Mostrando entradas con la etiqueta Jack Lemmon. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jack Lemmon. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de mayo de 2018

ESCALA EN HAWAII (Mr. Roberts de John Ford, 1955)

En el Pacífico, durante la Segunda Guerra Mundial, el carguero de la Navy “Reluctant” navega en retaguardia en misión de aprovisionamiento. Su comandante, el capitán de corbeta Morton (James Cagney), trata a la dotación con dureza y se apunta todos los tantos del segundo, el alférez de navío Roberts (Henry Fonda), que es el único capaz de pararle los pies, y al que la tripulación considera un héroe. Roberts no hace más que pedir el traslado a una unidad de combate, pero Morton lo rechaza una y otra vez. Otros oficiales del barco son “Doc” (William Powell), un teniente de navío experimentado que además de doctor en medicina es el consejero de a bordo; y el alférez de fragata Pulver (Jack Lemmon), un joven que habla más que actúa, que odia al comandante con la misma intensidad que lo teme, y que siempre está tramando alguna acción contra su superior, pero nunca la lleva a cabo.


Una trama de comedia que en el fondo es un drama. Como en sus mejores películas a John Ford lo que le interesa son las pequeñas hazañas y no las grandes batallas. Su cámara no recoge lo que ocurre en el interior de un acorazado o de un portaaviones, sino lo que sucede en un pequeño buque de carga que se encuentra a miles de millas del frente. Roberts ve pasar a la flota camino de la batalla y sueña con embarcar en uno de esos buques de los que sólo divisa su silueta. 

La lucha de Mr. Roberts (ese es el título original del filme) es otra bien distinta. El oponente no es japonés, es su comandante neurótico que utiliza el altavoz de órdenes generales como instrumento de represión, y le da igual que toda la dotación oiga como amonesta a su segundo. El símbolo de la tiranía es la odiosa palmera colocada en el puente, por encima de todos, con un color verde intenso que destaca sobre el gris plancha de la cubierta. En dos ocasiones es arrojada por la borda, cuando Roberts, y después Pulver, se enfrentan al comandante.

La actitud de Morton y la de Pulver es tan desatada que el director dejó que James Cagney y Jack Lemmon improvisaran cuanto quisieran. En realidad fue una concesión a la Navy. Los mandos de la Marina dudaban si apoyar o no una producción que dejaba tan mal al comandante de uno de sus barcos. Para conseguir la colaboración de la Armada, Ford le dio un tono más cómico al comandante, amplió la presencia de Jack Lemmon en el guión e incluyó algunas escenas cercanas al slapstick. A Jack Lemmon tal variación en su personaje le resultó providencial: su trabajo fue tan bueno que le dieron el Óscar al mejor actor secundario.

             

Lo de Henry Fonda fue más complicado. Ford lo veía como a la mayoría de los héroes de sus películas, es decir como una extensión de sí mismo. Un oficial que ante todo desea participar en la batalla, que se distingue por la postura romántica y digna frente al opresor (Morton), y que asume el rol de protector de la dotación a la que trata como si fuera su familia. Para la tripulación del “Reluctant”, que Roberts consiga su soñado destino es labor de todos, si lo logra es un éxito compartido. 

Así pues, Ford tenía claro como se debía comportar Mr. Roberts, el problema fue que Fonda no estaba de acuerdo. El actor se sabía el papel de memoria. Lo había interpretado en el teatro dos años seguidos; de hecho, su actuación fue tan buena que ganó el Tony en 1948. La obra era de Joshua Logan y Thomas Heggen, según la novela de este último, y Fonda quería seguir interpretando al personaje que ideó Heggen de la misma forma que lo hizo en Broadway. Las dos posturas chocaron enseguida y las disputas entre Ford y Fonda fueron diarias. En una reunión que se celebró para limar asperezas, John Ford, de improviso, le arreó un puñetazo a Henry Fonda y acto seguido dimitió. 

La Warner contrató a Mervyn Leroy para seguir el rodaje y más tarde a Joshua Logan para terminarlo. Ford se disgustó tanto por abandonar el proyecto que lo tuvieron que ingresar en el hospital de Hawaii aquejado de coma etílico. Más tarde, ya en Hollywood, tuvo que ser operado de vesícula. La crisis de Escala en Hawaii acabó con una amistad de décadas entre Henry Fonda y John Ford: ya no volvieron a trabajar juntos. 


Ver ficha de Escala en Hawaii.

El post es un extracto corregido para la ocasión del capítulo dedicado a Escala en Hawaii en mi libro: CINE Y NAVEGACIÓN. Los 7 mares en 70 películas





viernes, 15 de julio de 2011

LA EXTRAÑA PAREJA (The Odd Couple de Gene Saks, 1968)

Dentro del género de la comedia (también de otros como el drama policíaco, por ejemplo) es habitual encontrarse con las llamadas Buddy Movies, películas donde dos personalidades prácticamente opuestas se ven obligadas a convivir. A todos nos viene a la memoria unas cuantos ejemplos de largometrajes con dicha estructura básica, pero quizás el paradigma de este tipo de filmes sea La Extraña Pareja.


The Odd Couple es la adaptación de la obra de teatro homónima de Neil Simon. El propio escritor se encargó del guión, mientras Gene Saks se hacía responsable de la realización. Una pareja, guionista y director, que sí parece que se entendieron dado el buen resultado final. Y es que al talento del dramaturgo se unió el buen hacer del director, un verdadero especialista en versiones para la gran pantalla de comedias exitosas —nos acordamos de Descalzos en el parque (Barefoot in the Park, 1967), otro trabajo de ambos, y tenemos que decir que nos gustó más la alternativa cinematográfica que la teatral que pudimos ver hace unos años.

La generalizada crítica a esta clase de comedias, la de considerarlas excesivamente teatrales, no les resta un ápice de calidad cuando vistas hoy en día siguen provocando la hilaridad del que les habla. Las situaciones graciosas se suceden desde el momento en el que dos amigos, un divorciado (Walter Matthau) y un recién separado (Jack Lemmon), deciden compartir sus vidas. Mientras el primero es un machista declarado al que le encanta su vuelta a la soltería, el segundo es un pusilánime hipocondríaco que no se conforma con su nueva condición de exmarido y añora tanto a su mujer como a la vida de casado. El juerguista (Matthau), desordenado hasta el extremo, y desconsiderado con su compañero de piso, chocará con el recién llegado (Lemmon) que asume con gusto el rol de “amo de casa”, pero tan extremista como el primero: es decir, maniático de la limpieza, obsesivo con el orden y exquisito con la cocina. Esto hará que se reproduzcan entre ellos, y se refleje en su peculiar convivencia, la rotura de sus respectivos matrimonios. Algo cada vez más dramático para la pareja y cada vez más gracioso para el espectador.

Gene Saks aprovecha el notable rendimiento que la pareja de actores le dio a Wilder para seguir con la misma dinámica de enfrentamiento. Es verdad que la cinta resulta algo desigual, pero contiene momentos divertidísimos como los de las partidas de cartas, donde los personajes secundarios son casi tan graciosos como los dos protagonistas, o el intento de seducción por parte de la pareja sobre dos hermanas idénticas con cara de pájaro.

La Extraña Pareja tuvo una secuela treinta años después bastante inferior. Y casi inventa un nuevo género por la cantidad de películas que se hicieron posteriormente a imagen y semejanza de la cinta de Saks, incluso con los mismos protagonistas. Aunque seríamos más justos si reconociéramos que el cineasta que inició la serie fue Billy Wilder con aquella excelente En Bandeja de Plata (The Fortune Cookie, 1966), donde brilló especialmente Walter Matthau, sorprendiendo en su faceta cómica a un nivel altísimo y —para nosotros— superando al mismísimo Jack Lemmon.


Ver Ficha de La Extraña Pareja.





jueves, 13 de agosto de 2009

SILENCIO SE... GRABA (Semana del 14 al 20 de agosto de 2009)

Con el verano más loco de los últimos años (aquí de loco nada: hace tela de calor) seguimos disfrutando de una buena oferta televisiva tal como demuestra la siguiente tabla de recomendaciones. Entre ellas podemos destacar algunas películas españolas de Nieves Conde, Mario Camus o Pilar Miró; muy buenas películas del oeste, atendidas por los canales autonómicos en las sobremesas; y cintas de aventuras, clásicas y ochenteras, junto a melodramas como el de Robert Benton, o comedias como la de Frank Capra. Antes de terminar me gustaría resaltar un par de joyas de la serie B del cine negro como son They Made me a Criminal y Raw Deal, que tienen el honor de compartir tabla junto a otras ya consagradas de Fritz Lang. Ah, se me olvidaba: volvemos a interrumpir la sección hasta septiembre. Cosas de las vacaciones. Un abrazo a todos nuestros lectores.

Pinchar en la tabla para verla mejor (las películas en rojo no son necesariamente las mejores, son las que se comentan más abajo)

Comentarios de algunas de las cintas recomendadas:

El Hombre del Oeste (Man of The West de Anthony Mann, 1958). Gary Cooper, Lee J. Cobb, Julie London. (TV3, viernes 14 a las 18:00)

La última de las grandes películas de Anthony Mann, del género donde se mostró como un verdadero especialista: el westernleer más




El Héroe del Río (Steamboat Bill Jr. de Charles F. Reisner, 1928). Buster Keaton, Ernest Torrence. (Canal Sur 2, sábado 15 a las 23:25)

Comedia dirigida por Charles F. Reisner, pero con Buster Keaton como alma de la película. Apartado de la dirección, después de la poca rentabilidad de la excelente El Maquinista de la General (The General, 1927), a estas alturas nadie duda que fuera el genial humorista el verdadero realizador de El Héroe del Ríoleer más



Irma la Dulce (Irma La Douce de Billy Wilder, 1963). Jack Lemmon, Shirley MacLaine. (Televisión del Principado de Asturias, sábado 15 a las 23:30)

Brillante comedia de Billy Wilder sobre la relación entre una prostituta (Shirley MacLaine) y un policía (Jack Lemmon), que tras detenerla se convierte en su chulo. La trama escandalizó en su momento cuando la obra fue representada en el teatro, como comedia musical, y también supuso un desafío para la industria del cine cuando Wilder la llevó a la gran pantalla. El director cambió el tratamiento del guión, al no sentirse cómodo con los números musicales, y finalmente realizó una de sus típicas comedias ácidas. A pesar de ello la banda sonora de André Previn se llevó el oscar.

La película no puede ser más wilderiana, pero no sólo destaca por los diálogos, también el aspecto técnico es digno de mencionar: así, la secuencia del arranque, donde Wilder nos enseña un bullicioso mercado, está muy lograda; de la misma forma, los decorados del barrio parisino resultan muy adecuados para el desarrollo de la historia.

Para el reparto, Wilder utilizó la misma pareja de actores que tanto éxito consiguió con El Apartamento (The Apartment, 1960). Aunque Irma la Dulce no está a la altura de la primera, si consigue entretener y tiene momentos realmente memorables, como la proposición que Irma le hace al policía de convertirse en su “protector”; los diversos trabajos que tiene que hacer a escondidas Jack Lemmon; o la intervención del camarero polaco Moustache (Lou Jacobi) en diversos pasajes de la cinta.

Una curiosidad: es la primera película de James Caan, aunque no aparece en los créditos; otra, también relacionada con el casting: Wilder pensó en Marilyn Monroe para el papel de Irma y en Charles Laughton para el de Moustache; ambos murieron antes de comenzar el rodaje.



Indiscreta (Indiscreet de Stanley Donen, 1958). Cary Grant, Ingrid Bergman. (Canal 9, domingo 16 a las 22:15)

Ligera comedia romántica de Donen, basada en la obra de teatro de Norman Krasna, que también se encargó del guión. La trama es muy simple, se desarrolla en dos actos separados por una escena donde se desvela un secreto que traerá diversas y divertidas consecuencias. La cinta tiene el defecto de caminar demasiado cercana a las tablas, pero consigue, en parte, superar ese inconveniente con algunos elementos propios del cine pos-musical de Donen. El director llevaba poco tiempo alejado del género que el mismo revolucionó y aún tardaría unos años en dirigir cintas tan aclamadas como Charada o Dos en la carretera. Sin embargo, en Indiscreta, ya podemos observar la clave de sus éxitos posteriores.

En primer lugar, Donen consiguió dirigir a una pareja de profesionales del más alto nivel. En este caso Cary Grant e Ingrid Bergman (para Charada, el mismo intérprete con Audrey Hepburn; en Arabesco, Gregory Peck y Sophia Loren; en Dos en la carretera, otra vez la Hepburn con Albert Finney, etc.).

Es cierto que las dos estrellas estuvieron mejor en Encadenados (Notorious de Alfred Hitchcock, 1946) , pero más de diez años después volvían a brillar gracias a que Donen también destacaba en la dirección de actores. Si las escenas de amor de Indiscreta se adornan con besos más cortos que los presentados por Hitchcock, la intensidad de ellos era la misma. Además las miradas sostenidas y sin palabras entre el galán y la actriz son tan creíbles que nadie diría que no tenían una aventura en la vida real. Según confesó Cary Grant, ésta era su película preferida.

Para resaltar el aspecto romántico de la historia, Donen utiliza la música de Richard Bennett: una melodía al piano que en realidad son variaciones sobre un mismo tema justo en los momentos más importantes de la trama. El decorado también ayuda a dar notoriedad a la comedia. Más propio del musical, resulta espectacular gracias al uso del technicolor y a una paleta de intensos colores que se aplica al mobiliario del apartamento, a los cojines del enorme sofá, a las telas de vestidos y cortinas y, en especial, a los cuadros del apartamento, donde importa más el color de los marcos que el motivo al que encuadran.

Es una lástima que la excesiva teatralidad del largometraje resulte un lastre muy pesado. Y es que las mejores secuencias son aquellas en las que la cámara se aleja del apartamento de ella, casi el único escenario. Así, las tomas de la pareja paseando por Londres, o la escena del baile escocés –¡increíble como se mueve Cary Grant!-, figuran entre lo mejor de la cinta. Con un tratamiento del guión más adecuado, menos teatral, seguro que la cinta estaría ocupando un lugar de privilegio, al lado de las mejores de Stanley Donen.

jueves, 25 de septiembre de 2008

SILENCIO SE... GRABA (Semana del 26 de septiembre al 2 de octubre de 2008)

La caída de películas es más abundante que la de hojas en estos primeros días de otoño, mi estación preferida. Según en qué comunidades, vamos a poder ver -y grabar- cintas tan buenas como la de aventuras de Tourneur; dos del inteligente Nanni Moretti; la excelente película de Scorsese, secuela de El Buscavidas; o una perla de Jean Renoir. Aquí van todas las recomendadas:


Pinchar en la tabla para verla mejor (las películas en rojo no son necesariamente las mejores, son las que se comentan más abajo)



Comentarios de algunas de las cintas recomendadas:

La Vida y nada más (La Vie et rien d’autre de Bertrand Tavernier, 1989). Philippe Noiret, Sabine Azema. (CAR TV, viernes 26 a las 02:30)

Película antibelicista de Tavernier, que ataca al ejército y a la guerra justo después de que haya acabado. Para ello se vale de un personaje que habla por él: Philippe Noiret. El gran actor francés da vida a un coronel medico al que le han encargado averiguar todo lo posible acerca de los más de 300.000 franceses desaparecidos de la Primera Guerra Mundial. Paralelamente se suceden al menos dos subtramas: una que profundiza más en la crítica y convierte a la cinta en una sátira, como es la "búsqueda" de algún cuerpo sin identificar para enterrarlo en el lugar donde se quiere homenajear al Soldado Desconocido; el riesgo de enterrar a un soldado alemán es alto y la sonrisa del espectador corre el peligro de transformarse en carcajada. La otra historia es más dramática y corresponde a la investigación de dos mujeres, que siguen las pistas que les puedan guiar en la localización de sus respectivas parejas, también desaparecidas. La sorpresa final, la mezcla de comedia y drama, más la actuación de Noiret, destacan en esta excelente cinta de Bertrand Tavernier.



El Festín de Babette (Babettes Gaestebeud de Gabriel Axel, 1987). Stephane Audran, Bibi Andersson. (Localia, sábado 27 a las 22:00)

Brillante película de época, adaptación de la novela de Karen Blixen (la autora del libro que dio origen a Memorias de África). Narrada en un largo flash-back, la acción se sitúa en una tranquila aldea de la península de Jutlandia. Allí se refugian, en algún momento de sus vidas, los diferentes personajes que van a configurar esta historia merecedora de un oscar de la academia al mejor largometraje extranjero. Una reputada cocinera (Babette) es la última en llegar al pueblo; recomendada por un músico, su tarea será servir en la vivienda de dos hermanas luteranas. A medida que los años pasan, las relaciones entre los vecinos de la aldea se van agriando. Es entonces cuando, gracias a un golpe de fortuna, Babette recibe una gran cantidad de dinero que gasta en una fabulosa cena en agradecimiento al trato recibido. Este acontecimiento provoca la preocupación de los ciudadanos temerosos de Dios. El conflicto, por tanto, lejos de resolverse parece empeorar; el suspense, como la cena, está servido. La cinta es una delicia para la vista –y para el gusto, en este caso virtual-, desde luego no hay que perderse la famosa secuencia del banquete que dura casi media hora; tanto los preparativos como la degustación no tienen desperdicio.



El Valle del Fugitivo (Tell them Willie Boy is here de Abraham Polonsky, 1969). Robert Redford, Robert Blake, Katherine Ross. (Canal Extremadura TV, domingo 28 a las 22:45)

El Valle del Fugitivo cuenta la historia real de un indio (Willie Boy, encarnado por Robert Blake) que vuelve a la reserva para “raptar” a su prometida... leer más



Primera Plana (The Front Page de Billy Wilder, 1974). Jack Lemmon, Walter Matthau. (Canal 2 Andalucía, lunes 29 a las 22:00)

Tercera adaptación cinematográfica de la obra de teatro homónima de Ben Hetch y Charles Macarthur (aún hay una cuarta versión de Ted Kotcheff, en 1988, pero sensiblemente inferior a las primeras). El guión es del propio Wilder y de su compañero I.A.L. Diamond; y se nota. Todos los diálogos transpiran sarcasmo e ironía, especialmente feroces cuando se refieren a la Autoridad. Tampoco se salva la prensa sensacionalista de los ataques de Wilder/Diamond: cada vez que pueden, ponen en boca de sus personajes mentiras descaradas acerca de noticias que ellos mismos están presenciando. Esta tercera versión es, por las razones expuestas, más ácida que la de Lewis Milestone o que la protagonizada por Cary Grant y Rosalind Russell (Luna Nueva de Howard Hawks, 1940). En mi opinión, la adaptación de Hawks es ligeramente superior debido a que funciona mejor la guerra entre sexos que la pareja Lemmon y Matthau. De todas formas la cinta de Wilder se sitúa a gran altura y demuestra, igual que ocurriera con En bandeja de plata (The Fortune Cookie, 1966), que Walter Matthau es el intérprete wilderiano más hiriente que nunca haya existido.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...