martes, 11 de noviembre de 2025

DJ AHMET (Georgi M. Unkovski, 2025)

Seguimos en la Sección Oficial del Festival de cine europeo sevillano, donde van saliendo cada vez películas mejores. En esta ocasión se trata de un largometraje macedonio, DJ Ahmet, la ópera prima del director Georgi M. Unkovski, que ganó de forma sorprendente dos premios importantes en el Festival de Sundance.















La trama se desarrolla en un pueblecito en Macedonia del Norte, una pequeña comunidad donde Ahmet (Arif Jakup), un adolescente de quince años, vive con su padre, conservador, autoritario, y con su hermano pequeño Naim, que no habla desde que murió la madre. Ahmet siente debilidad por la música, pero su progenitor sólo quiere que se ocupe de las ovejas. La vida de Ahmet da un vuelco cuando conoce a Aya (Dora Akan Zlatanova), una vecina de su edad, de una clase social más alta, amante también de la música y el baile, pero próxima a casarse con un hombre desconocido en un matrimonio concertado.

La historia tiene mucho de comedia romántica, de musical y sobre todo de humor, mucho humor. No obstante, el guion posee un trasfondo dramático —a punto de convertirse en tragedia—, cuando la tradición, la religión y las costumbres arcaicas no dejan que Aya y Ahmet se relacionen como debieran.

La organización del Festival califica al filme dentro del género coming of age, lo cual es un acierto por cómo evoluciona la vida de Ahmet: Todavía sobreponiéndose a la muerte de su madre, intentando que su hermano pequeño hable, descubriendo el amor por Aya, y aficionándose a la música. Es decir, en plena transformación de su personalidad de niño a persona adulta.

La cinta tiene, por tanto, mucho atractivo. El espectador no para de sonreír —a veces reír a carcajadas—, por las ocurrencias de los diferentes personajes, pero también es una delicia para la vista, gracias al paisaje donde se encuadra esta aldea remota, y al buen hacer del realizador macedonio, que dilata el tiempo cuando la situación lo requiere (la primera vez que se ven Ahmet y Aya; el baile de la joven y sus amigas en el festival de música, etc.), o lo acelera según convenga a la acción, mientras suena la excelente banda sonora.





domingo, 9 de noviembre de 2025

YO TE CREO (On vous croit de Charlotte Devillers y Arnaud Dufeys, 2025)

Ayer nos dimos un paseo por la Sección Oficial del Festival de Cine Europeo de Sevilla para ver We Believe You. La película belga dirigida, al alimón, entre Charlotte Devillers y Arnaud Dufeys —a la sazón, la primera incursión en el largometraje para los dos cinesastas—, acude a la capital andaluza con un premio en la Berlinale bajo el brazo.















La cinta trata de las dificultades judiciales de Alice para quedarse la custodia de sus hijos después de que, supuestamente, el más pequeño haya sufrido abusos sexuales por parte del padre. Narrada en el interior de los juzgados, el filme se limita a la audiencia para dirimir si el progenitor tiene derecho a custodia compartida, o incluso completa, ante los problemas de salud de Alice y los del pequeño, que sufre incontinencia.  

We Believe You es, sin duda, una película dura, realista, que antepone el diálogo de los personajes, y sus reacciones, a cualquier otro elemento cinematográfico. En especial, destaca el testimonio de Alice, interpretada por Myriem Akheddiou (la vimos en el festival hace unos años formando parte del reparto de El joven Ahmed de los hermanos Dardenne). La actriz es el objetivo predilecto de la cámara, que casi no la suelta en lo que dura el metraje.

No sólo en el momento de su declaración, sino también los gestos de la protagonista, que observa el espectador mientras se oyen en off al resto de personajes (su marido, los abogados de unos y otros, la jueza), en un sobresaliente ejercicio continuo de actuación que bien podría llevarle a conseguir el premio del certamen a mejor actriz. Y más si tenemos en cuenta que la secuencia de la audiencia dura casi una hora y se produce en tiempo real.


La performance de Myriem Akheddiou, es tan potente que deja pocas cosas más en el tintero. Quizás conviene señalar un detalle al terminar el juicio, donde el objetivo se detiene para subrayar la soledad de la que tiene que decidir; o el final, que nos recuerda a la excelente miniserie española Querer (Alauda Ruiz de Azúa, 2024), que también versa acerca de los presuntos maltratos sexuales en el seno de un matrimonio, y que se estructura de forma parecida a la película que nos atañe, con, ya digo, un desenlace casi calcado.

La película de Devillers y Dufeys, después del reducido metraje —se agradece—, nos ofrece unos datos demoledores donde sólo el dos por cien de los menores que denuncian, que ya son pocos, obtienen finalmente justicia.






sábado, 8 de noviembre de 2025

SIRAT (Oliver Laxe, 2025)

Comienza el XXII Festival de Cine Europeo de Sevilla y nosotros nos estrenamos asistiendo a la proyección de Sirat, la última película del director español nacido en París, Oliver Laxe. Un largometraje premiado en Cannes, que, además, representará a España aspirando al Óscar a mejor película extranjera.

La cinta arranca con una frase, una creencia de los árabes —casi toda la filmografía de Laxe tiene que ver con la cultura musulmana— que dice: «Existe un puente llamado Sirat que une infierno y paraíso. Se advierte al que lo cruza que su paso es más estrecho que una hebra de cabello y más afilado que una espada». Este párrafo puede perfectamente ser el resumen de una historia que por momentos se traduce en una experiencia audiovisual que no dejará indiferente a nadie.

El filme comienza en algún lugar de Marruecos donde se celebra una rave. Luis (Sergi López) y su hijo llevan cinco meses buscando a la hermana mayor, que ha desaparecido y creen que se encuentra en el norte de África asistiendo a una de esas fiestas con música electrónica y drogas. Cuando la policía marroquí disuelve la reunión, algunos de los participantes se encaminan hacia otra rave que tiene lugar en Mauritania. Luis y el pequeño se unen a la caravana con la esperanza de encontrar a la joven.

A partir de aquí, el largometraje se convierte en una road movie a través del desierto donde los personajes sufrirán todo tipo de obstáculos naturales mientras se oyen noticias del exterior nada halagüeñas: todo parece indicar que el mundo se encuentra al borde de la tercera guerra mundial.


Dentro de una atmósfera apocalíptica, que puede recordar a Mad Max por lo extraño de los vehículos, el paisaje yermo y la falta de gasolina, los singulares personajes antisistema, que parecen extraídos de una película de Tod Browning —de hecho, uno de ellos lleva una camiseta que hace referencia a La parada de los monstruos (Freaks, 1932)—, avanzan hacia el sur al compás de una música envolvente y machacona.

La película se parte en dos en un momento trágico al tiempo que están atravesando un cada vez más angosto desfiladero (¿el Sirat?). De repente todo se vuelve violencia y muerte, cuando da la impresión de que los protagonistas estén realmente en el infierno. El final abierto, muy afín a lo que el director nos tiene acostumbrados, no es nada optimista ni esperanzador.

Oliver Laxe, en sus películas, siempre busca paraísos en la tierra. En su cinta anterior, Lo que arde, parece que el edén reside en algún lugar situado entre los parajes gallegos de su patria, aunque pronto todo se torna fuego a raíz de los incendios provocados. En Sirat, la felicidad de los personajes, el paraíso terrenal, tiene lugar cuando se sienten en libertad, bailando al son de la música. Sin embargo, pasado el puente, no pueden evitar que se desate el infierno de sus pecados.   






miércoles, 5 de noviembre de 2025

XXII FESTIVAL DE CINE EUROPEO DE SEVILLA 2025

Desde hace un par de décadas, el mes de noviembre es sinónimo de festival de cine en Sevilla. Este año, el certamen arranca el día 7 y finaliza el 15, tal como indican unos carteles muy sugestivos, diseñados por el ilustrador sevillano José Luis Ágreda. Un tríptico donde se mezclan símbolos de la ciudad con imágenes icónicas de célebres películas (La dolce vita, La trilogía del dólar y El cielo sobre Berlín), con el denominador común del gato de Flow, cinta multipremiada en el anterior festival (pinchar en la imagen para ver el tríptico en todo su esplendor, merece la pena).

Este XXII Festival de Cine Europeo de Sevilla 2025 se podrá disfrutar, igual que el año pasado, desde distintos puntos repartidos por toda la capital andaluza: Plaza de Armas y cines Avenida; el centro comercial del barrio de Nervión; el cine Cervantes, único local clásico en pleno centro; por la Alameda; y por el moderno barrio de la Cartuja.

Como en otras ocasiones, le daremos prioridad a la Sección Oficial donde una veintena de películas se disputan el Giraldillo de Oro. Destaca la cinta del director sueco Anders Thomas Jensen, El último vikingo, protagonizada por el excelente actor Mads Mikkelsen, que, además, será la elegida para dar el pistoletazo de salida del certamen en la gala inaugural. Sin abandonar los países escandinavos, el noruego Dag Johan Haugerud cierra su trilogía de las relaciones humanas con Dreams (Sex Love), ganadora del Oso de Oro en Berlín. Este año, predominan las mujeres en la Sección Oficial: Así, las realizadoras Cherien Dabis, Laura Samani, Teona Strugar Mitevska, Hafsia Herzi, Petra Biondina Volpe y Charlotte Devillers nos traen sus nuevas propuestas.

Fotograma de "El último vikingo"

Otra de las secciones que más nos gustan es la que se ocupa de los premios de la Academia de Cine Europeo (Sección EFA). Nombres conocidos como Agnieszka Holland (responsable de obras tan señeras como Europa, Europa, El Jardín secreto o In Darkness); Oliver Laxe (autor de Lo que arde y de Mimosas, que obtuvo un par de premios en Sevilla); José Luis Guerín (legendario cineasta, que ya sabe lo que es ganar aquí con La academia de las musas) o Richard Linklater (director de la trilogía que arranca con Antes del amanecer, o de Boyhood, entre otras maravillas) pelearán por el premio del público.

Este año los Giraldillos de Honor serán entregados a Jim Sheridan (se proyectará Re-reation, su último trabajo), Alberto Rodríguez (se podrá ver su última película: Los tigres), Juliette Binoche (que estrena película como directora) y Costa-Gavras (volveremos a ver la excelente Z).

Una novedad del certamen es la inclusión de una Sección Oficial de cortometrajes; además de las habituales Panorama andaluz, Rampa, Alumbramiento, Esenciales, Embrujo, etc.

Atractivo programa, pues, el que nos ofrece el festival. Como siempre, nos será difícil estar a todo, eso sí, intentaremos asistir a las proyecciones que a priori sean las más interesantes. En cualquier caso, la intención es dar testimonio de todo lo que veamos y publicarlo en estas páginas.

¡Un abrazo a los lectores que nos sigan estos días de cine! 


LEER CRÓNICA Y RESEÑAS DE LAS PELÍCULAS DEL FESTIVAL







domingo, 19 de octubre de 2025

FERIA DEL LIBRO DE SEVILLA 2025

El próximo miércoles 22 de octubre se celebra la Feria del Libro de Sevilla 2025 (FELISE 25). En los jardines de Murillo de la capital andaluza se montarán las correspondientes casetas. La feria durará hasta el 2 de noviembre.


El sábado 25 de octubre a las 19:00 estaré firmando ejemplares de mi libro "Esvástica de hielo" en la caseta número 40 correspondiente a la librería Palas y a la Editorial Acantilado (véase mapa, pinchar en él para verlo mejor)


Aparte de las firmas de autores y presentaciones de libros habrá numerosas actividades. Aquí van algunas:




Desde el 22 de octubre hasta el 2 de noviembre, se podrá adquirir en la caseta nº 26 de la editorial Almuzara el libro CINE Y NAVEGACIÓN. En la caseta nº 40 de la librería Palas y la editorial Acantilado se podrá comprar la novela ESVÁSTICA DE HIELO.

Os esperamos en la Feria del Libro de Sevilla 2025, no os la perdáis.
¡Un abrazo! 







domingo, 5 de octubre de 2025

EL AUTOREMAKE EN EL CINE. CAPÍTULO III (XI)

Ya hemos dicho al comienzo del capítulo lo estrechamente relacionadas que se encuentran las películas de Frank Capra. Si nos atenemos a secuencias concretas, podemos acudir posiblemente a la mejor escena de Estrictamente Confidencial: muy bien fotografiada por Joseph Walker y hábilmente montada por Gene Havlick, se trata de una serie de planos de angulaciones extremas donde personajes de todo tipo de condición, sexo y raza hablan por teléfono para extender un rumor (figuras 3.25 a 3.28). Es la misma escena que Capra rodó en La Locura del Dólar, sólo que allí lo que filtraba la chismosa operadora era una información acerca del poco dinero en efectivo que disponía el banco, mientras aquí de lo que se trata es de apostar por Broadway Bill.[1] 


Si lo que queremos analizar es la temática del filme o el mensaje social, la semejanza no es con una cinta en particular, sino con todas en general: Dan es el típico héroe que solemos asociar con los largometrajes del director, el hombre idealista, algo revolucionario, que ataca al que acumula el dinero, al que intenta eliminar a los competidores, al sistema capitalista que condujo a la crisis, y que vive, o quiere vivir, según sus principios. El discurso rooseveltiano del arranque, por el que Dan le echa en cara a Higgins su comportamiento con los pequeños empresarios, es toda una declaración de intenciones de la pareja Capra-Riskin; muy similar, y volvemos de nuevo a La Locura del Dólar, al que Walter Huston utiliza contra el consejo de administración del banco.[2] La solidaridad del ideario democrático para salir de la crisis también preside la película (el muchas veces citado mensaje de la unión hace la fuerza), y hasta un ser irracional como Broadway Bill se convierte en todo un símbolo del New Deal cuando representa en la carrera a los pequeños ahorradores, a la gente corriente que han apostado únicamente un par de dólares por el caballo, frente a los grandes especuladores y a los corruptos que se juegan grandes fortunas. “El caballo de los desesperados”, llegan a llamarlo en algún momento de la carrera, el héroe que ha muerto por ellos, una metáfora del cristianismo que tampoco es nueva en el cine de Capra (véanse los filmes que tratan el tema del mesianismo como The Miracle Woman, El Secreto de Vivir o Juan Nadie).

Por último, igual que en Dama por un día, Capra también roza el tema del acercamiento entre clases. Dan trata a Whitey,[3] el criado de color, con la familiaridad de un amigo, más que de un amo —tampoco vemos el racismo al que alude McBride en su ensayo— y le golpea cariñosamente de la misma forma que lo hace con el mayordomo (3.29). Y es que Dan se siente más a gusto con la clase trabajadora que con la opresora a la que pertenece accidentalmente gracias a su matrimonio con Margaret.  

Estrictamente Confidencial se estrenó en Diciembre de 1934, a las puertas de los premios de la Academia. Un poco oscurecida por el éxito de Sucedió una Noche, recibió buenas críticas y obtuvo ganancias. La cinta, vista hoy, resulta una agradable comedia sobre el mundo de la hípica con escenas tan graciosas como la de la disciplinada cena en casa de los Higgins, donde todos los comensales manejan la cuchara a la vez (3.30), o la estratagema de Dan y el Coronel para irse sin pagar de un restaurante; y excelentes tomas, casi documentales, de las carreras de caballos, de los establos y el hipódromo. Capra habló de ella como de una película divertida, pero le quedó el mal recuerdo del actor protagonista, de lo poco predispuesto que estaba a ser filmado junto al caballo. También declaró por entonces su deseo de cambiar de género: “No tengo la intención de estar indefinidamente haciendo esta mezcla de drama y comedia. Estoy ansioso de probar con un musical” (Scheuer 1934, p.13). Para ver cumplidos ambos deseos, el de dirigir a un actor amante de la hípica y que además cantase bien,[4] Frank Capra tendría que esperar hasta 1950.



[1] Por cierto, la operadora rubia platino de Estrictamente Confidencial es una casi desconocida Lucille Ball (3.25).

[2] Y a los argumentos que esgrimía James Stewart o Gary Cooper en El Secreto de Vivir, Vive como quieras, Caballero sin espada, Juan Nadie o ¡Qué bello es vivir!

[3] Interpretado por Clarence Muse, un actor negro que apreciaba a Capra —y viceversa—, que participó en varias películas del director, entre ellas el remake de Estrictamente Confidencial.

[4] Warner Baxter canturrea en la película en un par de secuencias junto a Myrna Loy, pero lo hace tan mal que la propia Myrna exclama “¡Qué descanso!” cuando Baxter le asegura que no volverá a cantar más.



domingo, 21 de septiembre de 2025

2 X 1: "PINA" y "LA SAL DE LA TIERRA" (Wim Wenders)

Pina (2011) 

La carrera del veterano director alemán Wim Wenders ha tenido luces y sombras, si bien más de las primeras que de las segundas, con éxitos como El cielo sobre Berlín, París Texas o El amigo americano; una filmografía desigual salpicada de documentales —estos sí, casi todos excelentes— tan buenos como aquel sobre los últimos días en la vida de su colega Nicholas Ray (Relámpago sobre el agua), o ese otro sobre el cine de Yasujiro Ozu (Tokyo-Ga), y unos cuantos rebosantes de música como Buena Vista Social Club

Largometrajes que son ensayos cinematográficos como los realizados en la segunda década del siglo XXI donde ha podido rodar sus dos mejores trabajos en el terreno de la no ficción, ambos nominados al Óscar al mejor documental. El primero de ellos, Pina, es un homenaje a la bailarina alemana Pina Bausch, fallecida pocos días antes del comienzo del rodaje. 

El filme es en realidad un musical cuando se estructura en capítulos dedicados a cada uno de los bailarines de la escuela de Pina, testigos de las enseñanzas de su maestra. Un grupo heterogéneo, internacional, que opinan y dan su versión acerca de la visión que tenía la bailarina a la hora de interpretar el baile moderno, de romper los límites entre el teatro y la danza.

 

Junto a las opiniones de los alumnos, estos interpretan segmentos de las creaciones más notables de Pina, coreografiadas por ella misma, a veces en un teatro, otras en las calles de la ciudad, dentro de los tranvías o en la propia academia. Son números expresionistas que dejan huella tras haberlos visto, y representan aspectos de la vida misma sublimados gracias al baile. 

Destaca el número Café Muller, que se desarrolla en una cafetería repleta de sillas donde los bailarines danzan a través del laberinto que se abre ante ellos, gracias a la intervención de otro artista que va retirando los elementos del atrezo, con una perfecta compenetración con los que danzan a su alrededor —dicen que cuando Wenders, en un principio no interesado demasiado en la danza, vio esta obra en el teatro, rompió a llorar. El número es un ejemplo de los muchos que hay en el filme, todos preparados y representados en el teatro con éxito. La película termina con una frase pronunciada por la propia Pina que resume su obra: «Dance, dance, otherwise we are lost».  



La sal de la tierra (The Salt of the Earth, 2014) 

El siguiente documental realizado por Wenders es La sal de la tierra, en mi opinión puede ser el mejor documental del director hasta la fecha, no solo por lo bien estructurado y dirigido que está, sino por la repercusión mundial que ha tenido el trabajo de Wenders. La cinta narra la vida y la obra del fotógrafo recientemente fallecido Sebastião Salgado, y esta codirigida por el hijo del protagonista: Juliano Ribeiro Salgado. Rodada en gran parte en blanco y negro, colores de las expresivas instantáneas del fotógrafo brasileño, la película sigue una organización lineal, que arranca en la infancia del protagonista y continúa en su juventud, cuando se licencia en Economía. Gracias a su mujer, Salgado se apasiona por la fotografía, dejando el trabajo como economista para centrarse en su nueva profesión. 

A partir de aquí, comienza a trabajar en varios libros que recogen sus instantáneas —algunos les lleva una década de trabajo— viajando por todo el mundo a más de 100 países, recogiendo conflictos internacionales, masacres, hambrunas, éxodos y todo tipo de calamidades. Así, los volúmenes titulados Otras Américas, o Sahel son muy descriptivos. Otros trabajos, como el dedicado a los trabajadores del mundo —entre ellos, los pescadores gallegos— son notables. Quizás el más impresionante es el reportaje realizado en Kuwait cuando en la Primera Guerra del Golfo, Sadam Husein mandó quemar los pozos de petróleo. Las imágenes de aquel infierno, donde el humo era tan denso que no dejaba pasar la luz y los días sólo tenían noches, son espectaculares y han dado la vuelta al mundo. 

Lo siguiente fue Éxodo, cuyo tema central era los movimientos de masas de personas que huían de la guerra, como lo ocurrido en Ruanda en los años noventa con el genocidio de tutsis a cargo de los hutus y, más tarde, al contrario. Lo visto allí, reflejado en durísimas fotografías, parece una pesadilla, como si el testimonio de Joseph Conrad en El corazón de las tinieblas se quedara como una simple anécdota.

Pero lo mejor del documental, por lo que es conocido, se desarrolla cuando Salgado termina el ciclo de su vida, volviendo, con «el alma enferma» después de presenciar tanto horror, al lugar donde pasó su infancia: un vergel convertido en un desierto a causa de la tala descontrolada de árboles. Entonces su mujer tiene una idea, casi una utopía: plantar cientos de miles de árboles para deshacer el desastre y volver a tener una selva tropical. Tras varios años, lo consiguen y demuestran que los destrozos hechos por el hombre se pueden revertir, eso sí, plantando cerca de dos millones de árboles. 

Por último, decir que el título del documental viene de un pasaje de la Biblia. En Mateo 5:13 se dice : «Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿Cómo volverá a recuperarlo? Ya no serviría para nada, excepto para ser echada afuera y pisoteada por los hombres». También hay una referencia explícita al nombre del fotógrafo, porque Salgado en portugués significa salado. Sebastião Salgado es la sal de la tierra, y lo demuestra con la contribución que él y su familia han hecho en el lugar donde viven.





domingo, 7 de septiembre de 2025

ARMAS PARA EL CARIBE (L'arme à gauche de Claude Sautet, 1965)

Casi siempre en ambientes urbanos, el polar (cine negro francés) se prodigó poco en entornos marítimos, quizás porque los autores de los libros que servían de base a los filmes tampoco lo hacían. Una de las excepciones fue Charles Williams, cuya novela Aground se convirtió en el guion de Armas para el Caribe:


El capitán Jacques Cournot (Lino Ventura) ha sido contratado por Hugo Hendrix (Alberto de Mendoza) para comprar el “Dragoon”, un velero de dos palos propiedad de Rae Osborn (Sylva Koscina). Cuando todo parece indicar que la venta está asegurada, la goleta desaparece; en su lugar la policía encuentra los cuerpos de dos hombres asesinados y las pruebas de que hay tráfico de armas de por medio. Cuando Hendrix también se esfuma, Rae se sincera con el capitán y le confiesa que es la exmujer de Hendrix, que resulta ser un estafador de poca monta. La joven contrata a Cournot para buscar al “Dragoon” al que localizan varado bastante lejos de la costa y muy próximo a un islote... 

Charles Williams fue uno de los autores hard-boiled más afamados y uno de los más adaptados al cine. Hasta una docena de novelas suyas se convirtieron en películas, algunas con el escritor participando directamente en el guion. Como en Armas para el Caribe, sus historias giraban en torno a una mujer de turbio pasado experta en engatusar al héroe de turno. La cinta arranca de esta guisa, pero pronto da un giro, cuando Rae se sincera con el capitán al que encarna el duro Lino Ventura —un actor tan identificado con el noir en Europa como Humphrey Bogart en Estados Unidos—. Quizás debido a la manipulación de los guionistas, entre ellos el director Claude Sautet, la protagonista se muestra desde el principio más en la línea de una joven vulnerable, adicta al alcohol, que de una femme fatale.

Que Claude Sautet fuera elegido para llevar adelante el proyecto de Armas para el Caribe es posible que ahora resulte extraño, dada su trayectoria cinematográfica posterior cuando se dedicó más a los dramas que a los policíacos. La película puede entenderse como una cinta de aprendizaje aunque el cineasta ya se maneja con soltura a través de unos caracteres tan estancados en su vida como la situación en la que se ven envueltos. 



Situación repleta de contrasentidos: un barco que no navega, una isla que no es la costa ansiada, unas armas que no disparan; y en fin, unos personajes sin salida en su vida privada, pero también en la acción cuando tres se encuentran en el barco sin poder navegar y el cuarto, con todas las armas a su alcance, se ve incapaz de revertir la situación desde una isla desierta.

Armas para el Caribe es una cinta realista, un noir insólito, casi un thriller, en especial en el último tercio de la película cuando el villano mantiene a Cournot en el punto de mira al tiempo que éste intenta fondear el ancla salvadora. La secuencia es de una angustia creciente al ver que la puntería del gánster mejora por momentos y las probabilidades de acertar al capitán, cuando éste asoma la cabeza para respirar, son cada vez mayores.

Realizado con la misma pericia de marino que Cournot cuando monta un aparejo de fortuna en su afán de sacar el barco de varada, el filme se encuentra además muy bien fotografiado. La luz del atardecer y la del alba predominan sobre la del día a medida que las cosas se complican. El blanco y negro juega un papel austero en una cinta sobria, sin adornos. Igual que los diálogos a los que no les sobra ni les falta una coma: los justos y necesarios.

Armas para el Caribe nos dice muchas cosas, entre ellas que una isla en el Caribe, unas aguas transparentes y un lujoso velero no son siempre sinónimos de vacaciones y placer.




El post es un extracto corregido para la ocasión del capítulo dedicado a Armas para el Caribe en mi libro: CINE Y NAVEGACIÓN. Los 7 mares en 70 películas





domingo, 27 de julio de 2025

EL AUTOREMAKE EN EL CINE. CAPÍTULO III (X)

El guion de Estrictamente confidencial lo escribieron Riskin y Capra pensando en el actor protagonista, en Clark Gable.[1] Con lo que no contaron, consecuencia del éxito de Sucedió una Noche y la consiguiente subida del caché de la estrella, fue con la negativa de la Metro a prestar de nuevo a Gable. Un inconveniente que se saldó con la contratación de Warner Baxter. Si bien el veterano actor se parece físicamente a Gable, resulta mucho mayor que su pareja en la película (Myrna Loy) (3.21), lo que le resta credibilidad a la historia, y, además, se nota que no le gustan demasiado los caballos. Ambas circunstancias se ven reflejadas en pantalla: la relación entre Dan y Alice es bastante fría, “carece del humor y la tensión sexual que había entre Clark Gable y Claudette Colbert” (Girona 2008, p. 215). 

 

También la relación con el equino dista mucho de lo que quería lograr el director en pantalla, que llegó a afirmar que “en realidad es una historia de amor entre un hombre y su caballo“. Capra no pudo rodar muchas de las escenas “calidas” que había entre Dan y Broadway Bill por la fobia que tenía Baxter a los caballos “en especial a aquellos que tenían la cola levantada” (Capra 2007, p.417). Si nos fijamos en dichas secuencias, es cierto que el actor siempre procura mantener una distancia con el pura sangre (3.22).

Cosa que no ocurre con Myrna Loy (3.23), actriz prestada de la MGM que dio muy buen resultado a pesar de no trabajar con su compañero habitual de esos años, William Powell. Su personaje era, en cierto modo, parecido al de Claudette Colbert en Sucedió una Noche: una rebelde que lucha contra el materialismo y el poder del dinero; contra todo lo que representa su padre, de nuevo encarnado por Walter Connolly que hace el mismo papel en las dos películas: un tiburón de los negocios que se comporta como una “ballena” al engullir empresas más pequeñas en quiebra, pero que al final se convence de que lo importante no es la riqueza que uno va acumulando a lo largo de la vida.[2] 

 

Es evidente, por tanto, la afinidad que existe entre Estrictamente Confidencial y Sucedió una Noche. Se puede decir que la primera nació a la sombra de la segunda, por argumento, mensaje social, personajes y actores en común.[3] Algo que también sucede con Dama por un día: de nuevo Connolly participa con un registro que pertenece a la misma clase social de Higgins, el del conde español; por otro lado, el personaje del “Juez”, el que interpreta Guy Kibbee en Lady for a Day, es muy parecido al del “Coronel” en Broadway Bill (3.24); y no digamos el caso de su compañero de estafas, “Happy” McGuire, un sujeto ácido que siempre está de mal humor, y que Riskin bautiza con el mismo nombre del gánster de Dama por un día. Incluso se permite un guiño elegante en la secuencia del hipódromo cuando el Coronel y su amigo apuestan por Bill como ganador: Riskin hace que Happy pronuncie una frase similar a la de su tocayo de 1933: “Esto es como creer en un cuento de hadas”.

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[1] En contra de la política de la Columbia en aquella época, según comentó el propio Capra: “En este estudio tenemos una ventaja. Nos tomamos tiempo para seleccionar una historia. No tenemos la necesidad de escribir para una estrella. La Columbia no tiene estrellas. Es la historia, el tratamiento, lo que cuenta. Después, salimos y conseguimos que los actores encajen en la historia” (Scheuer 1934, p.13).

[2] Otro personaje recurrente en la filmografía de Capra, recordemos el que interpreta Edward Arnold en Vive como quieras.

[3] No sólo Walter Connolly colabora en ambas, también lo hacen otros secundarios como Ward Bond o Alan Hale.



lunes, 14 de julio de 2025

2 X 1: "BARRIO CHINO" y "ROSA DE MEDIANOCHE" (William A. Wellman) (II)

Barrio Chino (Frisco Jenny, 1933)  

El director norteamericano William A. Wellman tuvo una época muy prolífica, y también de calidad, en su larga carrera, que fue la primera mitad de los años treinta. En esa etapa filmó para varios estudios, y en 1933 rodó dos películas muy similares:

La primera, Barrio Chino, arranca con el terremoto de San Francisco y el posterior incendio de la ciudad. Jenny (Ruth Chatterton), la joven protagonista, se queda huérfana y embarazada al morir su amante y su padre en el seísmo. Para conseguir dinero y poder mantener a su hijo, Jenny se convierte en la madame de un negocio de prostitución donde también trafica con el alcohol durante el período de la prohibición. Los servicios sociales le quitan el hijo cuando entienden que ese no es el lugar adecuado para criar a un niño. Con el tiempo, al pequeño lo dan en adopción, destaca en los estudios y, ya de adulto, llega a ser fiscal del distrito. El drama se acentúa cuando el fiscal tiene en su punto de mira a su propia madre sin saberlo.

Ligeramente basada en La mujer X, obra de teatro de Alexandre Bisson, Barrio Chino es acaso la mejor versión de todas las que han sido llevadas a la gran pantalla, con la particularidad de que el hijo de Jenny no se convierte en su abogado sin saber que su cliente es su madre; todo lo contrario, resulta ser el fiscal que la quiere condenar a muerte.

El arranque de la cinta funciona muy bien gracias a la habilidad de Wellman con la cámara, a escenas documentales de 1906, y a los estupendos efectos especiales —hay que tener en cuenta la época—del terremoto y el incendio de San Francisco. El posterior desarrollo del filme se debate entre el melodrama y la película de gangsters, género este predilecto del primer Wellman (recordemos la obra maestra que es El enemigo público).

Además de la buena actuación de la protagonista, y la de Louis Calhern, un delincuente que quiere decirle al fiscal que es hijo de Jenny, en Barrio Chino destaca, como siempre, el manejo de una dinámica cámara en las secuencias que lo necesitan (travellings, panorámicas, etc.) y el muy buen uso del montaje en el cambio de planos generales a primeros planos. Una joya de Wellman en aquellos difíciles comienzos del sonoro.

 

Rosa de medianoche (Midnight Mary, 1933) 

Después de Barrio Chino, Wellman rueda una película similar, Rosa de medianoche, donde se presenta el retrato de otra joven con una vida difícil, también con un título original en el que se nombra a la protagonista: Frisco Jenny frente a Midnight Mary

Ahora es Mary (Loretta Young) la acusada de asesinato. Mientras espera el veredicto del jurado, Mary recuerda su vida y se la muestra al espectador gracias a un largo flashback: desde que nace hasta que se ve envuelta en el homicidio, pasando por su época de adolescente cuando es detenida por un robo que no ha cometido. Después de salir del correccional, la joven intenta buscar trabajo en vano y termina por unirse a una banda de mafiosos. Un día, en uno de los locales que atraca la banda, conoce a Tom (Franchot Tone), un joven abogado del que se enamora. Mary intenta cambiar de vida, pero es demasiado tarde, el pasado vuelve una y otra vez. 

Hábil con las elipsis, William A. Wellman hace un buen trabajo al comienzo del filme cuando explica cómo ha sido la vida de Mary; porque Rosa de medianoche arranca de la misma forma que concluye Barrio Chino: con la protagonista siendo procesada por asesinato.

 

Especializado en historias de la depresión, de los años treinta, y de gánsteres, Wellman vuelve a hacer un largometraje en el que se mezcla el melodrama, el romance y el tema policíaco, igual que en Barrio chino. En Rosa de medianoche, Wellman se luce esta vez en las escenas de amor, con primeros planos entre Loretta Young y Franchot Tone que se adelantan a su tiempo y no tienen nada que envidiar a, por ejemplo, Alfred Hitchcock en Encadenados

En Rosa de medianoche, la conocida actriz Loretta Young y el también célebre Franchot Tone se encuentran muy bien acompañados de un grupo de secundarios encabezados por Una Merkel, como la amiga de Mary, Andy Devine, como el amigo de Tom, y los malvados Ricardo Cortez, el casi fijo en este tipo de películas, Warren Hymer, y Harold Huber, otro malo al estilo Peter Lorre.


domingo, 29 de junio de 2025

LA BELLA MAGGIE (The Maggie de Alexander Mackendrick, 1954)

En el seno de los estudios británicos Ealing, Alexander Mackendrick debutó con éxito como director en Whisky a gogó (1949), y triunfó definitivamente con El hombre vestido de blanco (1951) y El quinteto de la muerte (1955), sus obras más conocidas. Entre ambas, dirigió otra maravilla, La bella Maggie:


“Maggie” es una vieja barcaza de cabotaje que se cae a pedazos. El capitán Mactaggart (Alex Mackenzie) necesita 300 libras para arreglar el barco y lograr que las autoridades le levanten la prohibición de navegar. El capitán consigue engañar al potentado norteamericano Mr. Marshall (Paul Douglas) para que lo contrate por 300 libras. El estadounidense quiere sorprender a su mujer y hacer mejoras en su casa de verano. La misión de “Maggie” será llevar materiales y muebles a una de las islas del oeste de Escocia. Cuando Marshall se da cuenta de que acaba de contratar un barco que no tiene permiso para navegar, inicia una persecución por tierra, mar y aire para detener a Mactaggart y transbordar la carga a otro mercante.

La bella Maggie seguía el camino iniciado por Whisky a gogó cuando ambas películas se apoyan en el carácter del pueblo llano escocés. La tradición de los pescadores de esas tierras del norte y sus costumbres son muy bien retratadas en ambas películas. Tanto es así que Mackendrick confesaba que en Maggie había puesto demasiadas cosas de su cosecha particular extraídas de las experiencias vividas en su juventud. 

En la película, la dotación de la barcaza trata de burlar al millonario con mil y una tretas que provocan las risas de los escoceses, desde Glasgow hasta las islas de poniente. Todos los habitantes se encuentran al tanto de lo que ocurre gracias a un periodista que sigue la persecución entre el americano y la vieja embarcación.


Mackendrick se distancia algo del sello impuesto por el productor Michael Balcon en los estudios Ealing y tanto en Whisky a gogó como en Maggie hace que el espectador sienta lástima por el teórico villano de la película. En la segunda cinta todos se ríen de Marshall: la tripulación, la gente de los bares, el periodista, incluso el consignatario en el fondo quiere que Mactaggart consiga escapar. En la escena del embarcadero, cuando la barcaza destroza el muelle, hasta los bueyes se burlan del americano. 

Tanta escena cómica al final satura a la audiencia que siente empatía por el personaje interpretado por Paul Douglas. Esa ambigüedad que pone en cuestión la hazaña de Mactaggart y su tripulación, es lo que distingue y hace único el cine de Mackendrick, digamos que su humor es más turbio que el de sus coetáneos. Y más satírico: la crítica social de Maggie es muy explícita. La coincidencia entre el nombre del magnate y el del plan económico de ayuda a Europa después de la guerra es intencionada. El plan Marshall fue criticado ampliamente por centrarse en sectores que no competían directamente con las empresas americanas y dejar menos protegidos otros ámbitos estratégicos en los que podían instalarse dichas compañías. La dependencia económica de los ingleses y de los habitantes del resto de Europa con respecto a Estados Unidos estaba servida.

No obstante, el tema de la película es el contraste entre la tradición y la modernidad, entre la Vieja Europa y el Nuevo Mundo. Entre la vida tranquila del pescador escocés que se conforma con lo poco que tiene pero que dedica más tiempo a la familia, y la vida moderna pero acelerada del americano que siempre quiere más.



El post es un extracto corregido para la ocasión del capítulo dedicado a La bella Maggie en mi libro: CINE Y NAVEGACIÓN. Los 7 mares en 70 películas





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