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domingo, 17 de octubre de 2010

CINE EN TV: FILÓN DE PLATA; EL CREPÚSCULO DE LOS DIOSES

Filón de Plata (Silver Lode de Allan Dwan, 1954). John Payne, Lizabeth Scott, Dan Duryea. (Televisión de las Islas Baleares, IB3, miércoles 20 a las 17:40).

Western frenético de un director de largo recorrido, así se podría resumir esta notable película alabada, entre otros, por Martin Scorsese en su excelente documental sobre el cine americano; e incluida en múltiples listas de largometrajes que no hay que perderse.

Silver Lode no es una cinta del Oeste típica. Aunque pertenece al género, tiene rasgos de cine negro. Y no sólo por el casting -Dan Duryea, un clásico "malo" del film-noir, Lizabeth Scott, en el ranking de las damas más negras (aquí de blanco, como corresponde a una novia que acaba de contraer matrimonio) y John Payne, que repetirá en alguna película oscura del mismo director- sino por la estética de algunas secuencias (sobre todo las del final) y por la angustia creada entorno al personaje principal y la transformación de su carácter propiciada por el deseo de venganza, más que por el de justicia.



La trama también se aleja del western convencional, al menos del que se estilaba antes de que el sheriff Will Kane (Solo ante el peligro) caminara temeroso buscando ayuda en un pueblo acobardado. Allan Dwan le da la vuelta a la historia de Zinnemann, pero sigue con la simbología Mccarthista. Veamos porqué:

Dan Ballard (Payne) se acaba de casar con Rose Evans (Liz Scott), pero la llegada de unos sospechosos agentes de la ley le quieren aguar la fiesta. Hasta ahora, el argumento se mueve en el mismo terreno que el de la película protagonizada por Gary Cooper. El punto de giro que hace que Allan Dwan se distancie de Zinnemann es la acusación de asesinato que traen los forasteros contra Ballard. En un principio, todo el pueblo está a favor de su inocencia, pero ciertas mentiras, malentendidos y viejas rencillas harán que poco a poco la gente se vuelva de lo más hostil. El héroe no está sólo contra una banda de forajidos, ahora lucha por su supervivencia ¡contra toda la ciudad! Una caza de brujas en toda regla. El director, con poco disimulo, le pone nombre al que dirige la persecución: McCarty.

Lo que viene a continuación es la razón por la que el filme ha sido tan elogiado: el ritmo endiablado que le imprime este efectivo cineasta de extensa carrera que es Allan Dwan. El realizador ya dirigió notables obras en el período mudo y se atrevió con todos los géneros en el sonoro. Aquí demuestra lo aprendido en obras tan dispares como las simpáticas aventuras de Douglas Fairbanks o las películas bélicas junto a John Wayne, entre muchas otras.

En Silver Lode parece imposible que el acorralado Payne salga con vida. Sólo su flamante esposa cree en él, aunque con momentos de duda; como la Grace Kelly de Solo ante el peligro. También, como ella, Liz Scott será decisiva para la resolución de la película. Un final estupendo, donde el protagonista acude al edificio de la iglesia como única salvación posible. Dwan coloca otra metáfora. Esta vez evidente, pero espectacular en su ejecución.



El Crepúsculo de los Dioses (Sunset Blvd. de Billy Wilder, 1950). William Holden, Gloria Swanson, Erich Von Stroheim, Cecil B. De Mille. (La Otra, jueves 21 a las 22:30)

La Morgue; música del oscarizado Franz Waxman. Los cadáveres cubiertos con un blanco sudario, casi transparente. Los recién fallecidos hablan y comentan entre ellos –casi cotillean- lo que les ha ocurrido a cada uno. Uno de ellos comienza a contar que la ilusión de toda su vida siempre fue tener una piscina. Por fin la tuvo; pero murió en ella.

Este era el inicio que Charles Brackett y Billy Wilder idearon para Sunset Boulevard, y que finalmente no fue aprobado por un público que se reía a carcajadas en una proyección previa… leer más


martes, 29 de enero de 2008

CALLEJON SIN SALIDA (Dead Reckoning de John Cromwell, 1947)

Callejón sin salida no es ni la de más éxito ni la mejor del cine negro, ya que posiblemente la superen El Halcón Maltés (The Maltese Falcon de John Huston, 1941) o El Sueño Eterno (The Big Sleep de Howard Hawks, 1946), por decir dos de las más famosas, pero sí es la que contiene todos los elementos que caracterizaron este tipo de películas en los años cuarenta. A saber:



1.- Una Trama confusa y ambigua. En efecto, da igual las veces que la veas, al final no te aclaras en quién mató a quien y por qué. Siempre he creído que la culpa de que la mente se nos nublara la tenía Lizabeth Scott. No puedes dejar de mirarla cuando sale en pantalla, y es en ese momento cuando suelen aclarar algún punto oscuro de la trama.

2.- Diálogos ingeniosos y rápidos. Muy cercanos a los de la Screwball Comedy y que evolucionan hacia una perfecta complicidad entre Bogart y la Scott frente a terceros -véase la palabra “¡Jerónimo!” que usa indistintamente la pareja protagonista cuando acecha algún peligro, o el símil entre las mujeres y las botellas-. Todo muy al estilo de las novelas de Dashiell Hammett y Raymond Chandler, a su vez guionistas de los más prestigiosos filmes negros. Una curiosidad: el apellido del personaje que hace Liz Scott es Chandler. ¿Es coincidencia o es un homenaje de los guionistas Garret y Fisher?

3.- Una Mujer Fatal. La Rubia Liz Scott. Al principio se nos antoja una sustituta de la gran Lauren Bacall, pero luego vemos que no le va a la zaga. Es el arquetipo de femme fatale, rubia platino, voz grave –muy recomendable verla en Versión Original- aparece cantando una canción muy sexy en un tugurio donde se juega clandestinamente.

4.- Predomina la oscuridad. No podía ser de otra forma, el cine negro es el hijo mayor del expresionismo y éste se caracteriza por la incorporación de luces y sombras -más sombras que luces- para reflejar el estado de ánimo de los personajes. Aquí se aprecia aún mejor. Cuando los personajes vuelven de la guerra para ser condecorados toda la acción transcurre de día; las caras iluminadas reflejan alegría por la vuelta a casa. Pero a medida que la cosa se complica y alguien es asesinado todo se vuelve oscuro y la acción transcurre de noche principalmente.


5.- Un arranque espectacular. Un hombre que a duras penas puede mantenerse en pie huye de unos matones y de la policía. Suficiente tensión para que el espectador no se mueva de la butaca hasta el final.

6.- Flashback y voz en off característica. Como en Perdición y en tantas otras negruras, la estructura narrativa descansa en un largo flashback contado en primera persona por el protagonista. La voz en off, grave, profunda y sarcástica la mayoría de las veces, nos acompaña a lo largo de los 100 minutos que dura la película. Insisto en lo de verla en V.O.

7.- El "bueno" no lo es tanto en realidad. Humphrey Bogart es un capitán del ejercito (Rip) que no duda en contactar con sus amigos gangsters de San Luis, donde trabajaba como taxista, para que le ayuden a robar cierta carta. Esta típica ambigüedad es lo que hace que el género sea tan atractivo.

En fin, no creo que haya una película que reúna tantos ingredientes negros como este film de Cromwell. Incluyendo uno de los más característicos: la presencia de Humphrey Bogart. No dejéis de verla y... ¡Jerónimo!


Ver Ficha de Callejón sin salida.

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