especie de ninfómana enfermiza sometida por Noiret en contra de su voluntad, extraída directamente de Encadenados (Notorious de Alfred Hitchcock, 1946). Chabrol no duda en incluir escenas idénticas a la cinta de referencia (la criada ofreciendo una taza de té envenenada, con plano detalle incluido) y completa su homenaje con la música de la famosa serie “Alfred Hitchcok Presenta...” que sirve de sintonía al concurso de televisión.

Sin abandonar la influencia del genial director británico, Chabrol soluciona la puesta en escena con sus característicos saltos de eje, para resaltar lo que considera importante, o para cambiar el rumbo del largometraje. Así, en el comedor, cuando Noiret se encuentra ausente, el realizador cambia bruscamente el punto de vista del objetivo para situarlo desde la silla vacía que hubiera ocupado el actor francés; una forma muy personal –y elegante- de subrayar el control que ejerce el personaje sobre el resto.

Los secundarios, atados por corto por Noiret, son la excusa perfecta para que Chabrol hable de sexo y así cumpla con otra de sus obsesiones preferidas. Desde la masajista (sin comentarios) hasta su cornudo marido Manu -relegado a una obscura bodega-, pasando por la siniestra Colette (secretaria-criada-amante), todos revolotean alrededor de Christian insinuándose para buscar sus favores.

En Máscaras, fiel a su título, nadie es quien aparenta ser. Chabrol sí. El realizador permanece leal a sus principios y a su forma de rodar. Al final del filme se posiciona del lado que esperamos todos los que amamos su cine. De hecho, no me extrañaría nada que fuera la mano del propio Claude Chabrol la que aparece en el plano detalle que cierra la película.

Ver Ficha de Máscaras.

Dedicado a una amiga conozzedora y admiradora de la obra de Claude Chabrol.

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