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domingo, 19 de diciembre de 2021

¡FELICES FIESTAS!

Con las vacaciones de Navidad y de fin de año a la vuelta de la esquina, nos proponemos desconectar por unos días y esperamos disfrutar lo que se pueda de estas fiestas. Otro año regular, tirando a mal, que hemos pasado, pero la esperanza de que todo mejore sigue intacta. 

Volveremos con más cine, mientras tanto os dejo con una compañía inmejorable, con la mejor película jamás realizada. Una secuencia que finaliza con esa peculiar "reunión familiar", dos palabras que se repiten estos días festivos. 

Lo dicho: ¡felices fiestas y nuestros mejores deseos para el año que empieza! Un fuerte abrazo a los lectores del blog y hasta la vuelta.




viernes, 2 de julio de 2021

¡VACACIONES!

Ha llegado el momento de las vacaciones. Como era costumbre en este blog (en la añorada antigua normalidad) hacemos un alto en el camino mientras os dejo con la mejor película jamás filmada, y con un consejo: pasarlo lo mejor posible!!
Abrazos, cuidaos mucho y nos vemos a la vuelta.






jueves, 19 de julio de 2018

lunes, 15 de mayo de 2017

CINE EN TV: CARAVANA DE PAZ; LANZA ROTA

Caravana de Paz (Wagon Master de John Ford, 1950). Ward Bond, Ben Johnson, Joanne Dru, Harry Carey Jr. (La 2, miércoles 17 de mayo a las 12:40).

Entre las impresionantes La Legión invencible y Río Grande, dos de las tres películas dedicadas a la caballería con John Wayne como estrella, el maestro John Ford dirigió este largometraje del género que dominaba como nadie. Podría ser un divertimento del propio Ford, una relajación entre dos cintas tan importantes como las citadas, digamos una obra menor en la extensa filmografía del realizador; sin embargo Caravana de Paz, por el tratamiento de un argumento bastante simple, por carecer de estrellas entre su reparto, por el realismo con el que se cuenta la historia en la que apenas sucede nada, la podemos calificar de obra maestra adelantada a su tiempo.

Es una cinta moderna gracias a la sencillez de la trama donde se narra de forma desdramatizada y cercana al documental las peripecias de un grupo de colonos. Se trata de una caravana de mormones a la que se le unen unos "actores" y una banda de asesinos, todos capitaneados por dos vaqueros que sueñan con las cartas. Aquí los indios son por fin nativos de una tierra salvaje y no una amenaza directa. Los “malos” no lo son tanto cuando observan la difícil progresión de los carruajes en su ascender por la montaña.


Ford muestra la escena bajo el punto de vista de los asesinos que por un momento admiran al grupo de colonos y casi se puede decir que querrían ser como ellos. No son los únicos encuadres bellos, los hay por decenas; destacan algunos primeros planos de los personajes, perfectamente insertados cuando la acción lo requiere y no de forma gratuita como algunos directores acostumbran a hacer (otro ejemplo: cuando la banda de malhechores irrumpen en el baile).

En Caravana de Paz, como se ha dicho, se refuerza el realismo gracias a que no hay una estrella tipo John Wayne al frente del casting. Los actores que se reparten el protagonismo pertenecen a la troupe habitual del director. Excelentes secundarios, todos ellos, que hacen su trabajo a la perfección dirigidos por el “jefe de la “compañía”, que los conoce tan bien como si fueran un grupo de profesionales del mundo del teatro

A pesar de ser un filme casi experimental, Ford no se salta el carácter épico de la cinta y la rueda en su querido Monument Valley. Los planos del inicio y el final de la película resumen toda la historia y configuran la grandeza del western como género épico por excelencia: una carreta sale del río y sube una empinada cuesta, delante de los esforzados caballos va un potrillo, verdadero símbolo de la nueva vida que se abre camino por un territorio salvaje.



Lanza Rota (Broken Lance de Edward Dmytryk, 1952). Spencer Tracy, Richard Widmark, Robert Wagner. (Aragón TV, miércoles 17 de mayo a las 15:05)

Más que correcto western de Edward Dmytryk, de los llamados psicológicos. Es la segunda adaptación de la novela "House of Strangers" (la primera corresponde a Joseph L. Mankiewicz), pero en clave de película del oeste. El autor, Philip Yordan, ganó el oscar por el estupendo guión... Seguir leyendo




lunes, 18 de enero de 2016

EL AUTOREMAKE EN EL CINE: CAPÍTULO 4.2 (VI)


Igual que "Feathers", Colorado es el otro aspirante a ingresar en el grupo liderado por Chance. Es el joven imberbe presente en muchas de las cintas de Hawks, si bien en esta ocasión no tiene nada de inexperto. Colorado es un pistolero hecho y derecho no sólo en el manejo de las armas, sino en sus razonamientos, más propios de una persona adulta que de, prácticamente, un adolescente. Pese a su juventud, se le supone cierto recorrido “profesional” cuando se presenta como guardaespaldas; es un pistolero que se nos antoja cercano a Billy el Niño: Colorado trabaja para un comerciante (Wheeler podría ser el trasunto de Tunstall, el ganadero que adoptó a Billy) y su actitud cambia cuando su patrón muere asesinado. 

Si tuviéramos que emparejarlo con algún personaje anterior utilizado por Hawks, nos decantaríamos más por el que da vida Montgomery Clift[1] en Río Rojo, cuando ya es adulto, que por el de Ray Montgomery en Air Force, el de Dewey Martin en Río de sangre o el de William Janney en La Escuadrilla del amanecer, por citar unos pocos. Y es que entre Chance y Colorado ya no hay enseñanzas ni consejos. El sheriff lo trata como a un igual. La secuencia del tiroteo en la calle es bastante representativa de dicha relación: Colorado aprovecha el ruido causado por Feathers para pasarle el rifle a Chance a la vez que dispara contra los matones (4.32). Ambos luchan codo a codo contra los villanos en lo que será la prueba definitiva para que el sheriff lo acepte como ayudante. La escena es calcada a la del enfrentamiento nocturno en RíoRojo cuando Wayne coge el fusil al vuelo y Monty Clift se pone de su lado en la pelea.

4.33
4.32

La elección de Ricky Nelson para encarnar a Colorado tuvo un impacto comercial muy importante. El actor era un cantante de country muy seguido por el público en todo el mundo.[2] Hawks lo sabía y por eso incluyó un par de canciones junto a Dean Martin. La primera de ellas, “My Rifle, My Pony and Me”, fue todo un éxito de ventas; cantada a dúo por los dos artistas, es el emblema de la película (4.33). Para muchos, el número musical es, simplemente eso, un inserto comercial de cara a la taquilla. Nosotros creemos que además tiene su importancia dramática. No olvidemos que Hawks, siempre que podía, incluía en sus filmes alguna canción que representara el estado de ánimo de los personajes. Si, por ejemplo, en La Escuadrilla del amanecer se canta repetidamente “Stand to your Glasses! (Hurrah for the Next Man to Die)”, como una forma de espantar el miedo, en Río Bravo, “My Rifle…” es un canto nostálgico por la vida en la pradera, un deseo de volver al exterior para unos hombres encerrados entre cuatro paredes. También se puede interpretar la canción como una celebración por la reciente superación del alcoholismo por parte de Dude.[3]

4.34

Precisamente, otro momento en el que la música tiene un claro protagonismo es en la secuencia en la que Dean Martin renuncia a beber (4.34). El ayudante del sheriff devuelve el líquido del vaso a la botella mientras suena la canción del “Álamo”. La música le da fuerzas por el significado que tiene el hecho de la épica resistencia de los defensores del fuerte, y por la amenaza que supone el que la toquen los sicarios de Burdette: de ninguna manera pude dejar en la estacada a sus amigos. El sonido de dicha canción es el punto de giro crucial de la película.

Con Wayne, Martin y Nelson, liderando el casting, digamos dramático, el contrapunto cómico viene de la mano de Walter Brennan (4.35). El veterano secundario da vida a Stumpy, un viejo gruñón de gatillo fácil, habitual en las cintas de aventuras y westerns de Hawks. Stumpy, que es una variante del cocinero desdentado de Río Rojo, también recuerda a Eddie, de la tantas veces citada Tenery no tener. Un personaje, este último, que da la impresión de que en Río Bravo se haya desglosado en dos: en Dude y en Stumpy. En el primero, por su adicción al alcohol; en el segundo, por la edad y la necesidad de cariño y protección. El director, que sentía verdadero aprecio por Brennan, también admiraba su espontaneidad delante de las cámaras.[4] En Río Bravo el actor da muestras de su habilidad innata para improvisar cuando en la conclusión de la cinta sorprende a Dean Martin con una simpática imitación de John Wayne (4.36).[5]  
  
4.36
4.35

Con Río Bravo, Hawks no sólo recuperó la confianza del público, sino que consiguió una obra maestra incapaz de envejecer por la paradoja de haber creado un western que, siendo fiel a los principios del cine clásico, resulta hoy en día tan moderno como en su fecha de estreno. Homenajeada en varias ocasiones por cineastas de generaciones posteriores,[6] la cinta pronto adquirió una entidad casi legendaria cuando Hawks decidió volver sobre ella en dos ocasiones más. 





[1] De hecho, Hawks le ofreció el papel a Montgomery Clift, pero el actor lo rechazó porque no quería volver a trabajar con John Wayne: las diferencias ideológicas entre un joven progresista como Clift chocaban demasiado con las del ultra conservador Wayne.
[2] En Japón, el nombre de Ricky Nelson figuraba al frente de los carteles que anunciaban la película, por encima del de John Wayne.
[3] La música de la película es de Dimitri Tiomkin, que adaptó “My Rifle, My Pony and Me” de una canción suya, “Settle Down”, compuesta para los créditos de Río Rojo.
[4] Hawks recordaba para la televisión que Brennan era uno de los mejores: “llegó y empecé a reírme nada más verle”. En los ensayos de Río Rojo, el director le dijo que leyera algo, Brennan le preguntó: ¿Con o sin? Hawks no sabía a qué se refería hasta que el actor se lo aclaró: “Con dientes o sin dientes” (Entrevistas TCM).
[5] Dentro del capítulo de secundarios, destaca otro veterano como Ward Bond que, prácticamente, se interpreta a sí mismo en calidad de mejor amigo de John Wayne. Río Bravo puso fin al largo recorrido que hicieron juntos, Wayne y Bond, después de 22 películas. También fue el último trabajo de Bond en la gran pantalla si no tenemos en cuenta el cameo que hizo en Alias Jesse James (Norman Z. McLeod, 1959), un vehículo cómico para Bob Hope.
[6] Como en Asalto a la comisaría del distrito 13 (Assault on Precinct 13 de John Carpenter, 1976), donde el argumento es similar. Allí, Carpenter usó el nombre del sheriff de Río Bravo, John T. Chance, como seudónimo para ocultar su trabajo como montador.



lunes, 12 de octubre de 2015

EL AUTOREMAKE EN EL CINE: CAPÍTULO 4.2 (I)

Continuamos con el capítulo iniciado el año pasado referente a la obra de Howard Hawks. Después de ver el primer epígrafe dedicado a Bola de fuego y a su remake, Nace una canción, ahora nos adentramos en los entresijos de Río Bravo y sus posteriores remakes, El Dorado y Río Lobo. Espero que os gusten:


4.2. ¿A quién le toca hacer de borracho?
4.2.1. Río Bravo (Howard Hawks, 1959).

Ni siquiera Howard Hawks, amparado en su independencia, fue capaz de esquivar la crisis que sacudió al cine en la década de los 50. Ya hemos comentado que la televisión hizo mucho daño a la industria cinematográfica, y que ésta intentó diferenciarse de la pequeña pantalla ofreciendo un producto de gran formato y a todo color. Megaproducciones como Tierra de faraones (Land of the Pharaohs de Howard Hawks, 1955) eran habituales en las salas de la época, si bien los fracasos, cuando sucedían, eran de las mismas proporciones. Desengañado con lo mal aceptada que fue por crítica y público su historia del faraón Keops, Hawks decidió alejarse de la dirección durante cuatro años; tiempo que empleó en viajar a Europa para replantearse su profesión. Al regresar a Los Ángeles tenía unas cuantas cosas claras: ya no volvería a hacer una película histórica, intentaría contar siempre con actores de primera línea [1] y, ante todo, daría prioridad a los personajes sobre la trama.[2] Algo que no era nada nuevo en su forma de entender el cine, pero que en cierto sentido fue más premeditado a partir de ese periodo de reflexión. De esa toma de conciencia habló Hawks en numerosas ocasiones:

“Ha llegado la televisión y han utilizado tantos argumentos que la gente empieza a cansarse […]. Si conseguimos impedir que sepan de qué va la historia, quizás consigamos mantener su interés. Y esto pasa por personajes que den una motivación a la historia: las situaciones suceden porque el personaje ‘cree’, no porque lo escribas tú” (Bogdanovich 2007, p.283).

Con tales premisas, intentó llevar a cabo un viejo proyecto, una película de aventuras que se rodaría en África, con Gary Cooper como protagonista y distribuida por la Warner Brothers.[3] Pero nada salió como estaba previsto, la producción fue cancelada y Hawks se enfrentó a la Warner en un pleito que se saldó con una propuesta: el estudio participaría en la financiación y distribución de la siguiente película de Hawks, Río Bravo, un western que haría el número tres de su carrera.[4]

El guión escrito por Jules Furthman y Leigh Brackett narra cómo el sheriff de Río Bravo, John T. Chance (John Wayne), tras acusar de asesinato y detener a Joe Burdette, se prepara a rechazar el asalto a la cárcel por parte de Nathan Burdette, hermano del primero y cacique del pueblo. Para resistir el ataque cuenta con Dude (Dean Martin), su ayudante, un borracho que ahoga sus penas en alcohol a causa de un desengaño amoroso, y con Stumpy (Walter Brennan), un viejo tullido. Al tiempo que se prepara el enfrentamiento, llegan a Río Bravo, Feathers (Angie Dickinson), una jugadora de cartas perseguida por la justicia, y Wheeler (Ward Bond), un comerciante amigo de Chance que termina por ofrecerle su ayuda. Cuando Wheeler es asesinado por la banda de Burdette, el joven Colorado (Ricky Nelson), guardaespaldas del comerciante, también se ofrece para ayudar al sheriff, que de nuevo rechaza todo tipo de auxilio. Tras una escaramuza, donde Dude se deja sorprender por los matones de Burdette, y donde Feathers y Colorado, sin el consentimiento del sheriff, colaboran para reducir a los pistoleros, Colorado consigue ser admitido en el grupo. El desenlace se precipita cuando de nuevo Dude cae en poder del cacique: Burdette negocia con Chance un intercambio de prisioneros que tiene lugar en las afueras del poblado. Es allí, durante el canje, cuando se produce el último tiroteo que acaba con Burdette y su banda.






[1] Para Tierra de Faraones, Hawks quiso contratar a John Wayne, pero las agencias de casting le impusieron a Jack Hawkins.
[2] También opinaba que las escenas eran más importantes que el argumento: “Sólo debes hacer buenas escenas. Encadenar una escena con la siguiente sin preocuparse por la parte lógica, sin preocuparse por buscar cómo enlazarlas, sólo que sean buenas” (Entrevistas TCM: Howard Hawks)
[3] La película finalmente se rodó en 1962 para la Paramount y tuvo un gran éxito. Se tituló Hatari! y fue protagonizada por John Wayne.
[4] Los dos anteriores fueron Río Rojo (1948) y Río de sangre (The Big Sky, 1952), aunque Hawks también participó en la dirección de El Forajido (The Outlaw de Howard Hughes, 1943) y en Viva Villa (Viva Villa! de Jack Conway, 1934).


martes, 1 de julio de 2014

¡VACACIONES DE VERANO!

Todo llega, hasta las vacaciones.
Nos apartamos un poco del blog para disfrutar de un descanso, pero os dejamos con LA PELÍCULA.
Una secuencia más de The Searchers, en esta ocasión algo "refrescante", aunque no aconsejo a nadie meterse en ese río con Scar merodeando por ahí y con Ethan bastante cabreado...
Lo dicho, a disfrutar y hasta la vuelta.



lunes, 18 de abril de 2011

¡VACACIONES!

El calor, la Paz saliendo el Domingo de Ramos, la alergia haciendo de las suyas, la "Madrugá", la portada de la Feria (horrible la de este año), la manzanilla y unas gambas de Huelva, a-ver-si-este-año-aprendo-a-bailar-la-segunda, descanso en la Sierra, familia...

Es decir: ¡vacaciones!

Nos vemos a la vuelta (ya en Mayo), pero os dejo con la mejor compañía que uno pueda tener. Os dejo con el cine. No con cualquier película, sino con la más grande.

Abrazos!



lunes, 20 de diciembre de 2010

¡FELIZ NAVIDAD!

Nos ausentamos unos días por motivos vacacionales, pero no queremos irnos sin felicitar estas fiestas a nuestros amigos lectores. Me temo que va a ser ya una costumbre apoyarnos en una secuencia de Centauros del Desierto para tal motivo. Es una de nuestras favoritas, al comienzo de la cinta, cuando Ethan va a partir con un destacamento al mando del reverendo y, a la vez, capitán Samuel Johnston Clayton (Ward Bond).



La escena no necesita palabras. El sacerdote (un religioso armado hasta los dientes) ve como Marta acaricia la capa de su cuñado. De fondo suena el tema principal de la película a cargo del gran Max Steiner. El gesto delata a Marta, que siempre ha querido a Ethan. El reverendo también asiste en silencio a la despedida de la pareja. Ford nos dice con imágenes, que el cura da por bueno el amor entre estas dos personas.

Ward Bond es el personaje secundario más asiduo de Ford y, generalmente, es el representante del propio director en la trama. Es decir, el realizador bendice la relación silenciosa entre Ethan y Marta. Pero la cosa puede ir más lejos si tenemos en cuenta que Bond hace de sacerdote. ¿Es el propio Dios quien da su consentimiento, o simplemente no se opone, a este amor imposible? Ford parece que lo insinúa cuando, además, fotografía la escena mirando hacia arriba, en contrapicado, para darle mayor solemnidad.


Con John Ford nos despedimos, y lo dicho: Os deseo Feliz Navidad y un Año Nuevo cargado de buen cine.
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