lunes, 29 de septiembre de 2008

VICKY CRISTINA BARCELONA (Woody Allen, 2008)

¿Conoce Barcelona? Si la respuesta es negativa y se dispone a ver la nueva película de Woody Allen, entonces está de suerte, al menos en lo que se refiere a la capital catalana. Podrá ver la ciudad en todo su esplendor gracias a los planos de sus monumentos más emblemáticos. Las Ramblas, Montjuic, La Pedrera, El parque Güell o La Sagrada Familia resultan especialmente bellos en las imágenes que nos propone el director neoyorquino...

Eso es todo lo destacable en Vicky Cristina Barcelona. Un filme que decepcionará a los admiradores de Woody Allen –entre los que nos situamos-; que ya pueden decir que el director tiene su “película mala”.



Y es que Allen, de forma descarada y premeditada, ha construido la casa por el tejado: para homenajear unos exteriores que siempre le han tratado bien ha insertado una trama absurda; un guión que sólo pretende ser el soporte de las tomas de la ciudad; una historia aburrida y sin contenido, parecida a aquellas comedias "romántico-turísticas” tan soporíferas del Hollywood decadente de los sesenta.

Además casi todo le ha salido mal. Comenzando por los actores, sobre todo los españoles, y terminando por el apartado técnico el resultado no podía haber sido peor. Me sabe mal decirlo, pero las actrices americanas le dan sopas con honda a nuestros compatriotas: Penélope Cruz parece que se haya empachado de divismo. Tal como le ocurriera a Elizabeth Taylor con aquellas películas junto a Richard Burton, a la estrella española le sobra caracterización. El exceso en la interpretación, la sobreactuación y la falta de credibilidad acompañan toma tras toma a nuestra “Pe”.




En el polo opuesto se sitúa Javier Bardem, que sólo tiene en común con su pareja lo poco creíble de su actuación. El oscarizado actor ha cubierto a su personaje con un inadecuado manto indolente. La sensación de desgana resulta paradójica en un papel que debería dar la impresión contraria. La verdad, no se entiende su falta de motivación cuando le han dado la oportunidad de trabajar con una leyenda viviente del cine.

Para subrayar más el despropósito, la trama se encuentra narrada con una voz en off redundante que, la mayoría de las veces, se empeña en contarnos lo que ya estamos viendo. Mal viendo, diría yo, sobre todo en algunos planos de secuencias interiores donde parece que se hayan equivocado de objetivo; o eso o que se haya declarado en huelga la profundidad de campo, que todo puede ser.

Creo que he visto todas y cada una de las cintas del genial director. Jamás se me ha hecho larga ninguna de sus películas. Sólo he bostezado (varias veces) en una: Vicky Cristina Barcelona. Confirmado: Woody Allen ya tiene su “Película Mala”.


Ver Ficha de Vicky Cristina Barcelona.

domingo, 28 de septiembre de 2008

MARCADO POR EL ODIO (Somebody up there likes me de Robert Wise, 1956)

Paul Newman ha fallecido. ¿No sientes el vacío? El Zurdo, El largo y cálido verano, La Gata sobre el tejado de cinc, Éxodo, El Buscavidas, Dulce pájaro de juventud, Hud, Cortina rasgada, La leyenda del Indomable, Harper, investigador privado...


Sus expresivos ojos azules se han cerrado para siempre; y nos hemos quedado petrificados, sin saber como reaccionar. Dos hombres y un destino, El Golpe, El juez de la horca, El Hombre de Mackintosh, Buffallo Bill y los indios, Veredicto final, El color del dinero, Al caer el sol ... Reaccionamos; nos sumamos a los miles de admiradores, de críticos, de aficionados y amantes del cine en general que estos días han escrito acerca de su vida y de su obra. Para recordarle hemos optado (igual que hicimos con Richard Widmark) por hablar de la película que le abrió las puertas del éxito: Marcado por el odio.


Se trata del biopic de Rocky Graziano, el legendario campeón mundial de los pesos medios, nacido y criado en el Lower East Side de Nueva York, que pasó parte de su infancia y juventud en reformatorios. Sus sucesivos combates con Tony Zale por el título son todavía recordados como las mejores peleas de todos los tiempos.

La personalidad rebelde del boxeador pedía a gritos un joven actor de carácter. En un principio se pensó en James Dean para encarnar a Rocky, pero su prematura muerte le dio la oportunidad de su vida a Paul Newman. Ambos actores, que habían coincidido en el Actor’s Studio (junto a Marlon Brando) y en el casting de Al Este del Edén (East of Eden de Elia Kazan, 1955), eran los intérpretes ideales para el papel, y así lo supo ver Robert Wise.

La cinta es Paul Newman. Todo, absolutamente, se desarrolla bajo su punto de vista. Por tanto analizar la película equivale a estudiar la interpretación del carismático actor. Ésta transcurre bajo los rígidos criterios de actuación del Actor's Studio, con no pocos excesos y tics característicos de la prestigiosa academia que, sin embargo, resultaron muy adecuados, y se acoplaron perfectamente, al histrionismo que requería el personaje.

La evolución de Rocky/Newman a lo largo del metraje y de todos los secundarios junto a él –a mi entender lo más interesante del largometraje- está muy conseguida. No solo el boxeador va cambiando su forma de ser a medida que se suceden los éxitos (y algunos fracasos) si no que su mujer (deliciosa Pier Angeli), sus padres y hasta su manager cambian con el personaje central.


La película fue un éxito de crítica y público, y ganó dos oscar de la Academia (a la mejor fotografía en blanco y negro y a la mejor dirección artística). Fue el verdadero punto de inflexión en la incipiente carrera de Newman, que hasta ese momento se había dedicado más al teatro y a la televisión.

Después de su “Rocky Graziano”, los espectadores fueron acostumbrándose al andar cansino de Paul Newman, un poco encogido; a su corto pelo castaño, aclarado por los años hasta convertirse en níveo; a su mirada triste, promocionada por sus arqueadas cejas; a su mirada irónica, preludio de alguna frase inteligente; a su mirada siempre presidida por esos ojos azules que dicen que se han cerrado.

Para nosotros, los que amamos el cine, no se cerrarán nunca.

jueves, 25 de septiembre de 2008

SILENCIO SE... GRABA (Semana del 26 de septiembre al 2 de octubre de 2008)

La caída de películas es más abundante que la de hojas en estos primeros días de otoño, mi estación preferida. Según en qué comunidades, vamos a poder ver -y grabar- cintas tan buenas como la de aventuras de Tourneur; dos del inteligente Nanni Moretti; la excelente película de Scorsese, secuela de El Buscavidas; o una perla de Jean Renoir. Aquí van todas las recomendadas:


Pinchar en la tabla para verla mejor (las películas en rojo no son necesariamente las mejores, son las que se comentan más abajo)



Comentarios de algunas de las cintas recomendadas:

La Vida y nada más (La Vie et rien d’autre de Bertrand Tavernier, 1989). Philippe Noiret, Sabine Azema. (CAR TV, viernes 26 a las 02:30)

Película antibelicista de Tavernier, que ataca al ejército y a la guerra justo después de que haya acabado. Para ello se vale de un personaje que habla por él: Philippe Noiret. El gran actor francés da vida a un coronel medico al que le han encargado averiguar todo lo posible acerca de los más de 300.000 franceses desaparecidos de la Primera Guerra Mundial. Paralelamente se suceden al menos dos subtramas: una que profundiza más en la crítica y convierte a la cinta en una sátira, como es la "búsqueda" de algún cuerpo sin identificar para enterrarlo en el lugar donde se quiere homenajear al Soldado Desconocido; el riesgo de enterrar a un soldado alemán es alto y la sonrisa del espectador corre el peligro de transformarse en carcajada. La otra historia es más dramática y corresponde a la investigación de dos mujeres, que siguen las pistas que les puedan guiar en la localización de sus respectivas parejas, también desaparecidas. La sorpresa final, la mezcla de comedia y drama, más la actuación de Noiret, destacan en esta excelente cinta de Bertrand Tavernier.



El Festín de Babette (Babettes Gaestebeud de Gabriel Axel, 1987). Stephane Audran, Bibi Andersson. (Localia, sábado 27 a las 22:00)

Brillante película de época, adaptación de la novela de Karen Blixen (la autora del libro que dio origen a Memorias de África). Narrada en un largo flash-back, la acción se sitúa en una tranquila aldea de la península de Jutlandia. Allí se refugian, en algún momento de sus vidas, los diferentes personajes que van a configurar esta historia merecedora de un oscar de la academia al mejor largometraje extranjero. Una reputada cocinera (Babette) es la última en llegar al pueblo; recomendada por un músico, su tarea será servir en la vivienda de dos hermanas luteranas. A medida que los años pasan, las relaciones entre los vecinos de la aldea se van agriando. Es entonces cuando, gracias a un golpe de fortuna, Babette recibe una gran cantidad de dinero que gasta en una fabulosa cena en agradecimiento al trato recibido. Este acontecimiento provoca la preocupación de los ciudadanos temerosos de Dios. El conflicto, por tanto, lejos de resolverse parece empeorar; el suspense, como la cena, está servido. La cinta es una delicia para la vista –y para el gusto, en este caso virtual-, desde luego no hay que perderse la famosa secuencia del banquete que dura casi media hora; tanto los preparativos como la degustación no tienen desperdicio.



El Valle del Fugitivo (Tell them Willie Boy is here de Abraham Polonsky, 1969). Robert Redford, Robert Blake, Katherine Ross. (Canal Extremadura TV, domingo 28 a las 22:45)

El Valle del Fugitivo cuenta la historia real de un indio (Willie Boy, encarnado por Robert Blake) que vuelve a la reserva para “raptar” a su prometida... leer más



Primera Plana (The Front Page de Billy Wilder, 1974). Jack Lemmon, Walter Matthau. (Canal 2 Andalucía, lunes 29 a las 22:00)

Tercera adaptación cinematográfica de la obra de teatro homónima de Ben Hetch y Charles Macarthur (aún hay una cuarta versión de Ted Kotcheff, en 1988, pero sensiblemente inferior a las primeras). El guión es del propio Wilder y de su compañero I.A.L. Diamond; y se nota. Todos los diálogos transpiran sarcasmo e ironía, especialmente feroces cuando se refieren a la Autoridad. Tampoco se salva la prensa sensacionalista de los ataques de Wilder/Diamond: cada vez que pueden, ponen en boca de sus personajes mentiras descaradas acerca de noticias que ellos mismos están presenciando. Esta tercera versión es, por las razones expuestas, más ácida que la de Lewis Milestone o que la protagonizada por Cary Grant y Rosalind Russell (Luna Nueva de Howard Hawks, 1940). En mi opinión, la adaptación de Hawks es ligeramente superior debido a que funciona mejor la guerra entre sexos que la pareja Lemmon y Matthau. De todas formas la cinta de Wilder se sitúa a gran altura y demuestra, igual que ocurriera con En bandeja de plata (The Fortune Cookie, 1966), que Walter Matthau es el intérprete wilderiano más hiriente que nunca haya existido.


OH MY GOD (Luis Calderón, 2008)

Nuestro interés por el cine clásico es evidente; también picoteamos en el presente, con algunas críticas de películas en cartelera; sin embargo lo que nos hace más ilusión es hablar del futuro y más si se refiere a un cineasta de nuestra provincia: el sevillano Luis Calderón nos presenta su imaginativo corto en formato borrador de lo que puede ser una prometedora carrera como director, si la suerte y su constancia no le abandonan.





La película nos conduce a través de un diálogo continuo entre dos amigos acerca de, nada menos, que la existencia de Dios. Con una puesta en escena basada en primeros planos –solución técnica que además evita algunos problemas de producción- y sustentada por una permanente cámara en mano, el joven director transita de una pareja de actores a otra, pero sin cambiar de personajes, en un guiño cinéfilo –no sabemos si consciente- a nuestro gran Buñuel y su última cinta: Ese Oscuro objeto del deseo (1977). Allí el personaje femenino saltaba de Ángela Molina a Carole Bouquet, en una excelente película también rodada en Sevilla.

Oh my God, por tanto, acierta con la simbología al presentar esa diversidad de personajes, y a tratarlos como un sólo dúo para afirmar que sus dudas son nuestras dudas; las de todos y cada uno de nosotros. Pero además mata dos pájaros de un tiro cuando, con esta original forma de narrar, evita que la monotonía de un diálogo entre dos personajes haga mella en el aguante del espectador.



Si nos abstraemos de los evidentes problemas técnicos y de producción –que es lo que hay que hacer cuando te enfrentas a una obra de estas características- y nos centramos en la idea y en la forma de llevarla a cabo, podemos afirmar que Luis Calderón resuelve de forma brillante su obra desde un buen tratamiento del guión: con un desarrollo en progresión y un punto de giro final sorprendente. Esa finalización confirma las buenas maneras del director y nos regala un suspense añadido: ¿cuál será su nueva propuesta?



Oh My God de Luis Calderón

lunes, 22 de septiembre de 2008

RÍO GRANDE (John Ford, 1950)

Hace unos días se celebraba el treinta y cinco aniversario de la muerte del más grande -en mi opinión- director de todos los tiempos, de John Ford. Y hace poco más de un año lo que se conmemoraba era el centenario del nacimiento del intérprete preferido de Ford: John Wayne. Muchos son los filmes cuyo título se asocia rápidamente a la imponente figura de “El Duque” (aún mantiene el record del actor que más veces ha sido protagonista); tiene en su haber legendarias películas como Río Rojo o Centauros del desierto, que serán reseñadas próximamente en este espacio. Hoy vamos a hablar de Río Grande, la última entrega de la trilogía que John Ford realizó sobre la caballería de los Estados Unidos -las otras dos fueron Fort Apache (1948) y La Legión Invencible (She Wore a Yellow Ribbon, 1949)-.


Río Grande se puede encuadrar dentro de las cintas más personales de Ford – la mayoría lo eran-; se puede definir como una sucesión de grandes momentos que el propio director hubiera querido vivir. Ignoro si Ford atravesaba por una crisis, digamos nostálgica, pero lo cierto es que tanto en este filme como en Caravana de Paz (Wagon Master) –ambos de 1950- adquieren más importancia las secuencias donde se para la acción, donde no sucede nada importante y el tiempo parece dilatarse, que aquellas que se suponen responden a la trama principal. Esta característica califica a Río Grande como de cinta moderna y adelantada a su época.

Así, el maestro se recrea en planos del coronel Kirby (Wayne) paseando al anochecer por la orilla del Río del título, recordando a su amada Kathleen (Maureen O’Hara) mientras suena alguna canción de “Sons of the Pioneers”; o nos muestra los ejercicios de doma de los reclutas, con Ben Johnson cabalgando al estilo “cuádriga romana”, erguido sobre dos caballos a la vez, con las riendas en la mano y un pie sobre cada montura.

Son especialmente conmovedoras aquellas imágenes sin palabras, con miradas fuera de campo, donde se evocan acciones del pasado que nunca debieron suceder, como el abandono de la familia por parte del coronel. La interpretación de la pareja protagonista fue decisiva para expresar dicha emoción, y es que Ford descubrió el magnetismo que existía entre John Wayne y Maureen O’Hara; dicen que sirvió como prueba definitiva para apostar por el mismo casting en la obra maestra El Hombre Tranquilo (The Quiet Man, 1952) –y para que ambos realizaran, en total, cinco películas juntos-.

Y ahora una pregunta: ¿en qué medida le emociona el cine clásico, o el cine en general? ¿Es Ud. un cinéfilo empedernido y aún no lo sabe? Para salir de dudas le propongo realizar una prueba muy sencilla: Hágase con un DVD o cinta de Río Grande, acomódese en su mejor sillón y deje que arranque el filme. Si la primera secuencia, esa en la que entra un agotado destacamento al fuerte, con John Wayne a la cabeza intentando colocarse en el caballo de una forma lo más digna posible; esa escena sin palabras, donde suena un triste “I'll take you home again, Kathleen” mientras las sufridas mujeres buscan ansiosas con la mirada si su pareja se encuentra entre los que regresan; si esa escena, digo, no le pone los pelos de punta, entonces, tranquilo Ud. no ha contraído –aún- esta dichosa enfermedad. Pero cuidado, es contagiosa.

Ver Ficha de Río Grande.

jueves, 18 de septiembre de 2008

SILENCIO SE... GRABA (Semana del 19 al 25 de septiembre de 2008)

Grandes películas rellenan nuestra siguiente tabla semanal de recomendaciones. Entre ellas la inolvidable Hechizo de Luna, que sé positivamente que figura entre las favoritas de algunas lectoras de nuestro blog; luego tenemos películas legendarias de aventuras como Scaramouche o Los Inconquistables; contamos con el mejor Spielberg; con obras mayores de Wilder; alguna pequeña joya de Jacques Tourneur y no falta la representación del cine italiano, a cargo de Fellini, o del francés con la excelente Un Corazón en Invierno. Yo de vosotros las grabaría...


Pinchar en la tabla para verla mejor (las películas en rojo no son necesariamente las mejores, son las que se comentan más abajo)


Comentarios de algunas de las cintas recomendadas:


El Viaje de Felicia (Felicia’s Journey de Atom Egoyan, 1999). Bob Hoskins, Elaine Cassidy. (Onda 6 TV, viernes 19 a las 15:30)

Moderno thriller del excelente realizador armenio, nacido en Egipto y afincado en Canadá, Atom Egoyan. Basada en un relato de William Trevor, la trama tiene toda la apariencia de un cuento tradicional irlandés: Felicia es una joven católica (Elaine Cassidy) que se queda embarazada como consecuencia de las relaciones con un soldado del ejercito británico, un traidor a los ojos del padre de Felicia, que repudia a su hija cuando ella insiste en ir a Londres a buscar a su amado. Como castigo divino Felicia se topará con un psicópata (Bob Hoskins) que pasa el tiempo cocinando, siguiendo las recetas de un viejo programa de televisión.

La peculiar mezcla de elementos dramáticos es lo que hace que resulte muy interesante la visión de la cinta: por un lado, la extraña vida de Hoskins, reconstruida hábilmente por Egoyan gracias a la utilización de vídeos gastronómicos; por el otro, la de Felicia, contada a base de flash-back que empujan gradualmente a la protagonista hacía su situación actual; y, finalmente, la unión de los dos personajes, como una curiosa versión contemporánea de La Bella y la Bestia, pero con un atractivo tono atemporal.


Bob Hoskins hace su mejor papel hasta la fecha: un asesino en serie casi desdramatizado, obsesionado con su madre y con las mujeres desamparadas. Una curiosidad, la actriz que encarna a la madre del psicópata es Arsinée Khonjian, la mujer de Atom Egoyan en la vida real, siempre presente en todas sus películas, mucho más que una elegante firma de autor.

La excelente fotografía de Paul Sarossy, acompañada de una música penetrante de Mychael Danna, consigue la atmósfera adecuada en el interior de la obscura casa de Hoskins; y en el exterior –lo que aumenta el mérito del técnico- gracias a encuadres más sombríos si cabe. Así, las ruinas de castillos techados con los cielos grises de Irlanda; o los repetitivos planos generales protagonizados por enormes y desafiantes chimeneas, a modo de gigantes que amenazan a Felicia en su recorrido y que nos preparan para la sobrecogedora acción posterior.



Lugares Comunes (Adolfo Aristaraín, 2002). Federico Luppi, Mercedes Sampietro. (La 2, viernes 19 a las 22:20)

Cuando tu propio país se descompone social y económicamente, y te da la espalda, sólo te queda volver a empezar una nueva vida en algún "lugar". Buen momento para aprovechar y efectuar un acercamiento progresivo hacia tus seres queridos y un repaso a toda tu vida. Aristaraín narra una historia en parte relacionada con su obra maestra Un Lugar en el mundo, con el mismo actor protagonista, pero diez años después. La temática que obsesiona al director argentino es la misma: cada persona tiene asignado un "lugar", sólo tiene que encontrarlo; tarea nada fácil porque con lo primero que tendrá que enfrentarse es consigo mismo. Muy interesante el énfasis del director por presentar una relación de pareja duradera a pesar de las dificultades; además propone una serie de recetas para lograrlo, la primera de ellas es la tolerancia y el respeto mutuo, acompañados de un apoyo incondicional a todo lo que el otro cónyuge quiera emprender. Destaca la interpretación de Mercedes Sampietro, merecedora de varios premios, entre ellos el Goya.


jueves, 11 de septiembre de 2008

SILENCIO SE... GRABA (Semana del 12 al 18 de septiembre de 2008)

Parece que el final de la época estival -y de las vacaciones- ha coincidido con una merma sustancial en la cantidad de películas que merecen la pena coleccionar. Entre las que recomendamos a continuación figuran algunas tan buenas como la secuela de La Escopeta Nacional o las protagonizadas por Sean Connery: la primera entrega de James Bond y el largometraje de Hitchcock, con Tippi Hedren como compañera.


Pinchar en la tabla para verla mejor (las películas en rojo no son necesariamente las mejores, son las que se comentan más abajo)

Comentarios de algunas de las cintas recomendadas:

Interiores (Interiors de Woody Allen, 1978). Diane Keaton, Geraldine Page, E.G. Marshall. (TV3, viernes 12 a las 04:20)

Filme atípico de Woody Allen, que se aleja de la comedia para adentrarse en un drama intimista, donde el propio director no figura en un excelente reparto, encabezado por su compañera de esos años: Diane Keaton. La cinta contiene una compleja estructura narrativa: a través de un largo flash-back, se cuenta la historia de una familia y el cambio que se produce al separarse los padres. La trama posee muchos puntos en común con la obra de Ingmar Bergman, el ídolo de Allen; todos los personajes se encuentran minuciosamente analizados y la tensión entre ellos es evidente, por lo que el espectador presiente el enfrentamiento final y la tragedia.



Duelo en La Alta Sierra (Ride The High Country de Sam Peckinpah, 1962). Joel McCrea, Randolph Scott. (TV3, viernes 12 a las 18:40)

Duelo en la Alta Sierra es para muchos el primer western crepuscular de la historia del cine, aunque en mi opinión hay otras películas que inician el subgénero... leer más.



Hotel Rwanda (Terry George, 2004). Don Cheadle, Nick Nolte, Joaquin Phoenix. (TVG, domingo 14 a las 00:30)

Impactante cinta que narra la resistencia de un hotel por permanecer al margen de la barbarie. Los hechos se sitúan en los años noventa, durante la tristemente famosa masacre entre hutus y tutsis. Terry George denuncia, con esta excelente película, la pasividad de los gobiernos occidentales ante situaciones tan dramáticas como la sufrida en África; sólo cuando los intereses comerciales son puestos en juego parece que los dirigentes toman partido; el partido de su dinero.

No todo es critica, el director rompe una lanza en favor de las operaciones humanitarias de la ONU. Y es que hay pocos filmes donde se vea reconocida la labor de los boinas azules durante las misiones de mantenimiento de la paz. Para realzar más su intención, el director coloca en el casting a un actor de prestigio, que además conecta muy bien con el público: Nick Nolte. El resto del reparto se encuentra a la misma altura, destacando sobre todos Don Cheadle, que se afirma como excelente actor, en todo momento creíble, y que encarna a una especie de Schlinder que protege a cientos de tutsis (entre ellos su familia) de las amenazas de los hutus sedientos de sangre.

Hay escenas que provocan escalofríos y no precisamente por la violencia explícita. Todo gracias a que Terry George rueda con habilidad para encogernos el estómago cuando un jeep comienza a dar botes, en lo que parece es un camino lleno de baches. No son baches.



Cuando Harry encontró a Sally (When Harry met Sally de Rob Reiner, 1989). Meg Ryan, Billy Cristal. (TV3, domingo 14 a las 18:25)

La tesis que intenta defender, pero no lo consigue -a propósito-, esta exitosa comedia de Reiner es que un hombre y una mujer pueden ser amigos íntimos sin tener que desembocar su amistad en el amor y/o el sexo. La narración se sitúa a lo largo de diferentes momentos en el tiempo, con unas elipsis muy conseguidas que resultan ser lo mejor de la cinta: Harry (Billy Cristal, que sin ser santo de mi devoción reconozco que hace un buen papel) se encuentra con Sally (Meg Ryan) y van tejiendo una amistad que tiene sus altibajos debido a las tensiones emotivas entre ambos, con la sombra del sexo siempre rondando. Filmada en clave de comedia romántica, sospechosamente parecida a los largometrajes de Woody Allen, la cinta fue un éxito de público y consagró a Meg Ryan como especialista en el género -y como gran simuladora de orgasmos-.


lunes, 8 de septiembre de 2008

LAS AMIGAS (Le Amiche de Michelangelo Antonioni, 1955)

Hubo un tiempo, allá por los años sesenta, en que lo snob era decir que las películas de Antonioni eran todas unas obras maestras y que lo demás era un bodrio al servicio del interés comercial. Todo cambió, y en los tiempos en que vivimos si no eres de los que opina que la obra de Michelangelo Antonioni es aburrida, lenta y decididamente mala, entonces es que vas de intelectualoide falso y sin personalidad alguna. Pues bien, no debo tener personalidad porque lo cierto es que me encanta el cine de Antonioni; siempre me ha interesado y no estoy de acuerdo en que sea de minorías. El filme que vamos a comentar hoy lo demuestra: Las Amigas es una película asequible, una obra maestra que profundiza sobre las relaciones humanas.



Armado con su bisturí de cirujano experto, Antonioni disecciona cada personaje y los ordena de menor a mayor importancia: Mariella, una joven que sólo le interesa pasárselo bien sin importarle a costa de qué o de quién; Nene, una mujer casada muy superior en todos los aspectos a su marido, un fracasado y deprimido que se refugia en el engaño; Rosetta, el punto de unión entre Clelia y las demás; Momi, la líder y amoral manipuladora que se cree superior y que sólo encuentra diversión cuando surge algún conflicto –y alguna tragedia- la mayoría de las veces provocado por ella misma; y Clelia, la protagonista, el punto de vista de Antonioni, una mujer trabajadora que siendo la más lúcida de todas no deja de tener sus propias miserias cuando antepone su vida profesional a una relación amorosa.

El arranque coincide con la llegada de Clelia a Turín para abrir una tienda de modas. Pronto llega a entablar amistad con Rosetta y el resto del grupo, todas pertenecientes a un ambiente burgués y decadente, blanco perfecto para las críticas de Antonioni. El genial cineasta ataca a las amigas desde el comienzo cuando la excusa para que Clelia y Rosetta se conozcan es el fallido suicidio de la última. Aburrida de su insulsa existencia -“sólo vivo para decidir que vestido ponerme”- Rosetta ni siquiera sabe el motivo por el que se intenta quitar la vida.



Con una puesta en escena basada en largos planos, Antonioni retrata a unas mujeres que hoy nos parecen más reales, que resultan ser mucho más fuertes que sus parejas. Se sirve de ellas para proponer varios de sus temas preferidos: el “no sentido” de la vida, la soledad de cada individuo frente a la falsa camaradería y el amor no victorioso. Para subrayar sus teorías se apoya en exteriores o decorados perfectamente estudiados para la ocasión. Así, en la secuencia de la playa, presenta a los personajes tal como son, sin caretas, como desnudo es el paisaje de mar y arena; mientras que en la escena del desfile de modas, una confesión entre dos de las falsas amigas se confunde con la vida artificial de modelos y clientes.

A pesar de las críticas -y pasando por encima de ellas- películas como Las Amigas se mantienen vigentes, como corresponde a la obra de un grande del cine de todos los tiempos. No hay más que ver la influencia de Antonioni en los directores que le siguieron. Su huella se deja sentir en realizadores tan dispares como Brian de Palma o Michael Haneke; y sus largometrajes se reponen sin cesar, sirviendo de continuo aprendizaje para quien se toma el séptimo arte como es, como un arte.

Ver Ficha de Las Amigas.

jueves, 4 de septiembre de 2008

SILENCIO SE... GRABA (Semana del 5 al 11 de septiembre de 2008)

Nada mejor que ver y hacernos con unas cuantas películas buenas para sobrevivir a la dura realidad, ya sin vacaciones. Los hermanos Coen; nuestro Amenábar; la excelente "A pleno sol", primera versión de Mr. Ripley; la secuela de "Antes del amanecer" (que para algunos supera la primera parte); el Río de Marilyn y Mitchum; las penalidades de Michael Douglas en Japón; el dramón de Moretti o una de las más logradas películas de James Bond, figuran entre las recomendaciones que vienen a continuación:

Pinchar en la tabla para verla mejor (las películas en rojo no son necesariamente las mejores, son las que se comentan más abajo)


Comentarios de algunas de las cintas recomendadas:
Los Implacables (The Tall Men de Raoul Walsh, 1954). Clark Gable, Jane Russell, Robert Ryan. (TPA, sábado 6 a las 18:30).

Una de las tres colaboraciones de Walsh con un Gable en su última, pero interesante etapa como actor en la que pocos confiaron a excepción del gran realizador. Es un western épico donde se nota la clara influencia de Griffith, no en vano Walsh empezó como ayudante del maestro. El paisaje nevado de Montana es uno más de los protagonistas de la película –las escenas cabalgando sobre la nieve no son a cámara lenta, aunque lo parezcan- Por lo demás la película contiene todos los tópicos del género: bandidos, indios, duelo a muerte, etc., en una trama calcada a la de Río Rojo (Red River de Howard Hawks, 1948).



Quiero la cabeza de Alfredo García (Bring me The head of Alfredo García de Sam Peckinpah, 1974). Warren Oates, Isela Vega, Emilio Fernández, Gig Young, Kris Kristofferson. (TV3, lunes 8 a las 23:45).

Entre el western fronterizo, las road movies y el género negro, transcurre esta historia del típico perdedor, muy en la línea del cine crepuscular y personal de Sam Peckinpah: un cacique mejicano (Emilio Fernández, prácticamente en el mismo papel que le confiara su amigo Peckinpah en Grupo Salvaje) pone precio a la cabeza del responsable de dejar embarazada a su hija. Entre los distintos "buitres" que se disputan la codiciada pieza se sitúan Bennie (Warren Oates) y su amante (Isela Vega). Ambos inician un viaje desesperado, en un entorno de lo más hostil.

Con la cabeza de Alfredo García como un personaje más, Bennie sortea todo tipo de dificultades a través del polvoriento desierto. La descomposición de su presa es pareja a la que sufre el propio Bennie, que se mantiene en pie gracias al alcohol, al instinto de supervivencia y al deseo de venganza -dicen que Warren Oates se inspiró en el mismísimo Peckinpah para interpretar su papel; y se ayudó de las gafas del propio cineasta para llevarlo a cabo-.

En el tramo final de la película, como en sus mejores cintas, el director suma a la violencia -y al tequila- su característico romanticismo para rematar un largometraje que casi se puede considerar de culto.



Bronco Billy (Clint Eastwood, 1980). Clint Eastwood, Sondra Locke. (TV3, martes 9 a las 18:20).

El filme narra las relaciones entre un propietario de un circo (Clint Eastwood) y su ayudante (Sondra Locke) y contiene innumerables guiños a los western, a las antiguas comedias basadas en el slasptick y a la vida social americana en general. Eastwood se aleja de su personaje característico para caricaturizarlo –que no desmitificarlo-, y entrar de lleno en la sátira y la crítica al sistema de vida norteamericano, aunque rindiéndose a él finalmente. Y es que el protagonista es un vaquero que no persigue el dinero, sino que va errante con su grupo ofreciendo representaciones gratis y resolviendo entuertos como un moderno Don Quijote. El ataque contra la guerra del Vietnam (ayuda a un desertor), la distorsión del patriotismo (la carpa donde representan sus actuaciones kitsch está formada por banderas americanas cosidas a mano por enfermos mentales), y más referencias que descubrirá el espectador, hacen de esta película una de las cintas más inteligentes y mejores de Clint Eastwood.

martes, 2 de septiembre de 2008

NO MIRES ATRÁS (No Looking back de Edward Burns, 1998)

Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor; es posible, lo cierto es que casi siempre resulta complicado revivir los años de juventud, aunque éstos sean recientes. Es más, volver la vista a ese tiempo pretérito puede que sea un revulsivo para hacernos cambiar definitivamente. Interesante teoría la que defiende Edward Burns en su tercera película, cuyo título sirve de lema para la tesis; y de aviso.



El polifacético director (también autor del guión, productor y protagonista) consigue su propósito gracias a un excelente retrato de personajes, centrados en un triángulo principal y acompañados de pocos, pero intensos secundarios. Todos ellos “encerrados” en un pequeño pueblo costero, donde la estación invernal y sus playas desiertas enmarcan adecuadamente a la trama: Charlie (Edward Burns) acaba de llegar a su ciudad natal para refugiarse, una vez más, en casa de su madre y para buscar a Claudia (Lauren Holly), la novia que dejó hace años después de un embarazo no deseado. Pero todo ha cambiado y ella vive con Mickey (Jon Bon Jovi), uno de los amigos de la infancia de Charlie.

La llegada de Charlie activa el deseo de Claudia por escapar de su trabajo rutinario de camarera y del pueblo donde todos y todo se conoce. Con esta situación inicial comienza a jugar el joven realizador para situar a cada personaje en una posición límite. Y es que los encuentros, dos a dos, entre los protagonistas del drama plantearán más problemas que soluciones.


Edward Burns se revela como un director muy preciso con el ritmo del largometraje en esta obra repleta de cambios: en primer lugar destaca el salto de registro personal del cineasta al pasar de la comedia de sus primeras películas al drama; por cierto muy cercano al de Beautiful Girls (Ted Demme, 1996), aquella cinta que gana con los años (con Lauren Holly como denominador común) donde también el regreso del protagonista propiciaba el arranque.

También podemos apreciar el cambio de punto de vista gradual, pero firme, con el que nos sorprende Burns: desde el protagonismo de Charlie al posterior de Claudia, todo ello adornado con una excelente banda sonora. Cuando Charlie domina la situación, la música de Bruce Springsteen suena como reclamo para revivir antiguas sesiones de amor. A partir de cierta secuencia son las canciones de Patti Scialfa –a la sazón mujer del “Boss”- las que predominan para reforzar la personalidad de Claudia.

En No Looking Back, Edward Burns da muestras de madurez, no sólo en la dirección sino también en la interpretación; en un largometraje de muchas alternativas –con un final sorprendente- donde el director demuestra que depende de nosotros mismos el no hacer cierta una conocida frase: “cualquier tiempo pasado fue mejor”.

Ver Ficha de No mires atrás.




jueves, 28 de agosto de 2008

SILENCIO SE... GRABA (Semana del 29 de agosto al 4 de septiembre)

Finalizamos el mes con algunas propuestas interesantes de los canales nacionales, autonómicos y locales. Entre ellas un par de cintas de Coppola, otras dos de Hitchcock, de su etapa inicial, y algunas obras maestras como la película de Wajda o la de John Huston. En la siguiente tabla figuran todas las que recomendamos grabar:

Pinchar en la tabla para verla mejor (las películas en rojo no son necesariamente las mejores, son las que se comentan más abajo)


Comentarios de algunas de las cintas recomendadas:

Cruce de Destinos (Bhowani Junction de George Cukor, 1956) Ava Gardner, Stewart Granger.(Onda 6 TV, sábado 30 a las 16:00)

Una atípica producción de los años cincuenta, pues no se trata sólo de "una de aventuras" en Cinemascope, con Granger de héroe... leer más



Un Pez llamado Wanda (A Fish called Wanda de Charles Crichton, 1988). John Cleese, Jaime Lee Curtis, Kevin Kline, Michael Palin. (TV3, domingo 31 a las 17:30)

Desternillante comedia escrita y protagonizada por John Cleese, componente de los Monty Phyton, famoso grupo británico humorístico que a la sazón encargó la dirección de la película a Charles Crichton. El realizador, ya retirado, fue uno de los grandes directores de la mejor época de la comedía en el Reino Unido, los años 40 y 50, y de los legendarios Ealing Studios.

La cinta trata de las peripecias de unos atracadores por descubrir el botín de un robo. Tanto Jamie Lee Curtis (a la que se le notan los genes cómicos heredados de su padre, Tony Curtis) como el propio Cleese o Michael Palin se encuentran en estado permanente de gracia, seguidos de lejos por Kevin Kline, demasiado excesivo en su interpretación. El mismo grupo de actores protagonizaría años mas tarde otra película sensiblemente inferior: Criaturas Feroces (Fierce Creatures de Fred Schepisi y Robert Young, 1997).



Sólo se vive una vez (You only live once de Fritz Lang, 1937). Henry Fonda, Sylvia Sidney. (Canal Extremadura TV, lunes 1 a las 02:15)

Segunda película de Lang en su etapa americana, incluida en la trilogía social (junto a Furia y You and Me). Cien por cien pesimista, narra la historia de una pareja (Fonda-Sidney), que lucha contra la etiqueta de delincuente que la sociedad le ha impuesto al marido. Al salir de prisión se ve envuelto en un crimen que no ha cometido, pero resignado a su suerte acaba por cometerlo. El resto corresponde a una huida desesperada hacia un final trágico de los dos personajes, que recuerda a la historia de Bonnie y Clyde.

Henry Fonda, especialista en este tipo de papeles de falso culpable, destaca por su sobria interpretación, seguido de cerca por la musa de Lang en Estados Unidos: Sylvia Sidney; también intérprete de las otras dos películas de la referida trilogía.

El filme es una mezcla de elementos de cine europeos junto a elementos del cine americano, perfectamente conjuntados por el mejor Lang. Igual que en Furia, el realizador expresa su profunda preocupación por la culpabilidad y su relación con la sociedad y el inexorable devenir del destino; todo anticipado en la famosa escena donde la pareja se asoma a un estanque durante su luna de miel: Fonda le cuenta a su flamante esposa lo que ocurre si una rana muere “su pareja automáticamente también perece...”

Contiene algunos planos de verdadero genio, como el subjetivo desde una mira telescópica, con Fonda de blanco, o los ojos de uno de los ladrones vistos a través de un espejo retrovisor que, a su vez, asoma por la rendija de la ventanilla empañada de un coche. Imprescindible.


lunes, 25 de agosto de 2008

VENGANZA DEL DESTINO (Under My Skin de Jean Negulesco, 1950)

En un sistema de producción cinematográfico como el americano de los años cuarenta y cincuenta, que funcionaba como una maquinaria perfecta, debía ser todo un acontecimiento para un director el poder filmar una cinta y hacerla personal, en el sentido de incluir recuerdos, ilusiones o aficiones de su propia existencia. Los contratos cerrados, los guiones impuestos, las estrellas del estudio y los productores no dejaban mucho margen de actuación a los realizadores. Por eso cuando vemos una película e identificamos parte de la vida del autor en ella, pensamos lo especial que le debió resultar el rodaje. La satisfacción de captar con imágenes evocaciones de la juventud seguro que premió a Jean Negulesco con creces su trabajo en Venganza del Destino.



Y es que el guión de Casey Robinson -todo un especialista-, basado en la novela “My Old Man” de Ernest Hemingway, se prestaba a que Negulesco se recreara con París, la ciudad en la que pasó sus años como pintor antes de dedicarse al cine. Los cafés bohemios; las panorámicas de la ciudad, con la Torre Eiffel presidiendo las tomas; las calles luminosas de la ciudad, con escenas cotidianas, se insertaban convenientemente en una trama paradójicamente obscura: un jockey viudo (John Garfield) y su hijo huyen de Italia, después de una carrera amañada que sale mal; se instalan en París, pero el pasado lejano en forma de mujer (Micheline Presle) y el más inmediato, amenazante, de un gangster que busca vengarse, se cruzan en su tortuoso camino.

El entorno por donde transcurre la historia es el de los hipódromos, las cuadras o las apuestas; pero la trama casi se corresponde más con el subgénero pugilístico, y no sólo por el aspecto del protagonista –John Garfied cuando se entrena parece más un boxeador que prepara un combate que un jockey perdiendo peso- sino por el conflicto interior del personaje que se debate entre ser fiel a su hijo –y a sí mismo- y ganar la carrera o seguir con el juego sucio para evitar una muerte segura. Además el argumento sigue muy de cerca a aquel éxito de King Vidor: El Campeón (The Champ, 1931), un dramón con Jackie Cooper y Wallace Berry que sufrió un remake en los años setenta a cargo de Franco Zeffirelli.

Pero Negulesco evita con éxito la lágrima fácil y sigue a los personajes con movimientos aparentemente sencillos de cámara e introduce algunas secuencias para enmarcar: la de la carrera final, con un caballo sin jinete que persigue a Garfield en una especie de pesadilla premonitoria; o el plano hustoniano que cierra el largometraje, donde el director contrasta la importancia de los seres queridos frente al dinero (los papeles de las apuestas se las lleva el viento).

Jean Negulesco tuvo una carrera irregular, su decadencia en los años sesenta cuando se dedicó a filmar comedias románticas “turísticas” no pueden hacernos olvidar las excelentes cintas que dirigió. Una de ellas fue Venganza del Destino, una película que refleja su verdadera vocación: la de pintor. El filme arranca con Dan Butler (John Garfield) y su hijo en la campiña italiana, entrenando. Rendidos por el esfuerzo se sientan debajo de un árbol para descansar. Cuando el padre señala hacia la aldea cercana, Negulesco encuadra una antigua ermita y fija la cámara/lienzo; en ese momento se oye la voz de Dan en off: “fíjate, es como una postal ¿eh?“

Ver Ficha de Venganza del Destino.

jueves, 21 de agosto de 2008

SILENCIO SE... GRABA (Semana del 22 al 28 de agosto de 2008)

Tampoco viene mal la semana entrante en cuanto a películas; aquí están las que recomiendo grabar, todas las de la siguiente tabla:

Pinchar en la tabla para verla mejor (las películas en rojo no son necesariamente las mejores, son las que se comentan más abajo)


Comentarios de algunas de las cintas recomendadas:

El Silencio de los Corderos (The Silence of the lambs de Jonathan Demme, 1991). Anthony Hopkins, Jodie Foster.
(TV3, viernes 22 a las 00:15)

Aunque sea una película de la década anterior ya se ha convertido en un clásico de los thrillers de todos los tiempos. Llamada la "Psicosis de los noventa", ganó los oscar más importantes de 1992: película, director, actor, actriz y guión. Sobresale por encima de todo las acertadas interpretaciones de Hopkins, como "Hanibal el Canibal" y Jodie Foster como la novata agente del FBI que tiene como misión sonsacar a Hanibal el nombre de un asesino en serie. El guión, notable, presenta uno de los mejores ejemplos de negociación que existen - "Quid pro quo", información del asesino por información de la vida personal de la agente-; tanto es así que sirve de ejemplo, y se enseña, en algunos estudios de postgrado. Contiene escenas verdaderamente espeluznantes; aunque no se presenta al espectador el crimen explícito, sólo su resultado, una muestra más de la calidad de la cinta.



Noche en la Tierra (Night on Earth de Jim Jarmusch, 1991). Gena Rowlands, Rosie Pérez, Roberto Benigni, Winona Ryder. (Canal 33, viernes 22 a las 22:45)

Cinco historias de taxistas narradas por Jarmusch en una de sus mejores cintas. Cinco episodios que se desarrollan en otras tantas ciudades (Los Ángeles, Nueva York, París, Roma y Helsinki). En el primero destaca esa gran dama del celuloide que es Gena Rowlands; en su línea, siempre creíble, sobria, genial. El segundo episodio se me antoja más entrañable, solidario y también excelentemente interpretado (¡lo qué chilla Rosie Pérez al hablar!). El tercero, un cuento, una fábula entre una ciega y un taxista de Costa de Marfil; muy gracioso, no perderse los sucesivos “cortes” que le endosan al taxista. El cuarto una de Benigni haciendo de las suyas: confesándole a un cura sus pecados, que si se tiraba a una calabaza, que si luego mejoró y lo hacía con una oveja, etc. La verdad es que te ríes. El quinto es otra fábula, como un relato de Chejov. El que más me gustó. El taxista, aún dolido por la pérdida de un bebé, recoge a tres borrachos en un helado Helsinky.



La Gran Evasión (The Great Scape de John Sturges, 1963). Steve McQueen, James Garner, Richard Attenborough, Charles Bronson, Donald Pleasence, James Coburn. (Canal Sur, domingo 24 a las 15:50)

Fabuloso reparto para una de las películas más comerciales de todos los tiempos, con una música que forma parte ya de la historia del cine. Basado en un hecho real, el filme describe la fuga masiva de un grupo de prisioneros de guerra de un campo de concentración alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Destaca la estructura en dos partes muy diferenciadas: una primera que se desarrolla en el interior del recinto alemán, donde la aparente camaradería y buen humor se ve alterada con puntos de impulso del guión muy adecuados. Un ejemplo: la celebración del día de la independencia (muy simbólico) se rompe por la desesperación y posterior final trágico de uno de los prisioneros.

La segunda parte consta de pequeños episodios que se mezclan entre sí, con parejas de fugados que tratan de cruzar la frontera con desigual fortuna; muy bien contada por Sturges, con acción y suspense a partes iguales.

De esta excelente película hay multitud de anécdotas, me gustan especialmente dos de Steve McQueen: aquella en la que el actor pidió a Sturges ser uno de los motoristas alemanes que le perseguían en una de las secuencias finales, el director aceptó y, gracias a la magia del montaje, McQueen consiguió atraparse a sí mismo; otra: durante el rodaje en Alemania, la policía germana arrestó por conducción temeraria a parte del personal, entre ellos a Steve McQueen, que terminó entre rejas de la misma forma que su personaje en la película (no sabemos si se llevó también su famosa pelota de béisbol).


lunes, 18 de agosto de 2008

MAMMA MIA ! (Phyllida Lloyd 2008)

Cuando nos disponemos a escribir nuestras impresiones acerca de una película siempre nos asalta la tentación de hacer el comentario de espaldas a la pantalla, de que la respuesta del público que asiste anónimo al espectáculo sea la base de nuestros argumentos a favor o en contra del filme. Si esta hubiera sido la opción elegida con Mamma mia! el veredicto habría sido muy favorable; el peso de los aplausos, los coros de los espectadores siguiendo las canciones y las risas generalizadas, habrían sido determinantes para considerar al largometraje como excelente. Pero si queremos ser sinceros con nosotros mismos -y con el lector-, si queremos cubrir de rigor nuestra crítica, hay que volverse hacia la proyección y analizarla desde el punto de vista cinematográfico. Si lo hacemos así veremos que la cinta no queda tan bien parada.



Gran parte de la culpa la tiene el siempre difícil proceso de adaptación. Los riesgos a la hora de pasar a la gran pantalla una obra escrita y diseñada para ser representada en un teatro, se acrecientan en el caso de una revista o de un musical. Y es que el cine amplifica los defectos de una historia insulsa. "Airear" una trama tan simplona como la de Mamma mia!, cuya única razón de ser es servir de base para unir en las tablas unos números musicales con otros, provoca la creación de un producto absurdo que hace que todo chirríe con él. Es cierto que la mayoría de los musicales tienen unos argumentos que no resisten ningún análisis serio, pero las buenas películas del género, procedan de Broadway o hayan sido diseñadas para el cine, tienen un ritmo de narración propio del elemento y la historia, por muy sencilla que sea, se encuentra enriquecida cinematográficamente hablando. Pensemos por ejemplo en La Corte del Faraón (Jose Luis García Sánchez, 1985), y en la habilidad de Rafael Azcona para contar una trama que fluye paralela a la famosa zarzuela.

Vemos otro fallo en el casting. No sólo porque Pierce Brosnan cante horriblemente mal, sino por el protagonismo de Meryl Streep en una obra que se le ha querido dar un empaque moderno. Un musical donde abundan los primeros planos y donde la cámara filma la coreografía desde dentro, lo que pide es la inclusión de una actriz desconocida -a ser posible cantante, dejémonos de experimentos-, madura y con todas las arrugas que se quieran en el rostro. Sinceramente, creo que la gran dama del melodrama, a pesar de realizar un notable trabajo, no encaja en la cinta de Phyllida Lloyd. Su constante exhibición puede que haya servido para darle un mayor tirón comercial a la película, pero no hace más que reflejar una decadencia física que podría haberse evitado.

¿Entonces qué es lo que provoca la favorable acogida de gran parte del público? (qué sí, que hay que tenerlo en cuenta) La respuesta no puede ser más sencilla: ABBA. Las canciones del grupo sueco se las sabe todo el mundo, son pegadizas, alegres y refrescantes; ideales para escucharlas en vacaciones mientras fuera de la sala caen más de treinta grados. "Waterloo", "Chiquitita" o "I Have a Dream", entre otras, son las responsables de que finalmente haya sucumbido a la tentación y me haya puesto a escribir con la pantalla a mis espaldas.

Ver Ficha de Mamma mia!

jueves, 14 de agosto de 2008

SILENCIO SE... GRABA (Semana del 15 al 21 de agosto de 2008)

Muchas e interesantes películas han programado las diferentes cadenas nacionales y autonómicas para este puente de agosto. Las que yo recomiendo grabar son todas las de la siguiente tabla:

Pinchar en la tabla para verla mejor (las películas en rojo no son necesariamente las mejores, son las que se comentan más abajo)

Comentarios de algunas de las cintas recomendadas:


Grupo Salvaje (The Wild Bunch de Sam Peckinpah, 1969). William Holden, Robert Ryan, Ernest Borgnine, Edmon O’Brien, Warren Oates, Ben Johnson.

Grupo Salvaje es una película que no ha hecho sino crecer con el paso de los años y hoy en día podemos decir, sin riesgo a equivocarnos, que es la obra maestra de Sam Peckinpah y la más representativa del llamado western crepuscular... leer más




La Quimera del Oro (The Gold Rush de Charles Chaplin, 1925). Charles Chaplin, Mack Swain, Georgia Hale.

Quien quiera ver los mejores momentos de Charlot que se prepare porque aquí van:
- Cómo comerse una bota como si fuera un lenguado, con espinas y todo; y de acompañamiento los cordones, a modo de espaguettis.
- Cómo inventarse el baile de los panecillos de pan, con dos tenedores y sendos bollos de pan.
- Cómo sentirse con resaca hasta la extraña sensación de que la casa se mueve, pero... ¿se mueve de verdad?

Estamos ante una de las obras maestras de Chaplin (tiene al menos media docena de ellas); trata del famoso vagabundo y sus aventuras en el Yukon en busca de oro. Allí comparte su suerte con un asesino, un buscador de oro fortachón y una bailarina de salón, que le da calabazas el día de nochevieja; es en ese momento cuando vemos al charlot tragicómico, el que tanto enriqueció con esas secuencias dramáticas su propia carrera cinematográfica.



Melodías de Broadway 1955 (The Band Wagon de Vincente Minnelli, 1953) Fred Astaire, Cyd Charisse, Oscar Levant.

The Band Wagon es el musical por excelencia; con Minnelli en plena forma. Una cinta inolvidable realizada para entretener, como anuncia en el arranque, y subraya en el final, la letra de la famosa canción que sirve para representar al Cine: "That's Enterteinment"... leer más.




La Alegre divorciada (The Gay Divorcee de Mark Sandrich, 1934) Fred Astaire, Ginger Rogers.

¿Tiene problemas en su vida? ¿Se siente estresado, o triste? Pruebe a grabar esta película legendaria y véala las veces que sean necesarias. Le aseguro que notará una pronta mejoría a medida que se sumerja en esta historia sencilla de chica conoce a chico, se enamoran, se pelean y finalmente se casan. La sonrisa volverá a su rostro cuando comiencen los bailes de la pareja más legendaria de la historia del musical: Fred Astaire, Ginger Rogers.

Enmarcados en decorados imposibles –¡esas habitaciones de hotel no pueden existir!- parece que Fred Astaire y Ginger Rogers vuelen por la pantalla. Desde la torre de control, el vuelo es seguido por una prodigiosa cámara en movimiento, del director que mejor supo filmar a la pareja: Mark Sandrich. A destacar el número final: “El Continental”, un baile que se hizo famosísimo en la época y cuya secuencia dura... ¡casi 20 minutos!

Antes de administrar la dosis de fotogramas consulte a su farmacéutico de los posibles efectos secundarios, como el de la persistencia en su mente de una melodía que dice aquello de: ”...kiss while you dancing, the Continental, the Continental...”



Cruce de Destinos (Bhowani Junction de George Cukor, 1956) Ava Gardner, Stewart Granger.

Una atípica producción de los años cincuenta, pues no se trata sólo de "una de aventuras" en Cinemascope, con Granger de héroe, si no una película psicológica, donde una anglo-india (Ava Gardner) se debate entre ser hindú u occidental; entre su novio mestizo como ella o el coronel inglés; entre confesar un asesinato o no hacerlo. Muy buena interpretación de Ava Gardner, gracias a la hábil dirección del especialista en mujeres, George Cukor; y excelente la ambientación de una India próxima a su independencia.



La Bella y la Bestia (La Belle et la Bete de Jean Cocteau, 1946) Josette Day, Jean Marais, Marcel André.

Se trata de la mejor adaptación del clásico cuento infantil de Madame Leprince de Beaumont (le sigue de cerca la versión de Disney de 1992)... leer más



Cabalgar en solitario (Ride Lonesome de Budd Boeticher, 1959) Randolph Scott, Karen Steele.

Western del especialista Boetticher a beneficio de Randolph Scott que se hizo de “oro” gracias a participar en los beneficios de las películas que rodaron juntos... leer más




El Gran Flamarion (The Great Flamarion de Anthony Mann, 1945) Erich Von Stroheim, Mary Beth Hughes.

El largometraje contaba la historia de un tirador excepcional (Flamarion, interpretado por Erich Von Stroheim) al que un matrimonio le servía de blanco en su número circense... leer más
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