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jueves, 9 de octubre de 2008

SILENCIO SE... GRABA (Semana del 10 al 16 de octubre de 2008)

Para la semana entrante, los distintos canales no nos ofrecen mucha variedad al repetirse en la programación cintas de semanas anteriores –aunque en diferentes autonomías-. De todas formas hay películas muy interesantes, entre otras la versión de John Sturges de la cinta de Kurosawa Los Siete Samuráis; la cinta de Francesca Archibugi; o el clásico de los creadores de King Kong: El Malvado Zaroff.

Pinchar en la tabla para verla mejor (las películas en rojo no son necesariamente las mejores, son las que se comentan más abajo)


Comentarios de algunas de las cintas recomendadas:

Los Señores del acero (Flesh + Blood de Paul Verhoeven, 1985). Rutger Hauer, Jennifer Jason Leigh. (TVG, viernes 10 a las 00:00)

Rodada en España, con las murallas de Ávila como testigo de algunas de las secuencias, es una película violenta y cargada de escenas explicitas de sexo, ambos sellos de identidad de Verhoeven. Inicialmente no fue distribuida en EEUU, y tuvo que esperar al éxito de Robocop (1987) para poder verse en las pantallas de todo el mundo.

Narra como Martín (Hauer), jefe de una banda de mercenarios, es traicionado después de ayudar a un señor feudal a recuperar su ciudad. Esto le conduce al destierro, junto a su banda. Para vengarse de la traición comete una serie de asesinatos, secuestros y violaciones; en una orgía continua de lujuria y violencia.

Destaca el personaje interpretado por la ambigua Jennifer Jason Leigh: es la prometida del hijo del señor feudal que, tras ser violada por Martín, se une a la banda y se debate continuamente entre la atracción que siente hacia su jefe-amo y el amor por Steven, su novio. También queda patente el papel de la Iglesia en esos oscuros años del medievo: el "cardenal", otro secuaz mas, es un religioso que no duda en matar al que no esté de acuerdo con sus creencias -por otro lado de lo más paganas como demuestra su peculiar manera de adorar la imagen de San Martín-.

El director subraya la incultura que sume en un caos a todos por igual: mercenarios, señores feudales y plebe. Sólo Steven -el único con estudios- es capaz de razonar y de comportarse con un mínimo de ética; es el contraste que propone Verhoeven en ese mundo en tinieblas, lo hace presentando las ingeniosas maquinas de guerra de Steven y sus remedios contra la peste.

Muy entretenida.



Boogie Nights (Paul Thomas Anderson, 1997). Mark Wahlberg, Julianne Moore, Burt Reynolds. (Onda 6 TV, domingo 12 a las 22:00)

Con un espléndido plano secuencia comienza esta cinta de Paul Thomas Anderson sobre el mundo del cine porno. El filme se basa en la vida de Dirk Digger (Mark Wahlberg) y es una ampliación del corto que ya realizara Anderson a final de los ochenta. Es un fiel retrato de exhibidores, productores, directores, técnicos y actores del cine de adultos en la realización de sus películas; pero también es una denuncia de lo cerca que conviven con el delito y la corrupción, y de la degradación que finalmente sufren.

Por su temática, y la puesta en escena tan cercana a la realidad, Boogie Nights fue prohibida en diversos países y Anderson tuvo que cortar varias escenas de sexo explícito para conseguir una calificación moral que le permitiera exhibir la cinta en condiciones normales.

Aunque el protagonismo de Mark Wahlberg es claro, Anderson realiza un largometraje coral, precedente de su excelente Magnolia (1999) donde actúan, prácticamente, los mismos profesionales: William H. Macy, Julianne Moore, John C. Reilly, Philip Seymour Hoffman, etc. El realizador expone, con su característica crudeza, la particular historia de cada uno de los secundarios; y le da tiempo a iniciarla, desarrollarla y concluirla a lo largo del metraje –eso sí, de más de dos horas y media de duración-. El resultado es un buen ejercicio narrativo que le acerca al mejor Robert Altman, pero sin perder su propia personalidad .



Un Pez llamado Wanda (A fish called Wanda de Charles Crichton, 1988). John Cleese, Jamie Lee Curtis, Kevin Kline, Michael Palin. (TV3, domingo 12 a las 22:45)

Desternillante comedia escrita y protagonizada por John Cleese, uno de los componentes de los Monty Phyton... leer más.

domingo, 24 de febrero de 2008

POZOS DE AMBICIÓN (There Will Be Blood de Paul Thomas Anderson, 2007

“Habrá Sangre”, advierte, más que titula, Paul Thomas Anderson en su última película. Es una promesa que nos predispone para asistir a una dura historia sobre ambición y odio a partes iguales. Pozos de Ambición, tal como se la conoce aquí, se basa en la novela “Oil!” de Upton Sinclair, y narra la vida de un implacable empresario, Daniel Plainview (Daniel Day-Lewis) que se dedica al negocio del petróleo en las primera décadas del siglo XX.



El arranque (más de 10 minutos sin palabras) es una perfecta introducción del drama que vendrá a continuación. El duro trabajo manual del protagonista sirve de “biblia” del personaje, de tal forma que el espectador no se extraña lo más mínimo de su posterior actitud personal ante la vida y ante los hombres. La historia realmente comienza cuando Plainview se dispone a explotar una región cuyos propietarios pertenecen a una especie de secta religiosa, dirigida por un fanático que pronto se enemistará con el empresario.

There Will Be Blood podría situarse al lado de otros largometrajes épicos que tocan el mismo tema: el del ambicioso hombre de negocios que se ha hecho a sí mismo a costa de pasar por encima de los demás. Sin embargo, Paul Thomas Anderson le confiere un aspecto sensiblemente distinto y original; y crea una obra importante, una de las mejores del año. El joven director hace con el sueño americano lo mismo que Clint Eastwood hizo con el Western cuando estrenó Sin Perdón (Unforgiven, 1992), es decir lo convierte en una pesadilla. Para que el lector se haga una idea, es como si Anderson hubiera volcado un cubo de fango, lodo y alquitrán sobre Gigante (Giant de George Stevens, 1956). El resultado es el siguiente: fotografía oscura, escenas apocalípticas y diálogos que recuerdan a los del coronel Kurtz en Apocalypse Now con música que sale del mismísimo infierno.


La impresión desde luego es excelente. Pero hay un fallo que tiene nombre y apellidos: Daniel Day-Lewis. Encarna al personaje central, y no lo hace mal; ese no es el problema. Es un error de cantidad más que de calidad: Plainview requiere histrionismo el cien por cien de las veces, esto provoca que Day-Lewis se sitúe al borde de la sobreactuación más de dos horas y media. Ese es el tiempo que dura una cinta algo cargante. Quizás, si Anderson hubiera alternado el punto de vista con otro personaje, habría oxigenado el filme lo suficiente para darle un respiro al espectador.

Independientemente de las pegas que podamos ponerle a este largometraje hay que reconocer que Paul Thomas Anderson crea una atmósfera única, en un entorno hostil donde viven unos seres que odian y rezan. Y llega Plainview. Un hombre cuya personalidad se refleja en un rostro salpicado de manchas de petróleo; rostro que evoluciona a lo largo del metraje como una peculiar versión del “Retrato de Dorian Grey”. Daniel Plainview ofrece un futuro de progreso y bienestar, pero alimenta en su interior una promesa que se hará realidad. Y pronto correrá la sangre...

Ver Ficha de Pozos de Ambición

Leer critica de Pozos de ambición en Muchocine.net

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