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miércoles, 5 de noviembre de 2025

XXII FESTIVAL DE CINE EUROPEO DE SEVILLA 2025

Desde hace un par de décadas, el mes de noviembre es sinónimo de festival de cine en Sevilla. Este año, el certamen arranca el día 7 y finaliza el 15, tal como indican unos carteles muy sugestivos, diseñados por el ilustrador sevillano José Luis Ágreda. Un tríptico donde se mezclan símbolos de la ciudad con imágenes icónicas de célebres películas (La dolce vita, La trilogía del dólar y El cielo sobre Berlín), con el denominador común del gato de Flow, cinta multipremiada en el anterior festival (pinchar en la imagen para ver el tríptico en todo su esplendor, merece la pena).

Este XXII Festival de Cine Europeo de Sevilla 2025 se podrá disfrutar, igual que el año pasado, desde distintos puntos repartidos por toda la capital andaluza: Plaza de Armas y cines Avenida; el centro comercial del barrio de Nervión; el cine Cervantes, único local clásico en pleno centro; por la Alameda; y por el moderno barrio de la Cartuja.

Como en otras ocasiones, le daremos prioridad a la Sección Oficial donde una veintena de películas se disputan el Giraldillo de Oro. Destaca la cinta del director sueco Anders Thomas Jensen, El último vikingo, protagonizada por el excelente actor Mads Mikkelsen, que, además, será la elegida para dar el pistoletazo de salida del certamen en la gala inaugural. Sin abandonar los países escandinavos, el noruego Dag Johan Haugerud cierra su trilogía de las relaciones humanas con Dreams (Sex Love), ganadora del Oso de Oro en Berlín. Este año, predominan las mujeres en la Sección Oficial: Así, las realizadoras Cherien Dabis, Laura Samani, Teona Strugar Mitevska, Hafsia Herzi, Petra Biondina Volpe y Charlotte Devillers nos traen sus nuevas propuestas.

Fotograma de "El último vikingo"

Otra de las secciones que más nos gustan es la que se ocupa de los premios de la Academia de Cine Europeo (Sección EFA). Nombres conocidos como Agnieszka Holland (responsable de obras tan señeras como Europa, Europa, El Jardín secreto o In Darkness); Oliver Laxe (autor de Lo que arde y de Mimosas, que obtuvo un par de premios en Sevilla); José Luis Guerín (legendario cineasta, que ya sabe lo que es ganar aquí con La academia de las musas) o Richard Linklater (director de la trilogía que arranca con Antes del amanecer, o de Boyhood, entre otras maravillas) pelearán por el premio del público.

Este año los Giraldillos de Honor serán entregados a Jim Sheridan (se proyectará Re-reation, su último trabajo), Alberto Rodríguez (se podrá ver su última película: Los tigres), Juliette Binoche (que estrena película como directora) y Costa-Gavras (volveremos a ver la excelente Z).

Una novedad del certamen es la inclusión de una Sección Oficial de cortometrajes; además de las habituales Panorama andaluz, Rampa, Alumbramiento, Esenciales, Embrujo, etc.

Atractivo programa, pues, el que nos ofrece el festival. Como siempre, nos será difícil estar a todo, eso sí, intentaremos asistir a las proyecciones que a priori sean las más interesantes. En cualquier caso, la intención es dar testimonio de todo lo que veamos y publicarlo en estas páginas.

¡Un abrazo a los lectores que nos sigan estos días de cine! 


LEER CRÓNICA Y RESEÑAS DE LAS PELÍCULAS DEL FESTIVAL







domingo, 1 de mayo de 2022

2 X 1: "ESTADO DE SITIO" y "SECCIÓN ESPECIAL" (Konstantinos Costa-Gavras)

Estado de sitio (État de siège, 1972)

En la década de los setenta, el director griego Konstantinos Costa-Gavras pone de moda el cine político ⸺el mismo Costa-Gavras y su familia tuvieron que emigrar a Francia por motivos políticos⸺ con una serie de películas, escritas la mayoría por Jorge Semprún y protagonizadas, las mejores, por Yves Montand. Tras las excelentes Z (1969) y La confesión (L’aveu 1970), el director heleno dirige Estado de sitio, que se diferencia de las anteriores por estar escrita por Franco Solinas, aunque sigue con Montand al frente del reparto.

La cinta narra el secuestro de un agente de la CIA (Yves Montand) en Uruguay en plena crisis del país en su lucha contra los terroristas del grupo revolucionario izquierdista Tupamaro. El filme denuncia la intromisión del gobierno de los Estados Unidos a través de la CIA en los asuntos internos de un país sudamericano (nunca se dice que es Uruguay, pero es evidente que se trata de ese país) donde los agentes enseñan al gobierno de derechas, entre otras cosas, prácticas de tortura para acabar con la guerrilla.

Narrado al estilo docudrama, con los días y las horas en las que lleva cautivo el agente norteamericano como referencia, el largometraje rompe la narración lineal para ir mostrando en flashbacks la intervención real del secuestrado en otras naciones mientras miente al ser interrogado. La cinta se mueve en varios frentes, pero principalmente en el parlamento, con los debates entre las fuerzas del gobierno y las de la oposición; y en el escondite de los secuestradores.


Estrenada tan solo un año antes de la caída del régimen de Allende en Chile con la participación encubierta de los Estados Unidos, la cinta se convierte en premonitoria e inaugura un subgénero dentro del cine político, que tendrá continuidad en películas coetáneas como Nada (Claude Chabrol, 1974), o más modernas como Buenos días, noche (Buongiorno, notte, Marco Bellocchio, 2003), por poner solo dos ejemplos de cintas donde un político es secuestrado por un grupo terrorista.

Destaca la secuencia rodada dentro de un autobús, donde van pasando representantes de las distintas fuerzas revolucionarias (obreros, estudiantes, anarquistas, comunistas, etc.) para entrevistarse con el líder del grupo terrorista y votar si asesinan al secuestrado o lo dejan libre.

 

Sección especial (Section spéciale, 1975)

Justo a continuación de Estado de sitio, Costa-Gavras rueda Sección especial, esta vez sí con guion de Jorge Semprún, con un elenco de grandes actores franceses de la talla de Jacques Perrin o Michael Lonsdale y con un cameo, claro, de Yves Montand.

La acción se desarrolla en la Francia ocupada por los nazis y narra un hecho real: un oficial germano es asesinado y los alemanes exigen la detención y ejecución de seis personas de la resistencia, de lo contrario ellos asesinarán a muchos más civiles en represalia. Para darle un aspecto legal al hecho, el vergonzoso gobierno de Vichy se saca una ley de la manga donde se nombra a la Sección Especial del título, un conjunto de jueces del Tribunal Supremo capaces de resolver en tiempo récord la detención, procesamiento y ejecución de media docena de supuestos activistas ⸺todos inocentes⸺ con tal de satisfacer las exigencias de los teutones.

Desarrollado de nuevo como un docudrama, el filme se divide en capítulos, cada uno de ellos de un día de duración. Costa-Gavras vuelve a utilizar el contraste entre las falsas acusaciones y la realidad mostrada a través de flashbacks, acaso lo mejor del largometraje: los supuestos delitos conspiratorios de cada acusado son nimiedades (incluso algunas expuestas con cierto humor para ver lo absurdo de la acusación), que no hubieran tenido ni siquiera pena de cárcel en cualquier otro contexto. De ahí la sorpresa de los reos al ver cómo el fiscal les pide para cada uno de ellos la pena de muerte.

 

También son notables las secuencias del debate entre los jueces cuando intentan buscar, sin éxito, el delito para cada uno de los acusados; o la escena en la ópera donde el abogado defensor (Jacques Perrin) pasa por cada uno de los responsables del gobierno para pedir el indulto. Desde el mariscal Pétain (al que nunca se le ve el rostro) hasta el ministro del Interior, el vicepresidente, y de vuelta al principio, se van pasando la pelota unos a otros sin que ninguno se atreva a responder al letrado, conscientes de la indecente actuación de todos ellos. 

En Sección Especial, el director griego sigue denunciando las ilegalidades cometidas por los gobiernos autoritarios (ya sea el uruguayo o el francés de Vichy) en contra de los derechos humanos. En este segundo caso, el realizador prefiere centrarse más en el gobierno francés que en el alemán; en los que no son nazis, pero se comportan como ellos, o peor.






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