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jueves, 4 de septiembre de 2008

SILENCIO SE... GRABA (Semana del 5 al 11 de septiembre de 2008)

Nada mejor que ver y hacernos con unas cuantas películas buenas para sobrevivir a la dura realidad, ya sin vacaciones. Los hermanos Coen; nuestro Amenábar; la excelente "A pleno sol", primera versión de Mr. Ripley; la secuela de "Antes del amanecer" (que para algunos supera la primera parte); el Río de Marilyn y Mitchum; las penalidades de Michael Douglas en Japón; el dramón de Moretti o una de las más logradas películas de James Bond, figuran entre las recomendaciones que vienen a continuación:

Pinchar en la tabla para verla mejor (las películas en rojo no son necesariamente las mejores, son las que se comentan más abajo)


Comentarios de algunas de las cintas recomendadas:
Los Implacables (The Tall Men de Raoul Walsh, 1954). Clark Gable, Jane Russell, Robert Ryan. (TPA, sábado 6 a las 18:30).

Una de las tres colaboraciones de Walsh con un Gable en su última, pero interesante etapa como actor en la que pocos confiaron a excepción del gran realizador. Es un western épico donde se nota la clara influencia de Griffith, no en vano Walsh empezó como ayudante del maestro. El paisaje nevado de Montana es uno más de los protagonistas de la película –las escenas cabalgando sobre la nieve no son a cámara lenta, aunque lo parezcan- Por lo demás la película contiene todos los tópicos del género: bandidos, indios, duelo a muerte, etc., en una trama calcada a la de Río Rojo (Red River de Howard Hawks, 1948).



Quiero la cabeza de Alfredo García (Bring me The head of Alfredo García de Sam Peckinpah, 1974). Warren Oates, Isela Vega, Emilio Fernández, Gig Young, Kris Kristofferson. (TV3, lunes 8 a las 23:45).

Entre el western fronterizo, las road movies y el género negro, transcurre esta historia del típico perdedor, muy en la línea del cine crepuscular y personal de Sam Peckinpah: un cacique mejicano (Emilio Fernández, prácticamente en el mismo papel que le confiara su amigo Peckinpah en Grupo Salvaje) pone precio a la cabeza del responsable de dejar embarazada a su hija. Entre los distintos "buitres" que se disputan la codiciada pieza se sitúan Bennie (Warren Oates) y su amante (Isela Vega). Ambos inician un viaje desesperado, en un entorno de lo más hostil.

Con la cabeza de Alfredo García como un personaje más, Bennie sortea todo tipo de dificultades a través del polvoriento desierto. La descomposición de su presa es pareja a la que sufre el propio Bennie, que se mantiene en pie gracias al alcohol, al instinto de supervivencia y al deseo de venganza -dicen que Warren Oates se inspiró en el mismísimo Peckinpah para interpretar su papel; y se ayudó de las gafas del propio cineasta para llevarlo a cabo-.

En el tramo final de la película, como en sus mejores cintas, el director suma a la violencia -y al tequila- su característico romanticismo para rematar un largometraje que casi se puede considerar de culto.



Bronco Billy (Clint Eastwood, 1980). Clint Eastwood, Sondra Locke. (TV3, martes 9 a las 18:20).

El filme narra las relaciones entre un propietario de un circo (Clint Eastwood) y su ayudante (Sondra Locke) y contiene innumerables guiños a los western, a las antiguas comedias basadas en el slasptick y a la vida social americana en general. Eastwood se aleja de su personaje característico para caricaturizarlo –que no desmitificarlo-, y entrar de lleno en la sátira y la crítica al sistema de vida norteamericano, aunque rindiéndose a él finalmente. Y es que el protagonista es un vaquero que no persigue el dinero, sino que va errante con su grupo ofreciendo representaciones gratis y resolviendo entuertos como un moderno Don Quijote. El ataque contra la guerra del Vietnam (ayuda a un desertor), la distorsión del patriotismo (la carpa donde representan sus actuaciones kitsch está formada por banderas americanas cosidas a mano por enfermos mentales), y más referencias que descubrirá el espectador, hacen de esta película una de las cintas más inteligentes y mejores de Clint Eastwood.

martes, 15 de abril de 2008

DUELO EN LA ALTA SIERRA (Ride The High Country de Sam Peckinpah, 1962)

Duelo en la Alta Sierra es para muchos el primer western crepuscular de la historia del cine, aunque en mi opinión hay otras películas que inician el subgénero. Lo que está lejos de toda duda es que es el primero que realiza Sam Peckinpah y es un antecedente directo de sus posteriores cintas; casi un borrador de Grupo Salvaje (The Wild Bunch, 1969) o Pat Garret & Billy The Kid (1973).



El largometraje comienza con el reencuentro de dos viejos amigos -Bill y Jack- que habían trabajado juntos como agentes de la ley. La escolta de un cargamento de oro propicia que vuelvan a colaborar, esta vez con distintos objetivos: mientras Bill sigue fiel a su sentido del deber, Jack pretende hacerse con el oro a la menor oportunidad. Para enriquecer la historia, Peckinpah incluye a dos personajes más: Heck y Elsa. El primero es un joven impetuoso, el aprendiz de Jack; la segunda es la hija de un fanático religioso, que huye de su casa y de una boda algo más que complicada. Los cuatro vivirán juntos numerosas aventuras a lo largo de un itinerario existencial. La metáfora que propone Peckinpah es evidente: los dos viejos vaqueros dan paso a la joven pareja, símbolo de una nueva generación.

Los actores que dan vida a los protagonistas son unos maduros Joel McCrea y Randolph Scott. Es una delicia verlos actuar juntos gracias a la espléndida dirección de Peckinpah y al cuidado guión. Su encuentro, en una feria, es una caricatura de lo que fueron en su día. Ahora son unos personajes que se avergüenzan de que les vean con gafas para poder leer un contrato. Que continuamente hacen referencia a los viejos tiempos y que se echan en cara la avanzada edad. A lo largo de todo el metraje se suceden las pequeñas historias relatadas por uno y otro. Son batallas de su juventud que resaltan la parte más nostálgica de la cinta.


Para adornar la trama y reafirmar el tono crepuscular, el rodaje se efectúa en unos exteriores cargados de colores ocre; en un paisaje otoñal, casi siempre al atardecer, donde las sombras son tan alargadas como las numerosas vivencias que llevan los dos amigos a sus espaldas. Si bien es cierto que su vida, repleta de aventuras, apenas les ha dejado nada -“Un caballo, una silla y un reloj”- ni les ha permitido echar raíces en ningún lugar, “He andado mucho sin llegar muy lejos”, dice un abatido Joel McCrea.

Siempre me ha parecido que Peckinpah era un Howard Hawks pesimista, por lo menos en cuanto al tratamiento de los personajes se refiere. Su exaltación de la amistad es parecida en ambos, pero el tono del primero es mucho más poético que el del director de Río Bravo. Además está la presencia de la muerte. Peckinpah es el director que mejor ha sabido reflejarla en el rostro de un personaje. Así cuando alguien es abatido por un disparo, el plano permanece fijo un instante con el moribundo inmóvil, sentado, mirando a su verdugo, dejando que éste le arrebate el rifle o esperando el inevitable final. En futuros filmes llevará esta situación hasta el extremo, usando su famosa cámara lenta, tantas veces imitada, pero muy pocas con el suficiente criterio.

En resumen, Duelo en la Alta Sierra es un hito en la historia del western y una de las mejores películas de Sam Peckinpah, un autor de culto que cada día tiene más adeptos entre los jóvenes cinéfilos.

Ver Ficha de Duelo en la Alta Sierra

viernes, 4 de enero de 2008

GRUPO SALVAJE (The Wild Bunch de Sam Peckinpah, 1969)

Grupo Salvaje es una película que no ha hecho sino crecer con el paso de los años y hoy en día podemos decir, sin riesgo a equivocarnos, que es la obra maestra de Sam Peckinpah y la más representativa del llamado western crepuscular; quizás porque el cine del polémico realizador encajaba perfectamente con los elementos que definían dicho género. Algunos de ellos son los siguientes:

-Los personajes, eternos aventureros, pertenecen al salvaje oeste y se encuentran fuera de sitio con la llegada de la civilización. No les queda otro camino que luchar hasta morir, más que nada porque no saben hacer otra cosa. Así películas como Dos Hombres y un destino (Butch Cassidy and The Sundance Kid de George Roy Hill, 1969) son calcadas en su resolución a Grupo Salvaje.



-Los actores son viejas glorias del cine (Holden, Ryan, Borgnine, O’Brien, “El indio” Fernández, etc). Es lo que pide una cinta crepuscular. Peckinpah ya hizo algo parecido en Duelo en la Alta Sierra, para algunos el primer largometraje de este subgénero.

-El “tono” de la película es nostálgico, pesimista y, sobre todo, violento. Los buenos tiempos han pasado ya; el “romanticismo” del western, los duelos y la violencia justificada por la ausencia de ley ya no existen. Ahora prima la violencia por la propia violencia. En Grupo Salvaje los “buenos” son peores que los “malos”, son como aves de rapiña.

Para resaltar la crudeza de algunas secuencias Peckinpah utilizaba la cámara lenta, y no creo que lo hiciera por estética. Me parece ingenua la afirmación de algunos críticos cuando se refieren a las escenas de los tiroteos como si se trataran de un “baile”; lo que el director pretendía era conseguir que las imágenes de la barbarie permanecieran en nuestras retinas -y en nuestra memoria- el máximo tiempo posible. Era una nueva forma de denuncia y no cabe duda de la estrecha relación que existe entre lo que se cuenta en el filme y lo que se estaba viviendo en Vietnam a finales de la década de los sesenta.

El espectador que aún no haya visto Grupo Salvaje que se prepare para una nueva experiencia. Peckinpah les dará una pista de lo que se avecina, sólo hay que fijarse con qué juegan unos niños en el arranque de la película...


Ver Ficha de Grupo Salvaje.
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