
domingo, 21 de noviembre de 2021
LUNAS DE HIEL (Bitter Moon de Roman Polanski, 1992)

lunes, 7 de diciembre de 2020
CALMA TOTAL (Dead Calm de Phillip Noyce, 1989)
El post es un extracto corregido para la ocasión del capítulo dedicado a Calma total en mi libro: CINE Y NAVEGACIÓN. Los 7 mares en 70 películas
lunes, 24 de junio de 2019
2 X 1: "STRESS ES TRES TRES" y "LA MADRIGUERA" (Carlos Saura)
Después de un brillante
estreno como director con Los golfos (1960) y de una obra maestra
en su tercera película (La caza, 1966), Carlos Saura comienza una
larga etapa de colaboración con el productor Elías Querejeta. El realizador
aragonés arranca quizás la parte de su carrera más recordada ––y la más criticada––
con una trilogía formada por las cintas Peppermint Frappé, Stress
es tres tres y La madriguera.
La siguiente película de
Carlos Saura podría ser una continuación de la anterior, con el matrimonio
protagonista viviendo una crisis que ya parece permanente. La madriguera,
es el título, ahora sí, claramente claustrofóbico de una cinta donde el
escenario es la vivienda de una pareja sin hijos, acomodada y aburrida.domingo, 6 de noviembre de 2016
EL DIA MÁS FELIZ EN LA VIDA DE OLLI MÄKI (Hymyilevä mies de Juho Kuosmanen, 2016)
miércoles, 12 de noviembre de 2014
CLASS ENEMY (Razredni sovraznik de Rok Bicek, 2013); HUNGRY HEARTS (Saverio Costanzo, 2014)
Ver Ficha de Class Enemy.
lunes, 27 de enero de 2014
ATENTADO (Zamach de Jerzy Passendorfer, 1960)

Y pronto... CENIZAS PARA UN BLUES.
martes, 1 de abril de 2008
EL CUCHILLO EN EL AGUA (Nóz w wodzie de Roman Polanski, 1962)
Leyendo el argumento se puede pensar que estamos ante un thriller del estilo a Calma Total (Dead Calm de Phillip Npyce, 1989), sin embargo Polanski realiza una película personal y original. Muy en la línea de las “nuevas olas” que aparecieron en Europa en los años sesenta (La Nouvelle Vague, El Free Cinema, etc.). Y es que tanto Polanski como el coguionista y futuro realizador Jerzy Skolimovski, fueron los verdaderos impulsores del cine polaco moderno. La diferencia con sus colegas británicos y franceses es que Polanski tuvo que abandonar su nación debido a la feroz censura existente en los países del telón de acero.
El cuchillo en el agua, desde el arranque, anuncia una nueva forma de hacer cine. En los créditos Polanski enfoca el parabrisas de un coche en marcha. Sabemos que hay dos personas dentro, pero el reflejo de la carretera y de los árboles en el cristal nos impide verles las caras. Sólo cuando de verdad comienza la película, podemos ver que se trata de una pareja que discute, aunque seguimos sin poder oír su conversación. A partir de la escena en que recogen al muchacho de la carretera, Polanski se posiciona claramente en contra de la pareja. La critica abierta contra una nueva clase burguesa polaca es más que evidente. Se trata de personas anónimas, resignadas con la situación política y social, que intentan conseguir el máximo de bienestar sin importarles lo demás. El director compara esta nueva burguesía con la juventud inconformista, representada por el inquietante autoestopista, y el resultado es sorprendente.
La película se realizó en un tiempo record y con actores desconocidos. A pesar de que la mayor parte de la acción transcurre en un yate, el ritmo de la narración es prácticamente perfecto. La tensión entre los personajes va creciendo y la lucha entre los dos hombres se hace inevitable, pero la solución que propone Polanski es de lo más original. Eso sí, nos deja con un ineludible poso de pesimismo, al mostrarnos una juventud que, finalmente, se comporta como la burguesía a la que tanto detesta.
Gracias al éxito de esta película (Premio de la crítica en Venecia y nominada al oscar a la mejor cinta extranjera) Polanski pudo seguir su impresionante carrera en el Reino Unido y en Estados Unidos. Obras como Chinatown, Lunas de Hiel o la reciente El pianista son directamente deudoras de aquel Cuchillo en el agua.
Ver Ficha de El Cuchillo en el agua.
jueves, 6 de marzo de 2008
MACBETH (de Orson Welles, 1948)
Fue rodada en sólo veintiún días para demostar a los jerifaltes de Hollywood que el enfant terrible no lo era tanto; que también era capaz de cumplir con los tiempos de contrato y no derrochar dinero como sucedió con anteriores producciones suyas. De hecho aprovechó decorados de los western que se hacian para los programas de sesión doble. Además fue realizada bajo el patrocinio de La Republic, productora especializada en filmes de serie B, pero que ha ofrecido al mundo obras maestras del calibre de El Hombre Tranquilo (The Quiet Man de John Ford, 1952).
La fotografía en blanco y negro es impresionante y tétrica, reflejando muy bien esos años oscuros de la postguerra, y muy influenciada por el expresionismo alemán. La interpretación (sobre todo la de Welles y Jeanette Nolan) inmensa, como inmenso era el propio Orson. La película se identifica claramente con su director: la puesta en escena es inconfundible; con unas angulaciones de cámara y encuadres muy típicos de Welles.
De la misma obra de Shakespeare se han realizado diferentes versiones, quizás las mejores hayan sido, a parte de la de Welles, la de Roman Polanski (Macbeth, 1971) y la de Akira Kurosawa (El Trono de Sangre, Kimonosu-jo, 1957). Si la del director japonés es la versión más libre y la de Polanski la mejor adaptada, cinematográficamente hablando, la de Welles se me antoja la más personal y original. Y la más moderna; a pesar de ser la que se estrenó antes. Y es que los futuristas decorados y el vestuario parecen extraídos de una pesadilla. Una distorsión de la realidad provocada por el trastornado punto de vista de Macbeth. Su envidia, ambición y odio, pero también su miedo y arrepentimiento, provocan secuencias oníricas difícil de olvidar.



















