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domingo, 13 de noviembre de 2022

PALMARÉS DEL XIX FESTIVAL DE CINE EUROPEO DE SEVILLA 2022

Última jornada del festival donde toda la atención se centró en el reparto de premios por parte de los distintos jurados. Galardones en los que, en general, estamos de acuerdo, luego lo veremos, pero que no nos impidieron ver la nueva película del veterano cineasta polaco, Jerzy Skolimowski, tan importante como Roman Polanski, ambos de aquella generación de directores del Nuevo Cine Polaco en los primeros años sesenta. 

Eo, que así se llama la cinta de Skolimowski es una especie de road movie donde el viajero es un burro (el del título), que se apodera del punto de vista del largometraje para retratar a los seres humanos como son: amantes de los animales, trabajadores, pero también violentos y maltratadores de otras especies. Acierta la organización del festival al comparar la cinta del realizador polaco con la excelente Al azar de Baltasar (Au hasard Balthazar, Robert Bresson, 1966). Insólito filme, Eo, en la filmografía de Skolimowski, leyenda del cine polaco y, por extensión, del cine europeo. 

Y ahora sí, vamos con el palmarés del festival:
 

SECCIÓN OFICIAL


Giraldillo de Oro a la mejor película

Saint Omer (Alice Diop)


Gran premio del jurado

Ex aequo para Close (Lukas Dhont) y Fogo-fátuo (João Pedro Rodrigues )


Premio a la mejor dirección

Pietro Marcello (Scarlet )


Premio al mejor actor

Eden Dambrine (Close)


Premio a la mejor actriz

Ex aequo para Julie Ledru (Rodeo) y Zar Amir Ebrahimi (Holy Spider)


Premio al mejor guion

Alice Diop, Amrita David y Marie Ndiaye (Saint Omer)


Premio al mejor montaje

Géraldine Mangenot (Los hijos de otros)


Premio a la mejor fotografía

Mauro Herce (Matadero)


LAS NUEVAS OLAS


Premio a la mejor película de Las Nuevas Olas

Aftersun (Charlotte Wells)


Premio a la mejor película de Las Nuevas Olas No Ficción

Viagem ao sol (Susana de Sousa Dias y Ansgar Schaefer)


Premio Especial Las Nuevas Olas

A noiva (Sérgio Tréfaut)


REVOLUCIONES PERMANENTES


Premio a la mejor película de Revoluciones Permanentes

Afterwater (Dane Komlijen) 


PANORAMA ANDALUZ


Premio a la mejor película

Como ardilla en el agua (Mayte Gómez Molina y Mayte Molina Romero)


Premio Rosario Valpuesta al mejor cortometraje

Mothertruckers (Paula Romero)


Premio Rosario Valpuesta a la contribución técnico-artística

Menudo viaje. El sueño torcido del arte contemporáneo (María Cañas)


PREMIOS DEL PÚBLICO


Premio del público de la sección Historias Extraordinarias

Blue Jean (Georgia Oakley)


Gran Premio del público a la mejor película de Selección EFA

Tori y Lokita (Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne)


OTROS PREMIOS


Premio AC/E (Acción Cultural Española) a la mejor dirección de película española:

Carlos Pardo Ros (H)


Premio a la mejor dirección de primer o segundo largometraje europeo

Nikola Spasić (Christina)


Premio Cinéfilos del Futuro

Rodeo (Lola Quivoron)


Premio Europa Junior

Las vacaciones de Yoko (Juanjo Elordi)


Premio ASECAN a la mejor película de la Sección Oficial

Siete Jereles (Pedro G. Romero y Gonzalo García-Pelayo) 


Premio Ocaña a la Libertad

Skin Deep (Alex Schaad)


Premio AAMMA Women in Focus

Blue Jean (Georgia Oakley) 


XV Premio Europeo de Cine-Guion Cinematográfico Universidad de Sevilla en categoría de Ficción

En recuerdo de Lupi (Silvia Mares García) 


XV Premio Europeo de Cine-Guion Cinematográfico Universidad de Sevilla en categoría de No Ficción

Erosión (Jesús Minchón Rodicio)

 

Premios, como decía, en general merecidos, siempre refiriéndome a la Sección Oficial y a la de la EFA, que son las dos secciones que más hemos seguido. Este año, además, hemos tenido suerte con la elección de cintas a ver ⸺no se puede ver todo⸺, ya que la mayoría han obtenido algún galardón. La ganadora indiscutible del certamen ha sido Saint Omer, que se ha llevado el Giraldillo de Oro por "la gran confianza otorgada, en el contexto de un juicio, al poder de la palabra para entender la realidad sin dejar de mostrar a través de ella la bruma de lo inexplicable", en palabras del jurado. La película de Alice Diop también ha conseguido el premio al mejor guion. 

La otra triunfadora del certamen ha sido Close. El filme de Lukas Dhont se ha llevado el premio al mejor actor, Eden Dambrine, para mí estaba cantado, y, además el Gran Premio del Jurado. Otros largometrajes destacados han sido Holy Spider, con el galardón a la mejor actriz (otro muy merecido, aunque en nuestra opinión el trabajo de Vera Gemma en Vera, podía también haber sido recompensado) y Scarlet, premio a la mejor dirección al realizador Pietro Marcello, viejo conocido en el festival.


Miembros del jurado de la Sección Oficial

En cuanto al premio del público (competían los largometrajes de la Selección EFA), ha recaído en Tori y Lokita, de lo cual nos alegramos mucho, ya hemos confesado nuestra debilidad por los hermanos Dardenne, y eso que tenían una dura competencia con películas tan buenas como El triángulo de la tristeza de Ruben Östlund, que al final se ha ido de vacío.

En fin, eso ha sido todo lo que ha dado de sí el festival, y desde este portal lo hemos contado. Como siempre, nos alegramos de la tendencia ascendente de este certamen sevillano, y esperamos que siga igual el año que viene, que, si Dios quiere, estaremos aquí para contarlo. 

Un fuerte abrazo a todos los lectores que nos han seguido estos días. 





miércoles, 2 de noviembre de 2022

XIX FESTIVAL DE CINE EUROPEO DE SEVILLA 2022

Fiel a su cita anual de otoño, vuelve el Festival de Cine Europeo de Sevilla con más ganas que nunca después de haber pasado dos años muy difíciles. En palabras del alcalde de la capital andaluza, con la presente edición «cerramos el paréntesis de la pandemia pese a la cual este certamen se mantuvo fiel, de manera presencial, a su compromiso con los creadores, con los profesionales del sector y con el público».

Para muchos, la pandemia fue la puntilla de un sector que sobrevive a duras penas. Al frente de la resistencia ante la crisis profunda que vive el cine por culpa de, entre otros factores, el auge de las plataformas televisivas, se encuentra el certamen sevillano donde los creadores del mejor cine europeo acuden a reivindicar sus obras y donde la masiva afluencia de púbico certifica que el cine en las salas está lejos de desaparecer.

 

Como viene siendo habitual, de entre la variedad de propuestas interesantes que ofrece el festival, destaca la Sección Oficial donde los cineastas aspiran a llevarse el Giraldillo de Oro. Este año compiten directores tan conocidos como Aleksandr Sokurov, Valeria Bruni-Tedeschi, Pietro Marcello (ganador del Giraldillo de Oro en 2019 por la excelente Martin Eden) o Paolo Taviani, que acude de nuevo al festival, esta vez con su primera película en solitario, sin su hermano Vittorio fallecido en 2018. También el veterano documentalista Frederick Wiseman, autor de aquellas películas, ya legendarias, Titicut Follies o High School, presenta en el festival su primera cinta de ficción: A couple.

Atractivo programa, pues, el de la Sección Oficial, que no deja atrás a la siempre interesante Selección EFA (European Film Academy), donde el espectador tiene asegurada una calidad media muy alta de las películas a concurso por el premio del público, debido a que todas optan a los galardones anuales de la Academia de Cine Europeo. Entre ellas, el nuevo largometraje de Rodrigo Sorogoyen, As Bestas; la última película de Ruben Östlund, un habitual del festival, ganador en 2014 por Fuerza Mayor; el nuevo trabajo de Jerzy Skolimovski, veterano cineasta polaco de la generación de Polanski, tan influyente como este; o la última producción de los míticos hermanos Dardenne.

 


Fotograma de As Bestas, última película de Rodrigo Sorogoyen


Si nuestra intención inicial es prestar especial atención a los filmes de la Sección Oficial y a los de la Selección EFA, también echaremos un ojo (si tenemos tiempo) al resto de propuestas del festival, entre las que se encuentran, la sección Las Nuevas Olas, dedicada a los jóvenes cineastas que vienen pisando fuerte; Revoluciones Permanentes, donde, en palabras de la organización del festival, «vanguardia y placer se dan la mano»; Historias Extraordinarias, donde el espectador puede sentirse identificado o empatizar con los relatos que allí se exponen; o MIOB Shorts, los mejores cortos del cine europeo.


Alex de la Iglesia

 

Por último, en este certamen, sobresale un ciclo de encuentros con personalidades del cine de hoy y de siempre, donde especialistas y espectadores podrán dialogar con directores tan prestigiosos como Carlos Saura, Alekxandr Sokurov, Juan Antonio Bayona o Alex de la Iglesia.

Retrospectivas, ciclos, música, panorama andaluz, y muchas otras secciones completan este amplio programa con más de doscientas proyecciones, donde, como siempre, será imposible atender a todas. No obstante, prometemos dar testimonio de aquellas a las que podamos asistir de este esperado XIX Festival de Cine Europeo de Sevilla.       

LEER CRÓNICA Y RESEÑAS DE LAS PELÍCULAS DEL FESTIVAL

Ver programación del festival.


Ver ediciones anteriores:
SEFF 21SEFF 19SEFF 17SEFF16SEFF15,





domingo, 6 de noviembre de 2016

EL DIA MÁS FELIZ EN LA VIDA DE OLLI MÄKI (Hymyilevä mies de Juho Kuosmanen, 2016)

De Finlandia viene esta correcta película del casi debutante en el largometraje, Juho Kuosmanen. Un biopic acerca de la figura legendaria del boxeo finés, Olli Mäki, que no nos cautivó demasiado quizás debido al fulgurante arranque del festival de cine europeo de Sevilla y a otra cinta escandinava que pudimos ver antes: A War, de la que hablaremos en su momento.


Olli es un panadero, un joven de pueblo que triunfa en el boxeo amateur y que acaba de dar el salto al deporte profesional. Disputar el campeonato del mundo es la propuesta que le acaban de hacer y todavía no se lo puede creer. Eso significa tener que trasladarse a la capital, entrenar mucho y perder peso. Olli está dispuesto a todo siempre que en su aventura le acompañe Raija, la mujer de la que acaba de enamorarse.

Casi todos los tópicos del boxeo: el afán de superación, el sacrificio, la competencia y los oscuros asuntos financieros, aparecen en una película poco original en ese sentido. Un filme que, no obstante, se sostiene gracias al contraste entre el entrenamiento de un deporte tan violento, y la evolución de una tierna y hasta bucólica historia de amor entre dos jóvenes. La colisión entre ambos mundos será inevitable: Olli se debate entre aislarse de su novia si quiere estar en condiciones de disputar el combate con ciertas garantías de éxito, o seguir con ella a pesar de la prohibición explícita de su entrenador.


La mayor virtud de la película, a nuestro entender, es el aspecto formal y la ambientación, ambos elementos muy unidos, todo un acierto del director. La trama, como se ha dicho, se encuentra basada en una historia real que transita por el año 1962 y todo, el vestuario, el atrezzo, los peinados, el maquillaje, etc., son los de la época. Tan conseguido está el diseño de producción, que nadie diría que no se trata del propio documental que se rueda dentro de la cinta (un buen ejemplo de “cine dentro del cine”, estilo felliniano).

 Pero si la ambientación es de diez, la puesta en escena y la forma de rodar, en blanco y negro, con una cámara en permanente movimiento, casi subjetiva, siguiendo al protagonista, es maravillosamente engañosa. Sabemos que la cinta se ha rodado en 2016, pero posee todo el encanto de los largometrajes de las nuevas olas que surgieron en Europa en los sesenta. Parece extraído de la filmografía del primer Polanski, o más bien —por la temática pugilística— de su compañero Jerzy Skolimowski. La nostálgica frescura que destila la película nos hace situarnos en los cine clubes de esos años donde directores disidentes con los regímenes autoritarios soviéticos se jugaban sus carreras.


Quizás esto último sea lo que no cuadre del todo. Finlandia fue un país que a pesar de las concesiones que tuvo que hacer a la URSS al final de la Segunda Guerra Mundial, se mantuvo neutral en la Guerra Fría. Es verdad que algo de política hay en la cinta, pero es más la denuncia hacia los sectores capitalistas que organizan el combate, que a otra cosa.

Si lo que pretendía el director era emular no solo la forma sino también la combatividad de los realizadores de la Europa Oriental en los años sesenta, entonces ha fallado en su intento. Si su objetivo era mucho más sencillo —y es lo que creemos—, es decir simplemente mostrar una historia de amor donde para el protagonista el triunfo sentimental es más importante que el deportivo, entonces el director ha acertado; aunque su acierto, eso sí, haya sido más con el envoltorio que con el contenido.






lunes, 27 de enero de 2014

ATENTADO (Zamach de Jerzy Passendorfer, 1960)

El cine, igual que sucede con otras disciplinas, es un arte que se caracteriza por, según en qué épocas, lograr unir a los más variados profesionales gracias a su adhesión a nuevos métodos, teorías y técnicas que surgen con aparente simultaneidad en los distintos países de origen. En este sentido, siempre nos han interesado las películas nacidas en la vieja Europa a finales de los cincuenta en lo que se han llamado las nuevas olas, y que tienen en común la crítica social, la austeridad en las producciones y la personalidad del director como verdadero autor del proyecto. Ya hemos hablado del free cinema, de la nouvelle vague o del nuevo cine alemán de posguerra; también prestamos atención a los filmes nacidos en Polonia cuando comentamos la ópera prima de Roman Polanski, El cuchillo en el agua. Precisamente, contemporáneo a la excelente cinta de Polanski es el largometraje del que vamos a hablar hoy:


Zamach narra las actividades de un grupo de la resistencia en la Varsovia ocupada durante la Segunda Guerra Mundial. La película se centra en una comunidad formada por estudiantes, algunos adolescentes, muy jóvenes en cualquier caso, que se enfrentan a los enemigos de su país como si fueran adultos. Organizados jerárquicamente, pese a su edad se comportan como si la guerra fuera su ocupación habitual desde siempre.

La cinta describe un episodio de los muchos que se supone hubo en el conflicto: se trata de organizar un atentado contra un alto mando de los nazis, una acción de guerra en la que todos son conscientes de que probablemente cause la muerte de varios de los estudiantes. Mientras el filme se estructura en los clásicos tres actos (la preparación, la ejecución del atentado y las consecuencias posteriores), algunas subtramas acompañan a la principal para configurar las relaciones entre los protagonistas y sus aspiraciones en la vida: los estudios, la diversión, el trabajo, las novias, etc. Lo normal en esa edad, si bien da la impresión de que lo cotidiano se encuentra como suspendido en el tiempo a la espera de la finalización de la ocupación germana; tan comprometidos están todos, o casi todos, con la acción bélica.


La forma de realización del filme se identifica claramente con el nuevo cine polaco de finales de los cincuenta y primeros sesenta. Su director, Jerzy Passendorfer es contemporáneo a los Wajda, Munk, Kawalerowicz, Has, Konwicki o Skolimovsky. Todos ellos de la Escuela de Varsovia que se caracterizó por apartarse de las consignas soviéticas para hacer un cine más crítico con el sistema; si bien algunos —Polanski— tuvieron que pagar su atrevimiento con el exilio. Passeendorfer, sin embargo, eligió un camino alternativo, el mismo que tomaron determinados colegas polacos. Fueron aquellos que se escudaron en la historia reciente (resistencia, campos de exterminio, miseria de la posguerra, etc.) para matizar el presente político y mostrar su disidencia con algo de disimulo (véase Kanal de Wajda o Eroica de Munk, ambas escritas por el mismo guionista de Atentado: Jerzy Stefan Stawinski). Así, en Zamach la oposición de la resistencia al nacionalsocialismo bien podría sustituirse por la desobediencia organizada contra el sistema impuesto por Stalin en Polonia.



Con independencia del posible mensaje del realizador, lo que más destaca de esta interesante película son las escenas donde preside la acción: la del atentado —una verdadera batalla campal en las calles de Varsovia—, y la posterior persecución en el puente o en el hospital. Todas muy bien rodadas, con un estilo realista que se beneficia de una excelente fotografía en blanco y negro. El filme, como decimos, presenta una historia corriente, casi anónima —de ahí lo terrible del guión—, una más de las muchas que acontecieron en Varsovia y en todas las capitales dominadas por los nazis. Episodios sin aparente trascendencia si los comparamos con las grandes batallas de la guerra, pero que con el nuevo cine social adquieren la importancia que sin duda tuvieron.

Ver Ficha de Atentado



Y pronto... CENIZAS PARA UN BLUES.

martes, 1 de abril de 2008

EL CUCHILLO EN EL AGUA (Nóz w wodzie de Roman Polanski, 1962)

El Cuchillo en el agua se trata de la ópera prima de Roman Polanski y, curiosamente, la única cinta dirigida en su país natal. El filme cuenta como un matrimonio en crisis se van a pasar un fin de semana en un barco de vela. Previamente han recogido a un desconocido en la carretera, que se les unirá en su extraño y claustrofóbico viaje.

Leyendo el argumento se puede pensar que estamos ante un thriller del estilo a Calma Total (Dead Calm de Phillip Npyce, 1989), sin embargo Polanski realiza una película personal y original. Muy en la línea de las “nuevas olas” que aparecieron en Europa en los años sesenta (La Nouvelle Vague, El Free Cinema, etc.). Y es que tanto Polanski como el coguionista y futuro realizador Jerzy Skolimovski, fueron los verdaderos impulsores del cine polaco moderno. La diferencia con sus colegas británicos y franceses es que Polanski tuvo que abandonar su nación debido a la feroz censura existente en los países del telón de acero.

El cuchillo en el agua, desde el arranque, anuncia una nueva forma de hacer cine. En los créditos Polanski enfoca el parabrisas de un coche en marcha. Sabemos que hay dos personas dentro, pero el reflejo de la carretera y de los árboles en el cristal nos impide verles las caras. Sólo cuando de verdad comienza la película, podemos ver que se trata de una pareja que discute, aunque seguimos sin poder oír su conversación. A partir de la escena en que recogen al muchacho de la carretera, Polanski se posiciona claramente en contra de la pareja. La critica abierta contra una nueva clase burguesa polaca es más que evidente. Se trata de personas anónimas, resignadas con la situación política y social, que intentan conseguir el máximo de bienestar sin importarles lo demás. El director compara esta nueva burguesía con la juventud inconformista, representada por el inquietante autoestopista, y el resultado es sorprendente.

La película se realizó en un tiempo record y con actores desconocidos. A pesar de que la mayor parte de la acción transcurre en un yate, el ritmo de la narración es prácticamente perfecto. La tensión entre los personajes va creciendo y la lucha entre los dos hombres se hace inevitable, pero la solución que propone Polanski es de lo más original. Eso sí, nos deja con un ineludible poso de pesimismo, al mostrarnos una juventud que, finalmente, se comporta como la burguesía a la que tanto detesta.

Gracias al éxito de esta película (Premio de la crítica en Venecia y nominada al oscar a la mejor cinta extranjera) Polanski pudo seguir su impresionante carrera en el Reino Unido y en Estados Unidos. Obras como Chinatown, Lunas de Hiel o la reciente El pianista son directamente deudoras de aquel Cuchillo en el agua.


Ver Ficha de El Cuchillo en el agua.


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